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Desde mi escaño

Libertad sesgada y empeñada

Libertad sesgada y empeñada

Hoy, hace justo 20 años, un grupo de valerosos y aventureros periodistas se disponía a sacar a la calle el 14 de noviembre, es decir exactamente un día como el de mañana, un proyecto de papel llamado La Gaceta de Canarias, un periódico que rompió por aquel entonces con el duopolio en Tenerife que imponían El Día y el Diario de Avisos. Aire fresco para un periodismo tangible y leíble (el de la radio y la televisión es sólo audible y/o visionable). Es más, desde sus inicios, la hoy extinta La Gaceta siempre tuvo como principio la idea de Canarias como región, olvidando y obviando cualquier confrontación regional, el llamado pleito regional. De hecho, en los últimos años, es el único diario en el Archipiélago que apostó claramente por una información de carácter autonómico, dándole toda la preponderancia posible, pero tampoco sin dejar de lado las peculiaridades de cada una de las siete islas.

 

Sin embargo, poco podían sospechar esos fundadores del rotativo, nacido al amparo de un entonces imberbe polígono industrial de Los Majuelos, que dos décadas después no estarían celebrando ese vigésimo aniversario de vida, sino el primer año de su defunción, perpetrada por un ignominioso empresario de la construcción, Fernando Peña Suárez. Al menos, ese es el consuelo que les queda a quienes han trabajado con denuedo y han permanecido desde sus primeros números, la Justicia comienza a restituir lentamente, pero al menos lo hace, los daños económicos causados a esa gran familia de trabajadores que sufrió la ineficacia de un nefasto personaje que destruyó no sólo el sustento de decenas de familias, sino también, siendo algo poético, un soplo de libertad y de pluralidad informativa.

 

La verdadera pena es que la desaparición de La Gaceta de Canarias ha contribuido en gran medida a lo que ha sucedido en otros medios de comunicación de las Islas. A nadie se le esconde que la pléyade de profesionales que quedaron ‘libres’ tras la infausta gestión del señor Peña y acompañante han supuesto una presión más que añadida en un mercado laboral, el de la prensa, que ofrece los puestos que tiene, muy pocos, y presenta una demanda de muy difícil ajuste. Vamos, ríanse ustedes de lo que son los amontonamientos en el metro de Tokio con respecto a lo que es la lucha de los periodistas por hallar un empleo en un medio de comunicación.

 

En fin, sólo me queda felicitar desde estas líneas a todos aquellos que hicieron posible la pervivencia de La Gaceta de Canarias durante todos estos años, darle las gracias a los responsables que en su momento me permitieron trabajar en esa fantástica casa donde, con los lógicos roces de la convivencia, todos éramos como una gran familia. Por lo menos, esos bellos recuerdos nadie conseguirá robárnoslos. Y, qué duda cabe, esos momentos reconfortan y dan para muchas anécdotas, tantas como para escribir un libro, por ejemplo.

 

De la astracanada al surrealismo

De la astracanada al surrealismo

Hace unos días me refería a la crisis del Alacrana y la prolongación en el tiempo del rescate de los marineros. Si en su momento definí la situación de astracanada, el devenir de los acontecimientos me hace ver que me quedé corto. De surrealismo hacia arriba, como mínimo, debe denominarse este affaire porque, desde luego, no se entiende que sea el propio Gobierno que estuviese detrás de la operación de captura de los dos piratas. Eso sí, ahora la pelea es entre los diferentes ministerios del Ejecutivo zapateril para averiguar quién tomó la última decisión. ¿Y eso qué más da? pregunto yo. Aquí lo único que importa, reitero, es la preservación de la vida de estos trabajadores del mar y que puedan regresar a sus casas sanos y salvos.

 

Evidentemente, lo que tendrá que aclararse fehacientemente, una vez se termine esta auténtica pesadilla, es quién o quiénes dieron la orden para que se produjese el ‘secuestro’ de los piratas y traerlos hasta la Audiencia Nacional. Y es que no entra en cabeza humana que con los rehenes en aguas somalíes, alguien en Defensa, en Exteriores o el ministerio que competa optase por la única solución que jamás se escogería en un contexto de este calado. Afortunadamente, todo hay que decirlo, menos mal que a los secuestradores del Alacrana sólo les interesa el botín que obtengan del rescate. En otro escenario, créanlo, no hubiesen dudado en empezar a pasar a cuchillo a todos y cada uno de los marineros del atunero.

 

Dicen que hay esperanzas de que en las próximas horas se resuelva el secuestro satisfactoriamente y que esos españoles apresados puedan regresar en breve a nuestro país, pero lo importante será que empiece a existir una política coherente por parte del Gobierno de España y que las acciones que se emprendan no sean producto de la decisión aislada de un departamento y que luego nadie quiera hacerse cargo de las responsabilidades derivadas de esta postura unilateral.

 

Estamos hablando, ténganlo claro, de vidas humanas. Sí, sé que pagar un rescate es dar carta blanca a nuevos secuestros, pero una vez hemos descubierto nuestras cartas, tal y como sucedió con el Playa de Bakio, habrá que resignarse a perder esta partida pero, al menos, que de cara al futuro pongamos los medios necesarios para evitar que nos vuelvan a coger en paños menores. A la larga será más rentable pagar por la seguridad a bordo de los pesqueros que tener que desembolsar una fuerte suma por un rescate, y encima con el riesgo que conlleva de que ese canje de personas por dinero no acabe todo lo bien que se desease.

Pajas mentales

Pajas mentales

La Junta de Extremadura ha tenido a bien gastarse la cantidad de 14.000 euros en una guía de educación afectiva y que lleva por título ‘El placer está en tus manos’. Evidentemente, y como no podía ser de otra manera, la publicación va encaminada a que los jóvenes de esta comunidad aprendan de un modo científico y hasta seguro cómo masturbarse. Si luego tienen problemas para encontrar empleo una vez acaben los estudios, para eso la Junta no dispone de un euro, pero en cambio sí que puede gastarse los dineros del erario público en bobadas de este calado.

 

De lo que cabe concluir con el despilfarro perpetrado tras la publicación de este panfletillo volandero es que los chavales (y chavalas) de Extremadura son, y nunca mejor dicho, extremadamente torpes en lo que a conocimiento del propio cuerpo se refiere o que hay en esta autonomía unos políticos que no dan más de sí y que sólo son capaces de hacerse auténticas pajas…mentales. No caben más opciones y cualquiera de los lectores puede inferir que se trata de la segunda alternativa la que se más se acerca a la verdadera explicación de la patochada muñida por los cerebritos que habitan en el Ejecutivo extremeño.

 

Pero ya les digo, esto es normal en una región donde las tasas de paro son alarmantes, donde la educación está como está, o sea, un completo desastre y con una sanidad que, gracias a las fenomenales comunicaciones con la capital de España, no se sufre tanto como hace dos décadas. Antes, era tener una enfermedad de estas graves, de darte un chungo de los de poder irte de este barrio en cuestión de horas y allí, en esta autonomía regida por políticos de tres al cuarto, no había ni Virgen de Guadalupe que te pudiera echar una mano.

 

Por eso no entiendo este afán de determinados servidores públicos en gastarse nuestros dineros para acciones que en nada mejoran nuestra calidad de vida y que suponen, por lo contrario, un gasto más que superfluo porque, ya me dirán ustedes, ¿qué joven no sabe a día de hoy las prácticas para gestionar y gozar su propio placer sexual? Lo que sí tienen en las manos los extremeños es poder cambiar de signo político una autonomía que ya agoniza tras varias décadas de puño y rosa.

¿Beneficios embolsados?

¿Beneficios embolsados?

Carrefour concluirá esta semana en el Archipiélago canario su campaña sobre la retirada progresiva de las bolsas de plástico. Tras muchos meses convenciendo o, al menos, tratando de convencer a los clientes sobre la necesidad de ir prescindiendo de estos envases, ahora serán los clientes los que tengan la oportunidad de comprobar en sus propias carnes si la política emprendida por la superficie gala responde a unos criterios de protección del medio ambiente o si, por el contrario, estaba buscando un beneficio más económico. Al fin y al cabo, a nadie se le oculta que estas empresas ganarán un pastón si dejan de proporcionarnos esas bolsas plásticas para llevar la compra a nuestra casa, aunque, evidentemente, hay que vender ante todo la idea de la concienciación ecológica, faltaría plus.
 
Sin embargo, a pesar de que el marketing ha funcionado como la seda, quien suscribe no puede dejar de poner en tela de juicio esa aparente preocupación de Carrefour por la preservación del entorno natural. Y es que en sus bolsas, las que da ahora en las cajas, se ve y se lee con meridiana claridad que el producto es 100% reciclable. Por tanto, cuestiono yo, ¿dónde están las prisas por parte de este hipermercado si ya está empleando un material que, obedeciendo nosotros las normas más elementales del reciclaje, no contamina per se, salvo que fuéramos unos pésimos ciudadanos y nos dedicásemos a poblar el mar y el campo de bolsas de plástico?
 
Lo mejor de todo es que a cada empleado que le preguntas por esta medida, las respuestas son de lo más variopinto que uno se pueda echar a la cara. Hay quienes han llegado a soltarles a los compradores que se trata de una decisión de la Unión Europea y otros que, claramente versados en un máster sobre el plástico, han llegado a apuntar que es que hay que separar la calidad del envase que contiene los macarrones del de los recipientes que se entregan en línea de caja. Espectacular, sencillamente espectacular.
 
De todas maneras, siempre hay un gesto que, imagino yo, indignará a los responsables de esta empresa. Ya que habrá que comprar la bolsa que ellos proporcionen tras abonar el importe de la compra o bien venir uno pertrechado desde casa con un buen fajo de las mismas, recomiendo hacer esto último y, a ser posible, de la competencia más directa, Alcampo. Y en éste, cuando también la medida se lleve a efecto, guardar las de Carrefour para llevarlas ahí. Aparte de todo, insisto en otro aspecto, ¿cuánto nos deben los supermercados por la publicidad gratis que les hemos hecho? Supongo que bastante, pero ya se sabe que la codicia no conoce límites y algunos sólo desean ganar más y más.

Empecinamiento federativo

Empecinamiento federativo

Madrid, definitivamente, no se entera con el tema del horario que se estila en Canarias, es decir la hora menos con respecto a la España peninsular, balear y la de Ceuta y Melilla. Una vez más, aunque esta vez la responsabilidad la tiene la Federación Española de Fútbol, se coloca un partido del Tenerife en un horario totalmente anacrónico. La vuelta del partido de Copa frente al Real Club Celta de Vigo se ha fijado para el martes 10 de noviembre a las siete de la tarde, hora en la que muchos abonados trabajan o están saliendo de sus empleos. Pero vaya, parece que una vez más imperan los criterios televisivos, a pesar de que la emisión del Real Madrid-Alcorcón, la eliminatoria con más morbo de esta ronda tras el 4-0 de Santo Domingo, también será a las 8 hora penínsular, las siete en Canarias. O sea, ya verán que espacios en blanco sufriremos en el Heliodoro.

De verdad, si yo fuera el señor Miguel Concepción comenzaría a pensar seriamente que hay alguien en la Liga de Fútbol Profesional y en la Federación Española de ídem que está muy interesado en perjudicar los intereses del Tenerife cuando tiene que actuar como local. De hecho, por ejemplo, recuerdo como en nuestras participacionesen la Copa del la UEFA, nunca jugábamos antes de las 8 de la tarde, cuando no a las 9 y, si mi memoria no me juega una mala pasada, no sé si con el Auxerre o con un equipo israelita, el Maccabi Tel Aviv, el partido se llegó a disputar a las 10 de la noche en las Islas. De acuerdo que entonces la televisión no tenía tanto poder, pero había un respeto por la circunstancia especial que tiene el Archipiélago con la hora de menos. Ahora, en cambio, priman los intereses de los poderosos, aunque siempre con un punto decisorio por parte de las plataformas televisivas.

Desgraciadamente, mucho me temo, el martes que viene el estadio registrará una de sus peores entradas de la temporada, al menos durante gran parte del primer tiempo. No es una hora funcional para jugar un choque entre semana y estoy seguro de que directiva, entrenador y jugadores estarán que trinan ante la falta de apoyo en las gradas para levantar la eliminatoria frente a los gallegos. Seguro, no les quepa la menor duda, que de haber sido el duelo con el Real Madrid o el Barcelona, la hora hubiese sido en prime time. Bien, no pido que la cita se hubiese programado para las nueve de la noche, pero que menos que a las ocho de la tarde. Pero nada, en la capital de España, al menos en esos dos estamentos, siguen empeñados en adjudicarnos unas horas que no se corresponden con nuestra forma de vida. Y encima, lamentablemente, si protestas puedes tener, a posteriori, arbitrajes sibilinos, que todos conocemos el percal de los altos dirigentes deportivos de este país.

Cayó un muro, pero aún no hay libertad plena

Cayó un muro, pero aún no hay libertad plena

Hoy se conmemora el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, todo un símbolo que suponía el fin de esos regímenes dictatoriales, de aroma inconfundiblemente comunista, con tintes más que autoritarios y que, evidentemente, estaban posicionados en contra de cualquier atisbo de libertad. A partir de ese 9 de noviembre de 1989, la Humanidad asistió al derrumbe de varios regímenes como el rumano, el húngaro, el checo, etcétera, hasta llegar incluso a fragmentar la hasta entonces férrea y marmórea Unión Soviética, hoy dividida en un ingente número de países. Sin embargo, a pesar de ese gran grito y gesto hacia la recuperación de los valores fundamentales de los ciudadanos, lamentablemente sigue estando en pie otro muro, más invisible, menos tangible, pero que hace el mismo o más daño que la famosa pared que separaba el Berlín del progreso con aquel donde sólo existía el pensamiento único y donde para escapar sólo cabían dos opciones, saltar la valla o que fueras detectado y, por supuesto, matado en el intento de fuga.

Y sí, mis queridos lectores, a fecha de hoy permanece como una amenaza más que seria una serie de dictaduras que la caída del muro de Berlín no ha podido sofocar. Ahí tenemos incansable a los hermanos Castro y su telón de acero caribeño alrededor de toda la costa cubana. En La Habana, a pesar de lo que nos venda Moratinos, impera a estas alturas una dictadura y una obediencia ciega a todo lo que significa el entorno del hombre del chándal y su hermanísimo. Quien sigue los preceptos que emanan desde el Gobierno castrista pasará hambre, pero muchas más penurias aquellos que osan a rebelarse contra la opresión y la tiranía de estos liberticidas. Y, por desgracia, España es una de las naciones que con los distintos gobiernos ha insuflado aire al dictadorzuelo, si bien tampoco se le esconde a nadie que ha sido Zapatero y su nulo ministro de Exteriores quienes han reforzado los comportamientos autoritarios en Cuba.

Pero ya no sólo hay que irse hasta el Caribe. Tenemos bastante más cerca los regímenes de los países islámicos, esos donde los derechos de la mujer valen menos que un billete de tiempo de la I República. Algunos pensarán que es una exageración, pero cada vez es mayor el crecimiento poblacional en estos países e incluso muchos están llegando a instalarse en países europeos y en Estados Unidos. Cierto es que hay quienes se amoldan a nuestras costumbres, pero tampoco hay que echar en saco roto a esos grupúsculos que hacen de su raza y de su religión un verdadero ghetto y teniendo en consideración que el número de nacimientos en cualquiera de las naciones de nuestro entorno es, incluso, hasta cinco veces menor que en el de ellos, los cálculos salen muy fácil y dentro de unas décadas cualquiera de estos países podría tener una mayoría de ciudadanos islámicos o descendientes de estos.

Sí, puede parecer exagerado, alarmismo puro y duro sin ningún fundamento, pero hay vídeos en la red, reportajes de actualidad que explican claramente este fenómeno demográfico y sólo hay que ver como se las gastan en sus territorios como para no imaginar siquiera someramente lo que podrían hacer en otras partes del planeta y España, sin ir más lejos, ya tuvo un dominio musulmán de ocho siglos. Por eso, tal vez, es recomendable repasar de vez en cuando la Historia, entre otras razones para no correr el riesgo de perder nuestro tesoro más valioso, la libertad. 

La eternidad reside en el Barranco de Santos

La eternidad reside en el Barranco de Santos

¿Qué pasa con determinadas obras en Santa Cruz de Tenerife que parecen prolongarse más en el tiempo que el Monasterio de El Escorial? Diariamente, uno suele pasar dos o más veces por el Puente Serrador y no deja de sorprenderse por la tardanza en abrir la infraestructura que está justo debajo y que serviría a un número ingente de conductores para ahorrar tiempo y no tener que rodear gran parte del cauce hasta llegar a la zona de los edificios de cristales espejados. Sé, evidentemente, que ese tipo de puentes precisa de una serie de pruebas de carga, sobre todo teniendo en cuenta el disparate que se hizo al vaciar el interior de uno de los pilares de la arcada del Serrador para dar cobijo a un restaurante-terraza-bar-discoteca. Supongo que habrá cierto temor a que el tránsito de vehículos pudiera dañar aquello y ya son bastantes las mediciones que fin de semana sí y fin de semana también se hacen en la parte posterior para valorar el impacto. Pero vamos, que es que ya llevamos más de un año con aquello casi terminado, pero no acaba de abrirse al tráfico.

Pero sí la apertura de este puente es lenta de desesperarse, ya ni les hablo de los trabajos faraónicos del viario del barranco de Santos. Esta obra sí que es el summun de la tardanza humana. Primero, el comienzo de los trabajos, allá por finales de los años 90, luego un largo parón por problemas financieros de la primera empresa que acometió los trabajos y ahora, después de retomar las laboras, sobre el 2003/2004, lo cierto es que vemos gran parte finalizada, pero volvemos a lo que sucede con el susodicho puente, que aquello, aunque parezca terminado, aún no está operativo. Es verdad que algunos pequeños tramos anexos se han abierto, como en el barrio de Salamanca o en La Salud, pero en realidad los viandantes hemos podido observar circulando a más de un coche (y no precisamente de la obra) que, imagino yo, tendrá la patente de corso para ahorrarse los atascos y semáforos que el común de los mortales debe aguantar diariamente en las horas punta.

De verdad, no intento acusar a nadie en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y sé que cierto trabajos llevan un tiempo de ejecución prudencial, pero cuando hay infraestructuras que llevan meses finalizadas y que no se abren al tráfico por vaya a saber usted qué cuestiones burocráticas o de otra índole, lo normal es empezar a sospechar que hay otra serie de intereses. Afortunadamente, la Ley Electoral prohíbe taxativamente que se produzcan inauguraciones durante la campaña (ya pasó cuando se tuvo que inaugurar el tranvía seis días después de los comicios del 7 de junio de 2007), así que no sé a qué se espera para darle los últimos retoques a estas vías y que los santacruceros y quienes llegan a nuestra ciudad puedan disfrutarlas. Vamos, que obras más complejas y de mayor fuste se realizaron en Las Palmas de Gran Canaria y el tiempo de ejecución fue mucho menor, por lo que no entiendo qué sucede en nuestra capital tinerfeña en ese aspecto.

Un pájaro de altos vuelos

Un pájaro de altos vuelos

La estafa que han sufrido cerca de 200 cubanos por parte de una agencia de viajes tinerfeña, concretamente viajes El Cedro, en el barrio lagunero de Taco, reabre los casos de personas que suelen verse engañadas, como quien dice, al borde de la escalerilla del avión o de la pasarela de acceso a la aeronave. En una situación de crisis como la que estamos atravesando resulta bastante sencillo para los pícaros llevar a buen puerto sus ardides y aprovecharse de unos ciudadanos que creen a pies juntillas en esa empresa que le ofrece un producto al 50 o al 60% más barato que lo que marca el precio de mercado. De todos es sabido que, en condiciones normales, un billete a Cuba nos puede salir, como mínimo, por 1.000 euros o incluso más, pero a estas personas que han estafado (aunque, no sé por qué, siempre hay que anteponer el presuntamente) les vendieron los boletos a precios que, incluso llegaban a bajar de los 600 euros. Toda una ganga, sin duda.

¿Se puede hacer algo para prevenir este timo? Sí, pero también es verdad que cuando vemos una súper oferta somos muchos los que en principio nos vemos tentados a la rápida adquisición del viaje y luego, desgraciadamente, podemos vernos en una tesitura del calado de estos cubanos. Lo primero que hay que hacer, y casi sería de obligado cumplimiento, es contratar con una agencia fuerte, sólida, conocida. Aunque les parezca mentira, las grandes compañías suelen contar con descuentos bastantes atractivos y siempre con la garantía de no dejar colgado al usuario justo el día que tiene que emprender el trayecto. Las pequeñas agencias también ofertan gangas, pero siempre hay que comprobar que la venta que están realizando se corresponde a la realidad y, lo más importante, que están asociadas a una red provincial, autonómica o estatal. Toda aquella que vaya por libre, lamentablemente, tiene muchos números para que consideremos que no está actuando dentro de los cauces de la legalidad.

Y esa alegalidad o ilegalidad era la línea de trabajo de viajes El Cedro, una agencia que no estaba asociada y que ya no podía emitir billetes por sí misma. Pero aún así, hasta el último minuto, su propietario consiguió cerrar, probablemente, la mayor venta que pudiera imaginar, entre unos 75.000-100.000 euros por unos boletos inexistentes. ¿Y qué podrán hacer ahora los afectados? Pues poca cosa, esperar a que la Justicia actúe, que localice a este empresario desaprensivo y rezar porque se le puedan encontrar las decenas de miles de euros estafados a estos clientes. Pero, seamos sensatos, si aquí nadie devuelve lo robado cuando hablamos de millones, ¿creen que este personaje aparecerá y devolverá hasta el último céntimo todo lo sustraído? Permítanme que lo ponga en tela de juicio.

Astracanada

Astracanada

El secuestro del atunero vasco Alakrana se ha convertido, valga el juego de palabras (porque la situación no es divertida, precisamente) en una auténtica astracanada. El surrealismo de la situación lo hubiera podido firmar hasta el mismísimo Dalí. Nadie ofrece explicaciones convincentes, el Gobierno se ve desbordado y en medio de todo este marasmo, con unas familias desesperadas por la inexistencia de noticias, el juez Garzón que, cómo no, se ha convertido en una de las piezas claves para enmarañar el proceso de liberación de los marineros. Ahora no sólo hay que rescatar a los que están en la embarcación, sino a los tres que se han llevado a tierra firme y que servirán de moneda de intercambio con los dos piratas, piratines o piratillas que están en España y que han pasado en pocos días por más juzgados que los implicados en el Gürtel o la operación Pretoria.

Efectivamente, echarle la culpa al Ejecutivo de lo que ha sucedido resultaría demasiado simplista, sería reducir la cuestión tanto que, entonces, cualquier problema que tengan los españoles fuera de nuestra fronteras siempre sería por la inacción gubernamental y eso, obviamente, no es ni puede ser así. Es cierto que el gabinete de Zapatero ha estado trabajando para solventar este problema, que ya va camino de los dos meses, pero los resultados han sido infructuosos y encima, repito, superGarzón se metió por medio a complicar la resolución, pero siempre con el único objetivo de ser el máximo protagonista de la noticia. Los dos piratas somalíes que a día de hoy se encuentran en España ha supuesto una de las principales torpezas cometidas por este juez, sobre todo porque es de cajón que en Somalia, al menos dentro del clan de estos secuestradores de barcos, prefieren arriesgar a algunos de sus peones con tal de ganar la partida. Y en este caso, el supuesto jaque judicial se puede transformar en un mate para los intereses españoles. Lo dicho, una astracanada en toda regla.

Pero eso sí, tampoco podemos olvidarnos de un hecho vital para comprender el empeño de los asaltantes en no soltar su presa con tanta facilidad. Hace un año y medio, con el secuestro del Playa de Bakio, los piratas se llevaron una morterada de millones por la liberación de los tripulantes y eso, queramos o no, ha supuesto un aliciente más que suficiente para que cualquier somalí se aventure a la mar y se tope con el primer barco que pase por ahí y lo secuestre. En su momento, con el Playa de Bakio, las recomendaciones era no soltar dinero a espuertas, pero míster Moratinos se empeñó en que había que pagar la cifra que fuese menester y ahora, claro, los secuestradores del Alakrana piden el oro y el moro, que en términos globales se eleva a unos 30 millones de euros.

Por supuesto, que nadie piense mal, las vidas valen más que cualquier reserva mundial de oro sobre la faz del planeta, pero que, evidentemente, hay que fijarse en como han actuado otros países en situaciones similares. Miren, por ejemplo, como Francia ya no tendrá excesivos problemas a la hora de que sus marineros transiten o faenen por esta zona. En su  momento se pusieron los medios para que los trabajadores de estos barcos contasen con la protección necesaria. Sin embargo, en España, después de lo que pasó con el Playa de Bakio hemos seguido en las mismas, confiando únicamente en el azar. Así nos ha ido, así no va y así, si nadie le pone remedio, nos irá.

Una huelga innecesaria

Una huelga innecesaria

La Liga de Fútbol Profesional sopesará mañana viernes la posibilidad de convocar una huelga por la medida del Gobierno de España de derogar la llamada Ley Beckham, esa que permitía a los clubes unas exenciones fiscales bastante ventajosas a la hora de traer a grandes cracks mundiales y que, por tanto, iban a cobrar más de 600.000 euros al año. En vez de reclamar un 40-44% de retenciones, el porcentaje se quedaba en el 24%, cantidad más que atractiva y que, en cierta medida, arroja la suficiente luz para comprender los motivos que han llevado a muchas estrellas a elegir nuestra competición en vez de la inglesa, la italiana o la alemana. De hecho, en estos dos últimos campeonatos, el Calcio y la Bundesliga, las retenciones que se practican son igual para todo el mundo, nacional o extranjero, así no hay más debate o discusión.Sin embargo, Spain is different y ya han puesto el grito en el cielo los equipos ante el riesgo de ver como esos excelsos futbolistas podrían dejar de ver nuestro torneo como un paraíso y elegir otros destinos. Pues miren, mejor, así se empieza a apostar decididamente por la cantera.

Y sí, sé que han salido muchas voces críticas con la medida que aprobarán socialistas, Izquierda Unida y el Bloque Nacionalista Gallego, que seguramente esto sea el chocolate del loro y que al final tampoco va a suponer un ingreso mayor en las arcas del Hacienda, que la verdadera riqueza, la de los SICAV, por ejemplo, no hay quien le meta mano y estamos hablando de grandísimas fortunas. Cierto, qué duda cabe, pero no menos verdad es que esta ley se aprobó, inicialmente, con el objetivo de que a España recalasen grandes científicos, artistas, economistas, etcétera y que pudieran beneficiarse de unas buenas redenciones fiscales por desarrollar aquí su labor. Finalmente, visto lo visto, los únicos que han sacado tajada han sido los equipos de fútbol.

Pues, aunque suene impopular, me posiciono en contra de ese parón que pretende promover la LFP porque, en primer lugar, trata de defender únicamente su interés como entidad semiprivada y no le importa el interés general. Estamos hablando de que a final de esta temporada hay un Mundial y sólo faltaba que hubiera que prolongar el campeonato dos semanas más. Como siempre, vamps más que justos a la hora de darle tiempo al seleccionador de turno para preparar esa cita mundialista y si encima podemos meternos en una huelga, más vale ponerse a rezar. Pero es que no sólo se trata de que haya Mundial. Ésta sería una ocasión de oro para potenciar de una vez por todas las canteras de los equipos. Salvo el Bilbao, ninguno de los otros 19 equipos de Primera apuestan de verdad por los chavales que tienen en las categorías inferiores. Bueno, cierto es que Guardiola en el Barcelona ha sacado a más de media docena de jugadores de los filiales y ahí están, internacionales en algunos casos. Pero vamos, que lo normal es traerse a jugadores foráneos debido a que a la larga sale más rentable para el club de turno que mirar hacia lo que tiene en su propia casa.

En fin, allá la LFP y los señores Astiazarán, Tebas y compañía, pero no se pueden tener unas miras tan particulares y de tan bajo perfil. El fútbol de hoy no es el de los albores de los 80, cuando la famosa huelga por el convenio laboral de los jugadores. Hoy, por ejemplo, puede usted parar la Liga, pero habrá que seguir jugando Champions o la European League y encima encajarlo todo con la Copa del Rey y dejar fechas libres para que dé tiempo a llegar en buena forma al Mundial de Sudáfrica. Si en el resto del continente se fríe a impuestos a los equipos por esos megafichajes megacarísimos, no veo la razón por la cual aquí siempre hemos de estar con la papita suave. Para una cosa que el Gobierno de ZP piensa con un mínimo de coherencia.

La casa de los líos

La casa de los líos

Hace unos años, el genial actor asturiano Arturo Fernández nos deleitó varias temporadas en Antena 3 Televisión con La casa de los líos, una serie en la que, obviamente, todo acababa convirtiéndose en el enredo más hilarante. Sin embargo, lo que está sucediendo en las últimas semanas en el Partido Popular a nivel nacional, tiene mucho de casa de los líos, pero, desgraciadamente, muy poco de humorístico. La situación general en España está como está y la principal formación de la oposición se dedica a guerritas intestinas, a hacerse la zancadilla los unos a los otros y a estar aireando a los cuatro vientos las desavenencias existentes. Eso sí, de ocurrir esto en Ferraz, es decir, en el PSOE, entonces se hablaría de debate de ideas muy enriquecedor. Pero la verdad es que cuando en el seno de un partido se producen estas disensiones, ni intercambio de pareceres constructivo, ni nada. Esto es, verdaderamente, una auténtica vergüenza y sólo produce un rechazo ya no sólo entre los votantes, sino incluso dentro de los propios afiliados.

Evidentemente, cualquiera que conozca como funciona internamente cualquier partido político sabe a ciencia cierta que, aunque debe mantenerse una disciplina, los intentos de asalto al poder están a la orden del día. Siempre habrá quien tenga una ambición desmedida e intente estar incordiando diariamente. A veces, qué duda cabe, es bueno que una formación cuente con varios y grandes líderes, pero siempre y cuando se sepa acotar su parcela. El caso lo tenemos en Madrid con Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre. ¿Quién puede poner en solfa su capacidad de trabajo, de gestión? Nadie, pero tampoco es falso que a los ciudadanos les empìeza a incomodar esas peleas de patio de colegio sobre quién tiene el verdadero liderazgo en Madrid, no sólo municipio, sino también Comunidad. De acuerdo que somos bastantes los que apoyamos en esas lides a Aguirre, pero también debería de guardarse muy mucho la señora presidenta de la región a la hora de combatir en cualquier foro. Al final, no se llamen a engaño, las peleas fraticidas acaban dando más réditos a la oposición.

Sin embargo, ¿con qué autoridad moral se puede reclamar seriedad y altura de miras a unos dirigentes regionales y locales si quien tiene que cortar con todo esto, el presidente nacional, Mariano Rajoy, es incapaz de poner a cada quien en su sitio y, de propina, determinados miembros de la ejecutiva nacional pasan de ir a la reunión convocada? Lamentablemente, lo que le sucede al líder del PP a nivel estatal es que le pesan mucho las dos derrotas en las Generales y que sabe, defienda quien lo defienda, que su reelección en el congreso de Valencia del año 2008 estuvo trufado por la falta de una alternativa sólida. ¿La razón? Bien nadie quiso quemarse antes de tiempo, por si acaso, o bien porque se espera una caída de Rajoy por su propio peso (el político, claro). Lo que pasa es que tras las últimas victorias electorales, Galicia, Europeas y el pacto en el País Vasco, a alguno le ha entrado algo más que miedo y empiezan a producirse unos movimientos sísmicos de gran intensidad, más aún cuando se han visto las últimas encuestas electorales. Pero lo dicho, ni con buenas perspectivas demoscópicas el PP nacional deja de ser esa casa de los líos.

 

Una tragedia evitable

Una tragedia evitable

¿Pudo haberse evitado la tragedia acaecida en la playa de Los Gigantes, en el municipio tinerfeño de Santiago del Teide? La respuesta es que sí, pero que si pasó lo que pasó fue, lamentablemente, por esa necedad que caracteriza a algunas personas, capaces de saltarse las normas y los cartelitos de prohibición. Porque sí, sé que puede sonar duro, que seguramente estas dos mujeres no tienen culpa de nada, pero no menos cierto es que esa parte de la playa estaba acotada y fueron muchos los bañistas que en las semanas previas se saltaban el precinto que había colocado el Ayuntamiento sureño. El testimonio del socorrista de la zona fue bastante contundente, que nadie hacía caso a esa señal y en más de una ocasión tenía que recordárselo a aquellos que osaban a traspasar el límite. Unos hacían caso y otros, desgraciadamente, se tomaban el aviso como algo excesivo. No veían venir el peligro...hasta que sobrevino la catástrofe, obviamente.

Ahora, evidentemente, se empezarán a pedir responsabilidades al Consistorio presidido por Juan Damián Gorrín, que si se tendrían que haber adoptado medidas más restrictivas, que si colocar unas cintas o unas balizas no era elemento disuasorio suficiente, etcétera, etcétera. Sí, claro que podían haberse tomado medidas más contundentes, cerrar en su totalidad la playa, pero entonces se hubiese hablado de que el edil se cargó los negocios de los locales anexos a esta instalación. Por tanto, en buena lógica, se apostó por la solución más razonable, que no era otra que establecer el consiguiente perímetro de seguridad. Poco más se podía hacer en esa zona, dado la accidentada de la misma. Quienes hemos estado en esa playa, aún nos sorprendemos como la geología puede llegar a ser tan caprichosa y tan cruel al mismo tiempo.

Por eso, aunque suene bastante duro por mi parte, no creo que sea lícito reclamarle daños al Ayuntamiento de Santiago del Teide. Las medidas tomadas para prevenir esta desgracia estuvieron ahí, pero de verdad, reitero, los españoles tenemos, por regla general, la santa manía de desobedecer las indicaciones más simples. Simplemente, aplicando el sentido común, la desgracia sufrida en este coqueto municipio del sur de Tenerife se hubiera podido evitar. Empero, como decía el genial José María García, posiblemente el sentido común sea el menos común de los sentidos. Por eso, hoy tenemos que estar sufriendo la pérdida de dos vidas. Esperemos, al menos, que esto nos sirva a todos de lección.

Acaparador Garzón

Acaparador Garzón

El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, debió tener una traumática infancia. Estoy casi seguro que el jienense fue de esos niños que cuando llegaban las Navidades se pegaba cual lapa frente a las cristalerías de las jugueterías y se pediría todo lo mejor. Sin embargo, cuando los Reyes Magos pasaban por su casa, le dejarían dos trastos y, seguramente, un gran saco de carbón por haber sido desobediente (algo que no ha cambiado, pero ahora la gravedad de sus hechos son mayores). Me imagino la pelotera de niño Baltasar, renegando incluso de su tocayo, el rey negro. Es más, seguro que si hubiera podido le habría emitido una orden de expulsión de España, que no hubiese sobrepasado los límites de África con el Mediterráneo.

Ya en serio, lo que sí parece muy preocupante del megajuez estrella es su exceso de protagonismo y de querer arrobarse todos aquellos casos que pudieran considerarse mediáticos. Da lo mismo el día, la hora o el lugar, allí donde hay un foco informativo de relevancia, llegada el personaje togado para hacerse cargo de la instrucción. De hecho, salvo los atentados del 11 de marzo de 2004, Garzón se ha encargado de los casos más espectaculares de los últimos tiempos y, de no ser así, pues el mismo se encargaba de echar andar peticiones como la de la remisión del certificado de defunción del Generalísimo o de la apertura de tumbas de los represaliados republicanos a manos de los acólitos de Franco. Lo de Garzón, qué duda cabe, es un estar permanentemente frente a las pantallas, que se vea quien tiene el poder (al menos así él lo cree).
Ahora, por pura casualidad, está con el caso de corrupción surgido en Santa Coloma de Gramanet, dentro de la Operación Pretoria, y donde están implicados el alcalde socialista y miembros muy cercanos al pujolismo. Sí, puede sorprender que su señoría se haya atrevido a meterse con el PSOE, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que el Supremo puede sentenciar, incluso, la expulsión o inhabilitación del señor Garzón por su prevaricación en el caso de las tumbas del franquismo. Me da la sensación de que la elección de este caso catalán no responde tanto a un capricho de protagonismo como sí a un aviso a navegantes para que tengan mucho ojo con lo que pueda dictaminarse en el Alto Tribunal.

De todas maneras, lo que pueda suceder con Garzón en el Supremo no dejará de ser una consecuencia directa de su voracidad y ambición. Quien ha tratado de polarizar todos los casos, sin dejar que muchos de ellos recayesen en quien realmente competía en ese momento, puede ser que ahora empiece a pagar esa actitud de trepa. Por lo pronto, tanto a él como a su amigo Bermúdez les dejaron sin ser presidentes de la Audiencia Nacional. Y ahora, con un poco de suerte, se dictaminará la inhabilitación del superjuez, ese capaz de entalegar a presuntos corruptos mientras él se marchaba de cacería con el entonces ministro de Justica, el señor Mariano Fernández Bermejo. Pero en esta vida, todo tiene un principio y un fin, algo que parecía desconocer míster Garzón.

¿Oposiciones para político?

¿Oposiciones para político?

Recientemente, en un debate televisivo, alguien mandó un mensaje donde mostraba su sorpresa e indignación por el hecho de que quienes tienen entre manos las decisiones más importantes de un país, de una comunidad autónoma, de una isla o de un municipio no estén obligados por ley a pasar ningún tipo de examen o de oposición, algo que hay que hacerlo para desempeñar cualquier labor dentro de la función pública. De acuerdo que, tal vez, lo de tener que acceder a la casta política a través de una prueba calificatoria, al igual que el resto de funcionarios, puede resultar demasiado complicado de establecer en estos momentos, pero sí que es cierto que no estaría mal empezar a regular una serie de parámetros que dictaminasen claramente las condiciones por las que una persona puede acceder a esa carrera política.

En primer lugar, y como requisito indispensable, no estaría de más que cualquiera que desee ser desde alcalde, presidente del Cabildo o jefe del Ejecutivo estatal tuviera, como mínimo, la carrera de Ciencias Políticas. Ya que uno va a ejercer por un período de tiempo una función tan relevante como la de gestionar los bienes públicos y a tomar decisiones que afectarán a la comunidad, lo menos es que tenga un sustento intelectual, saber las razones por las que se hacen o no se hacen las cosas. Lo que no es de recibo es que, por ejemplo, para ser presidente del Gobierno de España o para ocupar una cartera ministerial no se exija, siquiera, una formación universitaria. Y miren que en este santo país se han dado varios casos de ocupar la cartera de Trabajo (hoy ese mismo tiene las competencias de la Política Territorial, el señor Chaves) una persona con nociones mínimas de electricista. Y no, no tengo nada contra la Formación Profesional, pero entiendo que se requiere algo más que una excelente preparación en electricidad para saber manejarse en una administración pública, sea del tamaño que sea.

Otro de los puntos vitales es la obligatoriedad por ley de permanecer un tiempo limitado en la poltrona. Aquí, el único político que ha cumplido con su palabra y que tan solo permaneció ocho años en el poder fue José María Aznar. Dos mandatos y, en el caso de que el electorado hubiese querido seguir votando al mismo partido, el candidato ya era otro. Esta norma, tan aceptada y asimilada en los Estados Unidos, es algo que no va con nuestra idiosincrasia. Muchos se han creído que ese puesto es vitalicio y hacen de su posición de poder su parcelita particular y suelen, cuanto más tiempo permanecen en el sillón, perder contacto con la realidad, algo que recuperan únicamente en el tiempo de precampaña y campaña electoral.

Finalmente, también debería ser una obligación que estas personas que son elegidas para un cargo tengan un empleo al que puedan retornar una vez acabe su mandato. El problema, y está relacionado con el párrafo anterior, es que más de un político ha llegado a esta esfera por pura casualidad o porque desde jovencito se ha pegado a aquellos que tenían el poder. Sólo hay que ver comunidad por comunidad o municipio por municipio para darse cuenta de que hay muchas personas que jamás en la vida han tenido otro empleo sino el de ser alcalde o presidente autonómico y una vez pierden el poder suelen quedarse bastante desorientados y, por eso, evitan por todos los medios tener que abandonar el poder. Sin duda, hace falta una gran regulación en España de la vida política, aunque dudo bastante de que el acceso se pueda hacer vía oposición, pero sí al menos pedirle esa formación, tener un empleo previo y limitar su tiempo en el cargo. Así, seguramente, hasta nos evitaríamos las corruptelas políticas que vemos diariamente en los informativos.

 

Aznar nunca hizo del aborto un derecho

Aznar nunca hizo del aborto un derecho

La progresía más radical se ha puesto de acuerdo para poner de vuelta y media al ex presidente del Gobierno de España, José María Aznar, por su presencia en la manifestación contra la reforma de la ley del aborto celebrada hace dos semana en Madrid. Varios sectores, pero con especial virulencia desde las filas socialistas, criticaron al ex mandatario por protestar ahora contra estos cambios en la ley cuando, según mantienen, durante los ocho años de Gobierno del PP se cometieron un número masivo, pero indeterminado de abortos. Sí, por supuesto, añado yo, pero es que a algunos les conviene jugar con el lenguaje y confundir a la opinión pública. Aznar, por mucho que les pese a algunos, no ha incumplido ningún precepto legal. Se limitó a cumplir escrupulosamente la ley, tal cual estaba, y, a lo sumo, trató de perseguir aquellos casos contrarios a la normativa vigente, es decir los abortos que se cometían en ciertas clínicas, pero donde tampoco era sencillo poder pillar a los facultativos con las manos en la masa, o sea, en el feto.

Lo que sucede ahora es que el Gobierno de Zapatero, con el ¿asesoramiento? de Pocoyo Aído, pretende convertir el aborto en un derecho, es decir, dar vía libre a que todas aquellas mujeres que se queden embarazadas porque sus parejas no han tomado las precauciones mínimas (ponerse el preservativo) o por olvido de las féminas de tomarse la pildorita o implantarse el famoso DIU. Ya no hablamos de los supuestos de malformación, riesgo de muerte para la embarazada o violación. No, ahora ampliamos el período varias semanas, incluso con la posibilidad de que aborten las de 16 años sin consentimiento paterno/materno o la adquisición de la pastillita mágica en las farmacias sin necesidad de receta médica. Esta es la verdadera cara de la reforma que pretende (y que parece más que probable que la saque adelante) aprobar el Ejecutivo socialista. Esa es la realidad, lo demás son ganas de marear la perdiz.

Por tanto, le guste o no a esos sectores de la izquierda y colectivos pro-abortistas, Aznar tiene todo el derecho del mundo a acudir a la manifestación en contra de esa reforma de la ley y a reclamar que se dé marcha atrás a ese proyecto. Por supuesto que nos hubiese gustado más a todos una persecución implacable y un cierre definitivo de todos aquellos centros que han practicado abortos al margen de la ley. En ese sentido, posiblemente, el PP ha estado algo blando e incluso uno de sus bastiones regionales, Madrid, ha sido bastante receloso a la hora de clausurar centros de todos conocidos, donde se practicaban abortos como churros y sin ningún tipo de miramiento a lo que marca la norma. Pero nunca jamás los conservadores han querido hacer del aborto un derecho, al igual que tampoco ninguna mujer en democracia ha ido a la cárcel por abortar fuera de esos tres supuestos que indica la legislación.

Economía española, eso sí que es de Halloween

Economía española, eso sí que es de Halloween

España, definitivamente, es diferente. De un tiempo a esta parte, sin saber exactamente por qué, nos hemos visto envueltos e inmersos en la celebración de una fiesta que para nada tiene que ver con el espíritu primitivo. Y es que el Día de Todos los Santos se ha visto relegado en cierta medida por la apuesta de Halloween, cuando no se trata de una fiesta de carácter lúdico. Aquí, al igual que ha pasado con el 24 de diciembre, hemos adoptado, bien voluntariamente, bien por la fuerza, un acto que no se correspondía con nuestro arraigo y acervo cultural. Sin embargo, por acción u omisión se ha permitido que las estampas góticas, los "trucos o tratos" o los sustos sin permiso se hayan instalado en nuestras vidas y, conociendo la idiosincrasia de este santo país, ya nada hará que Haloween desaparezca de nuestro horizonte vital.

Pero lejos de querer convertirme en un aguafiestas, sí digo que la misma facilidad que tenemos en España para adaptarnos a las costumbres festivas de otras latitudes del planeta, también reclamaría que esa misma efectividad la tengamos a la hora de adoptar otras costumbres menos festivas, más espartanas si cabe. Sé que como latinos que somos, nos gusta más un boncho, enlazar un jueves por la noche con un viernes o un miércoles por la noche y no parar hasta el fin de semana. El espíritu de la jarana va implícito en nuestros genes e incluso hasta los ateos más recalcitrantes no renuncian a sus vacaciones navideñas o de Semana Santa, aunque ahora quieran revestirlas de períodos festivos de invierno y primavera. Es igual, a nadie le amarga un dulce, en este caso una fiesta, pero no sólo de esas diversiones viven las personas.

Y es que mucho acusaban en su momento al Generalísimo de querer tener distraido al país con folclore, con el pan y circo del fútbol y demás eventos de ocio para que no se interesara demasiado en otros aspectos sociales más relevantes. Pues bien, ahora parece que a nuestra sociedad parece no importarle todos los problemas que nos acucian a diario, el paro, la sanidad, el fracaso escolar, etcétera. Recalco el término parece porque no estoy seguro de que muchos estén para celebraciones continuas, pero es que son determinados medios de comunicación los que nos transmiten un panorama de diversión como si en España estuviéramos en el paraíso de la abundancia. Y sí, señores, estamos en el párnaso de la abundancia...pero de desempleo, de listas de espera en la sanidad, de autónomos impagados, de alumnos que no aprueban y que se estrellan contra el sistema cuando llegan a la Universidad al haber sido pasados al curso siguiente en los años anteriores.

En fin, lo único que nos asemeja en estos momentos con Halloween, y quizá por ahí podamos tener ese nexo de unión, ese paralelismo, es que la situación económico-social en España es de auténtico terror. Da tanto miedo abrir todos los días el periódico, escuchar la radio o ver los telediarios que en cuanto sale la primera noticia nos echamos a correr de forma despavorida.

Turismo congelado

Turismo congelado

Quien suscribe tiene una especial querencia por Rita Martín. Es de esas personas que están en el mundo de la política con una formación previa, que al menos tiene una plaza de funcionaria en el Cabildo de Lanzarote. Es decir, alguien que no necesariamente precisa de estar en esta esfera pública para asegurarse un futuro económico. Ése, afortunadamente, lo consiguió hace ya mucho tiempo. Sin embargo, la amistad o la subjetividad no puede privarme de señalar que a la Consejería de Turismo que tiene el honor de dirigir le han colado un gol por toda la escuadra con la famosa campaña Say no to the winter blues (Di no a los inviernos tristes o melancólicos). Siete millones de euros para presenciar por la televisión lo que pudimos ver hace pocos días me parece, cuando menos, una frivolidad.

Hablo, obviamente, desde la perspectiva de quien no ha estado las 24 horas con esos embajadores o voluntarios de buena fe que viajaron hasta Islandia, pero es que las imágenes que nos han ofrecido, perdónenme ustedes, me parecieron de auténtica chirigota, con un grupo de jóvenes pasándoselo pipa y con aquellos islandeses flipados con aquellos muchachos vestidos de naranja y regalando botellas de cristal con el mensaje claro y evidente de que el tesoro está en Canarias. De eso, por supuesto, no me cabe la menor duda. Pero, insisto, salvo que realmente luego hubiese un trabajo algo más serio por parte de estos aventureros, lo que vieron ustedes y lo que vi yo, sinceramente, me pareció un auténtico dispendio de los fondos públicos, una utilización poco efectiva, al menos a priori.

Reconozco, eso sí, que a Rita Martín le ha tocado gestionar un departamento muy complicado porque ahora, seamos objetivos, nadie se gasta los cuartos en viajar, salvo que haya una ofertas escandalosamente reducidas y ya saben mi opinión, que es mejor apostar por la calidad que por la cantidad. Es, permítanme el ejemplo, como cuando uno va al supermercado y tiene la fruta perfectamente envasada, que es cara, pero muy buena y justo al lado la mercancía a granel, mucho más económica, pero con el riesgo de tener que tirar a la basura la mitad porque están en mal estado. Pues con el turismo pasa eso. De cara a las estadísticas en cuanto a ocupación, pinta muy bien el tener los hoteles y apartamentos hasta los topes, pero lo que realmente le importa a los empresarios es saber cuánto se gastan esos visitantes. Tengan en cuenta que de ello depende el futuro ya no sólo de bastantes empleos, sino incluso de la pervivencia de muchos establecimientos hoteleros y de restauración.

Por eso, ante una situación tan crítica, tal vez esos siete millones de euros que se han quedado congelados en Islandia (sobre todo por el frío) hubieran dado un mejor rédito en una campaña menos aparatosa. De hecho, por ejemplo, el anuncio promocional de las Islas Canarias que está en varias cadenas de televisión tiene su punto de enganche, con una buena sintonía de fondo y con una excelente selección de los rincones naturales del Archipiélago. Seguro que ese spot supone más llegadas de turistas que la aventura de los jovencitos anaranjados. Pero vamos, desde estas líneas estoy dispuesto a apostarme una comida con la responsable de Turismo si me demuestra con cifras en la mano que esa campaña de Say no to the winter blues ha sido un éxito sonado.

Real coscorrón en Alcorcón

Real coscorrón en Alcorcón

Pellegrini, antes que nada, debería de seguir como técnico del Real Madrid. La humillante e histórica derrota sufrida ayer por el conjunto merengue en el feudo de Santo Domingo (4-0) en el partido de ida de la Copa del Rey ante el Alcorcón es achacable y sólo achacable a unos jugadores que, en su mayoría, se dedicaron a pasear por el campo y, en cierta medida, a mandarle un recadito al técnico chileno por haberles concentrado para este encuentro. Algo está sucediendo en el seno de la plantilla blanca, pero el asunto no huele nada bien y me recuerda a lo que aconteció hace años con José Antonio Camacho, quien se marchó dando un portazo y aseverando que mientras se permitieran ciertos vicios a determinados futbolistas, ahí no habría preparador que fuera capaz de sacar provecho. El tiempo le dio la razón y desde septiembre de 2004 a junio de 2007, el Madrid no ganó ni el torneo de la galleta.

Desconozco si finalmente Florentino Pérez, acuciado y agobiado por sus consejeros áulicos, tomará la decisión de firmar el finiquito de Pellegrini, pero está claro que si accede a las pretensiones de quienes le rodean empezará a cometer los mismos errores que en su anterior etapa, la de dejarse llevar por un impulso aislado, el de un resultado catastrófico, (que eso es algo que a nadie se le oculta) pero que tampoco deja de ser remontable dentro de quince días en el Santiago Bernabéu a poco que la plantilla se conjure para ello. Por supuesto, tampoco quiero dejar fuera un dato importantísimo, el 5-0 que el año pasado le endosó el Poli Ejido al Villarreal, cuadro castellonense que esta dirigido por aquel entonces por el hoy máximo responsable del banquillo merengue. ¿Casualidad? Puede que sí, pero también había que entender que el plantel amarillo no era tan amplio como el madridista y que había una apuesta mayor por la Liga y por la Champions.

De todas maneras, lo sucedido anoche no es para imputárselo al técnico que, además, poco menos que tuvo que ejercer de educador del indomable Guti. Era tal el estado de excitación que tenía el jugador blanco que no hubo más remedio que dejarle en el banquillo durante la segunda mitad o la expulsión de éste era más que un hecho evidente. Insisto, la responsabilidad máxima del fiasco frente al Alcorcón debe imputarse a los once que salieron al campo porque cualquiera de ellos podía y debía darle mil vueltas a su rival. No digo yo que no se pudiera perder o incluso empatar, sobre todo porque los pequeños en su terreno se hacen más fuertes y máxime ante uno de los grandes de la Liga, pero no es de recibo que te claven cuatro y tú, ni tan siquiera, hacer el del honor. Eso se llama pasotismo y querer hacerle la cama al entrenador. Así de claro. Fíjense, por ejemplo, como el Sevilla fue capaz de contener y poner en su sitio la rebeldía del Atlético Ciudad, que no sólo se adelantó en el marcador, sino que incluso con 1-2 fue capaz de empatar. Luego, en la segunda parte, los hispalenses dejaron su impronta, 2-4.

Veremos a ver si Pellegrini aguanta, al menos, hasta este fin de semana, pero a nadie se le escapa que existe un cierto run run desde hace varias semanas en torno al juego del Real Madrid y, a pesar de tener a muchos de los mejores jugadores del planeta, hay una cosa vital que se llama período de adaptación y de acople. Por muy buenas que sean estas megaestrellas, habrá que darles tiempo, pero eso parece que es lo que le falta a Florentino o, cuando menos, a sus acólitos y ya hay quien tiene preparada la guillotina tras el Real Coscorrón recibido ayer. Ahora sólo falta que alguien la accione (candidatos parece que no van a faltar) y que nombren a un nuevo técnico, seguramente del gusto de los consentidos de la plantilla. Así, créanme, el Real Madrid podrá fichar a lo más granado del mundo que como no se les dé tiempo, acabarán sumidos en el más grandioso de los fiascos.

 

Nunca pasa nada

Nunca pasa nada

Tomando descaradamente prestado el título de uno de los infinitos artículos pergeñados por el siempre genial y ácido Alfonso González Jerez, Santa Cruz de Tenerife es la ciudad donde nunca pasa nada y donde sus ciudadanos tienen un papel de extras en La ley del silencio. Todo aquello que sea negativo, cualquier pelea, cualquier violación, etcétera, suele cubrirse con un manto de desinformación, no conviene que se entere nadie, ni dentro ni fuera. Durante muchos años, hasta que terminó de degradarse definitivamente, el Carnaval en la calle era poco menos que una invitación a pegar impunemente. La excusa del disfraz bastaba y sobraba para que algunos grupos se dedicasen a ir sembrando el terror entre los pacíficos carnavaleros. De todos es más que conocida la leyenda de la sonrisa del payaso o el arrojar un objeto al aire para que al incauto que le cayese encima era, inmediatamente, víctima propiciatoria de una paliza que dejaba secuelas terminales. Todos esos episodios, pese a ser perfectamente conocidos, eran callados de todas las maneras lícitas e ilícitas que puedan conocerse. Es más, en los hospitales los propios médicos tenían orden de hacer sólo su trabajo y prácticamente tenían vetado el hablar con los medios de comunicación. Ya saben, lo que no sale por las ondas o aparece reflejado en el papel no es noticia.

Esta situación, que parecía superada, vuelve a renacer por obra y arte del jefe de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife, Bienvenido Onrubia, quien tuvo esta mañana el atrevimiento de replicar en Cope Tenerife la información servida por el periódico El Día en relación a un nuevo episodio violento producido el pasado fin de semana en locales de ocio de la Avenida de Anaga y calles aledañas. El señor Onrubia, lejos de dar crédito a los hechos, aseveró que en los informes de quienes patrullaron esa noche por la zona no había constancia de reyertas. Sin embargo, el acerado José Carlos Marrero no se amilanó e insistió en el hecho y sólo entonces concedió la posibilidad de que pudieran haberse producido esos incidentes, pero que nunca fueron requeridos los agentes municipales. Entonces, ¿quién, la Policía Nacional?

Desgraciadamente, Santa Cruz de Tenerife, al igual que sucede en otras ciudades españolas, se ha convertido en un paraíso del botellón y no sólo por una razón económica (porque no hay más que ver a qué precios están las copas en determinados locales de ocio de la capital chicharrera), sino también porque cada vez hay menos sitios adonde ir y estos, encima, suelen tener unos horarios de apertura relativamente tardía. Así que entre poca oferta, cara y clientes con una o dos copas de más y que quieren evitar a toda costa pagar la entrada, el caldo de cultivo para el lío y la trompada está más que servido.

Sin embargo, al margen de que habrá que hacer de una vez por todas un proyecto en serio para que Santa Cruz sea una ciudad atractiva para el ocio nocturno y vespertino, lo que no puede ser es que los altos mandos de la Policía Local sientan una especial aversión a la hora de acudir allá donde existen follones. Sabemos perfectamente que uno llama al 092 para que acuda una unidad porque en una obra se han colado tres o cuatro personas a destrozar el trabajo que allí se está haciendo y una voz muy educada te responde que van al momento. Sí, claro, al momento, media hora después y eso que la incidencia de la que les hablo se está produciendo en plena plaza de Los Sabandeños, a un minuto escaso en moto. Pero claro, igual es que estaban solventando la reyerta en la Avenida de Anaga, ¿cómo? No, claro, ahí tampoco. No, en realidad los mandaron a descansar porque al día siguiente sí que hace falta una legión en los alrededores del Heliodoro Rodríguez López porque juega el Tenerife.

Valentía y arrojo empresarial

Valentía y arrojo empresarial

No son tiempos fáciles para el periodismo, especialmente para el soporte de papel. Aquí, en Canarias, no hay más que recordar lo que ha sucedido recientemente con La Gaceta de Canarias, extinguida por la acción de un empresario ignorante que ni tenía idea de cómo funcionaba este sector, pero que tampoco quiso el asesoramiento de quienes sí realmente sabían sacar adelante la empresa. Es más, de todos es conocido que su primera medida fue poner a estas personas de patitas en la calle, lo que significó el principio del fin. Pero bueno, en las Islas han sido muchos más los medios impresos que han ido feneciendo, como La Gaceta de Las Palmas, La Tribuna o la fusión de productos de la misma editora como El Día y Jornada o La Provincia y Diario de Las Palmas. Todos, sin excepción, están atravesando un mal momento, con reajustes de plantilla ¿necesarios? y recortes salariales. Y la crisis no sólo es en las Islas, también a nivel de todo el territorio nacional. Las grandes empresas editoras tampoco atraviesan por su mejor momento, ABC, El País o El Mundo han tenido que adecuarse a una nueva situación que, obviamente, no es compartida por aquellos trabajadores que se ven afectados por esas regulaciones de empleo, máxime porque muchas veces los recortes se realizan por la parte baja, nunca la que afecta a los grandes directivos y sus más que abultados sueldos.

Por todo ello es más que de agradecer que el Grupo Intereconomía haya decidido apostar por sacar adelante una aventura de papel llamada La Gaceta. Sí, no es un porducto ex novo al uso, pero sí es verdad que se trata de un periódico que estaba en tierra de nadie y esta empresa ha optado por tener algo de lo que aún carecía, el soporte en el papel diario. Sí, es cierto que posee la revista Época, pero no deja de ser una publicación semanal. Ahora, al margen de radio, televisión e internet, también los amantes de un periodismo comprometido, de verdad y que llama a las cosas por su nombre tienen un nuevo referente, La Gaceta, un diario que ya no sólo se centra en los aspectos económicos, sino también en la política, en la sociedad, en el deporte, en definitiva en todo lo que interesa a los lectores.

Por eso, por la gran valentía que han demostrado los responsables de Intereconomía a la hora de sacar a la calle La Gaceta, merecen que los ciudadanos respalden masivamente su proyecto, algo que, además, redundará en la mejora de los competidores y, de paso, a que se incremente la lectura de periódicos en España, uno de los países con las tasas más bajas en este capítulo. Esta fórmula acabará proporcionando pingües beneficios a todos y, asimismo, podrá contribuir a un aumento de las contrataciones de periodistas, una profesión que, como decía al principio, se encuentra en una situación más que delicada.