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Desde mi escaño

Cuarto año del atropello en La Gaceta de Canarias

Cuarto año del atropello en La Gaceta de Canarias

Hoy hace exactamente cuatro años que La Gaceta de Canarias ponía proa al marisco, rumbo a una historia segura de defunción. Un empresario con menos principios que finales, llamado Fernando Peña (acompañado de la comparsa Elena Darias), tomó, posiblemente, la peor decisión de su vida, que fue cercenar los derechos de los trabajadores dejando fuera al comité de empresa. Eso sí, muy valiente él (léase como una ironía) no fue capaz de ponerse delante de la puerta del nuevo local que ocupó el rotativo tinerfeño y mandó cual cancerbero al entonces director, Joaquín Catalán, para que impidiese el paso de los miembros del comité al edificio.

Desde ese 1 de marzo de 2008, el futuro de La Gaceta de Canarias quedó sentenciado, sobre todo porque el empeño de un empresario, que de periodismo entendía menos que una universidad de analfabetos, en hacer las cosas a su manera, es decir, por las bravas y porque a él le sobraba el dinero (sic), hizo que el proyecto prometido a cinco años acabase reducido a poco más de cinco meses.

Lo curioso es que desde que a este caballerete se le interpuso la primera denuncia en los juzgados, han pasado 1.460 días sin que la Justicia haya resuelto definitivamente el conflicto. Es más, cuanto más se indaga, más porquería se encuentra, más trabas judiciales para solventar el caso, para sacar a la luz la verdad de los hechos. Durante este tiempo se ha visto de todo, hasta juzgar de diferente manera dos hechos idénticos, a un trabajador se le reconocía la antigüedad y a otro no, entuerto que luego tenía que acabar deshaciendo el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

La verdad es que ya somos muchos trabajadores que, sin olvidar la pasta gansa que este empresario de la harina y el ladrillo nos adeuda, estamos a otra cosa, en otras ocupaciones profesionales, pero desde luego no vamos a perdonar un solo euro. Fíjense que aunque sea solamente por una cuestión de orgullo, no me importaría esperar dos o tres años más a percibir las cantidades que este sujeto me adeuda con tal de que sea él y sólo él quien pague su inconsciencia. Bastante jodido de dinero anda el FOGASA como para que encima le sigamos esquilmando lo que, además, ya no tiene.

Edificios de lujo

Edificios de lujo

Si no lo veo (en este caso si no lo oigo), no lo creo. El Gobierno de España, independientemente de quienes hayan estado al cargo de la gestión de este santo país, ha llegado a la paranoia de gastar alrededor de 100 millones de euros en alquileres de sedes oficiales cuando tiene un zurrón de ellas sin darle uso, vacías de contenido totalmente. Eso sí, debía ser que los lumbreras de turno pensarían que como el dinero público no es de nadie, pues venga a gastar como si no costase nada. Y sí, claro que esto nos estaba saliendo por un riñón y parte del otro.

 Es importante recordar que ahora mismo existen, según datos ofrecidos por la vicepresidenta del Gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría, nada menos que 2.381 empresas públicas, 613 fundaciones y 1.029 consorcios y que adeudan la bonita cifra, pásmense ustedes de 60.000 millones de euros, triplicando esa pella económica en el plazo de tres años, es decir desde finales de 2008 o principios de 2009.

Y es que muchas de estas entidades estarán pagando esos cuantiosos alquileres cuando en el Inventario General de Bienes Inmuebles se puede certificar la posesión de 55.000 edificios por parte de la Administración General del Estado, ¿alguien lo puede entender? Supongo que ustedes, siempre ávidos y sagaces lectores, tampoco le encuentran explicación. Eso sí, dado el sobrepeso que aqueja al Estado, estaremos hablando de que para cuando se quiere adelgazar la Administración ya habrá cogido más grasa despilfarradora, porque estos remedios tardan tanto en actuar que al final siempre hay tiempo para que surjan empresas de nueva creación.

Otro dato que habla pésimamente de nuestros gobernantes, repito que sean del partido que sea, principalmente PP y PSOE, es que sólo en la capital de España hay patrimonio inmobiliario sin usar que a precio de mercado viene a suponer unos 500 millones de euros, un dineral que está ahí muerto de risa mientras que a algún fenómeno se le ha ocurrido la genial idea de gastarse un extra de 100 millones en alquileres. Esto es como para miccionar y no echar gota.

Esperemos que las palabras de la señora Sáenz de Santamaría no supongan un mero diagnóstico y que se actúe sobre la raíz del problema, pero ya. España no está para más despilfarros, el déficit que nos dejó el Ejecutivo de Zapatero supera los 45.000 millones y no sólo no cabe gastar un céntimo de más, sino que hemos de acabar con esa dispersión de entes oficiales, en ocasiones montados con el único fin de colocar a una serie de estómagos agradecidos a cambio de rico votito en la urna.

Alianza del derroche

Alianza del derroche

La Alianza de Civilizaciones ha pasado a mejor vida. El invento en el que se empeño José Luis Rodríguez Zapatero, en connivencia con el político que se suma a todos los saraos planetarios, Kofi Annan, ha quedado liquidado por los siglos de los siglos, salvo el altísimo coste que ha tenido, alrededor de los 45 millones de euros en proyectos, infraestructuras y conferencias varias. De nada ha servido este ente artificial y artificioso, una suerte de foro internacional que sólo ha dado cobijo a aprovechados y a bon vivants siempre prestos a la lisonja a cambio del siempre jugoso y cuantioso cheque.

En realidad, ¿alguien sabe para qué ha servido la Alianza de Civilizaciones? No ha tenido mayor relevancia, los principales líderes internacionales han pasado de esta estomagante creación porque todos pensaban que no servía para nada y, en realidad, sí que ha servido, sobre todo para despilfarrar dinero a cuenta de costosos viajes y conferencias pagadas a talonazo puro. Pero, ¿quién conocía lo que se hacía en los diversos eventos que se han llevado a cabo en nombre de este foro? Pues prácticamente nadie, seguramente porque la simple idea de una alianza de civilizaciones (en minúscula) era tan ridícula como intentar conciliar las diferentes creencias del planeta, algo tan imposible como inútil de alcanzar.

Y es que cuando en España hemos frisado los cinco millones de parados, lo que estaba claro es que no podíamos seguir alimentando una auténtica rémora, una chupasangres para el presupuesto público. Está claro que son demasiadas medidas las que debe adoptar el gabinete de Mariano Rajoy, que quizá esto sea pecara minuta para todo lo que hay que acometer, pero al menos es un bulto menos que soportar, aunque al presidente turco, el señor Erdogan, le siente como una patada en salva sea la parte porque no podrá seguir promocionándose allende el Bósforo y el Mediterráneo, al menos gracias a un dinero aportado por España en su gran mayoría.

Es verdad, insisto, que nos queda un trabajo ingente por sacar adelante, que aún tenemos mucho terreno que recuperar no sólo en el terreno económico, sino en las relaciones ínternacionales, pero al menos es positivo que se nos vean gestos evidentes de cara a volver a la primera línea del concierto foráneo, que de nuevo nuestros socios preferenciales sean Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia. Quizá dentro de un lustro sí podamos decir con datos en la mano que estamos en la Champions League, pero la de verdad, no la de Zapatero.

Revolucionario Ordóñez

Revolucionario Ordóñez

Alberto Ordóñez Pérez es ese jovenzuelo que, megáfono en mano, ha gritado eso de lucha a sangre y fuego en las manifestaciones de Valencia. Pues bien, este caballerete (por denominarle de alguna manera) es una especie de revolucionario frustrado, un ciudadano que, posiblemente, sería sumamente feliz en Cuba o Venezuela a tenor de lo que se ha encontrado en su perfil de Facebook, que ya ha cerrado porque, entre otras razones, ha llegado a hacer apología del terrorismo.

Ordóñez Pérez tenía entre sus predilecciones a los sátrapas de Hugo Chávez y Fidel Castro, así como al grupo político Amaiur, esa entidad que aún no han condenado los atentados de la banda terrorista ETA. Evidentemente, con esas aficiones tan poco saludables, es normal que al final este individuo acabe tomando el testigo de quienes llevan oprimiendo a su pueblo durante muchas décadas o que intente usar la kale borroka en las manifestaciones de Valencia.

Él tenía colocada una frase que los derechos sociales sólo se conquistaban con violencia, una clara declaración de intenciones de una persona a la que el diálogo se la trae directamente al pairo. En pleno siglo XXI hay quienes aún se empeñan en permanecer anclados en el medievo, donde todas las diferencias se solventaban a golpe de cachiporrazo, a lanzazos o a espadazos, pero hemos evolucionado y creo que a día de hoy no se entiende este uso de la violencia gratuita.

Poco o nada podemos esperar de personas de esta categoría que, lejos de mostrarse conciliadores, intentan seguir echando gasolina al fuego, como la advertencia a Esperanza Aguirre y a otros políticos de que todos los días deberían de mirar debajo del coche por si acaso. Obviamente, no es necesario ser un lumbreras para imaginar cuál es la bestialidad que estaba insinuando el señor Ordóñez Pérez. Normal, desde luego, que haya cerrado su perfil en esa red social, pero igual es posible que a estas horas ya se esté ultimando la correspondiente denuncia contra él.

En fin, malos tiempos nos esperan si siguen surgiendo como setas individuos de esta calaña, con menos inclinación al diálogo que Ghengis Kahn o más duros de entendederas que tratar de mantener una conversación en sanscrito con la Mula Francis. Esperemos que la situación de Valencia se reconduzca, por el bien de todos, pero es evidente que si la Policía tuvo que propasarse, motivos no le faltaron y más aún cuando se desmontan trucos como el del ciego que no lo era tal.

Paradojas

Paradojas

 

España es diferente. Ya sé que es una expresión típica, tópica y muy manida, pero la verdad es que hay hechos que aún son capaces de sorprender al más pintado y una de esas cuestiones es la pensión que, Dios mediante, si no se produce un milagro, cobrará el señor Teddy Bautista, a la sazón ex presidente de la Sociedad General de Autores, la temida SGAE. Y no se crean que se trata de una pensión de 600 o 700 euros, para nada. El ex rector del organismo en defensa de los derechos de autor se llevará la nada despreciable cantidad de 23.000 euros al mes, una bicoca que pocos pueden entender, máxime cuando este caballero tuvo que dejar forzosamente la SGAE por todos los escándalos contables acontecidos en los últimos años. 

Bautista tendrá al final de cada año la nada despreciable cantidad de 276.000 euros, un montante que suena a tomadura de pelo después de que se desmontase punto por punto todo el disparate montado en torno a la sociedad, pero está claro que unos nacen  con estrella y otros estrellados y el ex cantante está en esa lista de personalidades que siempre caerán de pie, por muchas tropelías que perpetren. 

Desde luego, viendo una medida como ésta, no es descabellado pensar que habrá quienes opten por seguir una línea similar, dado el logro alcanzado por el ex presidente de la SGAE. O sea, haces cosas supuestamente al margen de la legalidad vigente, pero el premio que queda es cobrar al mes 23.000 euros, amén de una indemnización solicitada por el propio afectado porque entiende que se ha hecho acreedor a la misma. Es de aurora boreal. 

Total, por mucho que digan que lo que se premia siempre es la honradez, en el caso de Bautista lo que se valoran son sus tejemanejes, sus conspiraciones y su actitud de ávaro pedigüeño. El responsable de haber dejado a la SGAE en el estado actual ha sabido labrarse el futuro de una manera muy hábil y muy ladina para tener una vejez dorada. Ya sé que es una falacia, pero mientras personas de este país llamado España acaban embargados por no poder pagar dos recibos de la luz, este señor que ha hecho un completo desaguisado va a tener bien asegurado su riñón, ¡Qué paradojas!

Triste final

Triste final

Público ya ha dejado de existir. Hoy no lo podrán encontrar ya en los quioscos. La edición en papel, que podía haber seguido hasta el domingo, ya no saldrá este sábado 25 de febrero de 2012. 160 trabajadores se van en la calle y con un futuro laboral bastante negro, sobre todo porque esta santa y bendita profesión que es la del periodismo hay más gente para colocarse que aspirantes a ganar la Euromillones, que ya es decir. Todos, independientemente de sesgos políticos, tenemos que solidarizarnos con esa plantilla que ha luchado con denuedo por sacar adelante el diario, si bien en el último mes, con el concurso de acreedores por medio, la situación ya se hacía totalmente insostenible y quienes debían de haber abandonado el barco los últimos, empezando por el nefasto Roures, lo han hecho antes que nadie, como capitanes aprendices del Costa Concordia.

Y es que hay detalles que no se pueden dejar pasar por alto y uno de ellos es que el empresario de Mediapro, Roures, está gozando a pleno lujo en la meca del cine, en Los Ángeles, mientras en la calle Caleruega 104, en pleno barrio de Pinar de Chamartín, en Madrid, sede del diario, se vivía un auténtico drama. Los empleados recibían la noticia a media mañana y tras dos reuniones, la última finalizada pasadas las cinco y media de la tarde, se decidía no aceptar la extrema unción que se ofrecía a los empleados, es decir seguir hasta sacar la edición del domingo 26 de febrero de 2012. Es más, muy al estilo de la zurda, y en un gesto de mayor dignidad, los periodistas preferían aplicar la eutanasia y no salir en la jornada de hoy. Si se muere, que se haga de pie, no esperar a que te den el tiro de gracia.

De todas maneras, la agonía de Público venía de largo. Desde que Zapatero quedó amortizado, sumado a la crisis exacerbada de España, el diario tenía sus meses contados. Muchos pesos pesados, soto vocee, te decían que el futuro del periódico estaba ya sentenciado, que se debían más de ocho millones de euros, que ni siquiera haciendo el ERE la situación podría reflotarse. La broma de Chávez fue demasiado pesada, nadie creía a pies juntillas  que el sátrapa venezolana iba a poner los bolívares para sacar adelante un medio que poco o nada podría hace por promocionar su continuidad al frente del Palacio de Miraflores.

En definitiva, la pena es que los trabajadores de Público hayan tenido la desventura de tener por empresario a un señor impresentable, incapaz de sensibilizarse un ápice con sus empleados. Desgraciadamente, esta es la moneda de uso común en nuestro periodismo patrio y, aunque esté mal hablar de uno, miren lo que pasó con La Gaceta de Canarias, donde un empresario de la harina y del ladrillo quiso meterse a ser el Rupert Murdoch de las Islas y acabó siendo lo más parecido al Dioni.

Radicales a su libre albedrío

Radicales a su libre albedrío

Otra vez los radicales la vuelven a emprender contra Intereconomía, sí, esos mismos que quieren dar lecciones de ética y moralidad, pero que parecen tener la lengua y, sobre todo, los puños y las piernas demasiado ligeras para la agresión vil, salvaje y cobarde. Sí, toda generalización acarrea injusticias y no todos los que allí protestan comparten el desatino de tres o cuatro descerebrados, pero tampoco amonestan o reprenden a los autores, se quedan como estatuas de sal viendo la comisión de estas tropelías.

Lo cierto es que en el telediario que presenta Pilar García de la Granja estos valientes aprovecharon la conexión para dar un para don al cámara, intentar arrebatar el micro a la redactora y cortar de raíz el directo, para sorpresa de Pilar García de la Granja, que veía como esos sujetos zarandeaban a sus redactores.

Lo surrealista del asunto es que a lo largo de la tarde en la propia web de Inereconomía se podían leer mensajes donde, en tono burlesco, se les sugería que pidiesen escoltas a Jaime Mayor Oreja, que a el ya le sobraban por lo de la tregua de ETA. Después de ver al presidente de los estudiantes prometiendo lucha y sangre, nos podemos temer lo peor. 

Realmente, teniendo la cabeza fría, hay que pensar al nivel al que hemos llegado. Como si estuviésemos en Irak o en los Balcanes, resulta que hay que esconder el cubilete que es santo y seña del medio al que representas porque es motivo de linchamiento en plaza publica. Pero es que tampoco puedes ir sin el porque al poco también te cogen la matricula. ¿A qué nos dedicamos entonces?

Uno, que es partidario de la libertad de expresión, que ha defendido la pervivencia de Publico, por ejemplo, y eso que no es santo de mi devoción, pero que entiende que debe haber la máxima amalgama de opiniones y de vertientes, no puede compartir ni asumir como algo normal este ataque a un medio de comunicación. Si a alguien no le gusta el mensaje, que cambie de canal, pero si atacamos la libertad de expresión...mal vamos.

Eso si, tampoco olvidemos la actuación del Ministerio del Interior, acongojado y acobardado ante esas algaradas, criticando a sus propios policías frente a la turba exaltada, ¿qué pasa? ¿Que tenemos que dejarnos pisotear? ¿Es que ahora la Policía es una ONG que reparte caramelos? Esto se les está yendo de madre y tiene mala, pero que muy mala pinta.

La tijera de Martínez, el de la UGT

La tijera de Martínez, el de la UGT

Es maravilloso ver la doble moral de algunas personas, pero sobre todo, dado que está de moda, la del señor José Ricardo Martínez, de UGT, que es capaz de denostar las reforma laboral de puertas afuera, pero dentro del sindicato aplica los preceptos de esa medida aprobada por el Gobierno. Un ejemplo claro de que seguir a individuos de esta calaña es, como poco, altamente peligroso, sobre todo porque manejan hábilmente dos discursos.

Y es que el señor Martínez puede perfectamente condenar a la banca, pero cobra un sueldo millonario como consejero en Caja Madrid. Reclama una educación pública de calidad, pero lleva a sus hijos a un colegio privado. Exige que no se hagan recortes de personal en las administraciones públicas pero despide sin miramientos a 40 trabajadores del sindicato en cuanto se reduce el ritmo de las subvenciones, precisamente, de los mismos gobiernos a los que critica. Y, ahora, en un ejercicio de funambulismo tremendo, se suma a las tesis gubernamentales de la reforma laboral, esa misma que luego denuncia en las manifestaciones.

Para quien no lo sepa, el señor Martínez consiguió que se aprobase sólo por un voto toda una batería de recortes de plantilla para ahorrar alrededor del millón de euros. Las medidas estarán vigentes durante tres semana y , de no alcanzarse el objetivo de ahorro, UGT-Madrid aplicará un expediente de regulación de empleo temporal.

El señor Martínez propone que aquellos que opten por abandonar el sindicato de manera definitiva tengan una indemnización de 37 días por año trabajado. Es decir, quienes llevan semanas reprochando al Gobierno de Mariano Rajoy que abarate el despido con la aprobación de su reforma laboral y han orquestado movilizaciones en protesta por esta decisión, es decir, los defensores a ultranza del despido de 45 días, han optado en su propia casa por abaratarlo y reducirlo a 37. Toda una contradicción. Pero está claro que el señor Martínez es capaz de poner una vela a Dios y otra al diablo.

Laponia

Laponia

Voy a hacer de abogado del diablo, sí, una vez más, pero tengo que salir en defensa, al menos en parte de su discurso, del presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, José Luis Feito, al que le ha caído la del pulpo por decir que los parados deben aceptar cualquier oferta de trabajo, incluso si ésta radica en Laponia y al que no lo haga, que le quiten la prestación que percibe.

Evidentemente, puestas fuera de contexto, pareciera que el señor Feito nos está mandando bien lejos, que vayamos a colonizar el reino de Papa Noel o que nos congelemos de frío (a la par que nuestros salarios), pero la realidad es que no vino a decir este directivo de la CEOE que nos marchásemos a Laponia, sino que simplemente puso un ejemplo y se refería a lo que pasa en un determinado país escandinavo, Finlandia, donde no se concibe que un parado prefiera chupar de la prestación antes que moverse por el prolijo mercado laboral.

El señor Feito dijo sobre el caso escandinavo que son países que tienen un estado de bienestar vigoroso, admirado por todos, pero son mucho más exigentes en lo concerniente a la prestación de este tipo de rentas, de transferencias, cuando el individuo se ve en situaciones difíciles. En esos países no se trata solo de una ley, sino que hay una cultura sustentada en una seria de incentivos. La administración es muy poco tolerante respecto a esos casos en que el individuo tiene ofertas de trabajo, no las acepta y pretende seguir percibiendo la prestación. En esos países las condiciones son mucho más restrictivas. Son muy exigente en ese sentido, independientemente de que toque ir a trabajar en Laponia.

Es decir, el señor Feito no estaba proponiendo ni mucho menos que nos vayamos a Laponia, pero sí que aceptemos trabajos que nos salgan, aunque sea fuera de nuestra ciudad, siempre de acorde a una serie de condiciones. Está claro que si uno cobra 800 euros de prestación, no sería lógico que aceptase un empleo por 600 euros, pero es que en España hemos estado acostumbrados a esa especie de picaresca por la cual se renunciaban a ocupaciones una y dos veces para poder seguir en casa y esperando cómodamente a que el día 10 te abonasen la prestación. Otra cosa, también hay que decirlo, es que el INEM se ha convertido en una especie de organismo ’INEMficiente’, incapaz de manejarse con tanto parado y fruto de ello es la aparición, como setas, de agencias privadas de colocación.

Intolerantes

Intolerantes

Irene Sánchez y Miriam Moreno son dos compañeras de Intereconomía Televisión a la que unos intolerantes, que, paradójicamente, reclaman tolerancia máxima, insultaron y vejaron el pasado 19 de febrero de 2012 por el simple hecho de pertenecer a ese medio de comunicación. A los sindicalistas no les gusta que se critique a sus organizaciones, a ellos les gustaría que no se sepa nada de las generosas subvenciones que reciben de parte de las instituciones o los megasueldazos que perciben algunos como consejeros de una entidad bancaria.

Claro, no se puede estar hablando de lucha obrera y de ir a las barricadas, pero luego, cuando los focos desaparecen, vivir a todo trapo, en cruceros de lujo y en restaurantes de a 100 euros el cubierto. Está claro que algo falla y esa es la labor de los medios de comunicación, destapar esas incoherencias, caiga quien caiga.

Evidentemente, la libertad de expresión consiste en discrepar abiertamente con quien no está acorde a nuestras ideas, pero siempre desde el respeto y tratando de ser constructivos. A diferencia de regímenes como el cubano, el iraní, el chico o el norcoreano, donde la libertad de prensa no existe ni por asomo, en España tenemos una rica diversidad y hay a quienes le gusta la SER, El País, TVE, Público o laSexta y a quienes les encanta más poder leer La Gaceta, La Razón, el Mundo, ABC, Antena 3, COPE o EsRadio, pero no por ello podemos empezar a atacar a los profesionales que trabajan en esas cosas por el único motivo de que no comulgan con nuestros ideales.

La verdad es que hay que alabar la profesionalidad de estas dos compañeras de Intereconomía Televisión, Irene Sánchez y Miriam Moreno, porque supieron mantener la sangre fría a pesar de que estaban oyendo toda clase de improperios y amenazas más o menos veladas. Y todo esto, repito, en una manifestación en la que se estaba reclamando tolerancia al Gobierno para que flexibilice la reforma laboral.

Tampoco hay que olvidar que quienes se dedicaron al innoble arte del insulto perdieron la gran oportunidad de aprovechar la plataforma mediática de Intereconomía para poner la reforma laboral de vuelta y media. Y es que hay quienes actúan desde los instintos más primitivos y consideran que antes está el ataque personal que vender el mensaje. Eso sí, los que quedan en ridículo han sido ellos, los afiliados de los sindicatos, porque el medio les ha dado cancha y ellos, en vez de aprovechar la cobertura para informar, han usado sus minutos para el insulto, la vejación y la mala educación.

El partido de cuatro (los de siempre)

El partido de cuatro (los de siempre)

Que los partidos políticos son un club más que privado, eso ya es una ley universal. Las formaciones se han convertido en cotos cerrados, marmóreos, aislados de toda realidad social y hasta han llegado a convertirse en entidades cuasi oficiales, auténticas instituciones en la sombra, hasta el punto de no saber realmente cuando un mensaje lo está lanzando el presidente del Gobierno o el presidente / secretario general del partido equis o y griega, es decir, para el caso, Partido Popular y PSOE.

 

Lo cierto es que este pasado fin de semana celebraron en Sevilla los popes del PP su cónclave congresual, una suerte de happening donde, a diferencia del funeral valenciano de 2008, en esta ocasión, 2012, ha sido como la gran fiesta, los parabienes (y para mejores) con los que han obsequiado a Mariano Rajoy. Los puñales (y las puñaladas) esta vez se han quedado no ya a las puertas del congreso, sino en cada región. Aquí de lo que se trataba era de ver qué cargos dentro de la organización se iban a repartir, con lo que todos asumieron la tesis del insigne Alfonso Guerra, el que se mueva, no sale en la foto. 

Y aquí viene el cogollo, la madre del cordero del asunto, ¿acaso los partidos no tienen gente sobrada y preparada para evitar, de tal modo, que siempre tengan que ser los mismos los que copen los principales cargos, máxime cuando estamos hablando de personas que ya tienen otras responsabilidades de mayor calado? 

A mí, el hecho de que Mariano Rajoy compatibilice la Presidencia del Gobierno de España con la del PP o que María Dolores de Cospedal tenga que seguir al frente de la Secretaría General de Génova 13 y a la vez compatibilizarlo con la Presidencia de Castilla-La Mancha es algo que me produce sorpresa a la par que indignación porque al final dos cargos implica tener que desviar la atención en ambos y precisamente gobernar España o una región como la castellanomanchega no es tarea fácil, implica demasiadas horas como para encima meterle de propina los asuntos propios del partido. No tiene sentido. 

Pero bueno, esto es lo que quieren los afiliados, los compromisarios, visto lo visto en ese cónclave sevillano. Sin embargo, cuando se ve todo con perspectiva o desde el análisis de ciudadanos que no pertenecen a ninguna organización política, ven con claridad que conciliar ambas funciones es de locos, no hay tiempo material. Pero si la gente se escaquea de ser presidente de la comunidad de vecinos porque alegan que absorbe demasiado tiempo, ¿qué se puede esperar de alguien que tiene que llevar las riendas de España y a la par dirigir el Partido Popular? Algo no me cuadra.

181.000 razones

181.000 razones

José Ricardo Martínez, a la sazón líder de la Unión General de Trabajadores en Madrid, tiene a bien ser un personaje peculiar. Y es que el hombre que se ha convertido en el azote, en el fustigador, en el torquemada de los ricachones, resulta que ahora va y se descubre que cobra la nada despreciable cifra de 181.000 euros anuales como consejero en Caja Madrid, amén de otros emolumentos por su puesto de trabajo en Renfe, donde, curiosamente, es liberado sindical. Es decir, este señor no sólo no pega un palo al agua porque, de verdad, me río del arduo trabajo que tiene que hacer un consejero de una entidad financiera, sino que además incita a los demás a que se sumen a esas manifestaciones…pero eso sí, que su monto económico no se lo quite nadie. Así también hago yo proselitismo de clase obrera.

El caso es que este caballero mantiene la tesis de que la cuantía que percibe en Caja Madrid como consejero va íntegramente a UGT (aunque bien es cierto que no ha mostrado un documento que acredite el hecho). Cándido Méndez, secretario general de la central sindical ya se ha apresurado a decir que él no va a entrar en dilemas morales sobre si la cifra que gana Ricardo Martínez es o no criticable. Aquí lo que importa, siempre dando por buenas las afirmaciones del líder de la UGT madrileña, es que la pasta va íntegra para la organización. Eso sí, insisto, dinero de esas temibles entidades financieras que tanto denostan los sindicatos.

Lo que tienen que saber los madrileños y resto de ciudadanos es que este sujeto, el señor Martínez, es el mismo que hace no mucho tiempo dejó a toda una ciudad sin Metro durante varios días, un sindicalista que, lejos de aplicar el diálogo y el consenso como norma principal de convivencia, lo que tiene por principios son la confrontación, ir directamente a por Esperanza Aguirre, perjudicar a la Comunidad de Madrid en todo lo que se pueda. De hecho, este señor es el que pronunció palabras del estilo de que la calle era de él y de los suyos, como si la libertad reivindicativa tuviera un único color y un único apellido.

En fin, dentro de unas horas podremos comprobar cuál ha sido el éxito de la convocatoria sindical en la capital de España y en otras ciudades de la geografía nacional, pero mucho me temo que cuando se conoce ya de buen tinta lo que perciben determinados líderes sindicalistas y que lujos asiáticos se permiten, el seguimiento de la manifestación puede resultar ridículo. Y claro, igual tampoco interesa demasiado follón, que con 181.000 euros de parné…algunos tienen aguante para Rato.

Estudios primarios made in Catalonia

Estudios primarios made in Catalonia

Los políticos catalanes, al menos los que llevan gobernando en los últimos años, sólo están preocupados porque los jóvenes sepan a pies juntillas el catalán. Da lo mismo que en el resto de las materias sean unos zotes de tomo y lomo. Lo importante es que dominen la lengua de Pau Casals del derecho y del revés. ¿Qué existen lagunas en Matemáticas, Historia o Lengua Española? Nada, eso da lo mismo. A las autoridades les tiene sin cuidado ese aspecto, mientras hablan catalán…

Pero claro, llega un momento en que los estudiantes deben competir con los del resto del Estado español y, lo más importante, con los del resto de la Unión Europea y hete aquí que entonces llega un problema Houston, ¿cómo poder demostrar que nuestros alumnos, curtidos en el espíritu catalanista, son tan o más listos que los del resto de España, Bélgica, Luxemburgo o Alemania? Está claro que ahí tenemos un problema de los gordos.

Por eso, el gobierno de Artur Mas se ha lanzado en solitario a demostrar que funciona el actual sistema educativo catalán y ante la petición de pruebas fehacientes, los responsables de la Educación de la Generalitat han practicado unas pruebas de nivel entre los alumnos de cuatro de ESO. Con cifras reales en la mano, Mas podrá demostrar que el sistema funciona, pero es que tiene truco.

Los exámenes realizados a alumnos que se preparan para entrar en el Bachillerato tenían un nivel de Educación Primaria, hasta tal punto que no se les pedía que resolviesen un problema de matemáticas, sino que interpretasen el enunciado. Luego se quejarán de la falta de oportunidades cuando hay que buscarse las habichuelas lejos de su Cataluña natal, pero lo cierto es que con paripés de esta clase, los políticos catalanes consiguen un doble objetivo, perpetuarse en el poder ante la falta de formación de la población y, de paso, defender el victimismo catalanista cuando sus ciudadanos son rechazados en otras autonomías a la hora de poder trabajar.

Oscar, el peculiar

Oscar, el peculiar

El nuevo secretario de Organización del PSOE, Óscar López, se nos va a revelar a lo largo de los próximos años como un personaje pintoresco, pelín peculiar. Lo cierto es que sus intervenciones no van a pasar desapercibidas y, tal y como aconteció en Los Desayunos de TVE del pasado 16 de febrero, el señor López no tuvo el menor empacho en decir que el PP había perpetrado un engaño electoral masivo por su subida de impuestos, mensaje que había desdeñado en campaña, aunque también con el matiz de que no se conocía exactamente la dimensión del agujero económico dejado por el equipo de Zapatero. 

Dándole cierta credibilidad al político castellano-leonés, es verdad que el PP de Mariano Rajoy nos engañó a los españoles. Sus bajadas de impuestos han sido todo lo contrario y además casi sin tiempo para adaptarnos al nuevo escenario. Tampoco dudo que haya tenido que ser una medida obligada y obligatoria, pero está claro que es como si te dicen que vas a quedar con George Clooney o Angelina Jolie (según los gustos de damas y caballeros, respectivamente) y en vez de que acudan esas personas a la cita te encuentres a Santiago Segura y a Pilar Bardem. Como que la cosa echa para atrás, ¿no? Pues algo así ha sucedido con lo del alza impositiva. 

Sin embargo, si hay un partido que está escasamente acreditado para dar lecciones sobre críticas a los engaños masivos ese es, precisamente, el PSOE. Aún nos llega la memoria para recordar aquellos carteles en los que se veía a un fulgurante Zapatero con el lema “Por el pleno empleo” y entonces, en 2008, teníamos apenas tres millones de parados. Sin embargo, ahora, la herencia es de más de cinco millones, un dislate increíble que, sin embargo, parece no haber hecho mella en el señor López, seguramente porque el sigue tan ricamente a la vera de un buen cargo. 

En definitiva, sería deseable que nuestros políticos, ya sean de izquierdas, derechas, centros o palcos, laterales o tribunas tengan a bien hacer un ejercicio de autocrítica, ver qué es lo que han propuesto y por qué el electorado ha decidido mandarlos por una temporada a la oposición. Lo que es cansino es oír día tras día a los unos que si el PP ha mentido o a los otros que si es la herencia del PSOE. Señores, a gobernar y a controlar al Ejecutivo. Ya no hay tiempo que perder. Y en Bruselas, desde luego, no se andan con chiquitas, precisamente.

La Copa de los pretextos

La Copa de los pretextos

¡Qué cansinos! Barcelona, Ath.Bilbao y Real Madrid están montando un circo curioso a raíz de la final de la Copa del Rey. Los dos primeros, que son los que jugarán el encuentro, desean que éste se celebre en el Santiago Bernabéu, mientras que el cuadro merengue ya ha dicho que allí no se disputará el partido porque están comprometidas las obras de los baños y de 20.000 butacas nada más termine la Liga (y la final de Copa, salvo extrañas carambolas, se jugaría no antes del 20 o del 25 de mayo). Pese a todo, los dos finalistas están chinchando a los madridistas y estos ya han dicho que no en todos los idiomas, por activa y por pasiva (y hasta por perifrástica).

¿Y cuáles son las razones verdaderas que les empujan a culés y leones a querer que la final de la Copa del Rey se juegue en el templo blanco? La primera es irrebatible, el aforo, casi podrían acudir 40.000 seguidores de cada club al recinto, algo que no ofrece otro estadio, a excepción del Nou Camp (pero esta opción, por ser el Barça uno de los finalistas, está prácticamente descartada). Pero hay otros condicionantes que llevan a unos y a otros a pedir como sede el Bernabéu, lo de ganar un título en casa merengue, sobre todo por parte del Barcelona, poder soltar proclama independentista o pitar el himno de España, algo que ya sucedió en Valencia en 2009.

Es verdad que cuando se dan cita miles y miles de personas en un espectáculo deportivo de estas características, es imposible controlar lo que hagan cien, mil o diez mil aficionados, que arremeter contra la Corona o silbar el himno ya casi se da por descontado, pero también lo harán en cualquier otro estadio, ya sea Mestalla, Vicente Calderón o el Sánchez Pizjuán. En este caso, lo mejor es hacer (siempre que se pueda) oídos sordos.

Los motivos alegados por el Real Madrid, lo de los baños y lo de las butacas, son una auténtica coñada, un pretexto que no se sostiene y que además, a los hechos me remito, la masa social ya se ha dejado sobornar por el discurso florentinista y ,como si fuese todo el estadio el sentir de los Ultra Sur, durante el choque contra el Levante se gritó que la final de Copa no se juega allí.

¿Y cómo evitar que se repitan estos acontecimientos? Pues muy fácil, igual que la sede de la final de la Champions se decide hasta con dos y tres años de antelación, lo mismo tiene que pasar con la final de Copa, que en julio se diga cuál será el estadio agraciado para tal fin, así se acaban las excusas bobas, que además a lo único que contribuyen es a dar una imagen deplorable de nuestro fútbol.

Meterse en casa ajena

Meterse en casa ajena

La señora presidenta de Argentina, Cristina Fernández Kirchner, se ha metido en un jardín sin tener necesidad de ello. La mandataria de la Pampa, que tiene el país hecho unos zorros, ha hecho unas declaraciones en el sentido de que Mariano Rajoy y los empresarios españoles son unos suertudos porque los sindicatos no montan una huelga general. La política argentina se ha convertido en una especie de jaleadora y de propagandista de los chicos de UGT y CCOO y les anima con energía a que monten una gorda en España, que el país se paralice. 

Desde luego, ya es un atrevimiento supino meterse en casa ajena e intentar poner el hogar al gusto que tú quisieras, pasando olímpicamente de sus moradores. Y eso es lo que ha tratado de hacer la señora Kirchner, organizar la vida de los españoles como si ella no tuviese bastante con el quilombo que es Argentina en muchos aspectos, donde aún no se ha recuperado del famoso corralito. Sí, es verdad que en España no es que estemos mal, sino peor, con cinco millones largos de desempleados, pero ello no le da autoridad a decir qué tienen que hacer o no los sindicatos. 

No vamos a negar que sobre España opina y nos tutela cualquiera dentro de la Unión Europea, que Francia y, especialmente, Alemania nos ponen deberes a troche y moche para intentar salir de la crisis. Habrá quien entienda que lo que hacen Sarkozy y Merkel es exactamente lo mismo, meterse en nuestra casa, pero con la diferencia que mientras Argentina es otra comunidad de vecinos ajena y lejana a la nuestra, los franceses y los alemanes comparten edificio con nosotros y temen que con gente como los griegos, italianos, irlandeses, españoles y portugueses la construcción amenace ruina y todo se vaya al garete. Normal su preocupación. 

Señora Kirchner, usted solvente sus problema, deje de estar preocupándose por lo que nos pasa a los españoles y, en el mejor de los casos, siga entreteniendo a los suyos con la guerra de Las Malvinas, llame a Chávez y monten una revolución contra el Imperio Británico si así le place, pero déjenos a los demás organizarnos como queramos o como nos dejen en nuestra comunidad.

Me matas, Jaume

Me matas, Jaume

Vayan desde estas líneas mis más sinceras felicitaciones a Jordi Evolé, conocido más popularmente como ’El Follonero’ y que cada domingo nos sorprende con alguna entrevista de culto, sacando declaraciones que, siendo sinceros, sería incapaz de sacar en el caso de tener la ocasión de tener al personaje de turno delante de la cámara y del micrófono. Pero la de Jaume Matas, ex presidente del Gobierno de Baleares, es para nota, de cum laude con diploma y bandita de honor. Lo que ha conseguido que confiese a la audiencia de laSexta en ’Salvados’ es para reconocer la profesionalidad del comunicador, a la par que refleja la nulidad del político del PP.

Y es que sólo a un personaje como Matas, político de natural poco cuidadoso (véase lo de las famosas facturas que eran de un burdel ruso), se le puede ocurrir la gran desfachatez de reconocer que no tuvo problemas en plegarse a Iñaki Urdangarín porque era el Duque de Palma, que si hubiese sido cualquier otra persona (puso como ejemplo Juan García) seguramente no hubiese tenido ni tiempo de revisar la petición, que hubiese descartado recibirle, pero por el simple hecho de que no todos somos iguales (¡toma patada a la Constitución!).

A ver, está claro que no podemos ir de hipócritas por la vida y que todos sabemos que funciona el tanto tienes, tanto vales, pero eso está genial de cara a la empresa privada. Pero un representante público no puede salir a un medio de comunicación a reconocer tácitamente que se hacen esos distingos entre ciudadanos. Ya es mala la práctica, pero mucho peor es su reconocimiento, sobre todo porque además parece una burla a la inteligencia de las personas, salvo que te importe poco o nada el qué dirán, que es lo que ha pasado en esta entrevista, donde hay declaraciones que vienen sobrando, pero que hay que reconocer que Evolé logra ese clima de confianza para que suelte la bomba.

En fin, así es Matas, un político con demasiadas pocas luces para determinados aspectos, no sé si por falta de capacidad o porque se rodeaba de unos asesores que parecían puestos por el enemigo. Normal que en el PP celebrasen su marcha de la política, sobre todo porque con manifestaciones en esa línea viene a demostrar que el respaldo del votante le venía importando un comino, es decir, nada de nada, que los problemas que le plantease cualquier ciudadano anónimo iban directamente al cajón de la miscelánea, es decir, al cubo de la basura, pero si a Urdangarín se le metía entre ceja y ceja montar un chiringuito, ahí estaba Matas para plegarse al Duque.

¡Qué cómicos!

¡Qué cómicos!

España puede presumir de tener grandes dúos humorísticos: Martes y Trece, Pajares y Esteso, Cruz y Raya, el Dúo Sacapuntas, Faemino y Cansado, pero quien supera de largo a todos estos monstruos de la escena cómica es el conformado por los inigualables e insuperables Toxo y Méndez, los líderes sindicales de CCOO y UGT, respectivamente, y que han contado el gran chiste de la semana, del mes y del año: “¡Oye, tú, que nos vamos a huelga! ¿Motivos para hacerla? Sí, todos los que quieran y muchos más, el problema es que las movilizaciones tenían que haber empezado tres o cuatro años antes, pero, ayyy amigo, la subvención es la subvención y entonces si te movías, no te daban el caramelito.

Los cinco millones largos de desempleados que tenemos en nuestro país es un dato lo suficientemente alarmante como para que alguien se ponga las pilas, pero ya. Está claro, a tenor de los acontecimientos vividos en los últimos tiempos que las dos grandes centrales sindicales no son, precisamente, el mejor ejemplo de ayuda y cooperación a la hora de rebajar una cifra tan impactante. El único gesto conocido a los Toxo y Méndez de turno fue el de perpetrar un simulacro de huelga general el 29 de septiembre de 2010 que contó con menos respaldo que un partido de la liga moldava.

Ahora, nuestros inmovilistas UGT y CCOO se postulan como entes amenazadores contra el Gobierno de Mariano Rajoy. La reforma laboral (como a casi todos) no les gusta. Es verdad que eso de que toquen lo de los días de despido, por ejemplo, es como para echarse a temblar, una invitación, bajo mi punto de vista, a facilitar la salida de empleados de una empresa, siempre y cuando no vaya acompañada de los mecanismos necesarios para facilitar la contratación y una movilidad del mercado laboral en España.

Habría que analizar con profusión no sólo cuáles son las trabas principales de esta reforma laboral que tanto nos acongoja, sino también que dejan de percibir los señores sindicalistas para que ahora, curiosamente, recuperen de forma milagrosa su batería reivindicativa, su lucha obrera de clases y demás frases hechas de un discurso que, aunque se presente como nuevo, suena ya demasiado rancio y el riesgo de sufrir una contaminación acústica es más que evidente.

El problema no son los guiñoles

El problema no son los guiñoles

Voy a ejercer de abogado del diablo. Con el caso Contador y el ataque de los guiñoles del Canal Plus francés hemos demostrado que somos unos primarios de campeonato en el sentido de que hemos entrado al trapo de esa crítica atroz hacia nuestros deportistas, pero nos hemos perdido en el detalle, en centrarnos en lo que hace un medio de comunicación dentro del contexto de un programa de humor o de sátira, como ustedes quieran denominarlo, pero nos hemos olvidado de lo principal, que los franceses, nos guste o no, no han sido quienes han condenado al ciclista de Pinto, sino un tribunal como el TAS, radicado en Suiza, y que ha actuado de forma cicatera, incluso, si me lo permiten, hasta prevaricando, puesto que sentencian algo a sabiendas de que no se ajusta a la realidad. 

Lo cierto es que a Contador le han arruinado prácticamente toda la temporada puesto que, a excepción de la Vuelta Ciclista a España, el resto de competiciones de raigambre, es decir el Tour y los Juegos Olímpicos, las tendrá que ver por televisión. Dicen que quedaría la posibilidad de recurrir a la justicia ordinaria, pero lo curioso es que el proceso sería mucho más largo, tampoco habría tiempo para que le levantasen la sanción antes de que llegasen las citas de Francia y Londres y, de propina, el TAS tendría la potestad para volver a juzgarle. O sea, un bucle del que no parece posible salir y, aunque sea contradictorio, en este caso parece más razonable aceptar la sanción, independientemente de que creamos en la inocencia de Contador. 

Aquí, evidentemente, lo que se sustancian son otros intereses que se escapan al común de los sentidos, pero tampoco resulta muy difícil conjeturar que se trata de saldar cuentas pasadas y sólo hay que fijarse un poquito en el detalles. ¿Quién es el director del actual equipo ciclista de Contador? Bjarne Riis, sí, es mismo ex ciclista danés que ganó el Tour de 1996 y que, años después, reconoció que lo corrió dopado hasta las cejas, igual que su gregario, el alemán Jan Ullrich, curiosamente también pillado con el carrito, no del helado, sino del doping. 

Quizá, esté ahí el problema que ha tenido el deportista pinteño, que lo que no le han detectado unos laboratorios, deciden que no es inocente de dopaje unos señores del TAS, pero básicamente porque quien dirige a un ciclista excepcional es uno corredor de medio pelo (nunca mejor dicho) que tuvo que meterse de todo en vena para poder hacerse con un Tour. Y como Riis no pagó la factura de esa trampa, ahora es a Contador a quien se la hacen pagar.

La estrella estrellada

La estrella estrellada

Resulta curiosa la polvareda que se ha montado en torno a la inhabilitación del juez Baltasar Garzón. Los mismos que en su momento callaron cuando el magistrado Gómez de Liaño tuvo que beber el mismo amargo cáliz por su intento de procesar al malogrado Jesús de Polanco, son ahora los que salen a la calle y se concentran frente al Supremo para reclamar Justicia, pero, ¿qué Justicia? ¿la que sólo responde a sus intereses?

Bueno, entonces estaríamos hablando de cualquier otra cosa, menos de Justicia, porque aquí no podemos calificar las cosas en función del resultado que den. Si el veredicto es correcto, según unos parámetros ideológicos, entonces los jueces son la repera; pero si éste no sale como se había pensado, entonces los juzgadores están mediatizados.

Evidentemente, el juez Baltasar Garzón tuvo sus momentos de gloria, parecía revelarse como un magistrado con ganas de trabajar, de buscar justicia, de intentar acabar con las tramas etarras, con el clan de los narcotraficantes y con los pelotazos corruptos de un PSOE gonzalista que iba de mal en peor.

Sin embargo, el punto débil del superjuez, cada más más acostumbrado a la presencia de medios gráficos en la puerta de la Audiencia Nacional, era ese divismo, ese ego, esa vanidad enquistada en su ADN que le hizo caer en las manos del propio presidente del Gobierno para no sólo hacer campaña en las elecciones de 1993, sino para ocupar un puesto en el organigrama ministerial, pero un puesto menor del deseado (que era o bien ministro de Justicia o de Interior).

A partir de ahí, cuando ya se contamina, políticamente hablando, empiezan los tumbos de Garzón al que, insisto, ser director del Plan Nacional contra las drogas no le llenaba y acabó dando el portazo en Moncloa para volver a abrir la de la Audiencia Nacional. Empezó a sacar trapos sucios y a saldar cuentas pendientes con el felipismo. Desde ahí, todo ha sido meterse en una causa tras otras, con paréntesis de conferencias y cursos cuando la cosa pintaba fea, hasta que al final entre la Gürtel, el franquismo y un problema con la financiación de unos cursos en la Ciudad de los Rascacielos han hecho caer estrepitosamente la estrella de un juez que iba para brillante y que al final se quedó en un ser más bien turbio tirando a opaco.