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Desde mi escaño

No a la duplicidad de cargos

No a la duplicidad de cargos

Mal empezamos o, mejor dicho, peor seguimos cuando volvemos a cometer el viejo pecado de configurar listas electorales con personas que ya ocupan un cargo (alcalde, presidente de diputación o cabildo, consejero y concejal). De nuevo vemos como la política se basa para algunos en el innoble arte de acaparar puestos como si en las formaciones no hubiese realmente gente preparada o porque, sencillamente, se quiere tener todo muy controlado y, por tanto, todos los puestos están siempre en manos de las mismas personas, aunque eso conlleve tener que convivir en una eterna disyuntiva entre atender a los asuntos de calado local y centrarse en las proposiciones que a nivel regional o nacional propone la formación a la que perteneces.

Lamentablemente, nuestro sistema electoral permite disfunciones que no son normales. Por ley debería de prohibirse automáticamente que un concejal pueda, al mismo tiempo, ser diputado en el Parlamento o en las Cortes o que un presidente de Cabildo pueda ejercer a la par las veces de senador, y mucho más si éste se ve implicado en una escandalera de carácter sexual con agresión de postre a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. No es de recibo, aunque sólo cobre de una administración, que se acaparen puestos que interfieren en la labor primigenia para la que un político concreto fue elegido. No es lógico y además tampoco resulta efectivo.

Por ejemplo, habría que seguir el ejemplo del alcalde de Los Realejos, el popular Manuel Domínguez, quien rehusó a seguir en el Congreso de los Diputados cuando los electores de su municipio decidieron otorgarle la plena confianza para que tomase el bastón de mando de esa coqueta localidad norteña de la isla de Tenerife. Pero, lamentablemente, abundan los casos al revés, incluso en el propio PP tinerfeño. Ahí tenemos a Cristina Tavío ocupando escaño en el Parlamento y puesto de concejal en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife o a Antonio Alarcó, consejero en el Cabildo tinerfeño y senador en Madrid. O, qué decir de Coalición Canaria, donde se han dado los casos de tener a Paulino Rivero, alcalde de El Sauzal y diputado nacional, igual que la señora Oramas, ejerciendo el gobierno de La Laguna y ocupando escaño en la Carrera de San Jerónimo o al gomero de la sauna que se cogía todas las semanas unos días de asueto para venir a la capital de España y dejar el Cabildo en manos de su segundo.

Insisto, tiene que haber una ley que acabe con este conchabeo y chalaneo de las voluntades populares y eso, para empezar, sólo se conseguirá con las llamadas listas abiertas. Aquí tiene que acabarse con esa dictadura de las formaciones que nos cuelan a auténticos cáncamos, a verdaderos incapaces de la políticas, en los primeros puestos de las listas. Nada de eso, no puede ser que llegue a ser concejal de Hacienda un inepto sin apenas formación y devorador de croquetas o que una 'experta' en Flamenco sea ministra de Igualdad. Nada, tenemos que empezar a ser los ciudadanos los que elijamos a todos los representantes de una corporación y, sobre todo, que nadie haga doblete. Igual que un hombre, un voto; una persona, un cargo.

Juan Roig, ministro de Trabajo...o de Economía

Juan Roig, ministro de Trabajo...o de Economía

‘La cultura del esfuerzo’. Este es lema sencillo, pero contundente, escogido por Juan Roig, presidente de Mercadona, resume toda una filosofía de alguien que tiene por norma hacer las cosas con cabeza y sobre todo, que sabe primar el trabajo bien hecho, algo de lo que pueden dar fe cada una de las decanas de miles de personas que diariamente desempeñan su labor en la empresa.

Uno de los empresarios más valiosos y capaces que tenemos en España, un verdadero generador de empleo, ha conseguido sobrevivir a la crisis aplicando la fórmula del análisis, del estudio concienzudo del mercado. Lo fácil, lo recurrente en esta situación, hubiese sido empezar a despedir personal y cerrar tiendas. Pero no, Roig ha sabido manejarse en esta situación desesperada con cabeza, realizando modificaciones internas como, por ejemplo, la de tener que prescindir de algunos productos de primeras marcas en sus lineales y apostar por su marca blanca que, dicho sea de paso, no desmerece a lo que podemos entender como producto original.

Uno de los secretos para el funcionamiento racional de esta cadena de supermercados es que jamás se ha abierto un centro sin tener asegurado el lleno diario. Puedo hablar con conocimiento de causa de los Mercadonas que existen en Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife o Madrid y en cualquiera de ellos es muy difícil no tener cientos y cientos de clientes en sus tiendas. Todos funcionan a las mil maravillas y, lo más importante, con unos empleados satisfechos, que desempeñan sus funciones como debe ser y, obviamente, la empresa sabe recompensarlo adecuadamente, incluso en tiempos de crisis como los presentes, puesto que estamos habando de que el año pasado la compañía valenciana creció cerca de un 50% en la generación de beneficios.

Por eso, cuando tenemos en España a empresarios de esta valía como Juan Roig, por no hablar de otros como Pablo Isla o Amancio Ortega, los responsables de Inditex, quizá hay que empezar a considerar la posibilidad de que alguna de estas personas ocupen puestos de responsabilidad en un Gobierno, si no como ministros, sí como asesores directos de los titulares de Empleo o Economía. Lo que no podemos permitirnos es que una inepta que se fuma los brotes verdes a fanegadas acabe por arruinarnos a todos los ciudadanos. Si un empresario como el dueño de Mercadona es capaz de mantener su negocio viento en popa a toda vela es porque aplicará sentido común y no perderá el tiempo en bobadas de tres al cuarto, que es lo que en puridad ha venido haciendo este Ejecutivo en los últimos siete años.

Toreando la libertad

Toreando la libertad

No soy partidario de las corridas de toros. Es más, considero una animalada, nunca mejor dicho, que el astado tenga que soportar tales crueldades hasta la muerte. Pero una cosa es que uno pueda tener ese espíritu de WWF Adena, y otro muy distinto es que la política se meta a legislar sobre la conveniencia o no de un acto taurino por el simple hecho de que responde a la más arraigada tradición cultural española. Ahí, les guste o no a los Torquemada de turno, han pinchado en hueso. Podrán establecer todas las prohibiciones que deseen, al final conseguirán que los aficionados al Arte de Cuchares se desplacen a Zaragoza, a Valencia o a Madrid.

Obviamente, me refiero a la prohibición radical que imperará en poco más de 24 horas en Cataluña, ya que la Monumental de Barcelona se apresta hoy a vivir la que será su última corrida por obra y gracia de una nacional-secesionismo catalán que ha conseguido cargarse el espectáculo taurino porque, de manera muy alambicada, estos señores convergentes, socialistas y de esquerra han conseguido vender la falaz idea de que se toma la determinación de erradicar las corridas por respeto a la dignidad del toro. Debe ser, digo yo, del toro español, porque vaya usted a muchos municipios costeros de Tarragona, por ejemplo, y tendrá que ver como día tras día tienen el toro embolado, al que le ponen antorchas en los cuernos y con el riesgo evidente de quedar ciego, amén de otras animaladas innumerables.

Desde luego, Cataluña, la que se atisbaba décadas atrás como el paladín de la libertad, del progresismo, de ir un paso por delante, se ha convertido en el gran reducto de las imposiciones, de la dictadura silenciosa, de hacer las cosas por real decreto de los políticos. Tratan de cargarse todo lo que huela a España, no les gusta, les repudia la idea a esos descerebrados que residen en la Generalitat de ser confundidos con los españoles. No, por Dios, ellos son catalanes, producto de una estirpe superior que tiene dominada a una población charnega que, embobada, se deja hacer lo que sea con tal de no perder su tarjeta de residente en el ahora imperio de Mas.

Esperemos que si algún día Cataluña recupera la libertad, una de las primeras cuestiones que reinstaure sea la llamada fiesta nacional. Insisto, a mí no me gusta y entiendo que no es de recibo la tortura al animal, pero también es una manera de someter a los ciudadanos esta manera de gobernar, de pensar que eres el único en el universo, que Cataluña es una, grande y libre. Y es paradigmático que quienes más acusaron en su día la falta de derechos y de libertades, los catalanes, ahora se dejen mangonear por representantes mediocres que no quieren que vean espectáculos españoles o que se expresen en la lengua de Cervantes.

Lotería de las privatizaciones

Lotería de las privatizaciones

El Gobierno de España prosigue con su alocada política de la improvisación y, en estos tres días que le quedan para que se disuelvan las Cortes y, por tanto, se ponga el punto y final oficioso a la legislatura, ya tiene preparada la privatización de un tercio del Loterías del Estado. El Ejecutivo, más ahogado por las deudas que el moroso de Rúe del Percebe 13, se dedica a vender una parte de un organismo que sí es rentable y además lo hace por un módico precio, una cantidad que ya verán como la empresa que lo adquiera va a amortizar la inversión en un tiempo récord, prácticamente lo mismo que tardaría esta panda de ineptos en pulirse esos euros.

Además, ahondando en el disparate, Zapatero y sus cómplices-secuaces están jugando con el futuro económico de la etapa venidera. Saben a ciencia cierta que Mariano Rajoy, casi seguro el próximo presidente a no ser que la pifien en el PP (todo es posible), va a ser el nuevo gestor de España y como no va tener problemas para arreglar la economía, pues van y le venden un trozo jugoso de Loterías. Es lo que se conoce como la técnica del pan para hoy, hambre para mañana, pero como a este Ejecutivo le da lo mismo ocho que ochenta, igual venden eso que la Sagrada Familia, con tal de sacar perras para compensar sus disparates, lo que sea.

Ya puestos a vender y a privatizar, y ahora es el momento oportuno, podríamos empezar con Televisión Española y con los canales autonómicos. Todas estas televisiones, sin excepción, nos suponen una deuda brutal. No hay ente que no sea deficitario y en determinadas comunidades autónomas, sobre todo donde el nacionalismo está más extendido, han ido creando dos, tres y hasta cuatro canales, porque ellos quieren ser más que papá Estado. Ahí es donde hay que meter la tijera, de ahí podríamos ahorrarnos un pastizal colosal y emplear ese dinero en otras parcelas más urgentes (sanidad, educación, formación para el empleo).

Lamentablemente, todas las televisiones públicas, sin excepción alguna, pero en unas más acentuado el problema que en otras, han servido para que sean nichos de enchufados, de estómagos agradecidos, de favorecidos por llevar el carné del partido en la boca, por vivir ampliamente a costa del dinero de todos y a veces sin disparar un cartucho. Muchas veces da risa contemplar las audiencias, es que hay programas que no los ve ni el Tato. Podrían poner perfectamente la Teletienda o fundirse al negro, porque pasarían desapercibidas. Cuenta la leyenda que ha habidos televisiones regionales que tenían menos audiencia que el Canal Plus codificado (y contando únicamente las casas que no tenían el decodificador) un viernes en la noche o un domingo en la tarde.

Pero, claro, ¿cómo le quitas a un partido su herramienta de propaganda más potente? Nada, show must go on, que el circo prosiga y que no se privatice nada en las televisiones. Es más, en el modelo canario, por ejemplo, se llegó a la paranoia de que los servicios informativos los producía una empresa externa, pero había gente de las noticias contratados directamente por el ente y otros por esa compañía ajena a la Televisión Canaria. Es decir, no sólo un doble gasto, sino además discriminaciones salariales y laborales rayanas en el mayor de los disparates.

Metedura de PPata

Metedura de PPata

¡Mira que lo tengo dicho y siempre saltan los mismos de siempre a negar la mayor! El Partido Popular sigue pecando de pardillo y de lerdo en materia informativa. Es mucho más que una simple leyenda urbana que los conservadores no terminan de cogerle el aire a esto de la comunicación, que hacen cosas bien que no saben vender y los disparates, en cambio, como el de la censura previa sobre las noticias que elaboran los profesionales de TVE se promocionan a los cuatro vientos y luego pasa lo que pasa, que te tildan de franquista o de amante de los tiempos del NO-DO.

Lamentablemente, para el núcleo duro de Génova, la chapuza censora ha quedado al descubierto y, aunque no ha sido el único partido que ha patinado, ya que el PSOE, en este caso por inacción, propició que la ya abortada medida de control de las informaciones saliese adelante; lo cierto es que ha quedado en la atmósfera la sensación de que esto ha sido una idea única y exclusiva del PP, al que le han caído palos (merecidos) de izquierda a derecha y hasta en el centro, pero además por ser auténtico bobo y desastre. Lo que han hecho sus miembros en el Consejo de Administración de RTVE es parecido a aquel corredor que participaba el solito en una carrera para tontos y encima que no competía con nadie quedaba segundo…precisamente por eso, por bobo e inútil.

Entiendo que en el PP deben estar hasta el mismísimo gorro de que los informativos de TVE sean una terminal electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba, de que cada semana, de lunes a viernes, Ana Pastor amargue el desayuno al invitado de turno de los conservadores, pero es que no es tiempo ya de quejarse. Estamos en el tiempo de prolongación (o de descuento) del partido, el PP va ganando el partido y holgadamente y lo que menos interesa es dejar huecos inútiles. Hay quienes gustan de subir al ataque, pero éste ha de estar perfectamente planteado, no se puede ir uno al área rival habiendo dejado desguarnecida la portería…y eso es lo que han hecho los lumbreras de populares en TVE.

Electoralmente, queridos lectores, imagínense ustedes el flaco favor que se ha hecho el PP entre la plantilla de profesionales de TVE. Ha sido un auténtico suicidio, un canto a que los amigos de la izquierda recuperen la banda sonora del NO-DO o los dos rombos. Han tomado a los populares como herederos de Franco y tengan por seguro que muchos medios afines a la zurda sacarán tajada de esto. Pero nada, a estos capítulos chuscos ya nos tiene acostumbrados cierto sector del PP que parece que luego piensan lo que han dicho en vez de pensar antes lo que van a decir. Parece lo mismo, pero no lo es.

Huelga electoralista

Huelga electoralista

José Ricardo Martínez, líder de UGT en Madrid, se ha quitado la careta. Sólo le bastado con dar dos voces para dar con la clave de la huelga de los docentes en la región. Literalmente, coma arriba, coma abajo, ha dicho que espera que ningún trabajador deposite el próximo 20 de noviembre una sola papeleta para votar al petimetre de Mariano Rajoy. ¿Les cabe a ustedes alguna duda de por dónde van los tiros?

La verdad es que a estas alturas de la película no me sorprende la recuperación de la calle por parte de determinados sindicatos, muy adormilados en estos últimos largos siete años y que, de repente, se acuerdan de que hay que montar algaradas por doquier, que las elecciones están ahí, a la vuelta de la esquina y hay que crispar el ambiente para que el río llegue con las aguas muy revueltas y ya se sabe que en situaciones de este calado hay ganancia de pescadores, sobre todo quienes saben manejarse en el agit prop.

Además, después de los falaces argumentos que estamos viendo por parte de estas organizaciones, la resistencia de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid está más que justificada. No se puede negociar con personas que, sencillamente, están en una dimensión diferente a la de la verdad. Mezclan churras con merinas, les da lo mismo sumar que restar o multiplicar que dividir. Son expertos en confundir la velocidad con el tocino y así sólo pueden vender  su discurso a los muy convencidos, a los que no son capaces de discernir la realidad de la ficción.

Los tijeretazos que denuncian, dicho sea de paso, son los que han dejado pasar impunemente, la congelación de las pensiones, la erradicación del cheque bebé, los 421 euros de ayudas a los parados de larga duración, el recorte del 5% de media a los funcionarios y todos esos tienen un mismo nombre, José Luis Rodríguez Zapatero, con el aplauso de Alfredo Pérez Rubalcaba y el sello del PSOE. Entonces, justo en ese instante, todos protestaron…con la boca pequeña.

Tampoco tengamos dudas de que este movimiento va a perdurar en las próximas semanas, hasta el 20 de noviembre, cuando entonces llegue el calorcillo de las urnas y se vea si las protestas masivas, pero muy localizadas y partidistas, amén de partidarias, han tenido los frutos deseados. Con Esperanza Aguirre estos tipos lo llevan claro. La presidenta tiene claro que no se va a ceder un ápice a la injusticia. Pero si llegan a dar con un político de hueco relieve….tal vez otra cosa hubiese pasado, independientemente de que la reivindicación hubiese sido igual de injusta, pero algunos, ya se sabe, se ponen de alfombra por si las moscas.

Simplemente correcto

Simplemente correcto

Mariano Rajoy se presentó 'En confianza' ante un nutrido grupo de amigos, periodistas de renombre, empresarios y, por supuesto, la plana mayor del Partido Popular. Consciente de la presencia masiva de medios en el evento celebrado en el Hotel Intercontinental de Madrid, el líder de los populares tiró de su ya clásico perfil bajo para hablar a pequeñas pinceladas de su libro autobiográfico. Quien esperase una crítica, una andanada, una chanza o un chascarrillo que diese algún titular en la prensa o en los informativos, se tuvo que ir sin ese premio de poder abrir a cinco columnas el diario o poner en la parte más alta de la escaleta la intervención rajoyana.

Y es que el candidato conservador estuvo hasta afable con sus adversarios políticos, con el saliente, Rodríguez Zapatero; y con el que se tendrá que medir dentro de dos meses exactos en las urnas, Pérez Rubalcaba. Cierto es que a 61 días de que se celebren las elecciones, Rajoy no iba a gastar munición innecesaria en arremeter contra nadie. Por eso presentó un acto excesivamente edulcorado, tanto así que hasta se le pudo ir la mano con el almíbar.

Tampoco optó el presidente de los populares por salirse del guión establecido. Para quienes habían tenido la oportunidad de leer en su totalidad o en gran parte el libro 'En confianza', Rajoy se limitó a rememorar ciertas anécdotas que había vivido a lo largo de su juventud o como una de las participantes, una empresaria del sector olivarero jienense, le había reprochado cariñosamente en 'Tengo una pregunta para usted' que no conociese el municipio de Martos, después de que el presidente le hiciese una relación casi enciclopédica de las localidades que conforman la provincia de Jaén.

En definitiva, el aspirante a desbancar al PSOE en su tercer intento de llegar a la Moncloa, estuvo simplemente correcto, incluso algo forzado a la hora de querer tener un punto humorístico. Quizá, haciendo honor al título de su libro, quiso mostrarse cercano, 'En confianza', olvidando, aunque fuese por unos minutos, la tralla dialéctica que le espera en las próximas semanas.

¡¡¡Qué envidia me dais!!!

¡¡¡Qué envidia me dais!!!

El genial vídeo de José Mota sobre Alfredo Pérez Rubalcaba y su técnica del hurgamiento fue un preludio bastante exacto de lo que está haciendo el candidato del PSOE de cara a las elecciones. El que se autoproclamó líder de los socialistas está aplicando a la perfección esa estrategia de hurgar y ver por dónde puede sacar votos. Primero empezó captando la atención de los indignos indignados, después siguió arremetiendo contra los bancos y contra los ricos para tratar de fidelizar los votos de la clase media y ahora se viste de lagarterana para rebañar los apoyos de los catalanistas más recalcitrantes. Vamos, que ya me veo al señor Rubalcaba haciendo mítines en catalán en el Baix Ebre o en Seva.

Desde luego, resultó cómico observar al político de Ferraz haciendo el mayor de los ridículos en la fiesta de la rosa. Allí, ante cientos de afiliados de estómago agradecido (sobre todo porque no veas como le daban a las viandas mientras hablaba el líder del PSOE), el candidato hizo una apología del catalán, lamentando no ser uno más, no tener esa riqueza lingüística, esa variedad cultural, la posibilidad de manejar dos idiomas, la suerte que tenían quienes vivían allí. Lo que sucede es que se olvidó, casualmente, de todo el drama que viven muchos padres con la educación de sus hijos y la imposición lingüística.

Y es que, mire usted por donde, el gobierno catalán de Montilla fue uno de los más feroces y atroces en materia de inmersión lingüística. Tan honda fue esa inmersión que el castellano quedó prácticamente ahogado y no se ha recuperado del coma. Es más, valga la redundancia, Mas quiere requeteahogar a la lengua cervantina y sólo le faltaba al presidente de la Generalitat que el doctor Bacterio le hiciera el juego con eso del idioma. Vamos, que se ha juntado el pirómano con el dueño de la lata de gasolina.

De verdad, cada vez que el aspirante de Ferraz abre la boca no sólo es que meta la pata, sino que genera un infarto diario dentro de su equipo electoral. Las encuestas siguen bajando en la misma proporción en la que el castellano sigue vejado en Cataluña. La gracieta de ¡Qué envidia me dais! le va a suponer un bofetón en las urnas porque no se puede jugar de esta manera. ¡Hay que ser falaz y cínico para reírse de las desgracias ajenas! Y es que el catalán, como el vasco o el gallego, es riqueza, pero ésta se pierde cuando viene impuesta y máxime cuando quieres convertir en lengua oficial lo que habla una minoría. 47 millones de españoles no podemos estar equivocados, creo yo.

Más hipocresía

Más hipocresía

Haced lo que yo os diga, no lo que haga. Esa es la fórmula, la ecuación perfecta de estos nacionalistas de chichinabo, de trampa y cartón, que circundan por nuestra ancha y vasta geografía. Señores como Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña y que bajo esa apariencia de persona amable se esconde un independentista de tres al cuarto, es capaz de renunciar a ¿sus principios? cuando los perjudicados pueden ser sus hijos, así, como suena. Y es que, evidentemente, no es lo mismo predicar que dar trigo y, lógicamente, como buen padre, prevalecen los derechos de los tuyos por encima de lo que clamas y reclamas por cualquier esquina. Por tanto, con la cuestión idiomática, Mas promociona y exige el catalán como lengua casi única en su comunidad, pero a sus nenes los lleva a excelentes (y costosísimos) colegios donde se imparten a partes iguales el catalán, castellano, inglés o francés.

Creo que va siendo hora de que los ciudadanos se den cuenta de que esta casta parasitaria les ha llevado a la doble ruina, la económica y la moral. No es posible tener tanta cara y tan inmoralidad y seguir presumiendo por esta vida de tener unos principios intachables e innegociables. Es que, imagínense ustedes que son catalanes, que escuchan al señor Mas sobre la necesidad imperiosa de erradicar el castellano, que el futuro es solamente el catalán y que además es lo que más va a valer a la hora de encontrar un empleo, sobre todo ya si tiene pensado emplearse de por vida en la administración pública catalana. Lógicamente, usted empezaría a preocuparse por el futuro de sus hijos y les metería la lengua de Tarradellas hasta por las mismísimas narices hasta que sepan hacer traducciones de catalán al chino y viceversa. Pero, ¡¡¡ay amigo, que luego el telepredicador Mas resulta que hace lo contrario!!!

Y claro, cuando uno observa el resultado de la ignorancia supina a la que han conducido estos hipócritas a la ciudadanía, da que pensar, y mucho. Casi me atrevería a decir que personajes de esta calaña buscan la ignorancia entre su electorado, que no piensen, que no actúen, que vean una realidad ajena a la que en realidad están viviendo. Con el catalán, lamentablemente para quienes se dejan manipular (voluntaria o involuntariamente) no podrán ir más allá de Andorra o acaso medio entenderse con los naturales de Baleares o de la Comunidad Valenciana, pero cuando salgan de turismo o a trabajar al resto de España irán haciendo el paleto porque no sabrán defenderse en castellano…salvo los hijos de Mas.

Aquí hace falta gente responsable, coherente, con dos dedos de frente que sepa sacar al pueblo del aturdimiento que vive en la actualidad. Nadie denigra el catalán, ni es vasco, ni el gallego o el valenciano. Al contrario, la riqueza lingüística es maravillosa, pero lo que es un atentado a la moralidad es la imposición, por un lado; y la erradicación y exterminio de la lengua común a todos los españoles como es el castellano, so pena además de que te metan multas por rotular tu negocio en la lengua de Cervantes o que a tu niño le pongan un punto rojo en la escuela por emplear el castellano. Vamos, tal que si fueran judíos marcados con la estrella amarilla en los tiempos del nazismo.

El tonto del colon

El tonto del colon

Dicen que cuando se ha llegado al grado máximo de la estupidez, se suele expresa con rotundidad que ya no cabe un solo tonto más, pero la verdad es que al final siempre queda un huequito para albergar a algún meritorio que desee sumarse al club de la tontería y, encima, si tiene ínfulas nacionalistas, entonces miel sobre hojuelas, ya tenemos idiota nuevo en la oficina.

El caso es que del tonto que hablo ha superado los niveles permitidos de la estulticia, de la mamarachez, de la soplapollez, con perdón, más grande que uno alcance a imaginar. Este sujeto, vasco de nacimiento, prefirió esperar diez meses para que le hicieran una colonoscopia porque, aquí viene lo bueno, el especialista que debía introducir el dedo por salva sea la parte no hablaba euskera y a él sólo le metían mano por ahí personas que tengan una dicción impoluta.

Evidentemente, a este tonto del colon, aunque en realidad se merecería que le llamasen tonto, pero del c...le acabaron haciendo caso los responsables del Servicio Vasco de Salud, no a la hora de reducirle el tiempo de espera, cuando inicialmente tenía cita en un centro de Álava en apenas unas semanas, sino por ponerle un servicio de traducción simultánea en un centro médico de Mondragón. La escena era para partirse de risa porque el paciente hablaba en euskera por el pinganillo, otro traducía y el médico ejecutaba las órdenes y también a la inversa.

Y claro, ya puestos a meternos de lleno en el disparate, me imagino que los gastos del traductor habrán corrido a gasto del erario público de la comunidad vasca, lo cual también viene a justificar la inmensa bobada que supone que en las oposiciones en el servicio sanitario de las Vascongadas cuente más tener el euskera (o euskara) que tener habilidades con el bisturí o con el dedito para la colonoscopia.

De todas maneras, a estos paletos nacionalistas que se ríen de esta manera del sistema les deseaba yo toda suerte de males en un territorio al estilo de Rusia, China o Irán, a ver si entonces siguen con la idiotez de esperar a que les curen de una intoxicación alimentaria médicos que sólo sepan hablar euskera. De verdad, esto daría para una película al estilo de Dos tontos muy tontos en versión española, o sea, aquí sería El tonto del colon ahí va la hostia Pachi.

La disyuntiva

La disyuntiva

Una disyuntiva, como bien es sabido, sólo tiene dos maneras de resolverse, o tiramos por un camino o por el otro, pero jamás es posible que apliquemos dos soluciones dispares y opuestas al mismo tiempo. Física y metafísicamente es imposible, va contra todas las leyes de la lógica. Por eso, me parece increíble al show que venimos asistiendo en las últimas semanas donde se produce ese embobamiento cada vez que habla Alfredo Pérez Rubalcaba sobre que hay que sablear a los ricos y, en cambio, como ese embotamiento se transforma en ataques frontales contra quienes proponen recortes en todo lo que es superficial para, precisamente, no tener que estar tocando tipos impositivos sin un cálculo previo y estudiado con detenimiento.

A las presidentas de Madrid y Castilla-La Mancha, Esperanza Aguirre y María Dolores de Cospedal, respectivamente, les están tocando algo más que los ovarios con argumentos falaces sobre sus continuos intentos de querer privatizar todo, de cargarse la sanidad y la educación públicas para que así todo el mundo tenga que pasar por el aro de rascarse el bolsillo si quiere una mínima calidad. Las acusaciones, desde luego, no se sostienen. No hay más que ver los hospitales que se han abierto en la Comunidad de Madrid, el próximo, sin ir más lejos, en Torrejón antes de que acabe este mes de septiembre. Los niveles de la enseñanza pública madrileña están a la cabeza de España y no va a resentirse en nada porque se prescinda de 1.700 interinos que, una vez más insisto, no tenían su plaza en propiedad, así que no se puede hablar de despidos.

En Castilla-La Mancha, la situación es crítica y su máxima dirigente ha tenido que actuar cual doctora en una situación desesperada. Eso sí, al contrario que un Gobierno en situación de liquidación y derribo como el de Zapatero, María Dolores de Cospedal ha analizado con tiento las cuestiones sobre las que había que operar, los miembros a cercenar para salvar el conjunto anatómico. Uno de los puntos sobre los que se ha intervenido sin dilación es en fulminar a todos esos vividores que se lo pasaban opíparamente a costa del erario público. Sé que hay departamentos que se han reducido en un 75% en materia de personal, que donde antes había 12, ahora hay 4, que se acabó un parking kilométrico de coches oficiales, que se ha de meter en cintura el despilfarro de una televisión autonómica, que hay que reducir sedes oficiales que, en ocasiones, sólo han servido para enchufar a inútiles cum laude cuyo mérito era ser 'bonistas' o 'barreditas'.

Al final, como ciudadano, lo que quiero es que sepan gestionar bien el dinero de nuestros impuestos. Y la diferencia entre el modelo del talante y el que están llevando a cabo esta dos exponentes del PP está más que clara. Uno se ha gastado las perras en alianzas, cúpulas y subvenciones variadas y variopintas a sindicatos y asociaciones de dudoso corte moral para luego tener que pagarle los ciudadanos su fiesta del despilfarro, mientras que otras, como Cospedal y Aguirre, se están preocupando por no tener que tocar el bolsillo de sus administrados y buscando el justo equilibrio entre recortes y el mantenimiento de la excelencia en los servicios públicos.

El último tonicazo

El último tonicazo

El concejal del tonicazo, el sinpar Hilario Rodríguez, huye de Coalición Canaria, al menos como vicepresidente. Al amante de la independencia no le han dejado seguir con su escalada secesionista. Cierto es que los nacionalistas de la calle Galcerán son muy proclives a eso de la bandera de las siete estrellas verdes, pero al final no se atreven a dar el paso definitivo para romper los lazos con España porque eso de sacarle la manteca es demasiado goloso como para renunciar de raíz. La estrategia de CC, en todo caso, es ir poco a poco, pero nunca como para llegar al nivel de la independencia total porque eso sería quedarse sin el plañidero argumento con el que se presenta elección tras elección.

Es verdad que Rodríguez tampoco se marcha del todo, por ejemplo mantendrá su puesto como concejal de Participación Ciudadana. Las perritas son las perritas y al final hay que seguir viviendo del cuento. La lucha por la independencia debe ser demasiado onerosa y no creo que este personaje, al que le fastidia mucho que Canarias esté infestada e infectada de godos, sacase el mismo dinero en su cómodo puesto al albur del Palacio de los Dragos, en Santa Cruz de Tenerife, que haciendo de figurante como Mencey Beneharo en plena plaza de la basílica de Candelaria.

El problema de esta gente es que aún no se han percatado de que los isleños no quieren la independencia. Por mucho que el señor Rodríguez (Don José), el editor de El Día, nos masacre con sus estomagantes editoriales en contra de España, que el otro Rodríguez, don Hilario, amenace con tonicazos al godo o que el señor pijo-progre de Sergio de Armas trate de vendernos las bondades de una Canarias libre, lo cierto es que cada cita con las urnas los resultados no pueden ser más desesperanzadores para estos elementos. No llegan a veces ni a los 5.000 votos, cuando hablamos de que las Islas ya superan los dos millones de habitantes.

La mejor noticia para Coalición Canaria y para la higiene democrática en las Islas es que sujetos abyectos como Hilario Rodríguez acaben difuminados y anulados por completo del ámbito políticos. Son inútiles hasta decir basta y encima lavan el coco a los jóvenes valores, entre los que no se puede incluir a gente como Sergio de Armas que ya está imbuido de todo ese espíritu arcaico y descerebrado de un Archipiélago sin cadenas. Vamos, de milagro son capaces de presentar en las próximas elecciones a la Guanchita de Taganana.

Los chorras de la marcha verde

Los chorras de la marcha verde

¡Qué manía con manipular la realidad! La zurda se ha echado feliz y alegre a la calle con la reivindicación de que hay que mantener los puestos de los profesores interinos. La noticia se vende y se cocina al  gusto del consumidor sindical, es decir, que Esperanza Aguirre quiere cargarse a 3.500 profesores. La cifra, para empezar, no es cierta, son muchos menos, pero es que además no va a eliminar nada, sólo cumplir con la legislación vigente, que es prescindir de personal que no tiene ganada su plaza por oposición, pero que por una situación puntual (excedencias, bajas laborales por enfermedad, permisos por maternidad) han conseguido acceder temporalmente a la función pública, pero no de por vida, evidentemente.

Hace algunas fechas tenía la ocasión de hablar sobre este tema, pero ante la machaconería de los comandos manipuladores, no hay que procrastinar, hay que seguir en la brecha, recalcando que la medida emprendida por la presidenta de la Comunidad de Madrid no es ninguna persecución contra nadie, sino que es pura necesidad y, además, supone un paso importante para empezar a adelgazar las administraciones de personal que no logró pasar el corte establecido.

También estamos de acuerdo que el follón callejero que le están montando a Aguirre no se sostiene con argumentos lógicos. Saben perfectamente los organizadores de las algaradas que no tienen razón, que algún día llegaría el momento de dejar ese puesto que, además, le corresponde a personas que sí aprobaron sus oposiciones, pero, claro, ahora estamos a dos meses para unas elecciones e interesa montar el circo, hacer pasar a la presidenta conservadora como una intolerante, como alguien que está empeñada en la política de la privatización, justo el mismo cuento falaz que con la sanidad. Y si cuela, cuela.

De todas maneras, la marcha verde ha fracasado porque sólo a estos sindicatos de chichinabo se les ha ocurrido integrar a los 'zejateros', a los indignados y a figurantes que se hacen pasar por docentes cuando, en realidad, podrían ser miembros de Animalario. Y es que el problema que tienen algunos es su vicio de aparecer siempre en las primeras planas y en los primeros planos, y alguno del 15-M parece que le ha cogido el gusto a esto de hacer horas extras yendo de manifa en manifa. Con la variedad de medios que tenemos en la actualidad resulta casi imposible que no te pillen haciendo el chorra, unas veces con el fonendoscopio y otras con la regla y la tiza.

Un voto de confianza

Un voto de confianza

He tenido la oportunidad de leer en estos días Mariano Rajoy en confianza, la autobiografía del presidente del Partido Popular. Bueno, en realidad aprovecha el líder del PP para contar no sólo los motivos que le llevaron a meterse a fondo en política, sino cuál será el proyecto que tiene en mente para todos los españoles en el caso de que los electores así lo quieran el próximo 20 de noviembre. Lo cierto es que, a pesar de ser un libro escrito por un político, tengo que decir sin ambages que está perfectamente estructurado, con un lenguaje claro, conciso, dinámico y que no se pierde en enredos innecesarios. Y, sobre todo, da la receta de lo que tendremos que hacer los españoles para salir del agujero en el que nos ha metido Zapatero. Por supuesto, el remedio será duro, largo y con mucho sudor y lágrimas, pero conviene esa política de dureza y no que nos cuenten brotes verdes, por ejemplo.

Es sabido que no he sido un fan de determinadas políticas de Mariano Rajoy. Es más, a veces he entendido que adoptaba posturas demasiado cómodas, muy contemplativas, le faltaba garra y no oculto que eso le llevó a perder las elecciones del 2008. Sí, es verdad, también recibió un gran varapalo en los comicios de 2004, pero ahí concurrieron otras circunstancias, un agit pro insoportable y que se hubiese llevado por delante a cualquier candidato del PP.

Tuvo Rajoy momentos muy delicados al frente de Génova 13, que más bien pareció en un momento dado la Rue del Percebe. El partido, después de esas elecciones de 2008 llegó a estar en un estado catatónico, comenzaron a saltar por activa y por pasiva los Acebes, Zaplana y compañía. El congreso de mayo de ese año en Valencia pareció cerrarse en falso, con un apoyo al líder gallego que no le aseguraba el fin de las hostilidades. Era el momento de mayor poderío del PSOE y de un PP que no sabía aunar los millones de voluntades que había conseguido en las urnas.

Sin embargo, la clave para que Rajoy llegue a día de hoy fortalecido a las elecciones anticipadas hay que hallarla en los resultados favorables de las citas de 2009. Se recuperó Galicia, en el País Vasco se convirtió el PP en la llave para que gobernase el PSOE y echar al nacionalismo radical del PNV y, de remate, un éxito sin precedentes en las elecciones europeas, denostando al futurista Juan Fernando López Aguilar por el 'carca' (como le definieron en Ferraz) Jaime Mayor Oreja. A partir de ahí, los conservadores comenzaron un subidón en las encuestas que no sólo han superado a los socialistas en el plano teórico, sino que cuando llegó la primera oportunidad, los comicios locales y autonómicos de 2011, el PP dejó para el derribo y liquidación al PSOE.

Ahora, sólo hace falta que lo que Rajoy propone en su libro lo cuente bien, lo exponga adecuadamente en los mítines y encuentros sectoriales. Alguien podrá tildar las ideas que relata como muy simples, pero es que, precisamente, de eso se trata, de no liarse con complejos giros dialécticos, con engañar vilmente a los ciudadanos que, en resumidas cuentas, es lo que hemos tenido en los últimos años. Las líneas maestras que se detallan en Mariano Rajoy en confianza son muy simples de seguir, casi de perogrullo, pero lo triste es que no se han aplicado y así hemos llegado a esta situación de desamparo, de crisis y de tener que meter tijera en todo por culpa de un Ejecutivo que creyó algún día que el dinero público era ilimitado y que podíamos despilfarrarlo como el que le da al bote del jabón de los hoteles. Con esta izquierda se ha perdido la perspectiva del ahorro, de la cultura del esfuerzo.

Gérmenes y chatarra en la fiesta del PCE

Gérmenes y chatarra en la fiesta del PCE

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy completamente de acuerdo con la relación de artistas que actuarán en la fiesta del Partido Comunista Español, en especial con dos de ellos. Una organización tan arcaica, oxidada y anclada en el pasado más rancio y chungo sólo podía contar con gente como José ‘El chatarra’ y Gérmenes. El PCE se ha quedado en eso, en una especie de vertedero de ideas en desuso, pero sumamente peligrosas, radioactivas, totalmente alejadas de la realidad. Estos son los mismos a los que les asusta una estatua ecuestre de Franco, pero se corren de gusto cuando acuden a adorar a la momia de Lenin.

El problema real de esta izquierda comunistoide es que hace ya algunas décadas que sus paraísos se han reducido a lo mínimo. La Unión Soviética se le descompuso hace algún tiempo y sólo les queda Cuba, China, Corea del Norte y, a lo mejor, la Venezuela y Bolivia de dos caudillos muñidores de los grandes fraudes electorales para matar de igualdad pobre a sus ciudadanos mientras ellos se forran los bolsillos y los estómagos.

Desde luego, quien acuda este próximo viernes 16 de septiembre a San Fernando de Henares, podrá vivir una experiencia similar a la sufrida por Michael J.Fox, pero a la inversa. Es decir, en vez de regreso al futuro, será la vuelta al pasado, a esa imagen de una España en proceso de desintegración por unos comunatas que nos metieron en una nefasta Segunda República y que al final desembocó en una cruenta Guerra Civil. Y encima claman por una tercera república. Vamos, para echarse a temblar si cayésemos en manos de estos primos hermanos del 15-M.

Lo que tenemos que tener claro, a día de hoy, es que el comunismo como tal ha muerto, está incinerado, enterrado y volatizado. Todos los regímenes comunistas que existieron en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y hasta principios de la década de los noventa del siglo XX han desaparecido casi en su totalidad. Nadie quiere oír nada de esa igualdad o de que la tierra es para el que la trabaja. Medirnos a todos por el mismo rasero es aplicar la política de la sopa de col para todo el mundo…menos para los grandes patriarcas de puño en alto y pañuelo de Hermes al cuello. Hagan el experimento en San Fernando de Henares y ya verán las vestimentas tan caras y los coches tan lujosos que usan estos sujetos que hablan de revolución, libertad y anticapitalismo. Si Lenin levantara la cabeza, se volvía de nuevo a su urna de la Plaza Roja.

Los quincemeros de Rubalcaba

Los quincemeros de Rubalcaba

No diga movimiento del 15-M, no se dirija a este grupo como el de los indignados. No, ahora los perroflautas y ocupas, los pega-católicos, son los `quincemeros`, pomposa denominación sacada de la factoría Rubalcaba y que le ha dado en primicia, una vez más, a su periódico de referencia, El País. Así que ya lo saben, ahora cuando a usted le ocupen la puerta de entrada a su casa, no pueda transitar por tal o cual calle, la culpa no es de esos elementos abyectos que se dedicaron a hacer de la Puerta del Sol un Valdemingómez o el PIRS de Arico, sino de unos ‘simpáticos’ muchachos a los que Rubalcaba tacha de quincemeros.

Después de la salida de pata de banco de Hessel, con esa indignación focalizada sólo con la derecha, era de esperar que el candidato del PSOE le hiciese un guiño más que notable a esa muchachada y, por supuesto, no ha tenido empacho en decir que comparte muchas de esas propuestas, pero que discrepa, ¡fíjate tú! en la política de papeles para todos. Dice RbCb que en nuestro país no puede entrar todo el mundo al libre albedrío. Pues vaya, al igual que con la fórmula para acabar con el desempleo, tarde llega la recomendación del líder de lo que queda del PSOE, sobre todo porque fue su compañero Caldera el que tuvo la genial idea, aunque no sabemos si alumbrada por la bombilla de otro lumbreras, el señor Sebastián.

Lo cachondo del asunto es que de lo que se quejan los quincemeros es, precisamente, de toda la labor gubernativa que ha llevado a cabo este auténtico equipo de incompetentes, encabezado por ZParo, pero asesorado conveniente y concienzudamente por gente como Rubalcaba. Este Ejecutivo ha sido el que ha provocado el mayo desempleo en España, que ha generado el paro juvenil más devastador, la inconsistencia laboral para quienes acceden a su primera oportunidad, los que no supieron manejar la burbuja inmobiliaria y, peor aún, la pincharon cuando no convenía ni el modo mismo de hacerlo.

Pero, tampoco nos vayamos a sorprender. Rubalcaba vendería ahora mismo su alma al diablo con tal, ya no de ganar, sino de sostener al PSOE en una situación no demasiado desastrosa tras las urnas. Insisto en la idea de que las encuestas a fecha de hoy son las que son, pero el panorama puede tornarse a gris negro el 20-N para un PP que bien haría en no fiarse de los augurios demoscópicos y ya sabemos también como el candidato socialista es un genio de las artimañas y puede movilizar a su favor a los quincemeros, aunque esta vez no haya bombas, trenes, ni muertos con los que hacer un partidismo asqueante y repugnante.

Diez años del 11-S: Más seguros, pero menos libres

Diez años del 11-S: Más seguros, pero menos libres

¿Qué ha cambiado en el mundo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001? Muchas cosas, pero sobre todo la más importante, que nuestra libertad tiene un precio muy alto. Hemos perdido todo tipo de intimidad en cuanto pretendemos salir de nuestras casas, y no digamos nada desde el momento en que decidimos viajar en avión y encima hacerlo rumbo a los Estados Unidos. Entonces, ahí es nada, prepárate por lo menos de tres a cuatro horas de tiempo porque los controles a los que te ves sometido son infinitos, cansinos y repetitivos, aunque también los doy por buenos siempre y cuando se detecten a esas alimañas, a esas ratas de alcantarilla que juegan con nuestra vida como si fuésemos fichas de una ruleta…rusa, nunca mejor dicho. Y lo dice alguien a quien los atentados del 11-S le cogieron en la otra punta del país, en Los Ángeles.

Lamentablemente, sabemos que en cualquier momento estamos expuestos a salir por los aires. Las formas y maneras en que se puede atentar contra cualquier ciudad, contra cualquier aeropuerto, estadio o lo que ustedes se puedan imaginar son incalculables y además fruto de un cerebro enfermo, suficientemente inteligente, pero desprovisto de cualquier cariño por la vida propia y más aún la ajena.

Los mortales no podemos llevar ni un mísero cortauñas, bolígrafos que amenacen con tener una punta muy afilada, agua, perfumen, geles o cualquier elemento susceptible de pasar en pocos minutos de sólido a líquido. Se nos mira a fondo en los escáneres de los aeropuertos, colocar bien el equipaje de mano es arriesgarse a que te lo desorganicen en el control de seguridad. Y, a pesar de todo, comparto que tengamos que soportar esa incómoda seguridad.

De lo que sí me alegro es que al menos el mundo sea hoy un poco más seguro. Es verdad que en este décimo aniversario los Estados Unidos vuelven a estar bajo el fantasma de una amenaza, pero al menos sabemos que no está tras ella un Bin Laden. También es cierto que existen muchas incógnitas al respecto y que queda mucho trabajo por realizar, pero al menos en yanquilandia no tienen la desgracia de padecer al Garzón o al Bermúdez de turno porque, fíjense qué diferencia, mientras en un sitio aún no se ha cerrado judicialmente nada que tenga que ver con el 11-S, aquí, en España, nos dimos mucha prisa en hacer desaparecer los trenes de los atentados del 11-M y culpar de los hechos a cuatro moritos de un locutorio.

Pacto coherente y valiente

Pacto coherente y valiente

Un gesto valiente, decidido y que supondrá un freno a las ambiciones de esa marca blanca de ETA que hace llamarse Bildu. El Partido Popular, después de la bobería que le dio en las elecciones autonómicas del 22 de mayo donde se las tuvo tiesas con la Unión del Pueblo Navarro, su socio natural de toda la vida, ha suscrito un acuerdo para concurrir en sólida coalición y perfecta armonía con los regionalistas de esta comunidad. Las encuestas, es verdad, ayudan a pensarse seriamente hasta qué punto estaban unos y otros dispuestos a arriesgar. Unos, los del PP, porque todo escaño puede ser poco para la mayoría absoluta y los de UPN, porque corrían el riesgo de quedarse sin voz en el Congreso.

Es evidente que Mariano Rajoy erró, y mucho, en su estrategia de antaño de querer montar un PP en una región donde se habían mantenido excelentes relaciones con la formación de Yolanda Barcina. Eso no sólo supuso que ambas formaciones acabasen perdiendo, sino que encima se había dado la posibilidad más que real de que la serpiente etarra volviera a instalarse cómodamente en las instituciones de Navarra. Por lo pronto, Bildu ya consiguió penetrar someramente en este territorio y eso siempre es peligroso porque sabemos cuál será la consecuencia inmediata en cuanto tenga más poder, la extorsión y el tiro en la nuca.

El PP deja a un lado los personalismos, las ambiciones y querer ser el perejil de todas las salsas para volver a la senda de la coherencia. Es verdad que en Génova 13 ya se está preparando un programa serio, mucho más allá de las propuestas mitineras y el hecho de que Rajoy tiene más que serias posibilidades de ser el próximo presidente de España lo demuestran gestos como éste. La guerra civil entre los dos partidos era más que evidente, incluso con puñaladas traperas dentro de la nueva legislatura municipal. Sin embargo, haciendo caso por una vez a los estrategas de campaña, a esos asesores que están para algo más que vestir caros trajes y tener una nómina sideral, los populares aceptan que tienen que llegar a acuerdos con esas fuerzas afines que defienden su comunidad, pero que también tienen clara la idea de la unidad de España.

Alguien podría pensar que el gesto de Rajoy es una bajada de pantalones, pero nada más lejos de la realidad. Es recuperar la vía de la concordia, del consenso. UPN ha sido un socio fiel en los últimos años del PP y, lejos, desde luego, de las actitudes pedigüeñas de ERC, CiU, PNV, CC o BNG, formaciones todas que han sangrado al Estado con sus reivindicaciones y con un Zapatero presto a dar hasta lo que no tenía con tal de seguir ahí, gorroneando en la Moncloa, en La Mareta y en Doñana. Por eso, aplaudo el pacto PP-UPN, porque es de justicia.

Rubalcaba, la marca que no es blanca

Rubalcaba, la marca que no es blanca

Alfredo Pérez Rubalcaba quiere afianzar como estrategia electoral que sólo aparezca su nombre. La marca PSOE pesa como una losa para él (y para cualquiera que fuese el candidato tras siete años infectos de zapaterismo) y en sus apariciones públicas y en su primer vídeo de campaña toda referencia a las siglas de Pablo Iglesias son contadas y rápidamente desaparecen de pantalla, no vaya a ser que haya algún despistado que se dé cuenta del hecho y le vayan a romper la táctica al aspirante de la zurda.

A estas alturas de la película, a pesar de que Rubalcaba quiera ocultar su identidad, es imposible que lo haga. Todos sabemos a qué Ejecutivo ha pertenecido, las decisiones adoptadas, el sí por sistema a las políticas alocadas e imprevisibles de Zapatero. El candidato del PSOE, se ponga como se ponga, no es nuevo ni está separado de la marca del puño y la rosa. Es exactamente lo mismo. Es como esa moto vieja a la que le das una capa de pintura, te la quieren hacer pasar por nueva, pero en realidad su cuentakilómetros está más usado que el c…de la Bernarda.

Pese a todo, Rubalcaba no se rinde, no ceja en el empeño de presentarse ante el electorado como un novedoso producto de márketing. Campaña agresiva, insistente, intensiva y hasta invasiva. Sin embargo, no deja de ser como esos refrescos de cola que compiten por hacerse un hueco entre la Coca Cola o la Pepsi de toda la vida. Puedes hacerles una estrategia publicitaria impecable, pero cuando llega el momento de la verdad, el producto no aguanta el primer embate, y encima su gas tiene menos fuerza que el original. Algo así es lo que le sucede a Rubalcaba, pero no nos pueden dar ese gato por liebre.

Aún así, Rubalcaba es capaz de vender su alma al diablo o, dicho de forma más casera, de avanzar su vídeo electoral a la cabecera amiga, El País. De hecho, la presentación que hizo Elena Valenciano fue un esperpento porque no había nada que mostrar que fuese distinto a lo que ya se había visto en la web del digital de Prisa. Un gesto más del pánico del candidato RbCb a ser implicado o relacionado con el PSOE. Veremos a ver cuánto le dura esta estrategia y, sobre todo, quienes serán sus teloneros en los mítines. Me imagino que no querrá ver ni en pintura al abuelo cebolleta, es decir a Felipe González o, sin ir tan lejos en la Prehistoria, al mismísimo Zapatero. Si por él fuera, los grandes foros se quedarían reducidos a esos encuentros sectoriales que tanto le gusta tener, donde mejor se mueve y convence (engaña) a cuatro incautos que creen que Rubalcaba es una nueva formación política.

'Mas' inmersión a la ignorancia

'Mas' inmersión a la ignorancia

El nacionalismo catalán de CiU es exactamente igual de sectario que el que propugnó durante siete años esa infecta coalición conformada por socialistas, esquerristas e izquierdistas-ecolojetas. Cambian los dueños del corral, pero las políticas siguen siendo en resumen las mismas, es decir, plañiderismo a todo trapo, pedirle todo el dinero del mundo a papá Estado, aunque éste se quede arruinado y, por supuesto, el proyecto estrella, no cejar en el empeño de arremeter contra el castellano. Miren que la lengua vehicular de los españoles está más que marginada en Cataluña, pero a estos secesionistas de cara amable todo les parece poco. Nunca mejor dicho, siempre quieren Mas.

El caso es que el muy honorable presidente de la Generalitat catalana, el señor Arturo, se ha crecido en las últimas semanas y ya avanza que se va a pasar por el arco del triunfo y por la mismísima Sagrada Familia la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a un trato igualitario en el ámbito docente el uso del catalán y del castellano. Es obvio que el pequeño gran caudillo del Mediterráneo noroeste puede hacer lo que le venga en gana, pero es sabedor de que hay un marco legal más amplio y que éste, por una cuestión de lógica metafísica, debería caerle encima de manera aplastante para que aprenda a respetar la diversidad (justo, además, de lo que ellos se quejan que los demás no respetamos). Sin embargo, el precepto de que la ley le desmonte sus políticas fascistoides se ve abortado porque el Gobierno de esta España que malgobierna Zapatero le deja mangonear a su antojo.

Sólo tenemos que observar como uno de esos especímenes que campan a sus anchas en el Ejecutivo estatal, la señora Carmen Chacón, ha manifestado que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia se la trae al pairo. Vamos, casi que le ha faltado reproducir aquellas malsonantes palabras de su admirado humorista Pepe Rubianes, el que decía que se metieran a España por salva sea la parte y que ojalá les explotase. Con declaraciones así, la ministra de Defensa ya se ha retratado, por si alguien aún tenía alguna duda, como una independentista de tomo y lomo. Eso sí, como buena pijo-progre, no le ha hecho ascos ni al dinero de los ministerios (Vivienda y Defensa), así como a los procelosos negocietes de su pareja sentimental. Para eso, sí que se está lista y en formación, para ser la primera en poner el cazo.

En fin, los ciudadanos, especialmente los que habitan en Cataluña y en regiones donde el castellano pueda estar perseguido, ya saben a qué atenerse. Votar PSOE en las próximas elecciones es casi como escoger una marca blanca del nacionalismo, un partido camaleónica que hace concesiones, por muy disparatadas que sean, con tal de mantenerse en el machito. ¡Ojo, tampoco el PP es garante fiel de la permanencia del castellano! Ahí tenemos esas vacilaciones de Feijoo, aunque, todo hay que decirlo, no se llega a la paranoia ni esquizofrenia catalana, donde un rótulo en castellano supone multas administrativas y hasta el precinto y posterior cierre del negocio y eso, guste o no, con la connivencia del socialismo.