Mc Donald`s ha metido la gamba y la pata hasta el mismísimo corvejón. La firma por excelencia del ‘fast food’ ha errado por completo al cambiar su sistema de pedidos. Lo que se suponía que era para lograr incrementar la rapidez en la atención al cliente, se ha convertido en todo lo contrario, en usuarios rebotados y masificados detrás de una cinta a la espera de ser llamados para recoger su bolsa o clientes desesperados porque su comida no llega.
Resulta que a Mc Donald’s no se le ocurrió mejor idea que poner un sistema de pantallas táctiles para que los clientes hagan ahí su encargo, posteriormente se dirijan a la caja y después…a esperar la ‘intemerata’ a que esté preparado el menú. O sea, en vez de acercarte al mostrador, hacer el pedido, que le lo preparen delante tuya y pagar, ahora el sistema es que tú pagas primero y después te echan a un lado (en el caso de que sea un encargo para llevar) o te dan una especie de atril donde va un número y el camarero se las ve y se las desea para encontrarte. Y eso cuando no se hacen la patata un lío y embandejan lo que era para llevar o al revés.
Pues imagínense esta situación en un Mc Donald’s como el de La Vaguada, atestado de gente, sobre todo un fin de semana y encima al lado de los cines y con un estreno como ‘Ocho apellidos catalanes’. Desbordados no es nada para definir lo sucedido el pasado viernes 20 de noviembre de 2015. Los pedidos salían en el orden que a ellos, los de la cocina, les salía de sus mismísimas parrillas, los clientes protestando airadamente y el pelo cresta de gallo del supuesto encargado sin poner orden. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque se ha conseguido algo muy sencillo, que la gente acabe soltando la pasta por adelantado y así ya consigues que el cliente se quede aguardando por el pedido. De la otra manera, pondría pies en polvorosa, claro.
El verdadero ’Black Friday’ no está en Nueva York, Londres, Madrid o París. Está en Caracas y lleva el rostro de Nicolás Maduro.
Sí, el dictatorial presidente de Venezuela ya no sabe como parar la hemorragia de votos perdidos en los sondeos y se lanza a regalar lo que sea con tal de seguir perpetuado en el Palacio de Miraflores.
Todo vale, desde cerdos a taxis, pasando por tablets o becas para los estudiantes. La coña es que ahora dispara todos estos fuegos artificiales en un país que sigue haciendo colas kilométricas para comprar papel higiénico o alimentos de primera necesidad como la leche.
El espíritu de Chávez no le sirve ya a Maduro, que tiene que recurrir a esas artimañas de vendedor de crecepelo.
Pero la ciudadanía no es de memoria frágil o, cuando menos, el hambre le ha hecho perder el miedo. Más si cabe cuando asisten a la encarcelación de gran parte de la misma, con Leopoldo López de punta de lanza, al asesinato de uno de ellos en plena calle (Maduro dice que fue un ajuste de cuentas), o el grito de auxilio de la mujer de Leopoldo, "me quieren matar", presentan unas elecciones que pueden teñirse de sangre y de miedo.
¡Vamos a ver, Willy Toledo! Voy a hacer contigo un ejercicio de pedagogía que, seguramente, lo suscribirían los de Barrio Sésamo. Pon atención, como si estuvieras aprendiéndote el papel de tu próxima película (en el caso de que te llamen para tal fin), y grábatelo en la cabeza.
Mira, Toledo, esos tipos encapuchados que van con metralletas y entran en salas de fiesta disparando a todo lo que se mueve no son hermanitas de la caridad, son unos yihadistas muy hijos de puta que matan a todo aquel que se mueve. Tienen odio a lo occidental porque así lo marca su religión, pero también es verdad que a esta gentuza el Corán se la pela. Asesinan porque así está insertado en su código genético. Si te hubiesen pillado por medio en Bataclán, seguro que no estarías a esta hora escribiendo imbecilidades por las redes sociales.
Otra cosa más. En Cuba la gente se muere de hambre y tú mismo sufriste en tus carnes el no encontrar sartenes para cocinar tus platos favoritos caribeños. ¿Tú sabías que allí se encarcela a la gente por el simple hecho de quejarse porque no tienen un triste mendrugo de pan con el que poder irse a la cama con algo dentro del estómago? Seguro que tú te partirás de risa mientras te fumas un buen habano y a pasártelo en grande sólo o en compañía (principalmente en horizontal).
Admiras a Venezuela y Bolivia como democracias modificas. Sí, tan modélicas son que en una se cargan a los opositores al régimen de Maduro a balazo limpio y en la otra, por ejemplo, amordazan a la prensa (bueno, esto también se hace en Caracas, pero como hace tiempo que ya liquidaron cualquier medio libre…).
Y ahora, repite conmigo: “El yihadismo es pernicioso para el mundo occidental, Europa es buena y las dictaduras caribeñas nefastas”. Venga, un esfuerzo, que seguro que la neurona que tienes para vomitar en el Facebook te da para eso y mucho más.
Mariano Rajoy tiene por asesores de comunicación a Pepe Gotera y Otilio, chapuza a domicilio. De otra manera no se entiende que en el debate electoral en el que se darán cita las cuadra fuerzas con opciones reales de conformar Gobierno a partir del 20 de diciembre de 2014, el presidente y candidato a la reelección mande a la vicepresidenta y número dos por Madrid al plató de Atresmedia. ¿Nos hemos vuelto locos?
Lo cierto es que Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias van a encontrarse con una ventaja inesperada, la de sacudir hasta la extenuación a Rajoy por su incomparecencia. Da igual que los argumentos que lleve Soraya Sáenz de Santamaría sean mejores que los del resto o que le dé sopas con ondas a todos sus contrincantes. En el fondo del debate lo que va a trascender es la ausencia de quien es el actual jefe del Ejecutivo, que aspira a seguir siéndolo, y que no se atreve a dar la cara en una cita pública. ¿Miedo o desprecio a los rivales? De cualquier modo, siempre será un punto negativo, bien por cobardón o bien por despreciativo.
Lo peor de todo es que un buen político como es Pablo Casado tuvo que prestarse a hacer el Don Tancredo diciendo que Rajoy no tenía tiempo para acudir a todos los debates, que tenía reuniones muy serias a las que asistir y, sobre la marcha, se te ocurrían eventos del peso de acudir a ‘Tiempo de Juego’ (COPE) o hacer el cocinillas con Bertín Osborne en TVE. En fin, actos a los que no podía renunciar como todo el mundo puede entender y comprender perfectamente (ironía modo on).
La única explicación que aún no he escuchado para intentar justificar la espantada de Rajoy en el debate de Atresmedia es que tal vez, pensando en las peticiones de Rivera tras el 20-D, ya se piense en Soraya como presidenta real, que Rajoy no pase de ser un hombre de paja que estará en los carteles electorales, pero que acabe fuera de la acción de Gobierno por obra y gracia (y votos) de Ciudadanos.
Ya tardaban en salir, pero aquí están reverdeciendo viejas pancartas. Los millonarios de los Bardem, unidos a la nueva savia de la política más populista española conformada por Carmena, Monedero, Colau, Kichi y comparsa, se han unido en torno al manido ‘No a la guerra’ a ver cuántos votos pueden sacar sacudiendo el nogal electoral.
Estos sujetos creen que el árbol que zarandearon en 2004 les va a dar los mismos frutos ahora. La diferencia es que en aquella convocatoria con las urnas España ya llevaba tiempo metida en la guerra de Irak. De hecho, en las municipales de 2003 ya estaba en plena cúspide la patulea de pancarteros saliendo por las calles y montando el circo en la gala de los premios Goya.
Ahora, en cambio, nuestro país no está inmerso en los bombardeos de Siria. Es más, Mariano Rajoy, que le afeó en su momento a Aznar que fuese tan beligerante y se dejase retratar con Bush en la famosa foto de las Azores, acuérdense de la famosa frase de “tú y tu maldita guerra”, no quiere ni en pintura despertar a la bestia del ‘No a la guerra’ ni a las bestias que portan las cochambrosas pancartas y pegatinas rojinegras.
Estoy convencido de que toda esta pandilla pacifista está esperando que se produzca la ecuación por ellos deseada: que el Gobierno de España diga que apoya a Francia mandando tropas a Siria y que al minuto siguiente nos metan otra bomba en Atocha, en Chamartín o en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas para volver a rodear las sedes del PP y que salga el Rubalcaba o el Monedero de turno a decir que este país se merece a un presidente que no les mienta. Los hay tan sicarios que no les importa que vuelvan a morir 192 personas con tal de que haya un vuelco electoral. ¿Apostamos?
Es un simio mononeuronal. Dani Alves, excelente lateral del Fútbol Club Barcelona, no se conforma con ser protagonista sobre el terreno de juego. El brasileño tiene que montar líos e incendios constantemente. Le encanta ser el centro de toda la atención, auque sea haciendo el mono, algo que, por otro lado, no se le da nada mal a la vista de sus repetidos shows circenses.
De hecho, Alves viene siendo como las polillas. Ella ven una luz y allá que van a revolotear. Él ve una cámara de televisión y se pone a hacer el indio que si no hubiese un mañana. Es un payaso en toda regla y la culpa, en gran parte, la tiene un club, el Barcelona, porque no se le ha llamado al orden. O si se ha hecho, no parece que haya surtido efecto en el reducido cerebro de este sujeto.
La última ‘monada’ de Alves fue en la rueda de prensa previa al partido de la Champions League ante la Roma. A una pregunta del compañero Escolán, de Radio Marca, el ‘soplapolla’ del lateral culé empezó a hacer todo tipo de muecas simionescas ante la cámara, a sabiendas además de que se estaba grabando todo, y tras su repertorio de gestos a lo Jim Carrey en versión macaco, dijo que no respondía ni a Marca ni a AS, que a lo sumo, como hizo Mourinho, respondería a los directores de ambos medios. Como el plano ofrecido sólo era el de él, las únicas risotadas que se vieron fueron las del jugador, pero me malicio que algún compañero de Mundo Deportivo, Sport, TV3, La Vanguardia o El Periódico también aplaudirían, aunque fuese por lo bajini, el bochornoso numerito del futbolista.
Ahora bien, tampoco me viene extrañando esta actitud por parte de alguien que tiene como amigos y compañeros en el vestuario a gente como Piqué y Neymar. Los juntas a los tres y difícilmente tocan a una neurona por caletre. Claro, así explicar que a uno lo piten por todos los campos de España o que el otro, cuando imputan al presidente que lo fichó, Rosell, suba una foto a Instagram como si aquello no fuese con él. Con gente así, evidentemente, la tontería, que ya iba insertada en el ADN de ‘chimpancé’ Alves se multiplique hasta el infinito. ¡Qué manera de desperdiciar el talento futbolístico!
¿Hacia dónde se encamina esta sociedad? De verdad, ¿alguien cree que tenemos remedio o, directamente, estamos abocados a caernos por el precipicio de la insensibilidad más absoluta y el desprecio por la vida del prójimo?
La noticia del asesinato en Las Palmas de Gran Canaria de la joven universitaria Saray a manos de un joven que subió a su casa porque previamente le había llamado la atención por el ruido que armaba con un videojuego y, al parecer, le hizo perder la partida, nos hace pensar que todos nos vamos por el desagüe, que no tenemos arreglo ni queremos tenerlo.
Que alguien pueda acabar con la vida de otra persona por la simple razón de perder una partida en un juego on line nos pone en la tesitura de pensar que estas nuevas tecnologías nos están haciendo perder el oremus, que igual nuestros jóvenes no están mentalmente preparados para pasarse horas delante de una pantalla y luego saber discernir que la vida no es una pantalla virtual más, que si liquidas a una persona no salen unas letras de ‘Game over’ y vuelves a iniciar la aventura. No es reversible.
Lo peor del caso es que el joven que mató a Saray, un tal Alberto, acabará recluido en un manicomio y, a poco que el tratamiento surta efecto saldrá a la calle en unos pocos años y, con un poco de mala suerte, volverá a cometer otro asesinato similar porque no habrá nadie que le impida acceder a otros juegos y que repita un comportamiento similar cuando algún vecino le reprenda por estar a voz en grito en un bloque de viviendas perturbando el descanso y la paz del resto del vecindario.
Desde luego, ya pueden venir todos los psicólogos y psiquiatras del mundo mundial e interplanetario que, por mucho que quieran explicarme sobre la psique de este facineroso, no podrán justificarme en modo alguno que haya un solo motivo para este cruel asesinato. No puede haber una razón más allá de que ya el individuo nació con una tara mental o que sus padres jamás le explicaron la diferencia que había entre lo que él veía en una pantalla y lo que en realidad pasa alrededor de él, que, efectivamente, puede ser también otra gran pantalla, pero de dimensiones infinitas y en donde determinadas acciones tienen mortales e irreversibles consecuencias.
Sinceramente, uno lo escribe y piensa que es una broma, de mal gusto, pero una broma más propia de un diario satírico. Pero no, ha sido real y justo al lado de nuestra casa, en este paraíso terrenal donde nunca parece suceder nada, pero en cuanto levantas la alfombra tenemos una crónica de sucesos tan sumamente siniestra que haría salivar al mismísimo redactor jefe de El Caso.
La derrota del Real Madrid frente al Fútbol Club Barcelona (0-4) ha puesto en el disparadero a su entrenador, Rafa Benítez. El técnico merengue ha quedado cuestionado y prácticamente sentenciado ante su afición, pero no es el único ni el principal culpable de esta situación. El responsable número uno está sentado en la planta noble del Santiago Bernabéu y se llama Florentino Pérez.
El presidente del conjunto merengue volvió a repetir los errores de antaño en materia de gestión deportiva. Si en 2003 le daba el finiquito a Vicente del Bosque porque le parecía un técnico de imagen anticuada que no pegaba para nada con el Madrid galáctico que él soñaba, en 2015 metía una vez más la pata al echar a Carlo Ancelotti porque, según él o algún consejero con menos luces que una patera, el equipo se había aburguesado. Lo que olvidaba Florentino Pérez, cual amnésico recalcitrante, es que el técnico italiano le había dado la Champions doce años después, amén de la Copa del Rey, la Supercopa de Europa y el Mundialito de Clubes.
Lo de fichar a Rafa Benítez, tal y como quedó demostrado anoche, fue para tener en el banquillo del feudo de Chamartín a un pelele capaz de obedecer sin más los deseos del mandamás merengue. Así las cosas, el entrenador, queriendo contentar a su jefe, colocó a los jugadores que más pasta le han costado al club. Lo de Benzema, con más de un mes sin jugar y encima con todo el lío de su escándalo sexual, fue para nota. Pero, evidentemente, fue a lo sencillo. Pensaría que ante una derrota contra los culés tendría bula papal si alineaba a los niños bonitos del presidente que a los jugadores que realmente se lo merecían por rendimiento.
Las casas de apuestas ya se frotan las manos pensando cuándo saldrá disparado hacia el INEM. ¿Aguantará esta semana donde hay partido de Champions ante el Shaktar y Liga frente al Eíbar? Está claro que una derrota más supondrá que el club guillotine a Benítez, pero también será el principio del fin de Florentino Pérez, al menos en el índice de popularidad, que se quedará sin el escudo protector. Pero vamos, que la presidencia seguirá siendo suya porque los socios aprobaron lo que aprobaron en su momento, que para competir por la presidencia hay que aportar un aval multimillonario…y Florentino sabe que pocas personas en el mundo pueden arriesgar su patrimonio para presidir el club de balompié más rico y laureado del planeta.
Lo de esta mujer no tiene nombre. Olvido Hormigos vuelve a dar una muestra más del respeto que le profesa a su familia, en especial a sus hijos, despelotándose una vez más en una revista.
En esta ocasión, la exconcejal socialista de Los Yébenes no deja nada a la imaginación en Primera Línea. Se desnuda al completo y se le ve absolutamente todo. Ella, que dice estar orgullosa de ello, luego es la que se cabrea como una demonia cuando le sacan sus escarceos y demás historias y alega que respeten a su familia. Pero muchacha, si la primera que le faltas al respeto eres tú. ¡Pobres niños cada vez que sale su madre en un medio de comunicación!
Y es que, claro está, cuando no hay más que serrín en su cabecita, porque es que la señora es para verla en las entrevistas en televisión, una zote de mucho cuidado, tiene que suplir esa falta de habilidad lingüística con posados como Dios la trajo al mundo. Esta que pide que no se comercie con su vida, es la primera en ponerla ante el escaparate, imagino que a buen precio, porque las promociones del todo gratis del vídeo porno de marras ya se acabaron y se retiraron del mercado hace tiempo.
Ahora, con este nuevo despelote, la señora Hormigas busca un hueco en ‘Supervivientes’ o tener un sillón en este tribunal del despelleje llamado ‘Sálvame’ y, en el caso de que las cosas no vayan bien, volver a la política. Si yo fuese la mujer de Pedro Sánchez, tendría cuidado, que esta quiere trincarse una noche al secretario general de los socialistas.
Debe ser que el pobre chaval se fumó los restos pasados de fecha que quedaban en el Johnny o que ya era así de nacimiento. Lo cierto, debo reconocerlo, este sujeto me produce envidia sana. Sí, Facu Díaz, un hombre orondo que escribe y parlotea como un secuaz al dictado de las dictaduras iraní y venezolana (Público.es y La Tuerka), es feliz.
Él vive en su mundo de golosinas (no te las comas todas, glotón) y como no hay problemas en el mundo, no hay 129 muertos en París, el pobrecito tiene que rebajarse a escribir sobre mí. Sí, Facu, yo estoy feliz de ser asalariado de Alfonso Rojo y no me avergüenzo de ello, al contrario. Me enorgullece. Al menos nadie me puede afear que mi nómina la paguen los sanguinarios iraníes o los torturadores chavistas. He ahí la diferencia querido.
En fin, para que lean ustedes las mamarrachadas de este sujeto y comprueben o no si se ha pasado de la raya, lean ustedes íntegro el artículo que me dedica en una publicación, Público.es, que recibe pasta de países nada recomendables. Aquí el enlace original para que nadie pueda decir que manipulo las palabras de Faquirrín -Hay locos en internet-:
El título de un cortometraje de los magistrales Venga Monjas me servirá para advertirles de lo que quiero explicar en este post: “Hay un loco en Internet”. Ese loco tiene nombre: Alfonso Rojo. Dirige un periódico digital, y en él se dedica al periodismo mierder para mentes de corto alcance.
Tengo que reconocer que entre las ideas absurdas que golpean las paredes de mi cráneo como un salvapantallas, de vez en cuando, Alfonso Rojo produce un debate en mi cerebro. ¿Debo denunciar públicamente lo que hace en su periódico, y así alimentar a la bestia, o debería quizá ignorarle y dejarle continuar con su máquina del fango constante? Pasaré de Alfonso y voy a mostrarles en su lugar lo que hacen sus secuaces. Utilizaré dos casos recientes, que además tienen que ver con un tema de actualidad especialmente delicado:
En primer lugar, el de Carlos Bardem. Tras los atentados de París, el actor publicó un mensaje en su cuenta de Twitter, en el que decía lo siguiente:
“El horror.., el horror en #París. El odio solo genera más odio. ¿Quién creó, entrenó, financió al monstruo desbocado? El negocio del miedo.”
Alguien normal ve en este tuit la conmoción de una persona que, además de expresar su rechazo, se hace preguntas y busca una reflexión colectiva sobre el origen de la barbarie. ¿Están preparados para lo que viene ahora? Agárrense fuerte y vean cómo Juan Alonso Velarde, “periodista”, “titulaba” esta “noticia” en el “periódico” de Rojo (verán que el uso excesivo de las comillas está más que justificado): “El desbarro del estalinista Carlos Bardem justificando la matanza yihadista.” Beban agua y cuando estén ustedes preparados, sigan leyendo.
Velarde entiende que Bardem justifica la matanza de más de 130 personas en París. Le parece una buena interpretación y lo publica. Él es el Jefe de Política del periódico de Alfonso Rojo. Nada le puede parar. Tiene carta blanca para publicar este tipo de cosas sin problema alguno. Pero Velarde, a sueldo de Rojo, tiene más objetivos en su punto de mira. Como no podía ser de otra manera, había que aprovechar la conmoción de toda Europa para atacar a Podemos. “Vamos allá, ¿no?” debió sonar en su cabeza.
El 13 de noviembre, la noche de los atentados, la cuenta de Twitter @PodemosAnchuelo, publicaba el siguiente tuit:
“Lo sucedido en París tiene su seno en el expolio que el capitalismo occidental ha infringido al mundo árabe. El Islam es una religión de Paz.”
Este es, claramente, un caso para nuestro amigo Juan Velarde, que se pone manos a la obra y titula: “Podemos Anchuelo justifica la masacre de París”.
¡Un momento! ¡Algo pasa! La comunidad tuitera se moviliza para hacer llegar el siguiente mensaje: La cuenta de Podemos Anchuelo es un fake. Es decir, no pertenece a Podemos, ni representa a Podemos. Más bien, es una cuenta creada para lanzar mensajes en nombre de la formación morada y perjudicarles. Pero, ¿os pensáis que la realidad va a detener al Jefe de Política de Alfonso Rojo? ¡En absoluto! Se reafirma, mantiene el titular, y publica un vídeo dando explicaciones.
En el vídeo, afirma lo siguiente: “Es tan sencillo como decir que no tienen nada que ver con @PodemosAnchuelo, que es un perfil falso, y ahí hubiera acabado la discusión. Pero claro, nadie de Podemos sale a decir lo contrario.” Olvida Velarde que Podemos hizo exactamente eso: “La cuenta de @PodemosAnchuelo es una cuenta fake cuyas opiniones son absolutamente ajenas a las de nuestra organización.” aclaraban por enésima vez en el mes de enero. Hubo noticia sobre aquel comunicado. Aquel día, Velarde libró.
En un margen de 24 horas, un medio digital consiguió hacer creer a un puñado de personas que Carlos Bardem y Podemos justifican la barbarie yihadista. Y el debate vuelve a mi cabeza: ¿Debo darle bola a esta gente? Pues creo que mientras la televisión pública siga dándole voz al director de ese panfleto vomitivo, lo seguiré denunciando.
Esta mujer no aprende a tener la boca cerrada ni siquiera cuando engulle como una posesa toneladas de croquetas. Beatriz Talegón, diga lo que diga por las redes sociales, fue expulsada del programa ‘Más claro agua’ (13TV) por mitinera, maleducada y mentirosa, soberanamente mentirosa.
El problema que tiene esta mujer, aparte de ser una mendaz de tomo y lomo, acusando a todo el mundo de manipular, cuando la única que manipula la realidad es ella, es que se creyó el centro del universo un buen día de buena mañana cuando se pegó un speech en un congreso de socialistas europeos criticando los lujos de la vieja guarda progresista. Las televisiones le dieron carrete y ella se pensó que todo el monte era orégano y que de ahí a ser la sucesora de Rubalcaba no había más que un trecho. ¡Craso error, croquetera mía!
Cuando vio que en el PSOE el mediocre de Pedro Sánchez le cerraba el paso, empezó a moverse por la izquierda más radical a ver si se hacía un hueco en Podemos. Pero ni tiene parentesco con Iglesias ni lleva coleta. Es más, con esa pinta de marimacha, en el partido morado no querían ni verla y se dedicó a engatusar a gente de cierto renombre para construir una especie de partido revestido de organización que reivindicase la auténtica y verdadera izquierda. Pero claro, yendo al lado de otro ególatra como Baltasar Garzón, el proyecto estaba condenado al fracaso.
Ya sólo le quedaban las tertulias como forma de promoción y, como no podía ser de otra manera, también la ha pifiado por bocas, por auténtica bocazas metepatas. Y eso que Isabel Durán ya le había dado algún que otro toque porque enseguida sacaba su patita sectaria. Pero el bochornoso espectáculo que ofreció el 18 de noviembre de 2015 fue la gota que colmó el vaso y que hizo plantarse a la periodista con un ‘hasta aquí hemos llegado’. Así que nada, a seguir comiendo croquetas o palomitas. Lo que más te guste mamarracha del demonio.
Es la doble vara de medir de toda la vida. La abuelita populista Manuela Carmena, a la sazón alcaldesa de Madrid, no quiere poner el belén cristiano de toda la vida en el Ayuntamiento de Madrid porque aduce que todos los madrileños no profesan la religión católica. Bien. Compremos el argumento de la edil podemita.
Sin embargo, la señora alcaldesa decide colocar, al igual que ya han hecho otros regidores madrileños, la bandera del orgullo gay durante la semana de celebración de este movimiento. ¿Quiere decir con esto Carmena que los madrileños en su totalidad somos de la acera de enfrente? A ver, si compramos el argumento de los belenes, tendremos que comprar éste, ¿no? ¿O es que tal vez hemos olvidado el factor sectarista y anticlerical que adorna a esta jueza jubilada metida a política?
Ese es el problema de quien se mete en camisa de once varas cuando lanzan a lo loco un argumento. Claro que en Madrid, como en el resto de España, hay personas que no comulgan con la religión católica ni con los belenes, pero no por ello hacen una cuestión de estado. El que quiera los visita y quien no quiera no. Pero no se puede faltar al respeto a millones de creyentes que sí queremos ver el belén y esta viejecita de las magdalenas nos lo vuela porque le sale de los mismísimos.
Eso sí, los madrileños tenemos que tragarnos la mamandurria de lo del orgullo gay sin rechistar. ¡Oiga, que sí, que uno es tolerante, pero que ya está bien de que sólo se respeten las creencias de una trinchera y que a las ideas de los otros le vayan dando! Pues no señor. Si en mi ayuntamiento no cabe un belén cristiano me empieza a dar por culo (nunca mejor dicho) la bandera y el atrezzo del día del orgullo gay. Dicho con todo respeto.
Las redes sociales, qué duda cabe, se han convertido en una herramienta esencial, casi imprescindible en el devenir cotidiano. Cualquier empresa que se precie dispone hoy en día de perfil en las principales páginas, ya sea Twitter, Facebook, Google Plus, Linkedin y no digamos cualquiera de nosotros. Ya es casi buscar la aguja en el pajar encontrar a alguien de nuestro entorno que no está metido de lleno en esas redes. Forman parte de nuestra vida y con ellas tenemos que convivir, aunque también merita una serie de reglas esenciales a cumplir si no queremos llevarnos disgustos innecesarios que pueden llevar, incluso, al despido laboral.
Eso es lo que le pasó a un trabajador de una empresa británica en Norwich. El incauto no tuvo mejor ocurrencia que subir a su perfil de Facebook la imagen de la chaqueta de un compañero suyo (cierto es que la prenda era de verdadero friki) y poner un comentario hiriente al que, rápidamente, se sumaron otros empleados de la compañía. Sin embargo, a sus jefes no les hizo ni pizca de gracia y decidieron poner de patitas en la calle al incauto por dar una pésima imagen de la empresa en las redes sociales.
Y es que haciendo un rápido recorrido por los perfiles de gente que conocemos a veces nos podemos llevar las manos a la cabeza cuando vemos como cuelgan sin asomo de reflexión alguna las fotos y vídeos de juergas salvajes, de mensajes en contra de la propia empresa para la que trabajan o fotos que son, cuando menos, de dudoso gusto y que pueden invitar a un superior a pensar si ese empleado les merece la pena tenerlo en nómina.
Cierto es que hay un pensamiento lógico por parte de aquellas personas que defienden que uno no debiera colgar su vida personal, por muy anodina que sea ésta, en las redes sociales. Puede ser cierto, sin duda, pero entonces entraríamos en colisión y contradicción con lo que es el propio concepto de red social. Si nada tienes que enseñar o mostrar, ¿para qué te haces un perfil en Facebook, Twitter o Instagram? Es casi como apuntarte a un gimnasio y pretender seguir con una dieta a base de diez hamburguesas diarias. O haces una cosa o la otra, pero las dos a la vez no es posible
Escriben mis compañero de ABC Canarias que Paulino Rivero lo tiene en chino si ahora mismo quisiera acceder a la presidencia del Club Deportivo Tenerife. ¿La razón? Que en su última etapa como mandatario canario otorgó a la directiva que preside su amigo Miguel Concepción una morterada de millones en subvenciones, concretamente 3,4 kilos, que harían no sólo incompatible legalmente, sino totalmente indecoroso que alguien de la esfera pública pase a presidir la entidad a la que regó de pasta desde su atalaya como jefe del Gobierno regional.
No obstante, y conociendo como funcionan las cosas por estos lares, tampoco sería de extrañar alguna canchanchanada autóctona, que al final se trastoquen normativas legales para que, curiosamente, al final el de El Sauzal pueda acabar presidiendo el club del Callejón del Combate sin que sea un obstáculo la inyección económica dada desde Presidencia del Gobierno canario.
Independientemente de trampas legales o no, el simple hecho de que Rivero pudiera ser el presidente del conjunto blanquiazul resulta a todas luces indecoroso. Todos fuimos partícipes en 2006 como se gestó la llegada de Concepción a la entidad deportiva, aquella comida en un conocido restaurante del norte de Tenerife y como el designado era, curiosamente, Miguel Concepción, amigo íntimo del político nacionalista. A nadie se le oculta que los deseos del mandatario de Coalición Canaria eran, ni más ni menos, que acceder a la presidencia del Tenerife, pero su designación como candidato al Ejecutivo autonómico sí le suponía un verdadero obstáculo, así que nada mejor que para asegurarse la línea continuista el poner a un hombre de paja como Concepción.
Así las cosas, durante los años de Gobierno de Rivero al frente de la presidencia regional, al Tenerife no le han faltado subvenciones que en otros tiempos no llegaban ni con tanta facilidad ni con tanta frecuencia (en este capítulo siempre se notaban a los mandatarios en el cargo los colores de su camiseta deportiva). Sin discutir la conveniencia o no de esas ayudas, lo cierto es que la última entrega, de más de tres millones de euros, no fue nada cristalina dado el grado de ocultamiento de la misma.
Desde la lejanía, desde Madrid, veo que este acceso de Rivero a la presidencia del CD Tenerife no sólo sería totalmente indecorosa, sino que de nuevo al equipo llegaría otro mandatario que no llegaría a la directiva blanquiazul para servir, sino para servirse. La afición tinerfeña se merece en el club alguien que venga con ideas, que delegue en las áreas correspondientes y que no quiera venir como un Dios todopoderoso y omnipotente que, en cuanto el balón no entre, se dedique a fichar y a destituir entrenadores como un Concepción cualquiera. El CD Tenerife, en definitiva, necesita gestores y no ególatras de medio metro.
Les da igual que haya más de 100 muertos por un ataque yihadista. Les puede su soberbia, su sectarismo y sus ganas de meterse con todo lo que huela a imperialismo.
Beatriz Talegón, Carlos Bardem, Pablo Iglesias o Willy Toledo pertenecen a esa estirpe de analistas que ven la vida con su peculiar prisma, el de culpar a la vieja Europa, a Israel o a Estados Unidos de perpetrar atrocidades contra la humanidad. Da igual quién porte las armas y quién dispara contra centenares de personas en una discoteca del centro de París. La cosa es disparar dialécticamente contra Bush, contra Aznar o contra Netanyahu.
Empezamos con la croquetera Beatriz Talegón, la socialista-podemita indefinida que lo primero que pide en sus reflexiones sobre lo de París es un ‘No a la guerra’, lema que les funcionó muy bien a estos progres de trapillo, pero que luego bien que olvidan cuando los suyos, empezando por el pacifista Zapatero enviaban tropas a otras zonas de conflicto.
Seguimos con el hermano de Javier, de los Bardem de toda la vida, que pone el acento en culpabilizar al capitalismo de la matanza de París. Otro genio del análisis político que, como le vaya como su restaurante, acabará mendigando papeles en películas de serie B. ¡Ah no, que esas son las que protagoniza de siempre!.
Pablo Iglesias, por su parte, hubiese sido un extra sensacional en aquel anuncio de ‘y el Plus, para el salón’. Para el de Podemos todo se resuelve con un consejo de paz, que no se puede legislar en caliente. Sí, claro, dejemos que se enfríen los cuerpos para darle tiempo a estos hijos de Alá o de Satanás a perpetrar nuevas barbaries para ganarse el descanso eterno. No se puede ser ni más petulante ni más memo.
Y acabamos con el mamarracho cum laude, Willy Toledo, el sujeto que necesita vomitar su ración diaria de bilis sobre el teclado. Y, cómo no, para él, experto opinador defecante, lo de París es culpa directa del gobierno de Francia y de Hollande. Este personaje, actor mediocre donde los haya, haría bien en irse a Cuba, recluirse de por vida allí y que le pongan una orden de alejamiento de cualquier cibercafé de la isla caribeña o, al menos, que le pongan bloqueos a páginas como Twitter o Facebook, dado que son más peligrosas para su salud mental que un kilo de marihuana que, por otra parte, a veces es lo que parece que se ha fumado viendo las chorradas que suelta.
¿Por que Podemos no pone de una puñetera vez una denuncia al responsable del perfil en Twitter de Podemos Anchuelo? ¿Tal vez porque no es un fake? ¿Tal vez porque está en el fondo de acuerdo con sus bestialidades en la red social? Si yo pertenezco a un partido y alguien intenta desacreditar mi marca aunque sea desde un lugar tan perdido en el mapa como Anchuelo, al que sea se le cae el pelo. La denuncia virtual y en papel la iba a tener ipso facto.
Podemos Anchuelo, por mucho que se empeñen los acólitos podemitas en decir que es un fake, actúa cada vez que hay un atentado de las características del de París para justificar la matanza. No verás a nadie de Podemos enmendarles la plana. Nadie les recrimina por parte del partido. No reconocen la autoría, pero tampoco saltan a la yugular. Deben ser tuiteros de buena voluntad los que con mensajes masivos a Twitter, a los perfiles de Guardia Civil y Policía Nacional logran que a estos nefastos sujetos le cierren la cuenta o, al menos, se la suspendan.
El problema es que no es Podemos Anchuelo el único que acaba encontrando una justificación para la carnicería en París. Sólo hay que mirar los perfiles de Beatriz Talegón o de Carlos Bardem. A una le parece que hay que responder con paz y no con guerra y el otro acusando a Occidente de alimentar al monstruo yihadista. Lo peor es que se quedan tan anchos y se correrán del gusto cuando ven tantos mensajes en su timeline (muchos de ellos deleznables, dicho sea de paso, porque las amenazas no pueden justificarse bajo ningún concepto) y tantos retuits.
Como bien decía esta misma mañana del 14 de noviembre de 2015 el editorial de ABC, estamos en una guerra y esto no se soluciona con parches o con soluciones parciales. Hace falta un plan global de ataque contra estos facinerosos, aunque a la croqueta Talegón no le guste el belicismo y prefiera el paz y amor ante la masacre islamista. Sí, sí, tú sigue así que a este paso no quedará viva ni la cabra del islote Perejil.
Lo de Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid es la metodología de la ocurrencia, de la improvisación, de la bisoñez y de un equipo de concejales que más bien parecen unos guaitrapas y ecologetas a sueldo, a un sueldazo mucho más sustancioso y seguro que el de Nescafé.
La que ha montado el cuadro de mando del gabinete podemita de la abuela populista con el tema del tráfico y la contaminación en Madrid es de órdago a la grande. A nadie, absolutamente a nadie, que tenga que coger el coche para entrar o salir de Madrid en estas últimas semanas puede quedarle la más mínima brizna de ganas de volver a votar a esta jubileta y a su banda de mariachis.
No sólo están haciendo el ridículo más espantoso tomando medidas a salto de mata, cabreando a todo bicho viviente, sino que encima no saben qué puede pasar en los próximos días. Son tan ineptos y no saben adónde han llegado que piensan que la contaminación es una herencia de Ana Botella cuando en realidad, los que conocemos bien esta ciudad, sabemos que la famosa boina de polución ya viene desde décadas atrás. En los años 90, viniendo en avión desde Tenerife, era ir todo el vuelo viendo el paisaje nítido por la ventanilla y al aproximarte a Madrid no ver casi un pijo, especialmente en este tramo de noviembre a abril, cuando todo quisque está con las calefacciones.
Vamos a ver cuál es la nueva patujada de esta pandilla de incompetentes, que puede ir desde el tema de dividir los coches que puedan circular en función de la terminación de la matrícula o del color de la carrocería. Son peores que el que asó la manteca.
Es un tonto contemporáneo. Gerard Piqué no puede negar que tiene por cerebro una única neurona que le da para lo que le da, es decir, hacer el payaso, mentir o para hacer proselitismo de la independencia catalana. El muchacho no da para más.
Piqué, al que decenas de aficionados han vuelto a pitar a su llegada a Alicante con la Selección Española, ha vuelto a montar el numerito acusando de manipuladores a empleados del Getafe asegurando que ellos derramaron y esparcieron la pintura que él había guardado en la taquilla del Coliseo Alfonso Pérez.
El problema es que en el vestuario no hay taquillas, lo que demuestra la mentalidad de Párvulos del marido de Shakira, que ni tan siquiera sabe mentir. Sin embargo, pese a pillarle en la trola, Piqué insistió en seguir con la mentira y echarle la culpa a la prensa de Madrid, gran solución de este sujeto cuando ya no tiene trampas para escapar.
De Piqué poco más se puede esperar. Alguien tan sumamente payaso, capaz de faltarle el respeto a sus compañeros del Getafe saliendo disfrazado de mamarracho en la rueda de prensa del rival, no puede ser tenido en serio, aunque bien que se queja luego del trato que a él le dispensan.
Eso es lo que tiene ir de payaso por la vida, que te cogen la matrícula y ya no te libras de los pitos así pasen 100 años. Pero encima este separatista miente como un bellaco y cree que los demás nos vamos a tragar sus trolas aviesas. Una buena pitada rompetímpanos te mereces ante Inglaterra a ver si dejas la Selección de una puñetera vez.
Primark Gran Vía, un exitazo sin precedentes para todos aquellos iluminados que desde determinadas administraciones pretenden ahogar cada vez que algún empresario tiene la feliz idea de apostar por nuestro país. Casi un mes después de la apertura, el 15 de octubre de 2015, este establecimiento de origen irlandés, sigue congregando a ingentes cantidades de clientes y de simples curiosos. Da igual que sea un miércoles en plena mañana y día laboral, el centro comercial tiene un volumen de potenciales compradores que asustaría al más pintado. Pero es lo que tiene cuando alguien acierta de pleno en su concepto de negocio, que no hace falta arrastrar a la clientela, ésta viene al igual que las ratitas seguían al flautista de Hamelin.
En nuestro caso, dejamos que pasaran varios días y alguna que otra semana hasta arriesgarnos a meternos de lleno en el cogollo. Por suerte, ya no había que estar aguardando cola para entrar en el recinto, pero sí esperar un buen rato en los ascensores para acceder a las diferentes plantas. Luego, en cada planta, muchísimas personas, aunque según lo que nos contaban los dependientes, nada que ver con lo que fueron los primeros días tras la apertura donde no había forma humana de dar un paso por la tienda. Pero nosotros somos así y nos encanta meternos en el mogollón aun a riesgo de acabar pisoteados.
Y lo importante, ¿merece la pena comprar en Primark? Por supuesto. Antes de ir tuve la oportunidad de leer alguna que otra crítica más bien demoledora, sobre todo una muy graciosa que acusaba a la empresa de tener mucho producto manufacturado en China y que la relación calidad-precio estaba muy cogida por alfileres. Claro, y las grandes marcas que fabrican productos deportivos también se aprovechan de la flexibilidad del mercado asiático y seguramente ese mismo medio no hablaría con tanta facilidad para no perder las perras en publicidad.
Pero a lo que vamos, uno puede encontrar verdaderos chollos y también, por qué no decirlo, alguna que otra filfa, pero cuando uno tiene un establecimiento tan enorme y no sé cuántas tiendas en toda España (muchas más que las del país originario, Irlanda) al final siempre te sale algún producto defectuoso. La diferencia es que mientras en muchos sitios tienes quince días para cambiar lo que no te queda bien, aquí casi te dan tres meses para devolverlo.
¿Qué pasa en Canarias con las ayudas al alquiler para este año 2015 que, dicho sea de paso, ya está a punto de pasar a mejor vida? ¿Por qué el Ejecutivo que preside Fernando Clavijo no responde ante una demanda tan necesaria?
La película de los hechos es la siguiente: en abril de 2015 se publica en el Boletín Oficial de Canarias las condiciones para acceder a estas ayudas al alquiler. El plazo máximo de resolución expiró el pasado 30 de septiembre sin que nadie dijese ni media. Es decir, como si de repente ese dinero se hubiese ido por el Guadiana y desapareciese sin más explicaciones. Los afectados dicen que se han puesto en contacto tanto con el Gobierno como con los partidos políticos que conforman el arco parlamentario regional, pero la respuesta ha sido igualmente un profundo y lacónico silencio.
El único mensaje que han recibido estas familias es a través del teléfono 012 donde se les dice, muy correctamente, que, efectivamente, el plazo para resolver las ayudas al alquiler en 2015 expiró el 30 de septiembre, pero nadie sabe dónde se han publicado las resoluciones, las familias que han sido validadas para recibir estas ayudas o quiénes han quedado excluidas por mor de las rentas percibidas.
La cuestión, desde luego, no resulta baladí, ya que son muchas familias canarias en situación de vulnerabilidad permanecen a la espera durante meses sin ni siquiera poder acceder a una información básica. El problema de fondo es que cuanto más se demore la resolución, más tarde se hacen efectivos los pagos. Esta misma modalidad de Ayuda al Alquiler se aplica en otras comunidades autónomas, que ya han resuelto y publicado debidamente, y en aquellos casos en los que se ha producido retraso se ha subsanado con efecto retroactivo en los pagos.
Si de verdad este Gobierno tiene como seña de identidad hacer cosas con la gente y escuchar, lo primero que debe hacer de una vez por todas es ponerse manos a la obra y comunicar con urgencia quiénes han sido los beneficiados con estas ayudas y, con la misma premura, proceder a su abono. Estamos hablando de familias en situación de pobreza casi extrema que pueden acabar desahuciadas por el simple hecho de que a la administración regional no va al compás de las necesidades sociales.
Es curioso, dicho sea de paso, que luego los políticos, en tiempo de elecciones, se ponen el traje de antidesahucios y se posicionan en contra de las temibles entidades bancarias para obtener el rico crédito de los votos en las urnas. Una vez conseguido el poder, olvidan sus promesas y ven a estas personas como una molestia, como ese pariente pobre al que tienes que esconder porque hace feo en las fotos. ¡Qué jeta!