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Desde mi escaño

La irritante prioridad del móvil

La irritante prioridad del móvil

Recientemente tenía la oportunidad de leer una más que acertada carta en un periódico nacional donde se criticaba, y con toda la razón del mundo, una fea costumbre que se ha impuesto desde que los teléfonos móviles han entrado en nuestra vida. Decía esta persona que parece que ya se daba por bueno el que concedamos prioridad a los portátiles antes que seguir la conversación con nuestro interlocutor. Y, de acuerdo, en una charla con amigos, en un bar, por la calle, etcétera, todavía puedo entender que atendamos esa llamada o ese mensaje que recibimos, pero lo que ya no es de recibo es que sea el propio director de una sucursal bancaria el que corte el diálogo con el cliente porque al banquero le esté sonando su móvil particular. Digo yo, que tendrá prioridad la persona que tiene sentada frente a la mesa y no una comunicación de su ámbito privado.

 

Sin embargo, lo que debería ser norma de buena educación o de buenos modales ha mutado en la falta total de respeto por quien tenemos delante. Pasa en todos los ámbitos de la vida. Va usted a pedir información a una instancia oficial y el funcionario de turno ya puede estar ofreciéndote la explicación más compleja que como le suene su teléfono móvil te dejará colgado, a veces incluso por espacio de varios minutos.

 

Pero es que además esos malos usos del dispositivo se extienden no sólo a una cuestión de atención al público por parte del ímprobo empleado público, sino que también lo tenemos en la esfera cultural. ¿Cuántas veces no habremos tenido que llamar la atención a alguien porque le estaba sonando el móvil y nos interrumpe la película? O, peor aún, que ese mismo aparato suene en mitad de una representación teatral o en un concierto, ¿saben ustedes lo que puede provocar una distracción así? De verdad, estoy de acuerdo cuando en algunos cines o teatros se especifica claramente que toda persona que incumpla con la norma de apagar su teléfono puede ser desalojada de la sala.

 

Sí, siempre habrá quien alegue que necesita tener abierto su terminal por determinadas urgencias, etcétera, pero es que en ese caso, si uno piensa que le van a reventar la sesión o la obra por tener que atender una emergencia, entonces será mejor quedarse en casa o elegir una alternativa menos estresante para quien puede estar aguardando ese aviso y, de paso, tampoco le fastidia la obra de arte a quienes desean disfrutar de ella sin interrupciones. Pero vamos, ya les digo, confío más en que estas normas se cumplan en cualquier otro país antes que en España. Aquí, por desgracia, siempre nos gusta buscar la triquiñuela o saltarnos la ley y las recomendaciones porque sí.

¡Qué fácil es meterse ahora con Nadal!

¡Qué fácil es meterse ahora con Nadal!

Rafael Nadal, obvio es decirlo, no atraviesa por su mejor momento profesional. Sin embargo, no considero que sean pertinentes (más bien todo lo contrario) todas las críticas que se están vertiendo desde determinados medios de comunicación a los que, en su momento, no les bailó el agua y no quiso convertirse en el tenista de tal cadena o de tal emisora de radio, sino que siempre tuvo atenciones para cualquier plataforma periodística. Y eso, en este santo país de envidias llamado España, no suele deparar réditos cuando las cosas vienen mal rodadas. Ahora, cuando el de Manacor parece estar en esa cuesta abajo, son esos mismos periodistas, pocos y con nombres y apellidos conocidos, los que sacan del armario la guadaña para hacer leña de un árbol que, sinceramente, sólo está inclinado, pero aún va a tardar en caer y a buen seguro que se enderezará.

 

La penúltima que le ha caído al bueno de Rafa es haber hablado de la religión y de que por la lucha entre las diferentes creencias se han producido millones de muertes. Oigan, ¿y es que acaso es mentira? Ahí está el problema, mis queridos amigos, que algunos pretenden falsear los hechos, dividir las religiones entre buenas y malas y todos sabemos que, por ejemplo, las Santas Cruzadas para imponer el cristianismo allende el Mediterráneo dejaron tras de sí un reguero de cadáveres importantísimo o, más recientemente, las inmolaciones en nombre de Alá en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos. Sí, la religión, en términos globales, la lucha por imponer una creencia sobre otras, en términos generales, ha propiciado que muchas personas perdiesen la vida. Pero claro, algún ignorante moderno ha escuchado estas palabras en boca de Nadal y lo más bonito que se le ha ocurrido es decirle que se calle y que juegue mejor al tenis.

 

En fin, estoy convencido de que más pronto o más tarde volveremos a disfrutar de las excelencias del manacorí, estoy seguro de que el sensacional ambiente que rodea al equipo español de Copa Davis le hará sentirse plenamente reconfortado y podremos disfrutar nuevamente de su magnífica destreza con la raqueta. Desgraciadamente, contra lo que no podrá competir Nadal (ni nadie con un mínimo de humildad) son esas críticas aceradas, superficiales y que no van al fondo de la cuestión. Enormes satisfacciones nos ha dado el balear en estos cinco últimos años como para defenestrarlo por un semestre cargado de lesiones y de otros aspectos personales que, en este caso, no vienen a cuento sacar a relucir.

 

 

Gol Tvtimo

Gol Tvtimo

Seis de la tarde del domingo en el Archipiélago canario, siete en el resto de España. Millones de entusiastas del balompié se agolpan mayoritariamente en bares y cafeterías para presenciar el que dicen pomposamente partido del siglo (y ya van unos cuantos). Todo va de maravilla hasta que alrededor del minuto 55 alguien en el establecimiento grita gooooool de Ibrahimovic. Todos, invariablemente, se giran para ver al sujeto en cuestión y casi compadecerle por considerar que su exceso etílico le hace ver fantasmas. Pero no, a los doce segundos, doce nada más y nada menos, se produce el tanto del sueco. ¿Acaso este caballero es pariente de Nostradamus o de Aramís Fuster? No, nada más lejos de la realidad. Únicamente que iba informado perfectamente por la radio y la habitual diferencia de los casi dos segundos se fue a más de seis veces el tiempo normal entre el narrador de las ondas y lo que nos rebota el tubo catódico. Es decir, ayer, y supongo que esta es la tónica habitual, Gol Tv está timando a millones de personas, especialmente a quienes pagan religiosamente la mensualidad, por un producto que, en el caso del fútbol, viene ligeramente caducado para que pueda ser consumido con la confianza necesaria.

Sí, el canal del señor Roures ofreció a los televidentes una realidad que ya llevaba caducada doce segundos, un retardo eterno, imperdonable y que casi hizo que se estuviera más pendiente de los señores con el pinganillo que del aparato televisivo. Y es que, de toda la vida, siempre ha habido ese ligero desfase televisión/radio, pero nunca como lo que le está pasando a este canal temático. Tendrán que mejorar la velocidad de recepción de las imágenes o, mucho me temo, la cantidad de personas que pueden empezar a no renovar su suscripción puede resultar sangrante para esta cadena que no es sino un enlace de La Sexta, pero pagando, claro está. Alguien con un mínimo de sentido común podría recomendarnos que dejásemos en casa la radio. Y sí, podría tener razón, pero también es verdad que muchas veces no se escucha ni la locución ni los comentarios que se hacen a través de la caja tonta y se precisa del referente radiofónico. Lo que nadie podía esperar es que hubiese un retardo tan espectacular y que te hacía tener que apagar la radio para no destripar una película, futbolera, claro, que estaba más apasionante que los filmes de intriga del gran Alfred Hitchcock.

Estoy convencido, eso sí, pese a que la tarifa mensual que tiene Gol Tv no es del todo mala, de que el retraso que tienen a la hora de que nos lleguen las imágenes no lo aplican a la factura. Seguro que llega puntual, pero también estoy convencido de que ayer fue la prueba de fuego para demostrar que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hizo una concesión digital, nunca mejor dicho, a una cadena amiga que pretende quitarle cuota a otra que también anda de lleno en lo digital y que ya no es tan amiga del Ejecutivo. Parece mentira que en pleno siglo XXI se permita que este medio en concreto pueda ofrecer una retransmisión propia de los primeros años de la televisión en España. Sinceramente, lamentable y yo, de haber sido abonado, me daba de baja ya mismo, para que aprendan a hacer las cosas en condiciones.

Los riesgos de juzgar libremente

Los riesgos de juzgar libremente

¿Es justo que Diego P.V, el acusado de haber matado a su hijastra y que después se demostró que nada tuvo que ver en el hecho, pueda solicitar una indemnización por daños y perjuicios no solamente a los médicos que erróneamente dictaminaron que la pequeña Aitana había sufrido maltrato o a los agentes que le mantuvieron encarcelado durante un par de días, sino también a los medios de comunicación que se hicieron eco del hecho y dieron una visión muy negativa de esta persona, siempre en función de los hechos que se presentaron a la prensa? Pues miren, aunque personalmente pueda ser parte afectada porque en mi blog http://juanvelarde.blogia.com hay un artículo hablando de crimen execrable, lo cierto es que debemos aprender mucho sobre lo sucedido en esta ocasión. Posiblemente, llevados por la pasión de la inmediatez, todos, en mayor o menor medida, cometimos el error de tomar como válidos los argumentos de los galenos y despreciamos un factor importante, el de la presunción de inocencia, esa que tenemos todos hasta que no se demuestre lo contrario.

 

Seguro que hay formas menos dolosas y dolorosas de llevar al soporte de papel, de las ondas o de la imagen, así como al infinito mundo de Internet, casos como el de la niña Aitana, pero de entre todas ellas escogimos la peor, qué duda cabe. ¿Me contrariaría tener que pagar una indemnización o una parte proporcional para restañar parte de los daños morales causados a esta familia? En parte sí, porque me dejé influenciar por la rigurosidad de una exploración médica que, a corto plazo, se reveló negligente a todas luces; pero también es verdad que dejé poco lugar a la posibilidad de pensar que este hombre era inocente. Es más, llegué a conjeturar la hipótesis de que la madre, compañera sentimental de Diego, tal vez tuviera que ver algo en este asunto. Por supuesto, jamás tendré problemas en tener que dar personalmente mis más sinceras disculpas a estas personas o tener que publicar rectificaciones allá donde procediese o se me ordenase.

 

Eso sí, me parecería bastante injusto que desde determinados colectivos médicos o policiales se pretenda poner ahora todo el acento en la voracidad de los medios informativos. Señores, no confundamos los términos. No mezclemos información con sensacionalismo, telediarios con los ‘tomates y sálvames de turno’. Nosotros, los periodistas, nos limitamos a informar verazmente de los hechos, tratamos de encajar todas las piezas en un puzzle que puede ser variable en cualquier momento. Nadie forzó al médico o a la Guardia Civil a que dieran los datos que ofrecieron a los medios de comunicación. A todos nos gustan las primicias y ganarle por la mano a la competencia, pero en esta oportunidad aquí ni ha habido exclusiva que valiera, sino unas informaciones comunicadas a todos al mismo tiempo. Cuando algo es secreto, nos guste o no, los periodistas sabemos o tenemos que saber esperar a que concluyan todas las pesquisas. Nuestro único, aunque gran error, obviar la presunción de inocencia y sacar la foto de una persona que, afortunadamente para él, fue y es inocente con todas las de la ley.

Errare humanum est

Errare humanum est

Errare humanum est: errar es propio del hombre. Alienta a mostrar indulgencia generosa para las faltas resultantes de la ignorancia y de la ofuscación de los hombres, cuando la mala fe está ausente. Esto es lo que nos ha sucedido a todos los que, con un informe médico entre las manos, nos hemos precipitado en acusar a Diego P.V. de la muerte de la pequeña Aitana e incluso a sospechar de la propia madre como presunta encubridora de los hechos. Finalmente, con el tiempo necesario para que los profesionales sanitarios realizasen su trabajo en el Hospital de Nuestra Señora de La Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife, se ha demostrado que las lesiones presentadas por la malograda menor eran producto de la caída desde un columpio y, aunque imperceptibles para la pareja, fueron la causa del posterior fallecimiento.

El joven de 24 años que se encontraba detenido por la muerte de una niña de 3 años en Canarias quedó en libertad sin cargos tras conocerse los últimos datos de la autopsia que lo exculpan de los cargos de maltrato y homicidio, tal y como informaron fuentes de la Delegación del Gobierno en Canarias. Ahora, según se ha podido conocer desde el entorno de Diego P.V., no se descartan actuaciones legales contra los responsables sanitarios del centro de El Mojón, en Arona, que dieron la voz de alarma y que al final propiciaron el arrestro y la estancia en prisión del padrastro. 

Cierto es que todos convenimos en la importancia de que exista este protocolo de actuación para detectar rápidamente casos de posibles malos tratos a los menores. Sin embargo, no siempre es buena la prisa, tal y como se ha demostrado en esta oportunidad. Aun a riesgo de hablar desde la ignorancia, quizá sería conveniente que, incluso en el supuesto de tener dudas sobre si se ejerce o no violencia sobre el menor, habría que activar todos los mecanismos para asegurarse fehacientemente de si ese pequeño está siendo sometido a palizas y, una vez demostrados los malos tratos, entonces sí proceder a la detención de quien procediese.

Obviamente, este hecho nos debe conducir a una necesaria reflexión, a pensar que no siempre las cosas son como se nos presentan inicialmente. Lamentablemente, y yo el primero, tenemos la tendencia a utilizar estos tribunales de papel o de soporte informático para acusar, para dictar una sentencia que, aunque firme sobre la hoja o la pantalla, no quita para que pierda su vigencia, como pasa en este caso. De todas maneras, aunque sin querer que sirva de excusa, también habría que pedir a los responsables médicos que atendieron en primera instancia a esta paciente que se planteen seriamente dar tan rápidamente la voz de alarma y que ello conllevase la detención de una persona que, después de dos días, se ha demostrado que no era culpable de nada, que la muerte resultó accidental, producto de una caída de un columpio. Seguramente, al daño de perder a su hijastra, hemos contribuido el resto de la sociedad a incrementarlo al hacer un juicio paralelo y con sentencia injusta.

Un crimen execrable

Un crimen execrable

¿Qué puede pasar por la cabeza de una persona, siempre y cuando la Justicia dictamine su culpabilidad, para maltratar a una niña de tres años? La verdad es que pocas palabras me pueden venir a la cabeza. Cualquiera podrá exclamar, llevarse las manos a la cabeza, pero no creo que exista vocablo apropiado para poder definir concretamente un hecho de este calado. De haber sido este hombre, un joven de apenas 24 años, sólo cabe pensar que por su cabeza sólo había lugar para actos demenciales, propios de un ser torturador, despiadado y sin ninguna compasión por sus víctimas, aunque ésta fuese alguien tan pequeño como una cría de poca edad. De verdad, no quiero convertirme en un juzgador mediático porque, sinceramente, ni yo ni ninguno de los otros medios de información hemos estado allí y no podemos saber, por tanto, cómo se han desarrollado los hechos.

 

Lo que sí me sorprende en este caso particular es la defensa que la propia madre hace de su pareja sentimental. Este joven no es el padre de la criatura fenecida y, al parecer, se había quedado al cuidado de la misma. Bueno, de hecho fue quien la llevó a un centro sanitario de Arona y allí, tras una primera exploración, los galenos observaron síntomas evidentes de que esta niña no presentaba esos hematomas como consecuencia de una caída fortuita y procedieron a la activación del protocolo establecido para esta clase de contingencias. Tras el interrogatorio policial en el mismo centro de salud, este varón fue detenido como presunto autor de unos hechos que ahora han propiciado el fallecimiento de la menor. Aun así, la madre defiende a su novio, postura ésta que también ha hecho sospechar a los agentes encargados del caso.

 

Y es que no sería la primera vez que nos encontramos ante hechos muy similares, donde incluso la propia madre biológica del menor es quien ha cometido el delito o, al menos, también es partícipe del mismo, por acción o por omisión. Los informes forenses serán los que dictaminen qué ha sucedido, aunque, por el momento, parece que queda descartada la hipótesis de la violación. Pero sí que es incuestionable que esta cría presentaba una serie de contusiones y quemaduras que no podían circunscribirse a una caída involuntaria y es más que sospechoso ese silencio y ese apoyo de la mujer hacia su pareja sentimental.

 

Sin embargo, tampoco conviene olvidar que en muchos de estos sucesos existe un transfondo de malos tratos, de violencia de género y, por no descartar teorías, también podríamos estar hablando de unas amenazas muy hábiles y sibilinas por parte de este varón hacia su novia. Desconozco cuál puede ser la preparación mental de esta mujer, pero ante estructuras de pensamiento débil, suele imponerse el criterio del más fuerte y con la simple necesidad de argumentar cuestiones falazmente. Quién sabe si ante el amor profundo que esta fémina pudiera sentir por este supuesto desalmado no tuviera el menor inconveniente en sacrificar la vida de su propia hija.

 

En fin, son hipótesis y será un juez quien haya de llegar al fondo del asunto, pero desde luego, sea como fuere, el caso es que aún nadie se explica que alguien pueda acabar con la vida de un ser tan inocente. Simple y meridianamente, ¿qué puede pasar por la cabeza de esa persona?

La mano de la polémica

La mano de la polémica

¿Hay que repetir el partido entre Francia e Irlanda por la mano descarada de Henry? La pregunta, manida como ella sola, ha dado la vuelta al Mundo varias veces y las respuestas que se pueden hallar son tan variopintas como aficionados hay en el planeta. Muchos abogan por ello, porque se vuelva a jugar el encuentro, pero también es legión la que considera que no se debe rearbitrar lo que ha sucedido en el terreno de juego. Habrá que poner los medios necesarios, advierten, pero nunca se puede regresar al pasado porque, entonces, muchos partidos durarían ni se sabe.

 

Efectivamente, la acción de Henry no es la primera, ni será la última, que se produce en un terreno de juego, ¿cuántas manos igual de flagrantes se han pasado por alto en los últimos años? Se me vienen a la memoria, las más recientes, las de Messi ante el Español, las del Kun Agüero contra el Recreativo de Huelva y, la más famosa de todas, las de Diego Armando Maradona, frente a Inglaterra, en el Mundial de México. Todas, en mayor o menor medida, fueron duramente criticadas, pero nunca se procedió a repetir la contienda. Era una jugada que ya había sido juzgada (mal, sí, pero no tenía vuelta de hoja) y por tanto contaba con toda la validez reglamentaria.

 

De todas maneras, también estoy con quienes consideran que se debe de establecer el mecanismo necesario en el balompié para, si bien no parar el juego a cada momento, sí recurrir al vídeo en esas jugadas de goles fantasmas o que se anotan ilegalmente con la ayuda de la mano. En penas máximas o faltas al borde del área no soy partidario de recurrir a ese sistema porque estaríamos más tiempo pendientes de la moviola que de lo que realmente acontece sobre el césped. Sería una forma segura para los colegiados en caso de duda. Al fin y al cabo, un fuera de juego o una falta, aunque se vean 100 veces, siempre son acciones interpretables y cada trencilla suele tener un criterio que difiere del resto.

 

Ahora, evidentemente, todo son especulaciones sobre lo que hubiese sucedido de haberse producido la jugada justo al revés, con manos de un futbolista irlandés. ¿Se habría procedido desde las instancias de la UEFA, es decir mounsieur Platini, a forzar un nuevo partido en el caso de haber sido los galos los perjudicados? Pues, qué quieren que les diga, no lo hubiese descartado. Ya sabemos que el astro francés manda mucho y que es capaz de cambiar las reglas del juego a su entera conveniencia. Si a Maradona, justamente, se le ha sancionado por unas groseras manifestaciones, tampoco estaría de más imponer un castigo a Henry porque, aunque pidió disculpas, su acción motivó la eliminación de Irlanda. El juego limpio o fair play debe practicarse también desde los despachos, además sin distinción de colores, patria, filias o fobias.

La línea 3 de la discordia

La línea 3 de la discordia

El periódico El Día adelantó en rigurosa primicia el pasado martes, 24 de noviembre, que “el Cabildo de Tenerife presentará en unas semanas la Línea 3 del tranvía, que, en contra de cómo estaba concebida en un principio (el ayuntamiento defendía su trazado desde el Intercambiador hasta la playa de Las Teresitas por la avenida Francisco La Roche), cruzará la ciudad pivotando con la intersección de la Línea 1 en la plaza de Weyler, una opción que podría alcanzar un presupuesto de unos 100 millones de euros”.

De esta forma, añade el rotativo tinerfeño, “el recorrido que se ha puesto sobre la mesa, consensuado con el Ayuntamiento de Santa Cruz y que se presentará en rueda de prensa dentro de unas semanas junto a la prolongación de la Línea 1 hacia el aeropuerto de Los Rodeos, está establecido que transcurra desde el Intercambiador hacia el recinto ferial por la avenida de la Constitución hasta su confluencia con la avenida Manuel Hermoso, donde, por la prolongación de la calle Álvaro Rodríguez López, enganchará con Tomé Cano y Heliodoro Rodríguez López. Una vez alcanzado el estadio, la plataforma bajará por la avenida San Sebastián, tras lo cual irá a la plaza Weyler después de salvar el recorrido del puente Galcerán. Tras llegar a la céntrica plaza, el recorrido completo transcurrirá por la calle Méndez Núñez hasta llegar a la confluencia con la rambla Santa Cruz (antigua rambla General Franco), donde acabará la primera fase de las obras de un proyecto que aspira a llevar el tranvía hasta la playa de Las Teresitas, teniendo paradas en su continuación en Muelle Norte, Valleseco, María Jiménez, Cueva Bermeja, San Andrés y Las Teresitas”.

La obra, no obstante, parece que no va a tener lugar hasta el año 2011, y supongo que su comienzo se retrasaría hasta después de las elecciones locales y regionales, más que nada para evitar hipotecar a los siguientes ocupantes de los sillones cabildicio y municipal, máxime si además ambas corporaciones cambiasen de color político, sobre todo en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde a día de hoy no está nada claro quién pueda gobernar en esa cita que tendrá lugar en año y medio.

Y cuando me refiero a hipotecar, no lo digo solamente en el aspecto económico, sino también a la hora de trazar el recorrido de esa línea 3. Porque, el Consistorio defendía que este medio de transporte fuese por toda la avenida de Anaga y también existe una alternativa que es la de que el tranvía, después de llegar hasta la avenida Manuel Hermoso Rojas, pase por La Salle, en vez de por Tomé Cano y San Sebastián. Por eso, siempre en función del partido que gestione las instituciones implicadas, el trayecto previsto puede variar sensiblemente.

Porteros 'policiales'

Porteros 'policiales'

Despacho de la agencia EFE. “Un joven de 23 años de edad se encuentra desde la madrugada del domingo pasado ingresado con carácter muy grave tras ser agredido presuntamente por tres porteros de una discoteca de la localidad de La Laguna (Tenerife). Los tres porteros han sido detenidos por la presunta agresión al joven, que sufrió un traumatismo craneoencefálico que le llevó a perder el conocimiento, por lo que tuvo que ser hospitalizado, según informaron a través de un comunicado fuentes de la Policía Nacional”. Puede parecer un suceso más, pero no debe ser así. Lamentablemente, vivimos en una sociedad que parece haberse acostumbrado a esta clase de hechos, a esas peleas entre tabernarias y carcelarias a las puertas de las discotecas todos los fines de semana y no siempre acaban con algunas magulladuras entre los participantes en las reyertas, sino que a veces algunos acaban en el hospital, como este pibe, o a veces ya sólo resta darle el último adiós.

 

Frecuentemente reaparece en la escena pública este debate sobre la regulación del oficio de portero de discoteca, sobre los requisitos profesionales y psicológicos que debe presentar el candidato a controlar la entrada a un local donde, normalmente, la gente va a pasarlo bien, a bailar, a tomar unas copas, a charlar, a ligar, a lo que sea, pero todo actividades que, en sí mismas, no entrañan riesgo alguno. El problema viene sobrevenido cuando a algunos de estos locales llegan personas pasadas de vueltas, con pocas ganas de aguantar un control a la entrada y con muchos deseos de provocar una revuelta. Hay porteros que, muy atentos a los posibles incidentes, optan por la diplomacia y, en el peor de los casos, no dudan en llamar a los agentes de la autoridad. Sin embargo, otros no son así y se ponen al mismo nivel que ese quinqui callejero que quiere entrar sí o sí en la discoteca y entonces ya tenemos armada la de San Quintín. Se junta el fuego con las ganas de apagarlo por parte del empleado con un bidón de benzeno.

 

Desconozco qué ocurrió el pasado domingo en la madrugada con este joven que pretendía acceder a ese recinto, si trató con malos modos a los vigilantes, pero, independientemente de unos modales más o menos correctos o incorrectos, lo que nunca debe hacer un encargado del control de entrada de un local es atribuirse o arrobarse para sí las competencias que en materia de seguridad tienen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o, en su defecto, la Policía Local. Estamos de acuerdo en que hay un grupo reducido de jóvenes que llegan como llegan a determinadas horas a unos lugares de ocio y que hay que ponerles un freno, pero nunca se puede emplear la violencia física como arma de persuasión. En todo caso, insisto, tenemos una policía lo suficientemente competente para que se encargue de esos indeseables.

 

Freno al absentismo funcionarial

Freno al absentismo funcionarial

La Provincia señala en su edición del 21 de noviembre que “más de 8.500 trabajadores de la Administración autonómica (de los casi 57.000 que tiene) no acuden cada día a su trabajo. Se trata de un índice de absentismo "desproporcionado", indicó el consejero regional de Empleo, Jorge Rodríguez, en los pasillos del Parlamento. En la inmensa mayoría de los casos, ese absentismo viene dado por bajas médicas, pero existen trabajadores públicos (una minoría sobre esos 8.500) que simplemente no avisan de que no irán a trabajar. El consejero señaló que "el índice de absentismo en los puestos de trabajo está situado en un desproporcionado 15%" del total de los empleados públicos”.

 

Estas afirmaciones, junto con otras del vicepresidente autonómico, José Manuel Soria, en las que venía a anunciar una reducción de la cuantía destinada para cubrir las bajas de los funcionarios, han puesto en pie de guerra a las plataformas sindicales, asegurando que esas palabras suponen toda una provocación y una demonización de la clase funcionaria. Claro, efectivamente, aquí, mientras se pueda vivir a la sopa boba, todo el mundo mira hacia otro lado, pero, amigos míos, cuando se intenta poner cordura, máxime en una época de crisis tan galopante como ésta, entonces hay que poner el grito en el cielo por un hecho que siempre debería seguir ese precepto, el de controlar aquellas bajas que no tienen razón de ser.

 

Por supuesto, uno siempre cree en la presunción de inocencia y considera que la gran masa del funcionariado de las Islas responde a esos principios de eficacia, eficiencia, respeto por los ciudadanos y que aplica la máxima de la responsabilidad y que hace de su trabajo un verdadero servicio público para el resto. Sin embargo, lamentablemente, también existe ese grupo de servidores de la función pública que se toman con poca seriedad su empleo, enlanzando bajas como si no costara, y encima haciendo que su puesto se encarezca para el erario público, dado que hay que seguir pagando a ese funcionario más el compañero que deba cubrir la baja.

 

En definitiva, con ese dato del 15% de bajas, matizándolo con los que verdaderamente sí responden a una enfermedad constatable, es normal que el Gobierno de Canarias quiera poner un freno a esta sangría económica. Y es que en el ámbito público se han permitido cuestiones que en la empresa privada, por ejemplo, no se sostendrían bajo ningún concepto, como el de tener diariamente ese alto porcentaje de ausencias. Vamos, a ese ritmo, cualquier compañía acabaría por cerrar las puertas, aunque seguro que mi amigo Lewis Rogers pondría su puya y me respondería: “Pero, amigo Velarde, si las privadas se han llegado a cargar a más del 50% de los empleados con los EREs dichosos”. Pues miren, también es verdad. Pero bueno, me preocupa el manejo de los fondos públicos y está bien que el Ejecutivo comience a controlar esos y otros gastos superfluos.

Un Atleti de Segunda

Un Atleti de Segunda

El Atlético de Madrid tiene toda la pinta de irse a Segunda División. De once partidos, uno ganado, cuatro empates y lo demás, derrota tras derrota, hasta acumular ya la friolera de seis. El relevo de Abel por Quique Sánchez Flores no ha surtido el efecto deseado y sus tres primeros encuentros ligueros, Athletic de Bilbao, Real Madrid y Deportivo de La Coruña, se han saldado con cero puntos en el casillero, aunque la suerte también ha jugado sus bazas e igual tres o cuatro puntos podrían haber ido a engrosar la maltrecha clasificación de los madrileños. Pese a todo, estamos ya llegando al término de la primera vuelta y los del Manzanares dan una sensación escasamente optimista de que el panorama pueda variar. Por estadística, desde luego, estamos peor que el año del descenso y no parece haber una excesiva preocupación en los mandamases o maldamases de la entidad rojiblanca.

 

Lo que está claro es que el Atlético de Madrid debe ser consciente a fecha de hoy de que su clasificación le debe llevar a fijarse únicamente en un objetivo, el de la salvación. Europa es un tren o un avión que ya se ha perdido, al menos por vía de la Liga, pero aún queda la posibilidad de coger la guagua de la salvación, pero hay que apurarse o al final habrá que regresar a pie y con la consecuencia lógica de volver, ocho años después, a la categoría de plata del fútbol español. Confío en que la parcela técnica, al menos, se dé cuenta de esta circunstancia, de que ahora hay que ser sumamente cortoplacistas y mirar sólo al puesto del 17 hacia arriba. Volverse locos cuando se encadenen dos o tres victorias sería un auténtico suicidio porque ahora, más que nunca, hay que emplear muchas dosis de humildad para salir de un agujero al que no está habituado a luchar un plantel con grandes figuras mundiales.

 

Y es que en verdad todos los equipos catalogados de grandes o con hechuras para estar entre los seis primeros suelen padecer un auténtico Vía Crucis cuando empiezan a descolgarse de los puestos de arriba y, lo peor de todo, caen en la parte dramática de la tabla. Ahí, da lo mismo que te llames Forlán, Agüero, Simao, Maxi o Asenjo. Ahí, lo que impera es la fortaleza psíquica y estos jugadores, me da la sensación, de que no están por la labor de hacer limpieza de letrinas, acostumbrados ellos a navegar por este deporte como los auténticos señoritos. Es duro tener que analizar la clasificación, pero cuando en tres meses de campeonato sólo has logrado una victoria, lo normal es que empieces a pensar menos en ti y más en el interés del colectivo. Es el momento de echar una mano y, como suelen decir los del Frente Atlético, echarle huevos. Si es que, lo miren por donde lo miren, ser jugador del Atlético de Madrid es todo un chollo, a poco que se haga, la gente se vuelca, incluso salvando la categoría en el último partido.

Una carrera por el cáncer de mama

Una carrera por el cáncer de mama

La lucha contra el cáncer de mama tendrá el próximo 13 de diciembre una cita ineludible en el sur de Tenerife con la celebración de la quinta edición de la  Carrera por la Vida. Este evento, bajo la organización de Briggitte Gypen, y con la colaboración de varias empresas, entre ellas Fred.Olsen, siempre ha contado con un amplio respaldo popular y el año pasado, por ejemplo, fueron más de dos millares de participantes los que se echaron a la calle a caminar en pos de esa concienciación en torno a esta enfermedad, un mal que, expertos como el oncólogo Claudio Otón, siempre han mantenido que muchos casos se podrían atajar en sus primeras fases si se solicita una mamografía, una prueba que, además, el Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Sanidad, realiza de manera itinerante en aquellos municipios más alejados de los centros sanitarios de referencia.

Por eso, ante esta carencia de percepción por parte de algunas mujeres sobre la verdadera importancia de someterse a eses chequeos en los que se les puede detectar si padecen o no ese cáncer de mama, es de agradecer que personas como Briggitte Gypen se impliquen de esta manera en dar a conocer de un modo tan original la trascendencia que tiene el acudir a esa revisión, especialmente a una edad determinada, pero, evidentemente, las mujeres más jóvenes también deben acudir al especialista en cuanto noten algún bulto sospechoso en esa necesaria autoexploración que deben realizar de sus senos. Una visita al oncólogo supone, con toda probabilidad, ganar la lucha al cáncer de mama, evitar que éste pueda extenderse y extirparlo justo en esos inicios.

Además, la labor de Gypen no se enmarca en una iniciativa privada o particular. Ella, como organizadora, es consciente de que esta labor de luchar contra el cáncer de mama ha de ser coordinada por agrupaciones de carácter regional y/o estatal. Por esta razón, todo lo que se recaude en esta Carrera por la Vida irá a la Asociación Española contra el Cáncer y a la Asociación de Mujeres afectadas por Cáncer de mama. Un notario certifica cada año la transparencia de la recaudación y se anuncia una vez acabada la caminata. Como señala la propia Briggitte Gypen, “una vez al año, caminar es ayudar”.

Desde luego es de agradecer esta acción y, sobre todo que, año tras año, se haya conseguido implicar a tantas personas en colaborar con este evento y esos participantes que, desde distintos puntos de la isla de Tenerife, se dan cita para mostrar su decidido afán en ayudar a que la lucha contra el cáncer de mama sea cada vez más efectiva. Pero eso sí, no olvidemos que combatir esta enfermedad debe ser una lucha diaria y personas como Gyppen están ahí para recordarnos la importancia de no rendirse, sino mostrar una actitud positiva ante la vida y no esconderse ante el problema, sino afrontarlo con valor, sabiendo que contamos con expertos de renombre en los que podemos confiar plenamente.

 

Humildad española

Humildad española

La Selección Española solventó con suma facilidad, con juego, en el primer caso, y con resultado, amén de una excelente disposición táctica, en el segundo, los envites frente a Argentina (2-1) y Austria (1-5). Los de Vicente del Bosque, mientras otros combinados se jugaban la vida en una repesca, decidieron darse un homenaje frente a una de las escuadras más señeras del panorama internacional, aunque con Maradona parece haber venido a menos; y ante los austriacos, a los que se les remontó en un abrir y cerrar de ojos el gol inicial. Desde luego, quienes hemos tenido oportunidad de visionar ambos choques, podemos decir que España tiene que estar entre las favoritas para alzarse con la Copa del Mundo a principios del mes de julio en Sudáfrica, pero hay que ir con la humildad suficiente para evitar que luego una “banda de jubilados” nos deje fuera del Mundial a las primeras de cambio.

Y es que ese es el miedo que me da a mí, el ir de sobrados tras pasar la fase de clasificación con un pleno de victorias y salir airosos de los amistosos disputados en los últimos meses ante selecciones de tronío. Acuérdense, por ejemplo, lo que aconteció hace meses en la Copa Confederaciones. Cuando todos pensábamos que el partido ante los Estados Unidos sería una cuestión de mero trámite, llegaron los yanquis y nos pusieron la cara colorada y, encima, estuvieron a pocos minutos de haber sorprendido a los mismísimos brasileños en la final. O, ¿se acuerdan de Francia y su aspecto de ancianidad cuando nos tocó medirnos en los octavos del Mundial de Alemania? Pues eso, habrá que ir paso a paso y para ello tenemos al mejor inquilino en el banquillo, un Del Bosque que no es amigo, precisamente, de lanzar las campanas al vuelo. Un técnico que, pese a atesorar dos Champions, dos Ligas, una Supercopa de Europa y una Intercontinental, entre otros títulos, nunca ha dado una voz más alta que la otra, demuestra claramente que al éxito se llega por el trabajo, pero sin estridencias.

Además, en el caso de que España pudiese llegar a esa final en Sudáfrica, su gesta tendrá mucho más mérito dado que en este Mundial no va a faltar ninguna de las selecciones punteras. Todas las que alguna vez han sido campeonas, Argentina, Brasil, Alemania, Italia, Inglaterra, Francia y Uruguay, acuden a Sudáfrica, así como otras favoritas como Holanda o Portugal. Está claro que quien quiera ganar la Copa tendrá que sudar tinta china, pero esperemos que todo transcurra por los límites de la legalidad deportiva y que no pase como lo presenciado en el encuentro entre los franceses y los irlandeses, donde una flagrante doble mano de Henry sirvió para que los galos se metieran en la cita africana de 2010. Todos coinciden en la injusticia de que la selección del gallo se clasificase, máxime por su pésimo juego, pero estos mismos (aunque sin Zidane) son los que nos dieron sopas con ondas en los octavos del torneo disputado en 2006 en Alemania. Así que nunca mejor dicho, humildad por arrobas para seguir con los pies en el suelo, aunque soñar, es evidente, no cuesta nada y es muy bonito.

Y encima el Gobierno se enfada

Y encima el Gobierno se enfada

¿Por qué se enfada el Gobierno de España por las críticas de la oposición en relación a la gestión de la crisis del Alakrana? ¿Acaso creería José Luis Rodríguez Zapatero que iba a librarse de los posteriores reproches por comunicarle a Mariano Rajoy los detalles de la operación de rescate y alabar su responsabilidad en esta cuestión? Por supuesto, lo importante era que los marineros quedasen en libertad, pero ello no es óbice para olvidar todo lo que ha acontecido en torno a este escabroso asunto, más que nada para no volver a cometer los errores de bulto que se han reflejado en la gestión de este problema. Pero bueno, ya se sabe, al final habrá sido alguien de la calle Génova quien secuestró el atunero y quien luego permitió que los piratas se marchasen impunes, pese a la presencia de las fragatas y de un helicóptero.

 

Si este Ejecutivo pensaba que iba a salir bien parado por el hecho de haberse producido la liberación sin derramarse una sola gota de sangre, su pensamiento resultaba toda una utopía, una invitación a creer que los burros vuelan. No, está claro que el Partido Popular, como formación que debe controlar desde la bancada opositora la labor del Gobierno, tiene que fiscalizar en todo momento cualquier movimiento y la crisis del Alakrana ha sido lo suficientemente grave como para dejar escapar este hecho sin que fuera objeto de debate y, de paso, solicitar responsabilidades a los diferentes ministros que han tenido que ver en este surrealista episodio; a saber: los titulares de Justicia, Defensa, Exteriores y de la Vicepresidencia Primera; Caamaño, Chacón, Moratinos y De la Vega, respectivamente, así como la del propio Zapatero, que debía estar al tanto de cada uno de los movimientos.

 

A nadie le extraña que la ración de detalles por parte del Gobierno fuese tan escueta, A ver, ¿qué iban a decir? Pero si es que no sólo se han conformado con pasar por caja (esto, sinceramente, era inevitable), sino que además, en un ejercicio de torpeza supina, los militares desplazados en la zona no tuvieron la habilidad (o tuvieron que asumir órdenes superiores) de atrapar a los piratas, y eso a pesar de contar con dos naves y un helicóptero que servían de elementos disuasorios más que notables como para atreverse a emprender una huída en mar abierto.

 

Al igual que he sostenido en artículos anteriores, sólo espero que hayamos aprendido la lección de este secuestro, algo que parece que no hicimos cuando la crisis del Playa de Bakio, y que hay que felicitarse porque los marineros hayan llegado sanos y salvos al puerto Victoria, en las Islas Seychelles, y que dentro de unas horas, a lo sumo un día, puedan estar en sus casas de Galicia y el País Vasco con sus seres queridos. Esta es la única noticia positiva de un secuestro que peor, créanme, no se ha podido gestionar.

Los 150 euros de la vergüenza

Los 150 euros de la vergüenza

Los comités de Competición y Disciplina de la Federación Española de Fútbol demostraron el pasado martes que existe una diferencia clara entre agredir a un árbitro o a sus asistentes o que el objeto de turno caiga en la testa de un entrenador o un jugador. Cuando el monedazo le cae al trencilla de turno, al menos el equipo propietario del terreno de juego se arriesga a una sanción de un partido de clausura, más la sanción económica aparte. Sin embargo, si tiene usted la puntería suficiente como para atinar en el rostro de un entrenador, la multa sólo será de unos 150 euros. Sin más. Lamentable, sin duda.

 

Uno, que es seguidor del Atlético de Madrid, aún no comprende cómo sólo se ha impuesto un pago de 150 euros por el mecherazo o pedrada que le dio al entrenador del Real Madrid, Manuel Pellegrini. Desconozco si el salvaje fue aficionado rojiblanco o madridista (dudo mucho de todas maneras que sea un amante del deporte), pero lo cierto es que esa acción debería de haber estado penada con el cierre del Vicente Calderón por, al menos, un encuentro. Pero no, aquí no pasa absolutamente nada. La Federación protege a sus colegiados hasta límites insospechados, pero permite todo tipo de acciones violentas en contra del resto de los artistas de este espectáculo.

 

Evidentemente, alguien podrá decirme que a cuento de qué han de cerrar el feudo del Atlético de Madrid cuando aún no se ha cerrado el del Barcelona. Cierto, el Camp Nou fue escenario hace siete años de un lamentable espectáculo con botellas de whisky, cabeza de cochino, etcétera. El partido tuvo que suspenderse durante algunos minutos, pero al final el campo nunca llegó a cerrarse. Y así, con el precedente del Barsa, mientras no se agreda a un colegiado, todos los equipos que se ven involucrados en un episodio de esas características recurren a ese precedente que nunca fue sancionado, a pesar del impacto mediático que supusieron aquellas imágenes.

 

Esperemos que alguien, el ministro de Deportes, por ejemplo, o en su defecto el secretario de Estado de la materia, haga algo e inste a la Federación Española a que dispense un trato igualitario tanto a árbitros como a jugadores y entrenadores. Todos son parte esencial del juego, pero vamos, si nos pusiéramos clasistas, tal vez sean los futbolistas la pieza imprescindible en este circo deportivo. Los árbitros, cierto, imparten y reparten justicia y los técnicos corrigen errores de posición sobre la marcha, pero todos hemos jugado alguna vez sin un Mejuto González que resuelva las polémicas en las áreas o sin un Luis Aragonés que rectifique nuestra posición en el campo. Por eso, no es de recibo que quien ofrece el espectáculo sea, precisamente, el más desprotegido.

Nadie es responsable de nada

Nadie es responsable de nada

Canarias, cuando sucede alguna catástrofe, supone el verdadero paraíso para aquellas personas que, pese a tener responsabilidades públicas, siempre tratan de escurrir el bulto y, de paso, echarle la culpa a otra administración. En definitiva, se trata de una artimaña perfectamente orquestada por la cual los ciudadanos nos quedamos sin conocer quién tenía que asumir determinadas funciones en un episodio concreto. Aquí nadie quiere dar la cara y todos son a jugar al despiste y a las declaraciones más o menos altisonantes. Ya se sabe, a mayor contundencia en las palabras, parece otorgar la licencia de tener más razón que los otros, aunque los argumentos sean tan endebles como el papel de fumar.

 

Y es que a raíz de lo acontecido con las fuertes lluvias que asolaron el pasado lunes parte del norte de Tenerife, hemos vivido una especie de cruce de afirmaciones y de imputar en el prójimo lo que debía ser una tarea de coordinación entre departamentos de diferentes estamentos. Desde el Cabildo se acusó a los responsables de la Agencia Estatal de Meteorología de haber errado en sus previsiones sobre los litros de lluvia que iban a caer sobre la isla. Estos, por su parte, resaltan que los estudios eran los correctos y que en este tipo de inestabilidades no resulta sencillo ofrecer un dato exacto sobre las precipitaciones totales. Bien, pero al final, ¿quién tiene que poner los medios para evitar que este espectáculo dantesco se repita con demasiada frecuencia en la isla y que sean las personas de la calle las que sufran las consecuencias?

 

Miren ustedes, aquí la única verdad es que cayó una tromba de agua importantísima, por supuesto, y ante eso no se puede hacer nada, pero sí al menos habilitar perfectamente los cauces de los barrancos para evitar que el líquido elemento se tope con determinados obstáculos no naturales que le obliguen a buscar vías alternativas. ¿Acaso cabe en cabeza humana habilitar la zona de desagüe del barranco de San Felipe, en el Puerto de la Cruz, como aparcamiento para más de un centenar de vehículos? Pues alguien en el Consistorio permitió esa aberración y hoy, afortunadamente, sólo estamos hablando de que son unos pocos propietarios los que se han visto de la noche a la mañana sin su coche, pero al menos conservan lo más preciado, la vida.

 

En este punto, sólo he escuchado una voz que ha puesto un mínimo de coherencia en el asunto y es el alcalde de la Villa de La Orotava, Isaac Valencia, quien ha advertido severamente sobre el estado de abandono de nuestros cauces y que esto, lamentablemente, se veía venir. Y ojo, que no sólo son las barranqueras del norte de Tenerife. Vénganse ustedes a contemplar el estado de determinados barrancos del sur o de la zona Santa Cruz-La Laguna y se pueden llevar las manos a la cabeza. Pero ante todo, la estrategia está muy clara, escurrir el bulto y echarle la culpa al de la otra administración. Y así llevamos ya varias catástrofes naturales sin que nadie quiera asumir sus responsabilidades.

CCOOUGTe la subvención y corre

CCOOUGTe la subvención y corre

España va bien, frase acuñada hace algunos años por el entonces presidente del Gobierno de España, el conservador José María Aznar, vuelve a ser una realidad latente en las personas del hoy jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y los líderes de las dos plataformas sindicales más representativas, Cándido Méndez, de UGT, e Ignacio Fernández Toxo, de CCOO. Desde luego, a la vista de lo bien que se lo pasaron en el último encuentro mantenido este pasado fin de semana, está claro que vamos en el vagón cabecero de la creación de empleo y con unos sueldos por los que casi tendríamos que pedir perdón por la indecencia del números de ceros que suele haber a la derecha. Vamos, dos años más así y no sólo es que vayamos a seguir bien, sino que esto va a ser más que jauja.

 

Sin embargo, estas reflexiones del primer párrafo no dejan de ser una ironía ante la cara de mármol que se gasta el trío Calatrava. Cuando peor estamos, cuando se ha demostrado por activa, pasiva e intransitiva que España no deja de acumular desempleados, que los salarios que se ganan (quienes puedan contarlo, que cada vez son menos) resultan una verdadera miseria (por no tildarlos con otro vocablo que también empieza por la eme), llegan los Méndez y Fernández y le hacen un guiño al presidente, bueno uno más de los que ya se le han hecho a estas alturas de la película legislativa. ¿Huelga general? No, para nada, en todo caso le montamos un parón del copón a los empresarios, para que aprendan los Gerardo Díaz Ferrán y compañía como nos las gastamos los amigos de ZParo. Encima, lamentablemente, las pretensiones de los cocos y de los ujetistas (perdón, ugetistas) cuentan con el amplificador de la plataforma de los cejijuntos, esa prole de artistas de medio pelo que sólo saben defender su bocado subvencionado.

 

En fin, veremos a ver quién gana este pulso, pero el contador se aproxima cada vez más a la escandalosa cifra de los cinco millones de ciudadanos que no tienen empleo y no parece plato de buen gusto que los sindicatos se dediquen a reír y respaldar las ocurrencias de Zapatero cuando el panorama hace tiempo que dejó de ser sombrío para convertirse en tétrico. Fíjense si la cosa está tan sumamente manga por hombro que hasta el escasamente carismático Rajoy puede llegar a ganar las elecciones generales. Desde luego, sea quien sea el próximo inquilino en la Moncloa, resulta evidente que ya hace falta un cambio con urgencia..o no, que diría el propio Mariano desde su despacho de la calle Génova.

Egoísmo inoportuno

Egoísmo inoportuno

¡Qué pena y qué desilusión! Los jugadores del Tenerife, en voz de dos miembros del plantel, han salido a la palestra a desmentir que se haya mantenido una reunión con el Consejo de Administración en la que se habría pedido un premio cercano a los dos millones de euros en concepto de prima por obtener la salvación en la presente campaña. Las críticas surgidas desde prácticamente todos los sectores de la sociedad tinerfeña se ve que han calado hondamente en el seno del cuadro blanquiazul, pero, como casi siempre, se ha preferido la estrategia recurrente de matar al mensajero y mentir impunemente en una rueda de prensa. Lo que no entiendo, de verdad, es como los periodistas allí presentes no se levantaron en cuanto oyeron soltar tal cúmulo de patrañas al señor de Bigastro, es decir a Manolo Martínez.

 

Desde luego no descubro nada nuevo si afirmo taxativamente que el CD Tenerife lo va a tener crudo en la temporada para conseguir ese objetivo. La permanencia en Primera División va a costar sangre, sudor y lágrimas, pero tampoco es un objetivo imposible. De hecho, ahora mismo, se está fuera de los tres puestos fatídicos, aunque cierto es que los últimos resultados de los tinerfeñistas no han invitado, precisamente, al optimismo; 5-0 en Villarreal, 2-2 casero contra el Málaga, después de ir ganando 2-0 y la eliminación copera contra el Celta de Vigo. Por eso, créanme, no comprendo como alguien pudo filtrar o escapársele que se le ha pedido al Consejo esos 1,8 millones de euros por la continuidad en la máxima categoría tras unos guarismos tan poco esperanzadores.

 

Como me decía un amigo el otro día, es que es para analizarlo en profundidad porque, si bien estos jugadores no cobran como los del Real Madrid o el Barcelona, no debemos dejarnos llevar a engaño y en muchos casos estamos hablando de que los que menos perciben en el plantel profesional sería, cuando menos, el sueldo de todo un director general de cualquier empresa pública. Otra cosa es que el club tuviera a bien mostrar su infinita generosidad con la plantilla y premiarla una vez concluyese exitosamente la Liga, pero adelantarse de esta manera a los acontecimientos no es de inteligentes. Al fin y al cabo ya cobran por hacer su trabajo y permanecer en Primera es su única obligación. Pero ya se sabe que el fútbol está lleno de vivos y hay mucho listo suelto por este páramo.

¿Crisis en la telefonía móvil?

¿Crisis en la telefonía móvil?

La crisis económica, ni que decir tiene, se nota en todos los sectores, incluso uno tan próspero y tan rentable como el del la telefonía móvil. Pese a ser España uno de los países donde el consumo de terminales supera con creces la media mundial, así como el gasto, en los últimos tiempos se está viendo venir una dinámica que no gusta mucho a las operadoras. Los clientes han buscado fórmulas para, legalmente, poder ahorrar costes. Por ejemplo, una llamada perdida a una persona significaba que ya estaba a punto de llegar a su cita y, aunque les pueda parecer una fruslería, lo cierto es que ahí las compañías dejaban de ganar unos cuantos millones de euros porque, si hablamos de llamadas, se cobra el establecimiento más el primer minuto y si nos referimos a los mensajes, los 15 céntimos más el IVA de rigor tampoco se lo saltaba nadie.

Esas estrategias de ahorro llevaron a los responsables de las tres grandes operadoras (Movistar, Vodafone y Orange) a intentar cobrar por el hecho de hacer o recibir una llamada perdida. Sin embargo, y me imagino que por cuestiones puramente legales, no lo llevaron a cabo. Además, ¿desde qué óptica se puede analizar si yo le hago una llamada a alguien y esa persona no desea o no puede atenderme en ese momento? ¿Razonablemente la empresa puede entender que tengo un código establecido de antemano con el receptor? Es evidente que no.

De todas maneras, el excelente servicio de marketing o mercadotecnia (más español y más nuestro el término) de Movistar va a hacer posible que los usuarios de prepago puedan disponer de minutos gratis a cambio de un mínimo trabajo, escuchar unas cuñas esponsorizadas. Movistar ofrece el primer minuto gratuito por llamada a cambio de escuchar una cuña publicitaria de entre 8 y 15 segundos de duración, si bien el establecimiento de llamada se sigue cobrando, dependiendo del horario y el tipo de tarifa, el cliente puede obtener un descuento de entre 5 y 59 céntimos en cada conexión. En estos tiempos de crisis es indudable que todo lo que sea gastar menos hablando lo mismo supone todo un alivio, máxime porque España sigue siendo el país con las tarifas más caras del planeta y parte de la constelación interplanetaria.

Evidentemente, Movistar o cualquier otra compañía que se lance a este reto no va a perder nada porque ese minuto que regala por cuña lo recupera cuantiosamente por la vía del ingreso publicitario. En ese aspecto, al menos, ganamos los clientes que, poco a poco, vemos como la dictadura de unos precios abusivos se va abriendo paso a una moderada reducción, con planes muchas veces ventajosos y que hace tan solo un lustro eran imposibles de imaginar. Ojalá la competencia siga el ejemplo emprendido por la empresa de Telefónica, aunque, por supuesto, no nos conformamos con eso, aún queremos más, pero como dice el refrán; a caballo regalado, no le mires el diente (en este caso, el descuento).

Postura controvertida

Postura controvertida

Los últimos casos de violencia de género acaecidos en España y que en muchas de las ocasiones añadían el agravante de que el agresor (o la agresora, porque no sólo se produce violencia del sexo masculino al femenino, aunque evidentemente a la recíproca existen menos hechos conocidos) había ingerido importantes dosis de alcohol o consumido drogas, ha provocado que se esté planteando una excepción en la ley para entender que quien cometa un delito de estas características y esté bajo los efectos de los estupefacientes o muestre síntomas de hallarse con un subidón etílico, lleve o no aparejado el resultado de muerte del cónyuge o de la pareja, esto sea un agravante de cara a la condena que se imponga a esa persona.

 

Por supuesto, ni que decir queda que comparto esa medida, pero entonces, señores expertos en legislación penal, ¿por qué no van más allá e incluyen en el mismo saco cualquier otro episodio de violencia en el que el agresor padezca, en el instante de cometer el crimen, las consecuencias de haberse pasado de la raya o haberse bebido hasta el agua de los floreros? Tengan en cuenta, por ejemplo, que quien conduzca bajo los efectos del alcohol o las drogas se expone a una sanción aun mayor que quien vaya con su coche por encima de los límites establecidos de velocidad. No sólo sancionarán económicamente a ese conductor por haber infringido el código de la circulación, sino que además se expone a pasar una temporada en la cárcel. Es decir, conducir borracho o drogado no es eximente o atenuante, sino que agrava la situación legal de ese ciudadano.

 

Por tanto, si aceptamos que una acción como ésa, ir al mando de un automóvil o de una motocicleta con unas copas de más, conlleva ese doble castigo, ¿por qué no puede ser así en todos los delitos en los que el autor haya cometido un crimen estando bajo la influencia de sustancias etílicas y estupefacientes? Lo que sería verdaderamente de locos es establecer penas en función de un delito sexual y sólo cuando éste venga del hombre hacia la mujer. No, la Justicia, Dios mediante, no es Ministerio de la Igualdad (más bien deberían haberle denominado de la Femineidad radical y tontuna) y no se pueden establecer categorías en función de la autoría sexual.