Nacionalismo canario en las ondas

¿A alguien le quedaban dudas de que a Coalición Canaria lo que le va en realidad es jugar al independentismo? Solamente tienen que escuchar con atención las cuñas promocionales de la radio autonómica de Canarias para darse cuenta. Resulta que ahora la llaman Canarias Radio la Autonómica, la emisora nacional de Canarias.
Lo curioso del tema es que se trata de un cambio para el que no existen todavía explicaciones -ni siquiera los trabajadores estaban al tanto de ello- si bien fuentes no oficiales insinúan que este nuevo eslogan -que por ahora no es un cambio de nombre (según dicen)- podría estar relacionado con la inminente celebración del congreso regional de Coalición Canaria y del Día de Canarias. Y es que es aproximarse el 30 de mayo y entrarle a los coalicioneros y a los nacionalistas en líneas generales una fiebre que alcanza la temperatura de las siete estrellas verdes con riesgo de acabar delirando y viendo por las esquinas al Mencey Beneharo.
Este cambio en las cuñas radiofónicas de autopromoción de la cadena es considerado por muchos como una ‘provocación’ (una más) de Paulino Rivero al Gobierno de España, máxime después de las recientes polémicas acerca del trato discriminatorio que el Ejecutivo central está dando al Archipiélago o del empeño desde Madrid por favorecer las prospecciones de petróleo en aguas de las costas de Lanzarote y Fuerteventura, siempre según la opinión del presidente del Ejecutivo regional, que aún cree que puede dominar la finca como cuando era el omnipotente alcalde de El Sauzal.
De todas maneras, no me extraña nada este comportamiento por parte del señor Rivero. Tiene las Islas hechas un desastre, con una educación que terminaría por derrumbar la mismísima torre de PISA, con una sanidad donde es mejor proveerse de aspirinas o ibuprofeno antes que caer en las sui generis urgencias del Archipiélago (puedes entrar con un esguince y salir operado de apendicitis) y un empleo, mejor dicho un paro que va camino de registros históricos e histéricos, con casi 300.000 ciudadanos que no tienen trabajo y, lo peor de todo, ni perspectivas de lograrlo.
¿Y qué nos promete el ‘tío’ Paulino a cambio? Folklore, mucho folklore, Sabandeños y Los Gofiones a todas horas, romerías, estrellas verdes, una isa a la sombra del Teide, del Roque Nublo, Timanfaya o la Caldera de Taburiente y, sobre todo, escuchar la emisora nacional de Canarias. Estaremos sin empleo, pero al menos que los parados sean made in Canarias. ¡Ponle el cuño, chacho, chacho, chacho!
Milagro levantino

El Levante ha demostrado que sin dinero también se pueden hacer grandes cosas. Un equipo que ha estado inmerso en un proceso concursal, que tuvo que vender hasta la última media para poder subsistir de la mejor manera posible en Segunda División, ha conseguido lo que prácticamente nadie sería capaz de hacer, clasificarse para competiciones europeos merced a un meritorio sexto puesto.
El segundo presupuesto más bajo de la Primera División, sólo el del Rayo Vallecano tenía la partida económica más austera, se ha impuesto a grandes imperios como los del Sevilla, Ath.Bilbao, Villarreal, Getafe o Real Sociedad. Dicen que la necesidad aprieta y, en este caso, a los rectores del Levante no les quedaba otra que atinar a la hora de confeccionar el plantel, empezando por el inquilino del banquillo. Si exitosa fue la etapa de Luis García, que sumó ascenso y permanencia cómoda con el club granota, lo de Juan Ignacio Martínez aún lo es más. Sin la gran estrella del 2011, Felipe Caicedo, se optó por un devaluado Koné que, con sus goles, ha hecho que el Levante llegue hasta esa sexta posición.
En teoría, el cuadro valenciano tenía todos los números para ser carne de cañón, pero contra todo pronóstico los hombres de Juan Ignacio Martínez empezaron no sólo a sumar puntos, sino que durante dos meses gozaron de la privilegiada posición de liderato. El comentario más habitual entre los seguidores de toda España era decir que tarde o temprano el Levante tendría que caer por su propio peso, que acabaría luchando por no descender. Pero las jornadas pasaron y el Levante apenas se separó de los puestos europeos. Sólo la gran recta final de Málaga y Atlético de Madrid privaron a los levantinos de ser equipo Champions, pero logra una Europa League que era algo impensable en agosto de 2011.
Lo que ha hecho el Levante debe ser ejemplo para el resto de equipos, sobre todo esos Sevilla, Atlético de Madrid o Valencia que no saben hacer otra cosa que despilfarrar millones cada temporada y al final para conseguir sólo a medias sus objetivos. Parece que ahora, con el control al que se va a someter a los clubes, tal vez empiece a ver menos derroche y, sobre todo, confiar en lo que hay dentro de la entidad en vez de fiarlo todo a medianías y jugadores de medio pelo.
El intelecto es lo primero

¿Tienen motivos los jóvenes españoles para estar preocupados por su futuro? Sí, por supuesto. Sin embargo, vamos a establecer una serie de prioridades, sobre todo pensando un poco en la situación actual de España y, sobre todo, cuál es la cultura, la idiosincrasia propia de nuestro país. Y es que, por ejemplo, salvo que a nuestros chicos de 20 años les haya tocado La Primitiva, la Euromillones o el cupón de la ONCE, normalmente la juventud no está pensando en entramparse con una hipoteca.
Nada más lejos de la realidad, lo que preocupa (o debiera preocupar) a los miembros de esa generación es encontrar un empleo, pero también formarse convenientemente.
Desgraciadamente, los distintos gobiernos que han ido pasando por el Palacio de la Moncloa se han puesto de acuerdo en algo, en cargarse la educación de calidad. Cada reforma que se acometía era un canto a la cultura del esfuerzo mínimo, a poder pasar de curso con varios suspensos y a llegar a la Universidad con errores de base.
En 1995, en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, en Tenerife, el doctor y catedrático de Filología, Humberto Hernández Hernández, realizó una simple prueba para ver cuál era el nivel de redacción de los nuevos alumnos que accedían al entonces llamado Curso de Complementos. La sorpresa no fue comprobar si los aspirantes a ocupar posteriormente un hueco en las redacciones tenían habilidades innatas para desarrollar periodísticamente un tema, sino que hubo escritos con más de 50 faltas de ortografía (en algunos casos hasta faltaba el acento en el nombre o apellido).
Eso, que puede parecer una exageración, es lo que se encuentren los docentes universitarios a diario. Alumnos que escogen Matemáticas o Física y no saben hacer, siquiera, una raíz cuadrada o una simple integral. Con ese panorama, y viendo al final cómo salen determinados estudiantes, es normal que al final no encuentren acomodo en el mundo laboral y si no pueden hallar un empleo, no parece lógico que vayan a meterse en la compra de una vivienda. Ahí está el gran problema, que algunos quieren, nunca mejor dicho, empezar la casa por el tejado. Menos pensar pues en disponer de la llave de una coqueta buhardilla y más preocuparse en la formación y en seguir creciendo intelectualmente. Eso llevará, indefectiblemente, a encontrar un trabajo y luego, con esfuerzo ahorrador, acceder al mundo inmobiliario. Al revés, puedo prometérselo, no funciona, salvo que se tenga suerte en el azar o se disponga de unos padres riquísimos.
¡A por Felipe V!

Si hiciéramos una encuesta entre los catalanes que diariamente pasan por delante de la fachada del Parlamento de Cataluña, muchos de ellos desconocerían que el escudo que se encuentro habilitado y esculpido en el frontal es un emblema de la época de Felipe V. Ese símbolo lleva ahí colocado por los siglos de los siglos, pero no podrá decir amén porque los partidos catalanes, entre los que hay que incluir a ese PP catalá de Alicia Sánchez Camacho, han dado por bueno que hay que ‘tapar’ ese escudo y sustituirlo por otro en el que sólo estén las señas cuatribarradas.
Evidentemente, el cambio no va a salir gratis ni mucho menos, eso es de cajón. CiU, PSOE y el PP catalá han aprobado en franca armonía y dispendio una partida cercana a los 20.000 euros para erradicar de la fachada lo que ellos entienden que es una afrenta intolerable. No pueden ver sus delicados ojos algo que tenga ínfulas españolistas y, me imagino, alguno, dentro de su ignorancia nacionalista, habrá querido ver la existencia o la permanencia de símbolos de carácter franquista porque, eso es un mal endémico, a todos estos que les da por romper una y otra vez con España siempre ven un símbolo de Franco en todo lo que signifique España.
La desgracia para el pueblo catalán es tener a dirigentes tan escasamente cualificados para según qué cosas. Incluso, personalidades tan morigeradas, tan correctas en el trato, incluso tan cabales como puede ser el señor Josep Antoni Duran i Lleida, al final radicalizan su discurso de una manera tan alarmante que quien no los conociese, por ejemplo un extranjero, diríase que España les tiene sometidos, que tratan a Cataluña como algo residual y, la verdad, es justo todo lo contrario. Si hay una comunidad que no puede quejarse de trato de preferencial, sea cual sea el partido que esté en La Moncloa, esa es la región catalana, eternamente beneficiada en los Presupuestos Generales del Estado. Pero, haciendo un juego de palabras con su actual inquilino en la Generalitat, siempre quiere Mas.
Al final, de esto se saca una sencilla consecuencia. A los políticos que ahora mandan en Cataluña no les interesa lo más mínimo el bienestar de sus ciudadanos. Por un lado, están los recortes sanitarios que, paradójicamente, coinciden con los incrementos que se da en materia de subvenciones a los medios afines al ideario de CiU, como en su momento también a los del tripartito. Y luego, toda una persecución para borrar toda huella del castellano, hablado y escrito, aunque ello suponga un empobrecimiento cultural de consecuencias impredecibles. Lo del escudo, al fin y a la postre, es una anécdota, la guinda de estos señores incapaces de ponerse de acuerdo en nada, salvo en lo imprescindible, luchar por ser una nación.
La honradez no vende

La honradez no es que sea un patrimonio de una clase social concreta, pero ya van siendo demasiados los casos de personas sumamente necesitadas, con trabajos precarios y que, sin embargo, no tienen duda alguna a la hora de devolver objetos de valor o dinero que les podría solucionar una parte importante de apretada economía doméstica. Esa gente, de verdad, se merece que les pase algo bueno porque, aun pudiendo hacerse fácilmente con un botín que alguien ha extraviado y que casi da por hecho que no le será devuelto, prefieren el camino de la honradez, aunque eso luego les pueda pasar factura entre familiares y amigos que no ven con tan buenos ojos ese gesto tan altruista y solidario.
La protagonista en esta ocasión es una empleada de la limpieza de la estación de autobuses de Granada y que responde al nombre de Palmira. Esta mujer halló en uno de los buses una cartera en la que al margen de documentación, tarjetas de crédito y otros elementos de indudable valor para su dueño, iban nada menos que 14.000 euros y algo de moneda china, unos 3.000 yuanes. Esta mujer no dudó un solo segundo en proceder a la devolución de este dinero, a pesar de que reconocía que esas cantidades habrían caído en su entorno familiar a las mil maravillas, pero lo primero era lo primero.
Ese gesto, sin duda, supone todo un homenaje a la honradez, al más puro concepto de buen ciudadano. Sé que estos gestos, lamentablemente, no venden, que al final parece que eres tonto de capirote si haces el papel de buen samaritano devolviendo lo que no es tuyo, pero también es verdad que no podemos estar pensando en que el otro o los otros no harán lo mismo que nosotros. Hemos de sentirnos satisfechos con nuestras actitudes y esta señora asegura que hoy es mucho más feliz que si se hubiese quedado con el dinero porque, en cierta medida, le hubiese estado dando vueltas la cabeza y el estómago pensando en lo mal que lo estaría pasando el legítimo dueño de esa billetera. Desde luego, doña Palmira nos ha dado todo un ejemplo.
Moncloa, ¿Hay alguien ahí?

"No sé si tenemos un Gobierno de p... madre con una comunicación de mierda o un Gobierno de mierda con una comunicación de p... madre". Esta sencilla (y sonora) frase está pronunciada por los pasillos de Moncloa y no por alguien cualquiera, sino por un peso pesado del gabinete gubernamental. Desde luego, razón no le falta, pero es que además el Partido Popular es especialista en hacer de la política de comunicación su Talón de Aquiles, un quebradero y un dolor de cabeza que haría falta toda la fábrica de Bayer para poder mitigar esas cefaleas y aún así habría serios problemas para lograr que la mítica aspirina pudiese hacer efecto.
El Ejecutivo, en materia informativa, es una mezcla entre la genial Casa de los Líos, aquella entrañable serie de Arturo Fernández y una película muda. O resulta que sale hablar a título personal un ministro y enseguida le replican dos o más miembros del Gobierno o, por el contrario, ante determinado asunto de trascendencia, pongamos por caso la crisis de Bankia, quien sale a dar la cara por todos nosotros es el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, que asegura que él tiene todos sus ahorros en esa entidad y que no pensaba tocar un solo céntimo.
Evidentemente, un Ejecutivo no tiene que estar permanentemente en los medios, es decir, comunicar por comunicar tampoco es, pero tampoco es cuestión de que espere hasta el mismo viernes para dar cuenta tras el Consejo de Ministros de los asuntos que ocupan y preocupan a la ciudadanía. No pueden estar, quienes tienen su dinero en el banco, esperando cuatro días a que alguien desde Moncloa decida dar las oportunas y pertinentes explicaciones.
Insisto, mal hace Mariano Rajoy calcando la estrategia de Génova en Moncloa. Cuando eres oposición puedes permitirte ciertos caprichos, como ningunear durante meses a la prensa, pero cuando eres presidente de Gobierno (y eso también es válido para cualquiera de sus ministros) ya no vale escudarte en la barrera castrense, en el muro impermeable de turno. Y es que si malo es hablar en demasía, más lo es quedarse callado y demostrar que se es presa del pánico del qué dirán.
Un político De Armas tomar

El talento en Lanzarote lo agotó el malogrado César Manrique. El gran artista internacional es lo más preciado que ha dado en las últimas décadas la isla de los volcanes, una personalidad con un marcado carácter, con un genio indomable y que, mientras permaneció en vida, fue un claro luchador contra esa casta de políticos de tres al cuatro que intentaban mangonear de las más diversas formas posibles en la isla.
Si no hace mucho este territorio ha tenido que soportar los trapicheos y las injerencias de un dudoso ser llamado Dimas Martín, un elemento que hizo de la política algo sucio, vil y rastrero, con compras de voluntades y chalaneos de decisiones parlamentarias, mociones de censura entre ellas hasta que dio con sus huesos en la cárcel de Tahíche, ahora es otro elemento peculiar, un tal Pedro de Armas el que está poniendo a caer de un burro el prestigio de los conejeros.
Y no es que este político pueda ser tildado de avezado o de aventajado alumno de Dimas Martín, en absoluto. Este señor, directamente, es mucho más vivales puesto que, cobrando del Ayuntamiento de Arrecife, lleva cinco meses llevándoselo crudo a bordo de una goleta en aguas del Atlántico, concretamente ahora en Florida. Según el propio consistorio, la única referencia o constancia que tienen de que este personaje goza de una extraordinaria salud es por el consumo de teléfono móvil que, obviamente, está pagado a golpe de talonazo municipal. Él sostiene que todo se debe a las llamadas que recibe, puesto que en el extranjero el receptor paga el 50%. Aún así, ya suma 1.200 euros del ala que, Dios mediante, esperemos que el Ayuntamiento le obligue a costear de su bolsillo.
Y es que no creo que la ciudadanía conejera haya depositado su voto en las urnas para tener un concejal de ultramar, un Curro de Halcón Viajes o un pirata de los mares del Sur en busca de aventuras que poder contar a sus nietos. Ya está bien de tomaduras de pelo y de que estos nacionalistas de medio pelo (el caballero milita en el Partido Nacionalista de Lanzarote) vivan opíparamente a costa de los demás.
De haber podido disfrutar aún con vida el gran César Manrique, a este elemento, a buen seguro que le habría erigido un monumento en pleno puerto del Rubicón a la memoria del concejal marino y que hubiese llevado por título ‘Vete y no vuelvas o márchate con viento fresco’. Desgraciadamente, toda esta panda de zotes acaban por alcanzar puestos de mayor rango y raigambre porque, al contrario que en el ámbito privado, al inepto y al incompetente en la esfera pública es mejor elevarlo para que no reviente la base. Así se explican, evidentemente, muchas cosas.
Los cuentos de Caperucita Marhuenda

La Razón, guste o no, ha engañado a sus lectores con una historia de mermelada sobre Mariano Rajoy y su puente familiar. ¿Qué motivos pueden llevar al director de un periódico, en este caso el señor Francisco Marhuenda, a dar por válida un cuento chino, algo que no se sostiene bajo ninguna circunstancia y que además se iba a acabar sabiendo? La verdad es que desconozco cuáles son las razones por las que alguien decide llevar una recreación de ese estilo en portada, más aun con la que está cayendo y que encima, más que hacerle un favor al protagonista del edulcorado relato, lo que hace es ponerle a los pies de los caballos.
Uno, que es lector de todos los periódicos nacionales y que los fines de semana suele deleitarse con la compra en papel de varios, entre los que está La Razón, me quedé sorprendido ante la imagen de primera del diario de Planeta porque, sin tener que poner en tela de juicio lo del ’Rajoy más familiar’, sí que es verdad que no sé a qué venía a cuento tanto almíbar. ¿Se nos quería acaso vender una imagen de austeridad? Pues lo cierto es que el efecto fue justo el contrario y no fue a más porque debido a la semana tan extraña que fue la del inicio de mayo, con tantos festivos de por medio, hizo que todo se diluyese.
Sin embargo, alguien en Moncloa no se quedó satisfecho con el reportaje de mermelada, sobre todo porque era veneno azucarado para el presidente del Gobierno, y decidió que alguien debía sacar a la luz que Mariano Rajoy no se había tomado el puente. De hecho, el receptor de la confidencia fue La Gaceta, que optó por darle aire, y nada hubiese pasado si Marhuenda no llega a incendiar Twitter acusando de falta de ética y de profesionalidad a los compañeros de la aventura en papel de Intereconomía. De hecho, a buen seguro, nadie o casi nadie se habría percatado del particular, pero Marhuenda quiso defender ’su verdad’.
Y lo peor de todo son las matizaciones para mantener la versión. Pasar de afirmar con rotundidad que Rajoy estuve de puente con su familia a tener que decir que estuvo, pero sólo unas horas, deja sin credibilidad todos los testimonios que drapeaban el conmovedor reportaje. Si a los lectores se les miente en algo tan fútil como ha sido el ’no puente’ de Rajoy, ¿qué podemos pensar ante otro tipo de informaciones relevantes?
Cifuentes se disfraza de 'indignada'

La delegada del Gobierno en Madrid, la popular Cristina Cifuentes, ha conseguido dar un triple salto mortal, con tirabuzones y además sin red al dar la oportunidad al colectivo 15-M de que se concentre durante cuatro días, pero no las 24 horas, en la Puerta del Sol. Es decir, los sindicatos, que se contentan con estar allí un par de horas en la Puerta del Sol el 1 de mayo, tienen menos tiempo que los indignados a los que, ya anticipo desde aquí, no los va a sacar de la plaza desde el momento en que se asienten en la misma.
Partiendo de la base de que yo no comulgo con este movimiento, entre otras razones porque ya pudimos ver las consecuencias de hace un año, con una Puerta del Sol que parecía un estercolero, secuestrado por el capricho de unos miles que, de paso, impidieron que los comerciantes desarrollasen su actividad o que la Policía tuviese que vallar la zona y cerrar el Metro muchas tardes de verano, lo cierto es que la delegada del Gobierno se ha metido en un jardín innecesario y que encima va a traer consecuencias en todos los sentidos.
Como si esto fuese una oficina, la señora Cifuentes anuncia pomposamente que las concentraciones se llevarán a cabo el próximo sábado, día 12, desde las 17.00 a las 22.00 horas, y los días 13, 14 y 15 de mayo, de 12.00 a 22.00 horas, franjas horarias coincidentes con el horario comercial. ¿De verdad cree que luego estos manifestantes o concentrados van a irse por su propio pie? Ni lo sueñe, querida. Estos no se van a ir de ahí, por mucho que diga que tenga preparada una guardia de Corps de 1.000 agentes. Y encima eso, vamos a tener que costear de nuestro bolsillo las horas extras de estos policías porque a esta señora se le ha puesto en el moño que sí a una megaconcentración.
Desde luego, mejor no quiera saber ni pulsar la opinión de los comerciantes, pero estos no es que hayan puesto el grito en el cielo, es que directamente hablan de circo y de patochada. Aún no se han recuperado de los gastos sufridos hace un año y usted vuelve a abrir la puerta al caos, al desorden y, en último término, en el caso de que usted quiera hacer cumplir sus horarios, a dar una imagen de enfrentamientos entre policías y manifestantes que dará la vuelta al mundo. Desde luego, menos mal que no es presidenta de mi comunidad de vecinos, a Dios gracias.
César Fernández Trujillo: El orfebre de la palabra

Con el deceso de César Fernández Trujillo se nos ha ido un señor en y fuera de los micrófonos, alguien que era un excelente periodista y mejor persona, alguien que tenía siempre un saludo para los jefes, sus iguales y también para quienes empezábamos en esta apasionante profesión de contar cosas. Lo vamos a echar de menos porque su voz es irremplazable, inigualable, con una forma de contar las cosas que no había otro igual en la isla de Tenerife.
El orfebre de la palabra, como muchos otros compañeros acertadamente le han definido, nunca tenía una salida de tono en el micrófono, pero no era un periodista ni oficialista ni pelota con el poder. Si había que denunciar algo, lo hacía, pero con elegancia, sin crisparse más de lo necesario. Un especialista en todos los terrenos, así fuese deporte, política economía o sociedad. Fernández Trujillo creo escuela con su manera de entender el periodismo y son muchos los que hoy están trabajando y desempeñando puestos de responsabilidad en medios de las Islas que han pasado por las manos de este genial periodista, alguien armado de mucha paciencia y que sabía, a golpe de vista, quién valía y quién no para esta profesión, al menos de cara a ponerse delante de un micrófono.
César Fernández Trujillo era versátil e igual era capaz de retransmitir un partido del CD Tenerife, como entrevistar al consejero de Obras Públicas o ser la voz del Carnaval en esas inolvidables galas de la Plaza del Príncipe con Los Fregolinos. Sus registros eran ilimitados, pero sobre todo, vuelvo a insistir en un aspecto subjetivo, era de esas personas que marcaban por su actitud ante la vida y ante los demás, alguien con una sonrisa en sus labios, capaz de sacar una nota de humor incluso en los momentos más pesimistas. Oírle, sin duda, era un chute de calma para el espíritu, al menos lograr una paz temporal en el alma.
Desde Madrid, mis condolencias para sus familiares, amigos y para toda la profesión periodística de Tenerife y de Canarias. Porque César fue, ante todo, un caballero de los pies a la cabeza, incapaz de granjearse enemistades en un mundo tan competitivo como el periodismo. Ahora más que nunca, el Premio Canarias de Comunicación, aunque sea a título póstumo, ha de ser para César Fernández Trujillo. Descanse en paz, MAESTRO.




