Blogia

Desde mi escaño

Je suis Xavier García Albiol

¿Dejaría usted entrar en su vivienda a gitanos rumanos que sabe que le van a desvalijar hasta la comida del gato? ¿Permitiría que campen a sus anchas por su vivienda unos mangantes de tomo y lomo? ¿Verdad que no? Pues bien, trasladen esto mismo a una ciudad como es Badalona y que el que ha sido su alcalde, Xavier García Albiol, dijese que iba a limpiar la urbe de la porquería de la delincuencia, ya fuese ésta española o de Rumanía. Los chorizos no iban a tener cabida en su localidad. Pero claro, estos mensajes no son populares y enseguida está a la que salta la tan buenista progresía para acusar al político de atentar contra las libertades, los derechos humanos y vayan a saber usted qué zarandajas.

Ahora que Albiol va a ser el candidato del Partido Popular a la Generalitat catalana, los medios de izquierdas no han tardado un segundo en ponerle las etiquetas de xenófobo y racista y, como el Pisuerga pasa por Valladolid, va la más roja que el culo de un mandril, Esther Palomera, y suelta que este señor dijo que iba a limpiar la calle de negros, una frase más falsa que un euro de madera. Pero claro, la rubia del Bluffington no iba a pedir perdón por inventarse lo que Albiol no dijo. La progresía no sabe conjugar la forma verbal pedir perdón en ninguno de sus tiempos.

Albiol es un político de talla, de gran talla, dicho sea de paso, que podía haberse conformado con una victoria moral, la de volver a ganar en Badalona, aunque en esta ocasión no revalidase su cargo en la alcaldía, y estar cuatro años paseándose por los distintos medios como el martir del PSOE y de las CUP. Pero no, él ha decidido que no hay tiempo que perder y que aparte de trabajar desde la oposición por su ciudad, también cree que le puede meter un tapón in extremis al secesionista Artur Mas y será el candidato a la Generalitat.

Desde luego ya quisiéramos tener muchos García Albiol en nuestras ciudades que acaben con esa lacra de unos inmigrantes que no vienen a arrimar el hombro, sino sencillamente a dar el tranque, a intentar vivir la dolce vita a costa de mucha gente honrada y al robo a mano armada sin despeinarse el flequillo. Esa gentuza nos sobra. Je suis Xavier García Albiol.

El Burger King de la Avenida Monforte de Lemos (Madrid): un despropósito sin igual

Burger King nació con una filosofía clara e inequívoca, la de la comida rápida y cuanto más velozmente se atendiera a los clientes, más ganancias para la compañía. Se trata de no desperdiciar ni un segundo. Sin embargo, toda gran marca tiene sus puntos negros, sus lamparones, sus vergüenzas que ocultar. Esto es lo que pasa con el Burger King que está establecido en la Avenida Monforte de Lemos 101, en Madrid, frente al centro comercial de La Vaguada, y que, a pesar de estar siempre concurrido, tiene un personal muy peculiar, no sólo dado al escaqueo, sino también a la organización más desastrosa.

No es la primera vez que quien suscribe este blog ha padecido los lamentables problemas logísticos de este restaurante, pero lo acontecido el pasado 28 de julio de 2015 ya traspasa sobradamente la línea de la paciencia del mismísimo santo Job. En esta ocasión ya no sólo fue el tiempo de demora, cerca de 25 minutos, sino que otros clientes que estaban delante de mí aún no habían sido despachados cuando yo abandonaba el establecimiento.

Para empezar, quien distribuía los pedidos no estaba en su puesto, la encargada de sala llamando a gritos a un tal Jefferson que se suponía que era quien debía estar embandejando o embolsando los pedidos, pero resulta que al mismo tiempo era el encargado de llevar los pedidos a domicilio que, en cuanto se acumularon, tuvo que irse a pitando a vela llena. Pues bien, durante varios minutos los pedidos de sala y para quienes iban a llevárselos para casa estuvieron muertos de la risa.

Luego, la máquina dispensadora de refrescos estaba sin Coca Cola y cuando un cliente fue a quejarse le hicieron el mismo caso que quien quiere hablar con la pared. ¡Ah, y por supuesto, cuidado con pedirles salsas! Ahí te sueltan cuatro sobre de Ketchup y así te las compongas. Como se te ocurra pedir mostaza, especialmente a la encargada que un momento determinado tuvo que ponerse con los pedidos, te pone tal cara de vinagre que espanta, exactamente igual que con las servilletas. Además, te sueltan el mismo latiguillo: ya se lo he puesto señor, aunque luego llegue uno a casa y veas que no tienes ni mostaza ni servilletas. Así Burger King está perdiendo prestigio a chorros, por culpa de unos ineptos que no saben organizarse.

Guardiola, más independentista que Artur Mas

Ha sido el entrenador de moda del Barcelona, de España y del mundo entero. Su debut con los culés no pudo tener mejor tarjeta de presentación: seis competiciones y seis títulos para la buchaca. La perfección con la que Pep Guardiola llevó a ese conjunto blaugrana hasta el olimpo universal difícilmente podrá ser repetida (salvo que Luis Enrique complete el trío de entorchados que aún le faltan de aquí hasta finales de 2015 para imitar al de Sant Pedor).

Sin embargo, el genio de Guardiola, siempre meando colonia, ha acabado por caer en la tentación y en las garras del nacionalismo más rancio y cutre, ese que, al igual que el nazismo, se cree que Cataluña es superior al resto y que, por tanto, merece ser país independiente, romper con España y establecer nuevos nexos de relaciones internacionales con otras naciones.

Este entrenador, excelso en su labor, no solamente empieza a tener calentitos a los dirigentes bávaros que ven que tiene más preocupación por lo que sucede de Pau para abajo que en tomarse en serio al Bayern en Europa, donde lleva dos años haciendo el ridículo en las semifinales. Muchos veteranos de las filas del conjunto de Munich ya han criticado abiertamente que si este señor desea hacer política y enfundarse la bandera del freedom for Catalonia, que lo haga, pero que al mismo tiempo abandone el banquillo alemán, un puesto demasiado exigente como para pensar en otras cuestiones fuera de lo meramente deportivo.

Y es que Guardiola va a ir en esa lista unitaria que encabeza Artur Mas de cara a las elecciones autonómicas del 27 de septiembre de 2015, una plancha que pretende buscar la reválida de los votantes para plantarse en Madrid y exigir la independencia de Cataluña. Eso sí, lo que bien se calla este técnico es el pastizal que ganó durante aquellos años en los que no tenía problema alguno en enfundarse la camiseta de la Selección Española. Entonces, entre la independencia y las primas, como buen catalán, se inclinó por las últimas porque la pela es la pela. Y ahora, tres cuartos de lo mismo, mucho secesionismo en vena, pero él seguirá la actualidad política a miles de kilómetros, desde Munich, a seguir ganando el dineral que como consejero de Deportes de la Generalitat no conseguiría ni en tres legislaturas.

El ataque de un mamarracho comunista y cobarde de marca mayor contra Álvaro Ojeda

La libertad es algo que no pueden entender ni comprender los liberticidas. Uno pensaba que los ataques a la prensa se daban en lugares como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, China, Irán y muchas dictaduras africanas. Pero no, aquí en España también consumismos este producto tóxico, el de intentar amordazar a periodistas libres, a gente que dice lo que le viene en gana, con respeto, pero sin callarse una coma.

Esto es lo que le ha pasado a Álvaro Ojeda, un youtuber jerezano y periodista de Radio Marca, al que un concejalucho del tres al cuarto, Daniel González Rojas, le ha demandado por incitación a la violencia en uno de sus vídeos y todo porque a raíz de esa pieza hubo dos tarados que le amenazaron vía Twitter. Si fuese por eso, señor Rojas, yo ya me habría puesto las botas en los juzgados después de los insultos y amenazas nada veladas de muerte de la horda de seguidores de Frank de la Jungla. Está claro que usted confunde el culo con las témporas y mezcla las churras con las merinas.

Aquí les dejo lo escrito en su muro de Facebook por Álvaro Ojeda. No tiene desperdicio:

Cuando me metí en esto del periodismo no lo hice para granjearme amigos. Yo en esto me metí para ser incomodo, que es la labor de todo periodista que tenga un mínimo de dignidad.

Defender lo defendible, ya lo saben, aquellos de los muñecos y las campañas de San Gonzalo, me ha servido para sentirme orgulloso de un mundo al que adoro y que me ha dado tantos valores en mi vida. La Semana Santa.

Este que suscribe, ha recibido este magnifico desayuno. Sin ironías. Es un honor ir a la guerra con tanques señor Gonzalez. Mi tanque es la verdad y la convicción en lo que hago, por supuesto, arropado por una legión de seguidores y un par de muy buenos abogados, a los cuales les vislumbro un caso extremadamente sencillo. Y en el caso que un juez me obligue a pedirles disculpas públicamente ( como mucho y creo que ni eso ya que causas peores han quedado archivadas) lo haré, ya que pedir disculpas no es difícil, solo hay que tener propósito de arrepentimiento, el mismo que usted no ha tenido con los cofrades de Sevilla, Andalucia y España.

Señor Gonzalez, le aplaudo su decisión, me gustan los tipos convencidos, nos veremos donde nos marque la ley, allí mismo, en el banco de madera donde todavía espero como ciudadano a muchos de la izquierda mas rancia, esa que intentan con actos como el suyo callarme mis creencias.

Una ultima cosa, gracias por la media página para toda la comunidad autónoma en el prestigioso Grupo Joly y gracias por recordarme que LA VERDAD OS HARÁ LIBRES... cartelito que veía cada mañana desde que era un adolescente al entrar por las puertas de Cope Jerez para trabajar.

Tenga buen verano, nos vemos a primeros de curso, y si todo esto vale para grabarle un vídeo y que pida disculpas a los cofrades, todo este bendito lío habrá valido la pena.

Francisco Déniz (Podemos Canarias), más morro que un Airbus

Aquí el que no corre vuela, y nunca mejor dicho en este caso. El diputado de Podemos Francisco Déniz ha reconocido abiertamente que él se beneficia de los vuelos que el Parlamento de Canarias paga a todas sus señorías, con la diferencia de que encima él se jacta de que esos viajes que realiza son para cosas del partido. ¡Menos mal que estos son los que venían a acabar con la casta! ¡Vaya nivel! 

Lo cierto es que en la entrevista que le realiza en El Día Televisión Pepe Moreno, el señor Déniz queda retratado como esos nuevos ricos que aún no son conscientes de su nuevo estatus, con la única diferencia de que en vez de presumir que se pone hasta arriba de refrescos sin pagar un solo céntimo, éste llega y se jacta de que tiene vuelos by the face, por la patilla, simplemente presentándose en la oficina, dando un vale y llevándose automáticamente el billete para volar con Binter. Y encima no se oculta a la hora de decir que los desplazamientos son para cuestiones del partido. De traca.

Lo peor de todo es que este sujeto encuentra perfectamente normal esta práctica cuando su propio partido ha sido quien ha denunciado por activa y por pasiva esta práctica abusiva. Pues fíjense si estaba tan en contra de este sistema que, en cuanto ha tenido la primera ocasión, le ha echado más morro que un Airbus y los billetes que a cualquiera de nosotros nos pueden costar 100 euros del ala, este señor y otros de su cuerda se lo llevan sin coste alguno. Bueno, sí que tienen un coste esos viajes, pero lo sufragamos entre todos.

Y para reforzar su discurso protochavista y propagandístico suelta esa máxima que tan bien tienen aprendida los podemitas que es la de que ellos sólo cobran tres veces el salario mínimo interprofesional, una trampa perfectamente almibarada y azucarada, ya que ellos perciben el sueldo íntegro de diputado, eurodiputado o concejal. Lo que sucede es que lo que queda después de cobrados esos 1.800 euros va, supuestamente, a donaciones para el partido, unos ingresos que, dicho sea de paso, tampoco es que queden muy claros en la web de Podemos. Pero eso, lo que hagan con parte de su salario, es un problema única y exclusivamente de ellos, al igual que lo de los 30 euros de dieta diaria para almorzar, ¿pero estos qué quieren? ¿comer diariamente en Los Limoneros o en El Drago?

En definitiva, el señor Déniz es el perfecto ejemplo de haced lo que digamos y no lo que hagamos. Ellos van de austeros por la vida, pero por detrás tienen exactamente los mismos (o más) vicios que esa casta que ellos critican continuamente. ¡Menuda caradura más grande!

Artículo publicado originalmente en ABC Canarias

Zona Azul y Zona Verde: un atraco municipal a mano armada

Zona Azul y Zona Verde: un atraco municipal a mano armada

Un atraco a mano armada. Eso es lo que están haciendo en España muchos ayuntamientos con las llamadas zonas verdes y azules, una forma segura de recaudar dinero para las maltrechas arcas municipales, pero que dejan esquilmados los bolsillos de muchos conductores que, cuando sacan su coche, tienen claro que o le dan la pasta al Consistorio de turno o tienen que dejarse los cuartos en un parking privado. Claro, que también está la alternativa de alquilar una plaza de garaje que, según la ciudad y la zona, puede irse a más de 90 euros mensuales la broma.

Por ejemplo, en una gran urbe como es Madrid, a los dueños de los automóviles el Ayuntamiento les hace la vida imposible. Ya no es que sea el centro es que esté entre calles peatonalizadas y con zona azul, sino que los barrios tienen a mansalva zona azul y zona verde donde, según las horas, a veces aparcar te sale por encima de los tres euros cada hora. Y claro, no queda más remedio que rascarse el bolsillo. Sólo determinadas zonas de Madrid en la que los vecinos armaron la marimorena a base de destrozar parquímetros, bien derribándolos a patadas o incluso quemándolos, se salvaron de tener estas maquinitas del demonio, pero son solo la excepción que confirma la regla.

Por poner un ejemplo, en el Barrio del Pilar no hay calle que esté a salvo de zona verde o zona azul, hay que pagar en todas las vías e insisto que en función de tramo horario, aparcar puede salir por un auténtico pico. El único truco para poder ahorrar unos eurillos está en las dos horas de estacionamiento gratuito que ofrece el Centro Comercial La Vaguada donde incluso después de dejarlo cuatro horas sale mucho más rentable que dejarlo en la calle y encima con el inconveniente de que le puede estar dando el sol o hasta estar expuesto a que los amigos de lo ajeno te rompan el cristal y manguen todo lo que dejes en su interior.

De verdad, si los automovilistas ya tienen que pagar el impuesto de circulación que, dicho sea de paso, no sale nada barato, ¿por qué se les sigue sangrando de esta manera tan bestial? Luego algunos se extrañan de que la gente no coja el coche. ¿Para qué? Si es que casi sale más rentable darle dos euros diarios al mendigo que está pidiendo frente a la puerta de Día?

Ada Colau: una tipeja desvergonzada y zarrapastrosa

Es una tipeja de tres al cuarto, una desarrapada moral, una trapichera indecente, una sucia, una desvergonzada, una caradura que hace tiempo sufrió el desahucio de su propia moral, una indecente de tomo y lomo que, desgraciadamente, ha llegado con 11 concejales de mierda a la alcaldía de Barcelona. Ganó las elecciones, sí, pero con un tercio de los concejales del Consistorio, y alguien tuvo la genial idea de convertirla en primera edil de la Ciudad Condal para que diese rienda a sus disparatadas propuestas. Pues bien, aquí tienen el resultado de esta decisión.

Esta Ada Colau, que de gestión entiende lo mismo que de honradez Luis Bárcenas, se ha dedicado desde el minuto uno de su asalto a la alcaldía a poner todo patas arriba. Para empezar, cargarse todos los proyectos que atrajeran el turismo de lujo a Barcelona para potenciar el turismo de sandalia y mochila que se definen más con su estilo zarrapastroso y mendigante. Eso sí, como buena catalana, como la pela es la pela, no permite que el congreso mundial de telefonía móvil se vaya de la ciudad. Mucho hablar del capitalismo y de sus destrozos, pero luego es la primera que se apunta a que sus congresistas se dejen las perras aquí. Contradictorio, sí, pero es lo que tiene gobernar a golpe de ocurrencia.

El penúltimo disparate de esta golfa investida como alcaldesa ha sido la de creerse otra Carrillo a la hora de destrozar la historia de este país. Como estatuas y bustos de Franco ya no quedan en casi ningún sitio, pues bueno es para ésta fulminar el busto del anterior Rey, Don Juan Carlos I. Según esta analfabeta e iletrada, ya no tiene sentido tener esa figura en el despacho municipal porque el monarca ya es otro. Claro señora, y en El Vaticano creo que cada Papa que fallece o es relevado, sus cuadros y bustos también pasan a ser almacenados en cajas mugrientas de cartón.

Menos mal que estos sujetos venían a darle un nuevo aire a la política. Sí, el aire del revanchismo y la venganza. Esta gentuza, como es la Colau, destilan odio, por sus venas corre veneno, fabrican bilis en cantidades industriales y el bien común de los ciudadanos se la trae al pairo. ¡Qué caradura y qué sinvergüenza la señora Colau!

Palomera, más roja que el ojete de un mandril

Es más roja que el culo de un mandril y ejerce como portavoz podemita en las tertulias televisivas. Durante mucho tiempo ejerció funciones de subdirectora en La Razón, un diario que tendría que provocarle alergias diarias, básicamente porque la línea editorial del periódico era diametralmente opuesta a su manera de pensar. Es más, se jactaba de ir haciendo proselitismo de la izquierda más radical por los platós de televisión y los estudios de radio. Obviamente, como no podía ser de otra manera, alguien que torpedea desde dentro el discurso oficial y encima hace gala de ello públicamente, acaba despedida de la empresa. Es como si alguien de Coca Cola se pone a alabar a Pepsi y encima se permite el lujo de poner a caldo pota a la compañía de refrescos de Atlanta. Pues va a ser que no.

Esta periodista tan peculiar y tan pizpireta responde al nombre de Esther Palomera y ahora escribe, entre otros medios, en el Huffington Post y se ha convertido en la protestadora oficial cuando no la llaman a tertulias de la televisión pública, como la de Ernesto Sáenz de Buruaga, espacio que duró menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Pero vamos, que según ella, en TVE la vetaron por presiones gubernamentales…que digo yo que serían las mismas que habría cuando ella se lo llevaba crudo siendo una de las tertulianas de oro de la televisión pública.

Porque esa es otra, periodistas como Palomera, que raja todo lo que puede contra las televisiones públicas, es de las que callaba sin más cuando se desayunaba opíparamente todas las semanas en las mañanas de TVE. Ahora, como ve que ya unos y otros le han tomado la matrícula, ahora opta por ser la propagandista de Podemos en las tertulias de las televisiones privadas, especialmente en Mediaset (Telecinco y Cuatro).

Palomera es un espécimen más de la APM, la Asociación de Podemitas Mediáticos, en la que ya están gente como Jesús Cintora o Javier Ruiz. La periodista intenta buscar su hueco en un hipotético panorama político donde gobierne o cogobierne Podemos y ya sueña con ser la tertuliana estrella de La Tuerka o de Hispan TV, televisiones que se convertirían en estatales con la llegada de Pablito Iglesias al poder.

Carmena es Carrillo disfrazada de abuelita

Es la loba disfrazada de abuelita, es Carrillo travestido en entrañable ancianita, es, en definitiva, Manuela Carmena, la política que por fin se ha quitado la careta para mostrarnos su carota, una jeta muy dura y unas fauces dictatoriales al más puro estilo chavista-iraní. Esta individua, alcaldesa de Madrid por obra y gracia de Antonio Miguel Carmona, está dejando en paños menores a Chávez, Stalin o Fidel Castro. Es una liberticida con patas. Patea todo lo que encuentra a su alrededor, pero en especial la ha tomado ahora con la libertad de prensa.

Carmena ha pergeñado una especie de web que para sí la hubiese querido la Gestapo. Es la Webstapo, un sitio donde el Ayuntamiento de Madrid refutará noticias de otros medios y, especialmente, se dedicará a poner en el punto de mira a los periodistas que no son afines a la causa. Esto es en lo que piensa la primera edil de los madrileños, en perseguir a quienes hacen labor de controlar al gobierno local destapando todas sus chapucerías y chanchullos.

Esta señora lleva poco más de un mes en el Palacio de Cibeles y su mandato ha consistido, hasta la fecha, en la metodología de la ocurrencia. Se le pasaba una ideota por su cabeza y allí que la soltaba. Eso sí, era ver como el comentario generalizado era contrario a su propuesta y enseguida buscaba al tonto útil del concejal de turno para deshacerse del muerto como si nada hubiese pasado.

De verdad, Madrid no se merece tener a una sujeta de esta calaña al frente del Consistorio. ¿Qué podemos esperar de alguien que ni siquiera sabe llegar en transporte público a su puesto de trabajo? ¿Acaso es normal que alguien que aspira a ser la regidora de una ciudad no conozca cómo llegar al Consistorio? Parece una broma, pero no lo es.

A Carmena, al igual que a sus jefes de Podemos, lo que le encanta, lo que le pone realmente, es utilizar la institución para ideologizarla hasta el sectarismo más extremo. Fíjense que antes de entrar en la alcaldía denunciaba que había 25.000 niños malnutridos en Madrid y ahora, en cambio, su prioridad pasa por cambiar calles que aún rezuman aroma franquista. Y a los niños, por supuesto, que le vayan dando. Lo dicho, esta es Carrillo disfrazada de abuelita, pero una abuelita nada entrañable.

Ridículo y bochorno del equipo español de la Copa Davis: ¿Nos emborracharon con vodka o qué?

¿Emborracharon de vodka al equipo español de Copa Davis? No se me ocurre una pregunta más recurrente para intentar explicar el tremendo manotazo que los jugadores del combinado ruso le han dado a los nuestros después de que España se pusiera 0-2 en la eliminatoria previa para jugar posteriormente el cruce de ascenso al Grupo Mundial y que luego, en los tres siguientes partidos, los valerosos y voluntariosos tenistas de la madrecita Rusia nos sacaran de la pista a raquetazos y a gorrazos volteando el marcador hasta un bochornoso 3-2.

Ya no sólo es que España tenga que esperar varios meses más a poder optar al ascenso, sino que lo que queda en el fondo de este problemático vaso son unos posos de falta de ganas por competir en la Davis, que estar en la Segunda División es permanecer alejado de los focos mediáticos y eso a nuestros tenistas, habituados ya incluso a rechazar a jugar eliminatorias del Grupo Mundial por priorizar las abultadas bolsas de torneos individuales, les supone un argumento más a su favor para alejarse más del equipo español de la Davis.

Lo que está claro que la culpa no se le debe echar a Conchita Martínez ni y a los jugadores que acudieron a su llamada. Tommy Robredo, Pablo Andújar, David Marrero y Marc López han hecho lo que han podido después de varios meses de un ambiente revuelto en el seno de la Federación de Tenis, con un tal Escañuela en modo Franco y una Gala León que nunca tuvo personalidad para sentar sus reales. La llegada de la nueva seleccionadora y un ambiente de cambio en los despachos parecían traer la paz y la calma. Pero claro, tanto tiempo así no podía ser erradicado en apenas tres semanas y, a pesar de que España lo ha tenido en la mano, por el motivo que sea, los rusos nos han sacado de la circulación y vaya usted a saber cuándo volveremos a saborear las mieles del Grupo Mundial de la Copa Davis.

Ahora tocará reflexionar seriamente, tomar perspectiva de la situación, hacer una sentada (al estilo de las que proponía Luis Aragonés) y concienciar a todos los tenistas españoles, desde Rafa Nadal al último del ranking mundial, que España no puede vagar ni vagabundear por esas cloacas de la Davis, que tan sólo hace cuatro años ganábamos ese Copa y tan sólo hace tres, en 2012, fuimos finalistas en la República Checa. No puede habérsenos olvidado jugar a estar deporte cuando hace nada, un suspiro siquiera, fuimos los reyes del mundo. Esperemos que lleguen a la Real Federación Española de Tenis directivos con criterio y que, sin prisas, pero sin pausa, trabajen en firme para volver a poner a nuestro país donde merecemos y no en el infierno al que hemos caído y donde parece que nos va a costar más de lo previsto salir.

Ya lo dice Álvaro Ojeda: si no os gusta nuestro canal, ¿para que lo seguís viendo?

No me van a callar ni me van a achantar las amenazas recibidas en las redes sociales y, especialmente, en mi canal de Youtube. Muchos de estos insultadores son los mismos que están en contra de la ley mordaza, pero al mismo tiempo andan por ahí perdiendo el tiempo exigiendo el cierre de mis cuentas de Twitter, de Facebook, de mi canal de vídeos porque, sencillamente, no les gusta lo que digo.

Lo único que han logrado hasta la fecha es incrementar el número de visitas hasta un número insospechado, destacando especialmente toda la horda y caterva de seguidores de Frank Cuesta o Frank de la Jungla. No es broma, han llegado a desear mi muerte, hay todo tipo de amenazas veladas y nada veladas.

Han hecho vídeos para meterse conmigo, alguno, con más pena que gloria, han intentado poner en marcha campañas en Change.org para pedir mi fulminación como periodista y, de postre, han llamado y escrito a todos los medios en los que trabajo y colaboro para que me corten la cabeza…para gran regocijo de quienes contestaban los correos y las llamadas, entre otras razones porque lo que yo haga en mi tiempo libre es problema mío y hacer un canal de Youtube donde no se hace apología del terrorismo, del nazismo, de la xenofobia, se incite a la violencia de género o se hagan comentarios ofensivos contra las diferentes religiones no parece argumento de peso para que alguien exija la cabeza de alguien. Pero claro, de frikis está el mundo lleno y en las redes sociales abundan como setas en el monte.

Como bien dice mi admirado Álvaro Ojeda, lo que no tiene sentido es que si a un determinado grupo de personas no le gusta como me expreso o las ideas que tengo, pues lo tienen bien fácil, pasen olímpicamente de mí. No me lean, no me escuchen, no me vean. Mira que hay billones de canales en Youtube y mira que se subirán innumerables vídeos a lo largo del día como para estar pendiente de lo que diga o de lo que haga. A mí, directamente, me viene de perlas. Como recuerda Ojeda, cuanto más os metáis conmigo, más fuerte será mi motor de búsqueda y, dicho sea de paso, más localizaditos estáis aquellos que no sólo os quedáis en el insulto, sino que habéis dejado por escrito vuestras amenazas. De hecho, a más de uno hace alguna semana ya le ha costado un disgusto en forma de visita de la Policía a su domicilio y pasar un mal trago declarando ante un comisario.

La sanidad canaria: el regalito envenenado de CC al PSOE

La sanidad canaria: el regalito envenenado de CC al PSOE

¡Menudo regalito le deja Coalición Canaria a su socio de Gobierno, el PSOE, con la Consejería de Sanidad! Eso no es un colega de pacto, sino un auténtico puñalada trapera con doble tirabuzón, pero aquí no interesan las personas, sino repartirse los cargos y los sillones como mejor entiendan nacionalistas y socialistas y en esta ocasión le tocará bregar con la más rica, pero también con la más fea, a los del puño y la rosa a los que, dicho sea de paso, los seis primeros meses del acuerdo, es decir lo que queda de 2015, tendrán atados los pies y las manos, ya que la consejera saliente, Brígida Mendoza, le ha dejado las cuentas y los repartos de los dineros a su sucesor, Jesús Morera.

Y es que el departamento de Sanidad en Canarias es como esa hija del gran terrateniente del lugar. Sabes que de atractivo tiene lo justito, pero también eres consciente de que tiene perras y eso hace siempre poner en una balanza ambos aspectos. Lo que sucede en esta ocasión es que durante medio año el pretendiente de la sanidad canaria, el PSOE, no podrá acceder a la caja, ya que su anterior ‘pareja’ ha decido gastar por ella con varios meses de antelación. Dicho de otra manera, hasta 2016 no podrá meter bisturí el señor Morera y, por tanto, seguirán los problemas sin resolverse como conviene y como urge.

La situación ya es conocida y padecida por todos los canarios porque es algo que viene desde tiempos de Julio Bonis (uno de los consejeros más Malus que ha tenido la sanidad del Archipiélago), aunque aspirantes al título del titular no han faltado en los últimos mandatos, especialmente con un departamento demasiado fragmentado en viceconsejerías y direcciones generales a mayor gloria del presupuesto autonómico. Fíjense que hasta un exdirector del Servicio Canario de Salud, Román Rodríguez, acabó accediendo a la presidencia del Gobierno regional cuando su etapa al frente del SCS no había dejado precisamente muy buen sabor de boca.

Lo peor de todo es que cada uno de los consejeros que han pasado por esta área se habían comprometido a solventar los colapsos en los centros de salud, a resolver las listas de espera, a dotar del equipamiento necesario las zonas más desprovistas y, por ejemplo, baste recordar cómo se encuentran los grandes complejos hospitalarios del sur y del norte de Tenerife. Ambos complejos llevan más de un lustro de retraso sobre la fecha prometida y todavía en CC han tenido la caradura de ponerlo en sus promesas electorales.

Ojalá el señor Jseús Morera tenga toda la suerte del mundo al frente de la Consejería de Sanidad. Falta le va a hacer tras las décadas de auténtica y acreditada desidia de Coalición Canaria.

 

Artículo publicado originalmente en ABC Canarias

Defendamos el pequeño comercio y el mercado tradicional

Defendamos el pequeño comercio y el mercado tradicional

El comercio ha evolucionado en nuestro país de manera estratosférica. La llegada de las grandes superficies a España ha supuesto un hito y, especialmente, un ahorro y un alivio para el sufrido bolsillo de los consumidores. La variedad de ofertas ha provocado que lo que antes valía equis, ahora, en algunos casos, sea la mitad de esa equis. El truco, evidentemente, es comprar masivamente a cambio, también, de que el gran establecimiento se asegure una gran rebaja en el producto y luego poder jugar con los márgenes para elevar algo más el precio final de venta y así todos tan contentos.

Sin embargo, estos mastodónticos establecimientos se han dejado de lado algo esencial, el trato humano, esa atención directa y personalizada. Los grandes hipermercados, por ejemplo, están sustituyendo a marchas forzadas las cajas atendidas por personas por terminales de autoservicio. Es decir, uno llega ahora a la línea de pago y, como en estas gasolineras modernas, uno hace de Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como, con el pequeño gran matiz de que uno se pasa los artículos e introduce la pasta por una ranura. Es todo muy práctico, pero también muy frío.

Por eso resulta muy loable las iniciativas emprendidas desde distintas instituciones para evitar que el pequeño comercio, el mercado tradicional, no sólo perviva, sino darle un empujón para que los consumidores también se vean atraídos a volver a comprar en los mismos. Madrid, una ciudad con muchos establecimientos de estas características, había ido dejando de lado estos entrañables lugares hasta el punto de quedar casi en el olvido, especialmente en los barrios donde al final la presencia masiva de grandes supermercados y hipermercados y la presión fiscal de las propias corporaciones, exigiendo unos precios más que elevados habían provocado su paulatina desaparición o cierre automático.

Y es que aunque quien suscribe es defensor a ultranza de la presencia de grandes superficies y de cadenas de supermercados, también es partidario de la existencia de este pequeño comercio y de los mercados de toda la vida, donde no sólo hay ese trato de confianza con los clientes, sino que además ya conocen los gustos de la clientela y te garantizas que los productos que te venden cuentan con todas las garantías. Porque esa es la diferencia entre el grande y el pequeño. El primero puede permitirse defraudar a un consumidor porque eso no le afecta en el balance de cuentas, pero al segundo le supone no sólo perder ese cliente, sino que la voz se corra por todo el barrio. Por eso debemos luchar por la permanencia del comercio de toda la vida y poder departir unos minutos con Don Pepe o Doña Pepa y no con la voz metálica de la Caja Amiga, que encima esta última se monta ella misma unos embolados de padre y muy señor mío.

Eliminados: un virus 4.0 se cuela en el cine para atracar a su bolsillo

Eliminados: un virus 4.0 se cuela en el cine para atracar a su bolsillo

Cargarse el séptimo arte parece el propósito de determinados directores de cine. Estamos de acuerdo en que hay que recurrir hoy en día a las nuevas tecnologías, pero hacer una película que se centra únicamente en una multipantalla en un portátil, y así a lo largo de 82 minutos, poco menos que invita al espectador a creer que está delante de un ordenador y no ante la gran pantalla. Es como ir a un cíber, pero con la diferencia de que la hora y media de conexión te sale mucho más económica.

La trama de Eliminados, según la web Film Affinity, es la siguiente: Mientras están chateando una noche online, seis amigos reciben por Skype un mensaje que dice ser de Laura Barns, una joven estudiante que se había suicidado justo un año antes tras ser humillada en Internet por un video sexual en el que la grabaron una noche borracha. Al principio los amigos piensan que es una broma, pero cuando el misterioso séptimo invitado comienza a revelar secretos íntimos de los demás miembros del chat, comienzan a darse cuenta de que el tema va en serio.

El presupuesto con el que ha contado su director, Levan Gabriadze, no habrá sido muy generoso, pero a decir verdad tampoco lo requería. Es simplemente poner una cámara a grabar y la historia se cuenta sola. Los personajes no tienen que cambiar siquiera de vestuario ni tampoco precisan de un guión con grandes dificultades. De hecho, casi hay más diálogo en el chat privado que hay entre los de los amigos al mismo tiempo que mantienen la vídeollamada a seis a través de Skype.

Los críticos de cine, al menos esos que suelen ganarse la vida con críticas melosas y al peso en función del cuánto y cuántas entradas me das a cambio de una buena reseña se han desecho en elogios a esta cinta hablando de la reinvención del concepto de terror basándose todo en una única pantalla de ordenador. Todos nos tenemos que imaginar lo que les va pasando a los personajes porque las escenas más morbosas o jugosas acaban siendo bastante movidas y difuminadas, especialmente el personaje que acaba con su cara dentro de una licuadora.

En definitiva, que si usted quiere gastar de seis a diez euros con cabeza, ponga al lado de la película Eliminados el adjetivo eliminada. No es que vaya a aburrirse, es que directamente es una tomadura de pelo, un virus 4.0 que se ha colado en las salas de cine y que viene a atacar y atracar directamente a su bolsillo. Mucho ojo a la hora de elegir y no sea un pardillo como quien suscribe.

El País paga a un vago: El Comidista Míkel López Iturriaga

El País paga a un vago: El Comidista Míkel López Iturriaga

El sector periodístico de la crítica gastronómica ha crecido de manera exponencial en los últimos tiempos. Al igual que ha sucedido con el cine, ahora muchos comensales se dejan llevar por los comentarios vertidos en sus medios o en sus blogs por esa especie de gurús que, supuestamente, visitan los establecimientos y realizan las posteriores reseñas o críticas. La oferta de establecimientos en España es brutal y para destacar sobre los demás hay que ofrecer algo especial para conseguir la excelsa puntuación del experto gastronómico y, por supuesto, lo más relevante, el favor del público.

Antes deslicé la palabra supuestamente cuando hablaba de que estos periodistas que hablan y pontifican desde sus tribunas habrían tenido al menos la decencia de pasarse por el local antes de darle a la tecla. Y es que no siempre es así. Hay quien gana a perezoso a los del Rincón del Vago y prefiere montarse una nota sobre los peores restaurantes de España a base de las opiniones de los usuarios de las redes sociales o de páginas donde se hacen críticas al estilo cajón desastre: te puedes encontrar reseñas sobre restaurantes, hoteles o museos.

El caso que les traigo aquí es de un individuo que se hace llamar ampulosamente El Comidista, con blog de gastronomía en El País y que ha tenido a bien (o mal) liarse la manta de la galbana a la cabeza para destrozar una serie de locales en este país sin ni siquiera haber tenido el empaque de al menos haberlos visitado antes de darle a la tecla. Desde luego, el diario de PRISA se ha lucido teniendo en nómina a este tal Mikel López Iturriaga, más vago que la chaqueta de un guardia, que ha hecho un listado de los 20 peores establecimientos en función de lo que dicen los usuarios de Tripadvisor. Esto es lo que se llama irónicamente periodismo de investigación.

El problema es que dentro de ese listado nombra el restaurante Arrocería Aries, en Valencia, y claro, cuando te dejas llevar por cuatro internautas pasa lo que pasa, que no das ni una. Esto es lo que dice sobre el local en cuestión -Hit parade: los 20 peores restaurantes de España-:

“En una de las descripciones más disuasorias de la historia de la crítica gastronómica, una usuaria define uno de los platos del Aries como "el cielo de la E. coli". A tenor de lo que explican varios clientes, el punto fuerte de este lugar valenciano son los productos calientes por fuera y congelados por dentro. ¿Vanguardia o desastre? Ve y compruébalo, si eres valiente”.

El señor Iturriaga, que compra lo que dicen esos usuarios de Tripadvisor, se cubre de m….. porque es que no da ni una. La comida es casera, se prepara sobre la marcha y el personal es francamente agradable, amén de que la relación calidad precio está más que compensada. Me da la sensación de que hace tiempo que El Comidista debía haber llamado a su sección El Comisionista, es decir aquel que, supuestamente, come de gorra a cambio de críticas positivas o que te cruje con un artículo destructivo si no pasas por el aro. El Comidista ha ido más lejos y, directamente, para cubrir el expediente se hace un corta y pega con todo el papo. Claro, que la culpa también es de quien le consiente esta actitud fresca y de verdadero caradura.

Arrocería Aries: mucho más que paella valenciana

Arrocería Aries: mucho más que paella valenciana

España es un país muy generoso en esto del comer. Da igual la ciudad que uno visite. Al final uno siempre acaba encontrando un templo de la restauración en el que poder ponerse las botas y además irse contento no sólo con la calidad de la comida o el precio de la misma, sino también por la atención dispensada por su personal. Puede parecer una bagatela, pero al igual que los productos nos entran por los ojos, también hace mucho el saber ser un relaciones públicas sin pasar la línea roja de un peloteo que podría producir efectos contrarios a los deseados.

Recientemente, en un viaje a Valencia tuve la oportunidad de toparme por mera casualidad con un coqueto restaurante llamado Arrocería Aries, en pleno centro histórico de la capital del Turia, enclavado en una calle semipeatonal y, por tanto, bastante tranquilo para el trasiego que siempre lleva aparejada una gran urbe. El caso es que ya llevábamos vistos unos cuantos locales que no terminaban de convencernos del todo y éste, amén de las excelentes labores de su relaciones públicas, nos terminaron de convencer para sentarnos en su terraza y degustar unos deliciosos platos para compartir.

De entrantes, un gazpacho casero y un cocktail de gambas que sirvieron para abrir boca para los dos platos principales, emperador a la plancha y, cómo no, la clásica e insuperable paella valenciana y rematado con una tarta dos chocolates, una especialidad de la casa. Con la bebida y las infusiones la cuenta apenas superó los 25 euros y nos fuimos realmente satisfechos al hotel. Y es que, permítanme el inciso, a diferencia de Míkel López Iturriaga, El Comidista (El País), no escribo de lo que no conozco y menos aún sobre un restaurante donde siquiera he asomado.

En definitiva, a quien visite Valencia y quiera un lugar típico, con personal eficiente y muy amable, una comida de calidad y además sin miedo a dejarse la pasta, no tiene más que visitar Arrocería Aries, situada en la calle Embajador Vich, número 8. El horario de apertura es de lunes a viernes desde las 8 hasta las 17 horas y los sábados y domingos de 12 a 17 horas. Los sábados en la noche también está abierto. Pueden hacer sus reservas en los números 963 529 566 / 687 126 571/ 661 138 181 o a través del correo arroceria.aries@gmail.com y no olviden visitar su página web www.arroceria.aries.es. No se arrepentirán de la elección. Palabra.

De las líneas a los lineales: del bingo al AhorraMás del Barrio del Pilar

Ya hay fecha para que los vecinos del Barrio del Pilar disfruten de una nueva opción a la hora de llenar la cesta de la compra. En la Avenida de Betanzos 37 abrirá el próximo 30 de julio de 2015 el supermercado AhorraMás, un local que viene a completar la surtida oferta de establecimientos de alimentación existentes en la zona: Carrefour Express, Mercadona, Día o Alcampo.

Los más viejos del lugar recuerdan con añoranza como el solar que ocupa ahora este moderno supermercado fue primero un cine y, después, durante muchos años, un bingo. La diferencia es que ahora en vez de cantar líneas, los que acudan a sus instalaciones van a ver unos dinámicos lineales llenos de atractivas y sugerentes ofertas.

Evidentemente, a muchos de los vecinos les gustaba más que donde se va a ubicar el AhorraMás hubiese un centro cultural o de ocio, pero también es verdad que el bingo llevaba cerrado una década. El edificio estaba muerto de la risa y tampoco era descartable que en breve alguien tuviese la ‘feliz’ idea de adentrarse en él y ocuparlo. Tal vez el actual concejal de zona del distrito Fuencarral-El Pardo, Guillermo Zapata, podía haber sido un perfecto okupa del mismo.

Pero ahora tocan nuevos tiempos y, como diría Miguel de Unamuno, el progreso consiste en renovarse, el progreso de un barrio al que le hace falta una renovación estética y funcional, que vuelva a ser el barrio de muchos jóvenes, el barrio donde triunfaron los mejores artistas del panorama nacional y también donde se cree y se dinamice el empleo y desde luego el AhorraMás, además de las ofertas en el carrito de la compra. También traerá la creación de empleo, un tesoro más que demandado en estos tiempo de crisis.

Ladrones de tiempo

Ladrones de tiempo

¿Qué puede pasar por la cabeza de una persona para que después de 40 años de intachable trayectoria en una empresa se arriesgue a realizar un pequeño hurto en su lugar de trabajo, le acaben pillando, despidiendo y cuando llega a su casa, presa de la desesperación, coja una cuchilla o un elemento similar y se corte de cuajo las venas porque no veía una salida a una situación límite?

Desgraciadamente, en esta ocasión, no se trata de una pregunta retórica o de recrear un escenario imaginario. No. Esto ha sucedido hace unas pocas semanas en Madrid, se trataba de una persona que llevaba toda su vida laboral vinculado a los supermercados Sánchez Romero y que tras la sustracción de una pequeña parte del género puesto a la venta, acabó siendo echado con cajas destempladas y, producto de una cruzada de cables irreversible, optó por quitarse la vida para, seguramente, no tener que verse forzado a explicarle a su familia, a su mujer y a sus hijos que había sido puesto en la calle como un vulgar ladrón, un Bárcenas cualquiera, pero sin tanto glamour, claro.

Este episodio me ha hecho reflexionar sobre todos los robos que sufre a diario cualquier empresa, ya sea esta pequeña o grande. Y no me refiero tanto a la sustracción de material de oficina, ya sean unos bolígrafos, unos clips, unos folios o una grapadora. No, me refiero a un tesoro intangible, pero que tiene igualmente un valor que no siempre se cuantifica como se debiera. Me refiero al tiempo. Sí, a esa unidad de segundos, minutos y horas que diariamente tenemos que cumplir según viene estipulado en contrato y que no siempre se lleva a rajatabla.

La escena seguro que les suena sin duda alguna. ¿Cuántos de ustedes no han estado en una oficina y siempre se han encontrado con el clásico compañero que está todo el santo día pegado al móvil y con el cigarrillo en un extremo de los labios? Hagan el experimento y calculen cuántas veces sale el gachí (o la gachí). A poco que se lo proponga, seis, siete u ocho veces que, en algunos casos, a razón de tres a cinco minutos por salidita, hacen cerca de 40 minutos. Pero a eso súmenle los clásicos retrasos, los atascos, el metro que se para en cada estación o el autobús que ha tardado en venir. Al final, si ponemos que esa persona ha dejado de currar cerca de hora y media al día, a final de mes puede salir que un trabajador le ha pispado a la compañía algo más de una jornada o, traducido en pasta, 60, 70 u 80 euros de vellón.

Seguramente, el pobre trabajador del supermercado se llevaba en términos cuantitativos menos dinero que el que puede escatimar cualquier empleado de una oficina en tiempo. Sin embargo, como este último no se ve, parece que afecta menos a las empresas. Por eso, sinceramente, no es de extrañar que ya empiecen a existir recomendaciones en muchos lugares de trabajo para establecer o recuperar la famosa máquina de fichar para que, al menos, los carotas que siempre están maquinando como limar tiempo de estancia diaria en su puesto de trabajo tengan que quedar retratados y con unos euros de menos a final de mes. Sería lo justo.

Artículo publicado originalmente en Tenerife Week

María Isabel Mora, la mamarracha senadora de Podemos

Una mamarracha y una maleducada. Esa es la tarjeta de presentación de María Isabel Mora, a la sazón nueva senadora de Podemos por Andalucía y que ha demostrado que no solamente el cargo le viene grande, sino que pensaba que la Cámara Alta era otra suerte de círculo podemita donde los congregantes se dedican a pasar la tarde tomando litronas y fumando porros. Claro, se va con ideales neohippies por la vida y luego pasa lo que pasa, que se hace el más absoluto ridículo institucional, aunque a estos sujetos de la formación morada eso se la pele.

Lo cierto que la señora Mora, en su jura como senadora, demostró un sonrojante desconocimiento del protocolo y de la propia educación. Para empezar, juró su acta en nombre de todos los andaluces y de la humanidad en general. A esta tipa sólo le faltó decir que juraba su cargo por Snoopy, por los marcianos y por la mochila de Pocholo. Pero lo mejor fue cuando, una vez soltada su verborreíca perorata, se giró hacia las escaleras que conducían hacia su escaño dejando con la palabra en la boca al presidente del Senado, Pío García-Escudero.

El problema es que a estos invertebrados les sacas de su hábitat natural, la taberna y el parque donde hacen su botellón, y están más perdidos que un mono en un garaje. No se adaptan (ni parece que quieran esforzarse por adaptarse) a su nuevo estatus y creen que el Senado es el local municipal donde se reúne la cuchipandi para montar su juerga o para redactar las soflamas comunistas en contra del mismo sistema del que ellos son partícipes desde el mismo momento en que toman parte de unas elecciones y son elegidos democráticamente por los votantes.

 La señora Mora, con su arrancada de yegua percherona y desbocada, nos va a dar grandes alegrías a lo largo de sus cuatro años de legislatura. Esta acaba adelantando por la derecha y por la izquierda a otra insigne andaluza, la exministra de Fomento Magdalena Álvarez, esa que para explicar el caos organizativo en el aeropuerto de Barajas concluyó que todo se debía a que la instalación era muy grande. Todo muy técnico y muy preciso, igual que la educación de mamarracha de la señora Mora.

La charada de Florentino Pérez con la salida de Íker Casillas

Una charada, una farsa mal montada y peor ejecutada, una burla sinfín hacia los valores del Real Madrid. Eso es lo que ha sido la patochada perpetrada por el presidente Florentino Pérez, acojonado como nadie tras las críticas de la prensa europea por la forma en la que se ha despachado a Íker Casillas al Oporto. Vamos, de milagro no le mandaron a Siberia o le ejecutaron en Paracuellos.

El portero que más títulos le ha dado al club y a la España futbolística se ha tenido que largar por la puerta de atrás porque el llamado ser superior vuelve por sus fueros de los primeros años de mandato, cuando traía a todo un elenco de estrellas, pero también se empeñó en desprestigiar lo que había dentro de la casa hasta el punto de convertir el Real Madrid en una sucursal de megacracks sin el más mínimo sentimiento merengue. El único color que defendían era el del dinero y cuanto más se les pagaba, menos rendían sobre el césped.

Lo de Iker Casillas ya venía de lejos, concretamente desde finales de diciembre de 2012, cuando un buen día (o una mala noche) a José Mourinho se le cruzaron los cables más de lo habitual (él ya nació con esa tara) y sentó en el banquillo al guardameta de Móstoles poniendo en su lugar a un bisoño e imberbe Adán, el tonto útil de todas las conspiraciones, que sirvió de puente (o de bayeta) hasta la llegada de Diego López. Casillas apenas jugó ya lo que quedaba de temporada y desde arriba no se hizo absolutamente nada. Bien está que se le dé manga ancha al técnico, pero otra cosa fue dejar que el luso se cebara con Casillas por una cuestión de corte personal y nunca por asuntos meramente deportivos.

Con la llegada de Ancelotti las aguas fueron volviendo a su cauce. Casillas fue suplente casi toda la Liga, pero a cambio jugó toda la Champions League y la Copa del Rey, torneos que, curiosamente, ganó el Real Madrid. La siguiente temporada jugó como titular indiscutible, pero parte de la prensa, imbuida y drogada por el mourinhismo más rancio, empezaron a agitar el árbol y a exigir que Pérez le diese el pasaporte al cancerbero.

Y llegado el mes de julio, Florentino Pérez se ha esforzado en buscarle una salida de emergencia a uno de los emblemas del Real Madrid, pero encima pecando de tacaño, ya que ha pretendido, y finalmente conseguido, que el Oporto pague cinco de los 13 millones que le correspondían al club blanco por finiquitarle.

El señorío por los suelos, Casillas dando una rueda de prensa en solitario y cuando ya todo eran críticas globalizadas contra el presidente del Real Madrid por el bochornoso espectáculo no le quedó más remedio que hacer una rueda de prensa bis en la zona noble del Bernabéu para despedir como se merecía a un símbolo de la entidad. El problema es que la solución vino tarde y mal como cuando un médico viene con la solución magistral para curar a un paciente que, lamentablemente, hacía horas que yacía cadáver. Pues esto es totalmente clavadito.