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Desde mi escaño

Alguien atufa a podrido en Orihuela: un asesor de Los Verdes demasiado inmaduro

Alguien atufa a podrido en Orihuela: un asesor de Los Verdes demasiado inmaduro

Las redes sociales, igual que sirven para muchas cosas positivas, también albergan en su infinito y virtual espacio a gente con poca capacidad de raciocinio, personajes a los que parece que les pone eso de ser trending topic aunque sea a costa de soltar en 140 caracteres la mayor clase de disparates y de insultos a cual más grave. Hay quienes sostienen que a esos individuos no debería de dársele mayor publicidad, pero también es verdad que tienen un ego mayor que el de un crío de tres años enrabietado en el supermercado porque los padres no le quieren comprar la bolsa de golosinas, a menos caso, mayor el berrinche y, llevado al mundo de Twitter, la escalada de improperios sería cada vez mayor y en algún momento hay que cortar por lo sano con esta especie de individuos inadaptados.

Un espécimen de estos es el asesor de prensa de Los Verdes en el Ayuntamiento de Orihuela, un tal Artur Balaguer, un tipo que no tuvo mejor ocurrencia que poner en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: “Qué ganas de que llegue septiembre y los putos españoles tarados con niños maleducados se vayan a su casa madrileña”. A esta hora nadie había pedido disculpas por el mensaje en cuestión ni se había producido el despido fulminante de este señor.

Por supuesto, ni que decir tiene que todas las autoridades alicantinas, avergonzadas por este ataque sin ton ni son no solamente han tenido que dar la cara y dejar bien claro que en Alicante se recibe a madrileños y a todos los turistas con los brazos abiertos y han condenado abiertamente este ataque verbal de una persona que debía haber pensado cinco minutos o cinco siglos antes de lanzarse a tuitear un mensaje tan descabellado como indecente.

Desde luego, y doy fe de ello, los alicantinos son gente abierta, amable y siempre dispuestos a tratar al turista como un tesoro. Pero desertores del arado tiene que haber en todos lados y lo peor es que el buen nombre de Orihuela ha quedado pisoteado por la acción de un bárbaro, de un sujeto al que, me imagino, más de uno le habrá reído la gracia o, dicho de otro modo, le habrá dado como favorito y retuiteado su ‘hazaña’ en la red social del pajarito. Lamentable.

El descabello del Ayuntamiento santacrucero con la plaza de toros

El descabello del Ayuntamiento santacrucero con la plaza de toros

Canarias, por una absurda ley que prohíbe las corridas de toros (incluso llegó a ensombrecerse hace muchos años la señal nacional de TVE cuando la pública ofrecía estas retransmisiones del arte de Cuchares), tiene entre sus tesoros arquitectónicos una plaza de toros en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, un coso taurino que ha caído en el abandono más absoluto porque el equipo de Gobierno, comandado por Coalición Canaria, ha optado por hacer un descabello y que el recinto se caiga por sí solo (eso sí, llevándose por delante la vida de algunos de los indigentes que duermen en algún rincón del mismo).

La plaza de toros tinerfeña lleva décadas sin ofrecer corridas, pero sí que ha servido para albergar mítines de todos los partidos políticos hasta mediada la década de los 90. Por la misma han pasado Suárez, González o Aznar, ha habido conciertos de grupos nacionales, humoristas, representaciones teatrales, actos del Carnaval. Es decir, el recinto ya no era usado para el fin primigenio para el que fue erigido, pero sí que tenía otras finalidades y era referencia obligada de los santacruceros a la hora de acudir a disfrutar de cualquier evento.

Sin embargo, en el Consistorio chicharrero, donde piensan con los pies, creyeron que era el momento de cargarse la plaza de toros y sobre el año 2005 o 2006 abrieron un concurso de ideas para ver qué finalidad se le podría dar al solar que quedaría una vez se tumbara el coso. Ganó, si la memoria no me falla, uno que contemplaba la construcción de una torre (¡qué raro!) y un pequeño parque. Rápidamente, como si allí hubiera estallado una epidemia, se reclamó a los dueños de los negocios establecidos en los bajos que tenían que salir de allí a la máxima celeridad porque las obras era inminentes, exactamente igual que le pasó al dueño del Pepe Ramos I y II en Las Teresitas, al que corría mucha prisa tumbarle los chiringuitos para después no hacer nada. Pues bien, con la plaza de toros ha sucedido lo mismo.

Ahora queda una infraestructura que se cae a pedazos, una fachada horripilante, suciedad, ratas y toda clase de insectos pululando por su interior y colándose en las viviendas colindantes. Desde luego, más que una faena de aliño, lo que ha hecho el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife es el Don Tancredo y con Zerolo y Bermúdez en el perfecto rol de bomberos-toreros.

La Santa Cruz de la indigencia y la pobreza moral de Bermúdez

La Santa Cruz de la indigencia y la pobreza moral de Bermúdez

¿Qué hace el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por los indigentes que se acumulan por las ramblas, por la antigua fábrica de Celgán, por el pabellón Pancho Camurria, por la plaza de toros o por las cavidades del barranco de Santos? Nada, absolutamente nada. Para el equipo dirigido por José Manuel Bermúdez, esas personas no tienen derecho a nada, sencillamente se las ignora como si no existieran y, de cuando en vez, al aparecer alguna de ellas fallecida, caída desde lo alto de alguno de los puentes que existen en esta ciudad partida en dos por el barranco, se intenta esconder el hecho o se edulcora de tal manera como si aquí todo funcionase a las mil maravillas. Una verdadera vergüenza.

A lo largo de estos días en los que estoy de vacaciones en la capital chicharrera, estoy teniendo la oportunidad de ver con mis propios ojos lo que otras personas me habían relatado, que en Santa Cruz de Tenerife comienza a ser un severo problema el descontrol que existe con la indigencia por mor, precisamente, de la inoperancia de unos servicios sociales municipales que tienen por norma poner todo tipo de trabas a la concesión de ayudas y a la puesta en marcha de proyectos que ayuden a estas personas a integrarse en la sociedad, algo que tampoco me sorprende de un área en el que son capaces de conceder un alquiler social en un piso destrozado por unos okupas. Pero claro, para el consistorio se trata de salir en los papeles con la entrega de la dádiva y si luego ésta es un caramelo envenenado, que le echen las culpas al maestro armero.

Sinceramente, a uno se le cae el alma a los pies cuando pasa por el pabellón Pancho Camurria y observa a una legión importante de ciudadanos levantando con cuatro tablas un lugar en el que pasar la noche o como por un lateral de la plaza de toros se cuelan varios indigentes aun a riesgo ya no de ser desalojados de allí, sino de quedar sepultados porque el Ayuntamiento, amante de la dejadez, ni restaura ni tumba el edificio, simplemente lo deja estar a ver si alguna inundación se lo termina de llevar por delante.

Luego se harán campañas de concienciación sobre la solidaridad de esta ciudad, pero esa sólo será la de los habitantes que, con su infinita generosidad, tratan de echar una mano a quienes más lo precisan. Bermúdez y su equipo son solo seres pasivos que están atrofiados por la inacción, incapaces de mover un solo dedo por solucionar el problema de la indigencia en la ciudad. Sólo parecen estar listos para esconder a los medios de comunicación lo que hay detrás de esa gran lacra social y que no es otro que las muertes de esas personas porque, directamente, han decidido borrarse del mapa ante la impotencia de ver como las puertas municipales se les cierran sistemáticamente.

El Toscal, un patrimonio que hemos de conservar

El Toscal, un patrimonio que hemos de conservar

El doctor y concejal de Ciudadanos de Santa Cruz, Guillermo Guigou, colocaba hoy en su muro de Facebook una foto de varias fachadas pintorescas de El Toscal, un popular barrio del centro de la capital chicharrera y que guarda un amplio parecido a esas viviendas de La Habana, lo que deja claro la impronta que dejó allende los mares la arquitectura colonial. Sin embargo, en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife hay a quienes no les gusta la existencia de El Toscal y se empeñan cíclicamente en buscarle tres pies al gato del Plan General de Ordenación Urbana para poder meter las palas, llevarse por delante varias casas y poder colocar en su lugar relucientes rascacielos. Coalición Canaria quiere convertir este ciudad en el Manhattan chicharrero y no va a parar hasta conseguirlo o hasta que los ciudadanos le den definitivamente la espalda a estas termitas con corbata, traje y coche oficial.

Y es que los vecinos de este enclave y todos aquellos que hemos vivido muchos años en la bella Santa Cruz de Tenerife tenemos la memoria suficiente para hablar con conocimiento de causa sobre la alcaldada que se perpetró en tiempos de José Emilio García Gómez (ex CC y luego miembro del PP) con el derribo de una activa Ciudad Juvenil a la entrada justamente de este barrio.

Se trataba de unas instalaciones modélicas en las que los jóvenes toscaleros y de otras partes de la urbe pasaban largas tardes practicando deporte, jugando al ajedrez, leyendo, disfrutando de ciclos de cine, de talleres educativos, de cursos. Un lugar esencial para la integración de todo el mundo y donde todo el mundo era bien recibido. Sin embargo, el Ayuntamiento, en connivencia con CajaCanarias, hizo todo lo que estuvo en sus manos para barrenar aquel pulmón jovial de El Toscal y como vio que todo el barrio se opuso al proyecto aprovechó un domingo 3 de mayo de 1992, día grande en la ciudad, para, de madrugada, y con la presencia del alcalde, despanzurrar dos terceras partes de esta Ciudad Juvenil. Cuando los vecinos quisieron personarse allí, el cobarde de García Gómez había huido como alma que lleva el diablo.

Al final, con unas instalaciones ya inservibles, el Ayuntamiento consiguió su propósito, cargarse todo lo que quedaba para que, curiosamente, luciese un gran centro comercial y viviendas en su lugar y a los pibes se les dio poco menos que una maceta en comparación con lo que tenían con una mini parcela en Casa Pisaca. A día de hoy, nadie ha sido imputado, encarcelado o sancionado por este atropello y eso es lo que provoca que cíclicamente se quiere volver a meter las fauces metálicas por medio de El Toscal. Entre todos tenemos que evitar que políticos de medio pelo quieran cargarse lo que es un patrimonio histórico y social de Santa Cruz de Tenerife.

Cuando el alcohol no es un juego de niños

Cuando el alcohol no es un juego de niños

Dentro de unos días tendrá lugar en el Puerto de la Cruz, concretamente en Los Lagos de Martiánez, un evento musical patrocinado por una conocida marca de cerveza canaria, Dorada. El evento, promocionado como gratuito, sólo es para mayores de 18 años y se incide en el hecho de un consumo responsable del alcohol, una de las mayores lacras que afecta a nuestra sociedad, pero además con la preocupación de que cada vez son más los jóvenes que comienzan a iniciarse a edad más temprana en el consumo de cualquier sustancia etílica.

Sin embargo, la buena iniciativa de Dorada no deja de ser un mero grano de arena en el desierto, un pequeño oasis que se pierde en la inmensidad porque, simplemente, en la isla de Tenerife, donde cuando no es fiesta en un municipio lo es en otro y si no siempre nos quedará Los Realejos, el pueblo con más fiestas de toda España y en todos esos eventos el control contra el consumo de alcohol por aquellos que tienen menos de 18 años es poco menos que o ineficiente o inexistente.

En estos días, por ejemplo, se han celebrado las fiestas del núcleo lagunero de Tejina, un evento con mucha raigambre y al que acuden en masa miles de personas, entre ellas demasiados jóvenes a los que, evidentemente, no se les está pidiendo el carnet para ver si tienen 18 o menos años. Con los ventorrillos de bote en bote, no hay lugar para estar con formalidades y, en caso de que alguien se pusiera en su sitio y se negara a vender el alcohol, ya vendría el amigo de 18 años al que no se podrán negar su venta, aunque luego se sepa que los destinatarios de esas consumiciones son para críos que aún tienen su cara repleta de acné.

También está la otra vía de escape, los supermercados, y si no que se lo digan al Mercadona o al Hiperdino de Tejina, donde las partidas de Coca Cola. Pepsi, Sprite, Fanta o Seven Up estaban casi a la par que todas las marcas más o menos conocidas de whisky, ginebra, ron o vodka. La táctica seguida por los pibes era bien sencilla, en caja se ponían los mayores de edad, pero luego, ya en la calle, en la plaza de El Ramal o en la de la Iglesia, quienes empinaban el codo eran los más pequeños. ¿Había policía? Sí, pero insuficiente para controlar esas bacanales etílicas que, con un poco de cabeza, se podrían controlar poniendo vigilancia en los recintos. Pero claro, aquí importa más el negocio que la salud de nuestras nuevas generaciones.

Santa Cruz de Tenerife: mejor ser semáforo que indigente

Santa Cruz de Tenerife: mejor ser semáforo que indigente

A Santa Cruz de Tenerife le sobra el dinero por todos lados. De hecho, es una ciudad que navega plácidamente por el río de la abundancia, una urbe feliz y cantarina donde no hay gente haciendo cola a la puerta de los Servicios Sociales de su Ayuntamiento en busca de la paguita, del cheque para hacer la compra del mes o para que alguien sufrague los recibos del agua y de la luz. El concepto de pobre en la capital chicharrera no existe, es una entelequia que la siempre malvada oposición saca de cuando en vez para intentar desacreditar la impecable labor de José Manuel Bermúdez.

Por eso, desde la Casa de los Dragos se gastan nada más y nada menos que nueve millones de euros al año en semáforos. Sí, se despilfarra esta morterada porque en Santa Cruz no hay más problemas que resolver. Claro, la cuestión es que el alcalde y su equipo de Gobierno pisan bastante poco la calle y no le llega a sus despachos las noticias que hablan diariamente de desahucios, de gente a la que le cortan el agua y la luz o quien no tiene para poder comprar, siquiera, una simple barra de pan.

Este es el modelo de ciudad que se ha implantado en la actual legislatura, un sistema que tiene, valga la redundancia, por sistema dejar arrinconados a los vecinos con más necesidades y emplear el dinero en cuestiones tan sumamente vitales como el mantenimiento de semáforos. Además, como dice el concejal del PP Alexis Oliva, duplicando la partida inicial. Vamos, en vez de ser esto el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife es el de Madrid, y desde luego todo el presupuesto se iría en esos reguladores del tráfico. En fin, un completo disparate.

En cambio, esta ciudad, que en los últimos años ha vivido varios capítulos de inundaciones por fuertes lluvias y llevándose por delante la vida de algunas personas, sólo prevé, y en comandita con el Cabildo de Tenerife, nada más y nada menos que 8 millones de euros para un plan de prevención en caso de fuertes lluvias. Es decir, un millón menos que para el mantenimiento de semáforos y encima con el agravante de que es un gasto a compartir entre dos administraciones. Eso sí, seguro que a lo largo del día de hoy cualquier ciudadano que quiera una ayudita para poder ir a comprar lo básico a un supermercado tendrá que cumplimentar infinitos papeles. A lo mejor, si va disfrazado de semáforo, seguramente le hagan más caso y hasta puede que encuentre trabajo fijo…y muy luminoso.

Villavieja del Cerro: un fuera de pista de nuestra clase política

Villavieja del Cerro: un fuera de pista de nuestra clase política

No es de extrañar que España, a lo largo de los últimos años, haya estado sumida en la crisis más brutal que el ser humano haya podido conocer. El derroche, el disparar alegremente con pólvora ajena, el gastar a lo loco sin previsión alguna nos llevó a un caos tremendo y aún existen en nuestro país las huellas de esos despropósitos que, sinceramente, deberían quedar fijados a perpetuidad para que tomemos conciencia de hasta dónde fuimos capaces de llegar con tal de querer ser más que nadie, aun a riesgo de sacrificar las cuestiones más importantes.

El diario El Mundo comenzó el pasado domingo 24 de agosto de 2014 una serie de reportajes que van a incidir en esos malos hábitos que han tenido políticos de uno y otro signo en nuestro país, amantes de obras faraónicas que sólo servían para lucir ego, pero luego, cuando en realidad se tiene que ver cuál es la funcionalidad de la estructura y qué réditos puede dejar a la localidad, entonces todos hacen mutis por el foro. El primer ejemplo de estos disparates nacionales comienza en Villavieja del Cerro, en Valladolid.

En esta pequeña localidad vallisoletana, de apenas un centenar de habitantes, alguien tuvo la ‘gloriosa’ idea de construir una pista de esquí por valor de nada más y nada menos que 12 millones de euros. La cuestión es que este lugar se encuentra casi en medio de la nada, es un secarral de tomo y lomo y, desde luego, parece el último lugar sobre la faz de España al que a uno se le ocurriría ir a probar los esquís. Pero los caprichos de nuestros mandamases son así de retorcidos.

La instalación, a día de hoy, se encuentra sin terminar y ofrece una imagen entre tétrica y surrealista porque nadie entiende cómo se pudo dar la aprobación a un proyecto que no pega ni con cola en este lugar. Es como querer montar un huerto ecológico en plena Antártida o un negocio de calefacciones en el desierto del Gobi. Es evidente que ambos proyectos quedarían condenados al fracaso desde su inicio.

Pero claro, aquí, por estas latitudes, somos diferentes y directamente nos saltamos a la torera algo tan básico y evidente como es el sentido común. Simplemente, aplicando la lógica, nos habríamos ahorrado éste y muchos despropósitos más. El problema es que hablamos de políticos y, salvo excepciones, muchos sólo piensan en sí mismos y en pasar a la posteridad como aquellos faraones del antiguo Egipto.

La desmedida ambición de Willy García

La desmedida ambición de Willy García

Guillermo García-Machiñena García-Checa (si no querías apellidos, toma tres tazas), más conocido por Willy García, director general de la Radiotelevisión Canaria, se pone como reto a medio plazo entrar de lleno en política. Durante estos casi ocho últimos años no ha venido haciendo otra cosa desde los despachos de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Ha ejercido de perfecto becario de Paulino Rivero ejecutando al dedillo sus órdenes, aplicando punto por punto el manual de Goebbels y dejando a la altura del betún el NO-DO. La TV Canaria ha sido Tele Paulino y diariamente, incluso en vacaciones de agosto, había siempre que ofrecer una pieza sobre el presidente canario, aunque fuese corriendo footing en Lanzarote.

Willy García, el director que más tiempo ha ejercido este cargo, con artimañas de dudosa catadura democrática, con comparecencias elegidas a la carta en el Parlamento o respuestas en diferido cuando la oposición le ha buscado las vueltas, considera que pasadas las elecciones de 2015 será muy complejo estar cuatro años más disfrutando a pierna suelta de su cargo y que, Dios mediante, tendrá que buscar nuevas miras (aunque tiene vigente la excedencia en la Cadena SER) y eso le hace mirar a través del escaparate la golosina de la política, aunque tampoco aclara al diario El Día cuál sería esa responsabilidad pública que le gustaría ejercer.

Habrá quien considere que su cortedad intelectual no puede llevarle a cotas demasiado altas en el terreno político, pero ya ha demostrado que no es preciso un máster para poder llegar lejos y prueba de ello es que durante ocho años ha sido la cara visible de la Radiotelevisión Canaria y nadie ha sido capaz de descabalgarle de los mullidos sillones de cuero y las mesas de madera noble que conforman sus amplísimos despachos en ambas capitales canarias.

Mientras tenga a su alrededor a aquellos que le hacen el juego, el señor García seguirá acumulando poder y ya hemos visto cómo este señor depuró responsabilidades cuando los trabajadores del ente le montaron la huelga, acabar con todos los cabecillas, en un claro gesto de un tipo rencoroso y muy avieso. ¿Se imaginan ustedes de qué sería capaz este caballerete que no sabe hacer la o con un canuto si de repente tuviera cuotas de poder como ser consejero o alcalde? Dios nos coja confesados.

Restaurante Martini: un delicioso rincón de Italia en el sur de Tenerife

Restaurante Martini: un delicioso rincón de Italia en el sur de Tenerife

Un pequeño rincón de Italia en el sur de Tenerife. Esa podría ser perfectamente la carta de presentación de Restaurante Martini, un local donde los secretos de la más tradicional cocina transalpina llegan en tiempo y forma a los platos de los comensales. Su excelente labor les ha hecho a sus responsables ganadores en 2014 del premio excelencia Tripadvisor y eso que en la zona en la que se encuentra enclavado este templo de la restauración tiene que competir con muchos otros locales.

De hecho, Las Américas, si por algo destaca, es por tener una extensa oferta en materia de restauración y tampoco estamos hablando de un lugar que se encuentre en primera línea de playa, lo que viene a demostrar que a veces la ubicación de un negocio no es tanto la clave para que funcione como el buen hacer de sus propietarios para que sea uno de los restaurantes más demandados por quienes visitan esta zona turística de Tenerife.

Su cocina, como decía anteriormente, respeta punto por punto los cánones de las recetas italianas, con unos arronces, unas pastas o unas pizzas que podrían comerse perfectamente en plena Plaza de España o en la Plaza Navona, en el centro neurálgico de Roma. Además, la amabilidad de su personal es otro plus para repetir en este establecimiento, siempre pendientes de cualquier petición o sugerencia de sus clientes. Está claro que la excelente predisposición es una receta clave para alcanzar el éxito, amén, por supuesto, de bordarlo en los fogones.

Y en cuanto al precio, sin duda alguna, es la mejor noticia, ya que no sale siquiera por 20 euros un menú medio que incluye entremeses, un plato principal, postre o café y bebida. Desde luego, quien prueba, repite y lo certifica el hecho de ser un restaurante muy recomendado por sus comensales y premiado por varios especialistas en restauración.

Pueden encontrar el restaurante Martini en la Avenida Santiago Puig Urbanización Colon 1 | local 7, 38660 Playa de las Américas, Tenerife o bien llamando al número 620528204. No se arrepentirán de elegir este pedazo de la cocina italiana en la isla de Teide.

El oasis pujoliano

El oasis pujoliano

Robar en España sale barato y si no que se lo digan al ex molt honorable Jordi Pujol que, tras su arranque de sinceridad y reconocer que había robado a manos llenas, aún se espera que su partido actúe con la firmeza suficiente no sólo para que comparezca en sede parlamentaria, sino que también le conduzca delante de un juez y que éste actúe de la manera que mejor considere, pero desde luego no se puede permitir este latrocinio que, además, ha ido pasando de padre a hijos y además con menos disimulo según han ido pasando los años.

Hay que reconocerle, eso sí, el mérito al clan Pujol porque han sido capaces de distraer al pueblo catalán con el debate de la independencia mientras ellos se lo llevaban crudo a paraísos fiscales bastante alejados de Olot, Manresa o Reus. El nacionalismo está muy bien como tapadera, pero a Jordi y sus vástagos sólo les ha interesado una cosa, forrarse el riñón a base de bien, aunque los intereses recibidos nada tuvieran que ver con la causa secesionista. Ese debate viene muy bien cuando hay que tapar, por ejemplo, este tipo de escándalos financieros.

Lo cierto es que en Cataluña, exceptuando a Ciudadanos, toda la clase política es responsable o corresponsable de estas artimañas contables. Todos sabían de las turbias operaciones que se gestaban en despachos de maderas nobles, los 3% de comisiones que se llevaban al bolsillo. Incluso la aprendiza de Anacleto, agente secreto, Alicia Sánchez-Camacho (la pico-pato), sabía desde hace tiempo las andanzas económicas del clan Pujol porque la ex novia de uno de los hijos del político catalán largó La Traviata en un conocido restaurante barcelonés, conversación que fue recogida por un micrófono del que la política del PP parecía tener bastante constancia, tal y como dijeron los responsables de la agencia encargada de espiar el encuentro.

En fin, seguramente pasará de largo el verano, nos meteremos de lleno en la vorágine política del otoño, vendrán la Diada y después el intento de ese referéndum ilegal del 9 de noviembre de 2014 y al final se intentará por todos los medios (subvenciones aparte) que el caso de las mangancias pujolianas quede como una mera anécdota, exactamente igual que ha sucedido con los 3%, el caso Banca Catalana o los saqueos en el Palau de la Música. En eso consiste el oasis catalán.

Bodegas Franco-Españolas: 125 años de exquisitos caldos

Bodegas Franco-Españolas: 125 años de exquisitos caldos

Si algo sobra en La Rioja son bodegas y además prácticamente todas con un sello superior de excelencia. Cualquiera de estos templos del vino sorprende a los más avezados amantes de la enología y, haciendo un símil con el arte religioso, es como visitar cualquiera de las catedrales o basílicas repartidas por la vieja Europa, todas gustan porque en sí, cada una, tiene su impronta personal. Pues bien, con las bodegas sucede exactamente lo mismo, cada una de ellas tiene un carácter especial que las diferencia del resto. No se trata de que sea mejor o no, sino que simplemente visitar cada una de ellas incrementa nuestro tamiz enológico.

En nuestro último viaje por tierras riojanas, donde terminamos nuestro periplo de siete días haciendo el inicio de la vertiente francesa del Camino de Santiago, tuvimos la ocasión de hacer una visita guiada a Bodegas Franco-Españolas, que es una de las grandes instalaciones de esta generosa tierra. Con sus casi 125 años de historia continúa siendo un referente a la hora de hablar del mundo del vino y lo acreditan sus más de 4 millones de botellas vendidas al año y que les da una clara idea de por qué a La Rioja se le conoce como la tierra con nombre de vino.

Bodegas Franco-Españolas se funda a orillas del río Ebro en 1890 gracias al apogeo que vivió La Rioja cuando los viticultores franceses se instalaron en la región para reemplazar con los vinos riojanos sus viñedos agonizantes por el ataque de la filoxera, una temida plaga que se llevaba por delante todo cultivo. Pues bien, viendo lo generosa que era la tierra de la antigua Beronia, llevó a Frederick Anglade Saurat de Burdeos a fundar con sus socios españoles Bodegas Franco-Españolas, un negocio que está a sólo unos meses de cumplir nada más y nada menos que 125 años.

Aparte, a modo de crónica social, esta bodega puede presumir de haber contado con visitas ilustres como las del escritor universal Ernst Hemingway o el rey Alfonso XIII. En manos de la Familia Eguizábal desde 1983, un clan muy querido por esas tierras (incluso el tristemente desaparecido Marcos Eguizábal llegó a ser presidente del CD Logroñés), en la actualidad Bodegas Franco-Españolas está inmersa en nuevos proyectos y comienza a ser un referente entre la oferta de ocio y cultura con sus propuestas enoturísticas.

Como cualquier bodega que se precie, Franco-Españolas ha tratado de mantener la esencia de su producción primigenia, pero adaptándose a las últimas innovaciones, para deleitar a los consumidores con sus insuperables caldos, unos vinos que están al alcance de cualquier bolsillo y que, como neófito en la materia, les puedo asegurar que no hace falta gastarse un pastón para disfrutar en casa de unos vinos excelsos. Eso sí, quien tenga el capricho de dejarse, por ejemplo, más de 200 euros en un vino para una ocasión especial, que tenga en cuenta que debe mimarlo como a un hijo y conservarlo en unas óptimas condiciones. Hay quienes han guardado durante años unos caldos superiores y cuando han ido a descorcharlos se han encontrado con sorpresas desagradables. Para empezar, cualquier vino, pero sobre todo esos que se guardan para momentos estelares, ni deben estar expuestos a la luz, deben conservarse en condiciones de humedad y, lo más importante, la botella tumbada para que el contenido esté en contacto con el corcho, de lo contrario, cuando se abra, se habrán perdido muchos matices y muchos contrastes.

Para más información y reserva para una inigualable visita guiada por sus instalaciones, encontrarán las oficinas y la propia bodega en Calle Cabo Noval, 2, 26009 Logroño, La Rioja, llamando al teléfono 941 25 13 00 o bien a través de la propia web www.francoespanolas.com

La pequeña revancha rojiblanca

La pequeña revancha rojiblanca

Tres lustros ha habido que esperar para que el Atlético de Madrid gane en su estadio al Real Madrid. Al igual que sucedió hace justo un año, cuando se llevaban tropecientos derbis sin que los rojiblancos fuesen capaces de mojarle la oreja a los merengues y Miranda fue capaz de poner en las vitrinas colchoneras la Copa del Rey, ahora, hace ya algunos minutos, la ecuación ha vuelto a repetirse en el transcurso del partido de vuelta de la Supercopa de España.

Un gol en el primer minuto de juego, obra de Mandzukic, rompió el maleficio que perseguía en terreno propio a los del Cholo Simeone cada vez que el cuadro blanco pisaba la ribera del Manzanares. Tampoco vamos a ocultar que el colegiado de la ida echó una mano a la escuadra atlética con aquel penalti en el último minuto e igual la historia de hoy hubiese sido otra. Pero eso ya es hacer fútbol-ficción.

Cierto es que la Supercopa se ha convertido en una suerte de torneo menor, especialmente cuando uno no lo gana, pero es evidente que había ganas en ambos conjuntos de llevarse la copa a su casa. El Atlético de Madrid tenía varias razones, no sólo para resarcirse en un pequeño porcentaje de lo acaecido el 24 de mayo de 2014 con aquel testarazo de Sergio Ramos y que le dejó a posteriori sin el título, sino también por vencer esa especie de mal fario con los madridista en el Vicente Calderón y por demostrar ante los aficionados que las fugas de tres de los pilares del año pasado, Courtois, Costa y Luis Filipe, han sido perfectamente cubiertas.

El Real Madrid también quería el título para así poder emular al Barça del sextete y prueba de su ambición fue darle salida al campo a un lesionado Cristiano Ronaldo que, sinceramente, apenas inquietó a la zaga del Atlético, aunque evidentemente jugadores de su clase, aun renqueantes, son toda una garantía para liarla en una jugada aislada. Pero hoy no era la noche de CR7 y sus apolíneos abdominales quedaron reservados para mejor ocasión.

Ahora, celebrado modestamente este título por la parroquia rojiblanca y conociendo la filosofía de su entrenador, toca ya pensar en el lunes, a las 22 horas, y su partido contra el Rayo Vallecano. La Supercopa da un plus de prestigio, pero nadie quiere comenzar el campeonato regalando tres puntos.

Decisiones desnatadas: El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife derribará la vieja fábrica de Celgán, pero deja de lado a sus indigentes

Decisiones desnatadas: El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife derribará la vieja fábrica de Celgán, pero deja de lado a sus indigentes

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife corta por lo insano y en breves semanas, según ha anunciado el concejal de Urbanismo, José Ángel Martín, va a proceder al derribo de la vieja fábrica de Celgán, enclavada en una parcela privada, pero que, dado el peligro que conlleva su actual estado de herrumbre y que pudiera afectar a otras estructuras anexas, ha optado por intervenir de una vez por todas. Eso sí, sólo solventa una parte del problema, es una medida a medias, parcial y desnatada, ya que sólo se elimina el problema de la seguridad, pero no el convivencial y asistencial de aquellos indigentes que aún son capaces de superar el miedo a un posible derrumbe con tal de asegurarse un techo en el que poder pasar las noches.

El mal estado de la abandonada fábrica de Celgán es una cuestión que se ha venido denunciando desde diversos estamentos sociales de Santa Cruz de Tenerife. El edil de Ciudadanos, Guillermo Guigou, Proyecto Hoy o Sonrisas Canarias han denunciado el hecho por activa y por pasiva, sus reivindicaciones han salido continuamente en los medios de comunicación (al menos en aquellos interesados en dar a conocer la verdad) y el equipo de Gobierno de CC y PSOE no debían ser ajenos a ello, entre otras razones porque el gabinete de prensa dirigido por el siempre eficiente señor Juan Galarza habrá hecho acopio de todo lo que se ha dicho sobre este asunto.

Sin embargo, en el consistorio capitalino se ha instaurado desde hace mucho tiempo esa insana costumbre de dejar que las cosas se arreglen por sí solas o que el tiempo acabe por pudrir y evaporar los problemas (ni que fuesen avezados y avanzados pupilos de Mariano Rajoy), pero hay cuestiones que por muchos años que pasen se pueden obviar y la situación de quienes han vivido y aún pernoctan en las ruinas de la vieja fábrica de Celgán es algo sobre lo que no puede hacerse borrón y cuenta nueva.

¿Alguien le ha pedido explicaciones al señor Martín o al señor Bermúdez, vicealcalde y alcalde respectivamente, de lo que se hará con respecto a los indigentes que duermen ahí? ¿Se les buscará acomodo en un albergue, esperarán a que alguno aparezca muerto en alguna cueva del Barranco de Santos o piensan que una vez derribada esa ruinosa molicie esas personas que viven en la marginalidad se disiparán como pompas de jabón? No sólo hay que ver el aspecto material, sino también el humano. Pero algunos sólo se mueven por lo primero y más en tiempo de elecciones.

Pika 2: todo un pecado gastronómico en Logroño

Pika 2: todo un pecado gastronómico en Logroño

Logroño ofrece a sus ciudadanos y a sus visitantes un templo del deleite gastronómico y enológico insuperable en la llamada calle del Laurel, aunque es cierto que ya son varias vías las que engloba esta denominación y empieza a surgir con mucha fuerza los locales de la calle San Juan. Precisamente, en esta última se ubica un local de reciente apertura, Pika 2, regentado por Ángela y Litz, y que ofrece a sus clientes unas creaciones que lo hacen de obligada visita. Como siempre, no se trata de que sus pinchos sean mejores, diferentes o similares a los de otros establecimientos. En la variedad está el gusto, suele decirse, pero quien suscribe estas líneas y que ha visitado varios locales en ese entorno de la gastronomía riojana, puede certificar que sus platos van a sorprender a los paladares más exigentes.

Situado en el número 1 de la calle San Juan, las dos socias que dirigen este bar orientan a los comensales sobre que vino marida mejor con el pincho que se ha escogido. Posiblemente, a primera vista, puede parecer que no disponen de gran variedad, pero eso sólo es en apariencia, ya que aparte de los pinchos ya creados y dispuestos de manera muy artística en sus vitrinas, rápidamente sacan de su gastronómica chistera cualquier pincho que uno le pida, desde las hamburguesitas, a las zapatillas, a las croquetitas, cualquier plato basado en el champiñón o la seta. En fin, todo un mundo de sensaciones que hay que probar para darse cuenta de que el paraíso del sabor está mucho más cerca de lo que puede parecer…y además a un excelente precio.

Eso sí, según los días y las horas, a veces toca armarse de paciencia para poder encontrar sitio y es que estar situado justo al inicio de la calle San Juan provoca que sea lugar de paso y, por tanto, de arranque de quienes comienzan su ronda de pinchos por la popular zona de tapeo en Logroño o también por quienes ya buscan un lugar ideal para rematar lo que ha sido una excelente ruta de almuerzo o de cena. Desde luego, quien prueba en Pika 2 repite porque casi lo que sería un pecado es pasar de largo y no deleitarse unos minutos con esas maravillosas obras de arte salidas de la cocina de Ángela y Litz. Certificado y acuñado que saldrán de allí con un estómago satisfecho. De ello doy fe.

Tebas y Villar: los pajarracos chapuceros

Tebas y Villar: los pajarracos chapuceros

La Liga de Fútbol Profesional lo ha vuelto a hacer…rematadamente mal. Las prisas, los odios africanos o llámenlo ustedes equis, llevaron al señor Javier Tebas, con la connivencia del eterno Ángel María Villar en la Federación Española, a no sólo dar burocráticamente descendido al Real Murcia, sino darle su plaza a quien no la había ganado en el terreno de juego, el Mirandés. El criterio por el cual se baja de categoría al cuadro pimentonero corresponde al tradicional artículo 14, porque a alguien en la LFP, concretamente a su presidente, le sale de las mismísima entrañas o, mejor dicho, de sus santas pelotas.

No traga a Jesús Samper, mandatario del cuadro de La Condomina, ni éste al señor Tebas, pero como quien tiene la sartén por el mango es el segundo, el Murcia se va al piso, es decir a Segunda División B, a pesar de que un juez ha dicho que hay que readmitir a los granas en la liga de plata. Pero entre Tebas y Villar se saltan la ley a la torera y han dicho que la competición empieza este fin de semana y con los murcianos fuera de la misma. Veremos a ver hasta cuándo y cuáles serán las consecuencias en caso de que la Justicia empure a los órganos federativo y liguero.

Podemos estar de acuerdo en que el señor Samper no es, precisamente, el paradigma de ejemplo a seguir en materia de gestión económica. Los granas ya han solventado sobre la campana situaciones similares, pero LFP y RFEF miraron entonces para otro lado. Esta vez, sin embargo, parece que había ganas de darle hasta en el velo del paladar al cuadro pimentonero y se le desciende por su insolvencia económica que es, y aquí viene lo gracioso, la misma que otros muchos equipos de Segunda y también de Primera. Pero aquí es una mera cuestión de simpatías y antipatías y Tebas se permite incluso la petulancia y la chulería de decir que hace un año había salvado con su voto a los murcianos. Hay que tener mucho papo para soltar algo así y no ponerse rojo.

Lo que no se entiende es que, ya que se desciende administrativamente al Murcia, esperen al menos a ver qué dictamina la Justicia antes de perder el culo, descolgar el teléfono y llamar a Miranda de Ebro para decirle a los rectores del club burgalés que vayan cambiando sus planes, que vuelven a ser en los despachos equipo de Segunda después de haber descendido en buena lid sobre el terreno de juego.

Y es que, tal y como se esperaba, un juez resolvió a favor del Murcia, le metió las cabras en el corral a Villar y a Tebas y estos dos, después de perpetrada la primera chapuza administrativa, se rebelan contra la Justicia y deciden que por su santa ausencia de principios y de acatamiento a las más elementales normas judiciales la Liga en Segunda arranca este fin de semana. Pues solamente les recordaría lo que pasó en la Liga ACB hace ya algunos años cuando se negaron a admitir al Obradoiro. Éste recurrió y diez años después tuvo que ser readmitido en la máxima competición, amén de la indemnización pertinente por daños y perjuicios. Pero esto, realmente, a Villar y a Tebas se la trae al pairo. Para estos dos sujetos lo que diga un juez debe estar al nivel de un tertuliano de Sálvame. Ya veremos a ver si piensan lo mismo cuando el juez les ponga firmes por desobediencia e incumplimiento de un mandato judicial.

Seis años de cafrada judicial

Seis años de cafrada judicial

Tomadura de pelo de altos vuelos. Eso es por lo que están pasando los supervivientes y las familias de los fallecidos hace hoy seis años, un 20 de agosto de 2008, en el cruento accidente del vuelo de Spanair JK 5022 y que debía unir Madrid con Gran Canaria. Sin embargo, el avión, después de haber sido sometido a revisiones por problemas para poder despegar, cayó al vacío segundos después de tomar una considerable altura y desplazarse varios cientos de metros por fuera de las pistas de Barajas como si fuese una bola de fuego.

154 muertos a los que a día de hoy la aseguradora de turno, Mapfre, se niega en redondo a dar más dinero que lo que marca una ley rígida, estricta y completamente deshumanizada. Sí, de acuerdo que la compañía no querrá pagar más de lo que estipula la legislación, pero seguro que sería más sensible si Rafa Nada tuviera la mala fortuna de romperse un brazo.

Resulta de todo punto evidente que en España seguimos teniendo una justicia a la carta o, mejor dicho, a la cartera. Es decir, tanto tienes, tanto vales y, por tanto, puedes demorar trámites judiciales ad calendas grecas o, por ser más claro, hasta que a uno le dé su rematada gana o que aparezca un juez que no esté por la labor de dejar que los expedientes se le acumulen en la mesa (aunque normalmente a esos magistrados les acaban quitando los casos, no vaya a ser que perjudiquen abultados intereses de terceros).

En el caso de las víctimas del mortal accidente de Spanair, su caso seguirá demorándose indefinidamente porque alguien, algún cerebro, decidió equiparar la caída al suelo desde centenares de metros de altura de un avión, que éste luego ardiese durante su largo desplazamiento fuera de las pistas y que sólo pudiesen escapar menos de dos decenas de personas de la infernal trampa, a un accidente de coche. Sí, así de dura es la legislación, una deficiencia que no parece que a nadie le interese subsanar.

Para Mapfre todo está conforme a derecho y puede que tenga razón desde un punto de vista práctico. Pero, sinceramente, ¿alguien se ha parado, siquiera sea sólo un momento, a ver qué piensan los afectados, qué sienten en su interior cuando incluso han tenido hasta problemas para poder cobrar la indemnización por la pérdida del equipaje? Parece que no, en esas cuestiones no entra a debatir Mapfre porque sabe que aún teniendo la ley de su parte, hay aspectos que sonrojan claramente ante lo que es un atropello y un pisoteo moral en toda regla.

El inicio francés del Camino de Santiago: la cuesta del penitente

El inicio francés del Camino de Santiago: la cuesta del penitente

El Camino de Santiago engancha. Te puede dejar molido, literalmente para los restos, pero una vez lo pruebas es imposible desengancharse y es una necesidad reservarse unos días al año para, al menos, poder hacer alguna de sus etapas, ya sean las del tradicional Camino Francés, el del Norte o la ruta que viene desde la llamada Ruta de la Plata o también desde la vecina Portugal. Es tal la fama que ha cogido en los últimos años esta popular ruta de peregrinación que todos los lugares se han apuntado a la moda de intentar tener ‘su’ Camino de Santiago. Por ejemplo, sin ir más lejos, desde Alicante se puede llegar hasta la Plaza del Obradoiro, eso sí, después de varios cientos de kilómetros de distancia y encomendándose al Apóstol para no perderse por medio de la planicie manchega.

Este año mi curiosidad estribaba en conocer el inicio del Camino Francés, desde Saint Jean Pied de Port o San Juan de Pie de Puerto, en el corazón de los Pirineos en una dura ascensión que terminaría justo en España entrando por Navarra, comunidad que recorreríamos de norte a sur hasta llegar a La Rioja, final de esta segunda aventura de peregrinaje. 

Primera etapa: De autobús a autobús y tiro porque me toca, una cuesta interminable y una chupa de agua antes de El Espinal

Siempre se dice que lo difícil de cualquier reto es el comienzo, pero una vez iniciado ya no hay vuelta atrás. El nuestro comenzaba desde la 1 de la madrugada en el Intercambiador de la Avenida de América. Primero hasta Soria, cinco minutos de parada y continuación a Pamplona donde, después de tres horas y media de espera cogíamos el autocar rumbo a Saint Jean Pied de Port adonde arribaríamos a eso de las doce del mediodía y rápidamente enfilábamos las duras rampas pirenaicas que nos habrían de conducir hasta Navarra. Si alguien cree que los ciclistas exageran en sus gestos de dolor cuando suben estas y otras montañas, les garantizo que lo que no sé es como al día siguiente pueden estar en condiciones de salir al día siguiente. Por Dios, que subida infinita y a Dios gracias que durante toda la etapa el termómetro no pasó de los 17 grados.

Lo bueno que, después de varias horas de autocar, las piernas querían movimiento y, al menos hasta la obligatoria pausa para reponer fuerzas, las empinadas cuestas parecían casi la Quinta Avenida de Manhattan. Lo duro vino tras el receso gastronómico con una niebla que apenas dejaba ver lo que había cinco metros adelantes y una cuesta a la que no se le veía el final. Tan espesa era la neblina, además acompañada de agua, que casi nos damos de bruces con el hito que marcaba la entrada en territorio navarro. A partir de ahí, bajada hasta Roncesvalles y, como allí estaba todo copado desde semanas antes, teníamos una propina de casi 7 kilómetros hasta El Espinal, donde descansamos en un hotel rural en la que la cocina fue la mejor recompensa después de un final de etapa pasado por agua.

Segunda etapa: Rumbo a Zubiri y la experiencia de escuchar el Eva María se fue buscando el sol en la playa….en euskera

Lo bueno de haber hecho un extra de kilómetros el día anterior, con paso por el pueblo de Burguete, localidad en la que se alojó el universal Ernest Hemingway, que no sólo se dedicaba a darse buenos homenajes etílicos, sino que también daba algún que otro recital de piano a los parroquianos, el segundo día fue más suave, menos de 20 kilómetros y una temperatura también agradable. Sólo un par de subidas complicaban un poco la ruta, pero por lo demás llegamos con facilidad a la localidad de Zubiri donde se daban cita cientos de peregrinos y otros tantos visitantes ya que el pueblo estaba en plenas fiestas, algo que pagó caro algún que otro peregrino al que no le dejaron dormir, ya que incluso a las 9 de la mañana aún seguía la fiesta en el polideportivo.

Obviamente, tocó unirse a las celebraciones después de la ducha, el almuerzo y un merecido descanso. Primero, eso sí, visita al puente medieval que, con ser muy bello, no me sorprendió tanto como escuchar a un grupo cantando el ‘Eva María se fue buscando el sol en la playa’ en euskera. Sí, había que mirar dónde estábamos porque podía parecer que estuviésemos en Zarautz, en Rentería o en Llodio, pero no, resulta que estábamos en el corazón de Navarra, pero allí había más ikurriñas que banderas navarras (y ya españolas ni mentarlas, por supuesto), amén de alguna que otra pintada a favor de los presos de ETA. Eso sí, como la gastronomía no entiende de taras políticas ni nacionalismos, hay que decir que cayeron unos pinchos de tortilla y de chistorra sinceramente espectaculares. Vamos, lo ideal para recuperarse de la caminata y poder correr un rato delante de una especie de toro de fuego humano antes de retirarse a los cuarteles generales y pensar en la tercera etapa. 

Tercera etapa: A Pamplona hemos de ir…con una leve torcedura y un chill-out en pleno monte

Una veintena de kilómetros y ya con temperaturas que obligaban a usar gorra y protector solar era el menú del tercer día de caminata. Alguna ligera subida a la hora de abandonar Zubiri nos esperaba al inicio de la marcha, pero poco a poco el camino empezaba a picar hacia abajo y a veces con cierto peligro por la lluvia caída en las últimas noches. De hecho, en una bajada sin aparente peligro sufrí un resbalón de dibujos animados y acabé con una levísima torcedura que nos hizo ralentizar la marcha durante algunos kilómetros hasta alcanzar un chill-out en pleno monte, pausa obligada en este caso para revisar el pie y ver que todo estaba en orden.

A partir de ahí, diez kilómetros, con paso obligado por un templo para los amantes del ciclismo, Villava, la localidad del pentacampeón del Tour de Francia, el gran Miguelón Induraín. Una hora después ya enfilábamos la entrada por la muralla que circunda la parte vieja de Pamplona, la calle Estafeta y llegada a nuestro lugar de descanso antes de hacer un recorrido por la ciudad y hacerse con algún que otro souvenir. 

Cuarta etapa: Un guía improvisado, un Alto del Perdón no tan duro como lo pintaban, la impronta italiana y un deleite para la vista pasear por Puente La Reina

Pamplona nos despedía con una temperatura suave, quizá demasiado para el calor que íbamos a tener en esa cuarta jornada y en las dos que nos quedaban. Los primeros kilómetros los hicimos en compañía de una amigo y socio del Camino de Santiago en Navarra que nos explicó lo que íbamos a encontrar a lo largo del día. Nos metió algo de temor con el puerto que íbamos a tener que afrontar, el Alto del Perdón, sobre todo porque tras una dura subida, su bajada, según nos relataba, estaba en mal estado.

Sin embargo, la subida, sin ser por supuesto un paseo, tampoco resultó demasiado dura y además como premio se veía una vista excepcional de Pamplona y de los Pirineos. Desde ahí uno cobraba conciencia y consciencia de todo lo que ya había dejado atrás, más de 60 kilómetros en tres días y casi la mitad de subida. El descenso, contrariamente a lo que nos habían dicho, no estaba tan peligroso, pero sí había que tomar ciertas precauciones. A partir de ese punto nos encontramos con muchos italianos y no era por pura casualidad.

Y es que más allá del tradicional Buen Camino que se le dice a todos los peregrinos con los que te topas en cada jornada, en muchos casos se entablan conversaciones sobre el lugar al que uno tiene previsto llegar o si está más o menos fácil poder hallar alojamiento en la localidad término de la etapa. Pues bien, en este inicio del Camino Francés vimos a muchos italianos y con lo que hablamos nos decían que había un boom en el país transalpino con el Camino de Santiago por dos libros que se habían publicado recientemente. Muchos de ellos iban a hacer el recorrido completo y otros sólo algunas etapas. Pese al cansancio que mostraban algunos, todos te decían que esta experiencia enganchaba y que lo importante era pasar del umbral del tercer día, que a partir de ahí ya se acrecentaban las ganas de seguir en ruta.

Y así, hablando con unos y con otros llegábamos a Puente La Reina, un coqueto pueblo medieval con un encanto inigualable, con mucha historia y con un puente que sí o sí había que visitar. Eso sí, el calor que nos había agobiado desde la bajada del Alto del Perdón se tornó en frío al caer la tarde y hubo que acortar la visita turística para cambiarla por una suculenta cena.

Quinta etapa: Un horno hasta llegar a Estella y los ensayos del concierto de Mojinos Escozíos

La penúltima etapa de nuestro peregrinaje nos llevaba hasta Estella. Ya desde el inicio se vislumbraba que el astro rey nos iba a deparar una dura jornada, aderezada además con una subida que no parecía sobre mapa tan dura, pero que el calor la convirtió en una auténtica tortura. A Dios gracias que aparte de ir bien preparados en cuanto a líquido, por muchos de los núcleos que pasábamos había fuentes de agua potable que servían no sólo para poder rellenar las botellas, sino también para refrescar la cabeza. Los 30 grados empezaban a ser una clara amenaza y se echaba casi de menos la niebla y la lluvia del primer día, pero es lo que tiene aproximarse ya a las antiguas tierras castellanas, menos bosques, más llanura y el sol cascando de lo lindo.

La llegada a Estella se nos hizo eterna porque a pesar de que cuando vimos la señal de 2,5 kilómetros el reloj apenas pasaba de las dos y media, casi tardamos una hora en encontrar la entrada a la ciudad. O bien se nos hicieron eterno esos 2.500 metros finales o alguien se le fue la mano recortando metros a mansalva. Pero bueno, el esfuerzo, el sudor y el cansancio merecieron la pena. Alcanzamos la bella urbe navarra, que además estaba en plenas fiestas y tras el descanso del guerrero o del caminante, tocó vivir in situ el ambientazo que había, con ensayo inclusive en la plaza central de los Mojinos Escozíos.

La pena es que al día siguiente esperaban nada más y nada menos que 55 kilómetros hasta llegar a Logroño y había que pegarse un madrugón, así que disfrutamos de una fiesta exprés, cena en el hotel y rápidamente a la cama porque a las 5.30 de la mañana tocaba ponerse en danza. 

Sexta y última etapa: Más que un maratón, ayudados con vino de Irache, aperitivo en Los Arcos, buen avituallamiento en Torres del Río y llegada sin un gramo de fuerza a la capital riojana

El último día de mochila y bastones, a pesar del madrugón, se levantaba uno animoso, con ganas sobradas de comerse el mundo y los 55 kilómetros que restaban hasta llegar a Logroño. La ocupación total de hoteles y albergues en dos localidades intermedias, Los Arcos y Torres del Río, nos obligó a juntar dos etapas y a planificar bien los esfuerzos para no sufrir más de la cuenta.

A los pocos kilómetros, y antes del parón para el desayuno, pasamos por la fuente del vino en Irache, una fuente en continuo funcionamiento y que invita a los peregrinos a tomar un trago o servirse un vaso, aunque siempre está quien opta por llenar una botella y encima alardea de ello (hasta el día en que los propietarios de la misma, Bodegas Irache, corten el grifo, nunca mejor dicho).

La llegada hasta Los Arcos fue bastante plácida, incluso parecía que los kilómetros volaban. Ahí, en pleno centro, vino de perlas un montadito especialidad de la casa, jamón y tortilla, para coger fuerzas y poder completar los 10 kilómetros restantes hasta Torres del Río, un pueblo con nombre tramposo porque río, lo que se dice río, más bien poco. Más sentido tenía el pueblo justamente anterior, Sansol, ya que a esas horas del mediodía, sobre las dos de la tarde, los rayos caían a plomo.

Sobre las cuatro de la tarde, después del almuerzo y de un pequeño descanso, amén de escuchar a lugareños que nos iba a caer la del pulpo hasta llegar a Logroño, retomábamos la marcha. La siguiente localidad que íbamos a encontrar era Viana, último pueblo de Navarra antes de entrar en La Rioja, y el camino, después de más de 30 kilómetros a nuestros espaldas, se empezó a hacer muy cuesta arriba, una enorme penitencia, con un constante sube y baja que nos obligó a una parada técnica en ese pueblo porque ya estábamos a cero de combustible líquido y los diez kilómetros restantes, pese a ser casi todos en claro descenso, ya se iban a hacer muy angostos como para arriesgarse a hacerlos con el agua justa.

La llegada a Logroño, tal y como nos habían dicho, fue durita, con las piernas listas para ser hechas puré, con ganas de mandar a paseo la mochila, pero había que terminar. Toparse con el Río Ebro, con el Puente de Piedra y los olores de los bares de las calles Laurel y San Juan ayudaron a reanimar el espíritu y a coger fuerzas necesarias para, después del baño necesario y obligatorio, disfrutar de unos pinchos en las siempre insuperables Taberna del Tío Blas y de Pika 2, locales imprescindibles para llevarse la esencia de esa tradicional zona de pinchos y tapeo de la capital riojana.

Y en fin, ya pensando en el año que viene para volver a coger otro tramo del Camino de Santiago, bien seguir desde donde lo dejamos o tal vez conocer las etapas gallegas del Camino del Norte. En fin, les animo a sentir esta experiencia y como siempre desearles un Buen Camino.

Políticos que pasan olímpicamente y no se mojan con todo un campeón

Políticos que pasan olímpicamente y no se mojan con todo un campeón

Se llama David González Rodríguez, nadador paralítico de Santa Cruz de Tenerife, medallista olímpico en Barcelona y Sidney, amén de ganador en varios certámenes internacionales que, sin embargo, es despreciado por parte de las autoridades políticas de la isla, pero especialmente del Consistorio chicharrero que se ha cansado por activa y por pasiva de prometerle homenajes a mansalvas. Lo único que ha recibido este hombre de 41 años ha sido el olvido más absoluto porque, no nos engañemos, primero que no mete goles y no es un Pedrito que esté jugando en el Barcelona. Si se hubiese tratado de un deportista afamado, de esos que están todo el día en la televisión, nuestros políticos ya hubiesen perdido la parte impúdica y baja de la espalda para estar sacándose la foto de rigor. Una verdadera vergüenza.

David González, para que nuestras autoridades se vayan poniendo al día, ha sido uno de los mejores nadadores que ha dado nuestra tierra, además con el doble valor de que ha vencido dos veces, primero a sí mismo y a sus impedimentos físicos y, posteriormente, dándolo todo en la piscina. Tiene un mérito incalculable lo que ha hecho este deportista como para que a cambio haya recibido tal desprecio sordo y mudo por parte de quienes más debían estar satisfechos de contar en su municipio, en su isla y en toda la comunidad autónoma canaria de alguien con tal pundonor, una persona capaz de vencer todos los obstáculos, que sabe que el único impedimento real que hay en esta vida es la falta de actitud, el escatimar el empeño y el esfuerzo.

Evidentemente, ahora que estamos a pocos meses para las elecciones, tal vez a algún cerebro en la Casa de los Dragos se le encienda la bombilla y quiera solventar estar chapuza. El problema es que tal vez el equipo de José Manuel Bermúdez sea el menos culpable de este dislate. Antes que él han pasado por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife los señores Manuel Hermoso, José Emilio García Gómez o Miguel Zerolo. Demasiados alcaldes como para acordarse ahora de lo prometido, pero como bien reza el refranero español, nunca es tarde si la dicha es buena. Por lo menos, aunque sea con dos décadas de retraso, el bueno y el campeón de David González merece ese reconocimiento público. Que así sea.

Nota: No ha sido posible hallar una imagen del campeón David González, la imagen corresponde a otro nadador paralímpico y no procedía poner foto de los políticos culpables de esta chapucería. A ellos no les importa salir en las imágenes, aunque sea para que se hable mal de ellos, pero en este caso no procedía.

Diputados de banda (y otra cosa) ancha

Diputados de banda (y otra cosa) ancha

En esta nuestra España en la que los políticos gobernantes, en este caso los del PP, nos dicen que hay que ajustarse el cinturón, que no podemos caer en el derroche compulsivo, que hay que pensar en lo ocurrido en años anteriores para no repetir los viejos errores, resulta que no se aplican el cuento o, mejor dicho, llevan perfectamente a la práctica la llamada ley del embudo, es decir lo ancho para ellos y lo estrecho para los demás.

Todo esto viene a cuenta por la enésima decisión del Congreso de los Diputados, con la anuencia de todos los grupos que la conforman, desde los populares, pasando por el PSOE, IU o Compromis, de dotar a sus señorías de móviles de última generación, así como pagarles el ADSL de su casa. Es decir, paga la Cámara Baja que, evidentemente, coge del dinero del conjunto de los españoles. Ni a ustedes ni a mí nadie nos va a regalar un smartphone futurista ni tampoco nos pagarán la conexión ADSL de nuestras viviendas. Los ciudadanos de a pie tendremos que seguir sometidos a la dictadura de las compañías y pagando a precio de oro lo que a otros les dan como si no costara nada.

El problema es que aquí queremos ser austeros para determinados aspectos, pero luego, en otros, se tira y se desperdicia con pólvora del rey, es decir el parné que apoquinamos todos los contribuyentes. Además, en el caso del Congreso no es la primera vez que asistimos a un episodio de estas características. A comienzos de la presente legislatura ya asistimos al regalos de las llamadas tabletas que, pásmense ustedes, fueron repuestas a determinados diputados que, curiosamente, las habían extraviado sorpresivamente. Eso sí, ni una sola denuncia al respecto se le pidió a los políticos que alegaban que precisaban de otra tablet porque la anterior, casualidades de la vida, había desaparecido como por arte de magia (deben ser esos diputados que también se comen el fuet ese de Casa Tarradellas en menos de 24 horas).

Así que, queridos lectores, si no quieren quedarse colgados tecnológicamente, háganse diputados que papa Estado, es decir, todos nosotros, invita a un chute de ADSL con propina de smartphone. Y aún tienen el rostro de decir que ellos velan por el bien de los ciudadanos. Hace falta tener jeta y encima presumir de ello.

Ni Iberia, ni Express, ni barata

Ni Iberia, ni Express, ni barata

Se dice que volar es un placer…siempre que no lo haga usted con determinadas compañías (aéreas, claro). Por ejemplo, siempre se ha tenido la creencia de que elegir Iberia para desplazarse a cualquier destino era garantía de calidad, sinónimo de un servicio adecuado, en condiciones, donde el pasajero, aunque fuese en clase turista, se sentía tratado como un marqués. Iberia era la imagen de prestigio, el sello de la excelencia que nos distinguía, incluso, en la élite internacional. Decir Iberia era poco menos que imaginar a una persona viajando con todos los lujos inimaginables. Sin embargo, ese sueño se disipó hace tiempo y, por ejemplo, en algunos lugares de España se les ha dado gato por liebre. Las Islas Canarias son un claro ejemplo de ello.

Ahora, para volar hacia las Islas y desde ellas sólo quedan opciones como Ryanair, Air Europa, Vueling o Iberia…Express. Ahí está la trampa en este último caso, en el apellido Express. Básicamente es expresamente una tomadura de pelo porque aunque te venden la idea que es Iberia, en realidad viene a ser una especie de Ryanair con una ligera capa de barniz o revestida con purpurina, pero en cuanto raspas un poquitín subyace una compañía que nada tiene que ver con Iberia. Asientos pequeños, casi de juguete, espacio megareducido donde incluso te cobran por llevar a una mascota que luego, a decir verdad, no queda sitio para pasajero y perrito, de tal suerte que va cómodo uno u otro, pero los dos es imposible (y a todo esto rezando para que al vecino de butaca no se le invada su pequeñísimo espacio vital).

Hay empleados de Iberia que cuando estás facturando con Iberia Express, en confianza te dicen que vaya timo se les está haciendo a los pasajeros, que mucha gente piensa que al igual que puede pasar con los supermercados, donde te meten mucha marca blanca, pero al menos es de calidad, aquí se cree que aunque se venda como una aerolínea de bajo coste, el resto de aspectos se van a mantener igual. Pero nada más lejos de la realidad, los precios no son nada baratos y, en el caso de Canarias, se ha eliminado por completo Iberia como tal para que todos sus vuelos sean operados por la pseudofilial Express, pero con unas tarifas que más bien parecen apropiadas a un vuelo de los de antes. Y todavía tienen algunos la santa frescura de decir que al Archipiélago sigue volando la compañía de bandera..., pues será la de una bandera de segunda mano y con demasiados remiendos.