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Desde mi escaño

De los cejateros a los garzoneros

De los cejateros a los garzoneros

De los cejateros a los garzoneros, así es como deben de empezar a llamarse esta pléyade de artistas, pseudoartistas e intelectuales variopintos que han tenido a bien mostrar su apoyo a ese juez de protagonismo exacerbado y muy amigo de los cheques santanderinos para pagarse los megacarísimos cursos y seminarios que recibió y posteriormente impartió en la Ciudad de los Rascacielos. Estos integrantes de la farándula, perfectamente influenciados por la esfera monclovita, se dieron cita el pasado fin de semana en Jaén, provincia natal del puñetero togado, para reclamar que se le deje de agobiar desde determinados sectores de la judicatura, los políticos de la supuesta extrema derecha o de los medios de comunicación que no son afines al régimen zapateril.

Por supuesto, qué duda cabe, la reacción de estos miembros del club de la ceja, metamorfoseados en la banda de la toga, responde a una estrategia perfectamente diseñada para que el juez amigo no sea empapelado en el Tribunal Supremo por sus continuas prevaricaciones y actuaciones que se han apartado peligrosamente de la legalidad. Sólo hay que remitirse a la manera de instruir el llamado caso Gürtel y sus componendas con el entonces ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo y la cacería andaluza, mientras varios imputados permanecían enchironados durante todo un fin de semana hasta que llegase el lunes y que el magistrado tuviera a bien que pasaran a declarar ante su excelsa presencia. O, por ejemplo, la chapuza de la reapertura de fosas de la época del franquismo y la ridícula e histriónica petición de la partida de defunción del Generalísimo. Al final, cuando vio que el tema de empezar a hacer de aprendiz de egiptólogo iba a ser más difícil que encontrar a Wally, a SG, SuperGarzón, no se le ocurrió mejor idea que mandarle la papa caliente a los juzgados provinciales. Total, como la Justicia va de maravilla y los asuntos van más ligeros que un desfile de cojos y lisiados, pues nada, más leña al fuego.

Lo gracioso de todo este asunto es que los señores cejateros, reconvertidos en los garzoneros, vuelven a actuar a capricho, a ser muy selectivos en función de quien se trate. Tenemos muy presente lo que sucedió con el juez Gómez de Liaño, al que el Grupo Prisa consiguió quitarse de encima por interferir en aquellas operaciones nada legales y que obstruían la libre competencia en el sector audiovisual. Tiempo después, la propia Justicia le dio la razón al magistrado, pero la victoria no dejó de ser estéril para Gómez de Liaño, aunque la llamada justicia divina ha ido actuando y quienes le consiguieron echar de la instrucción de ese caso ahora ven horrorizados como sus pingues beneficios se han visto transformados en números rojos.

En fin, sólo espero que dentro de unos días también salga a la palestra el moderado Willy Toledo para alabar la honradez del juez Garzón y que tilde de delincuentes comunes a los magistrados que pretenden expulsar de la Audiencia Nacional a uno de los pocos amigos capaz de defender lo más indefendible de este mundo

Tibieza política frente al aborto

Tibieza política frente al aborto

¿La defensa de la vida no da votos? A tenor de la ausencia de muchos políticos de corte conservador a las concentraciones y manifestaciones que ayer tuvieron lugar a lo largo de muchas ciudades españolas, la respuesta es que, desde la óptica de determinados líderes, era preferible cualquier otro plan que invertir un poco más de una hora en hacer acto de presencia en estos actos y demostrar que cuando se llegue a la Moncloa una de las primeras medidas será la de derogar esta caprichosa, innecesaria y asesina ley de ampliación de los supuestos en que se permite abortar y cuya aprobación fue más celebrada que un gol de Messi en la final de la Champions por las señoras Trinidad Jiménez y Bibiana Aído, dos personajes que, curiosamente, no han sido madres y parece claro que están por la labor de ser accionistas de estas clínicas abortivas que ya abundan como setas por toda nuestra geografía.

Sólo dos destacados líderes del Partido Popular, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón y el portavoz de los conservadores en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Ángel Llanos, al menos hasta lo que yo he podido constatar (no sé qué habrá sucedido en otros puntos de España) han puesto de manifiesto su oposición a este texto legal y aseguran que desde que el PP vuelva a ostentar el poder en el Gobierno nacional, esta ley será papel mojado y eso es lo que queremos oír muchas personas, que sepamos a la perfección qué piensan nuestros políticos sobre estas cuestiones tan delicadas.

Y es que estoy convencido de que la casi totalidad de la plana de los populares apuestan por la vida, pero no sé si por los complejos de que se les llame retrógrados o qué, lo cierto es que aún no se ha escuchado al señor Mariano Rajoy una palabra más alta que otra sobre este particular y en esta vida, sobre todo si se aspira a ser presidente del Gobierno de España lo mínimo, digo yo, es tener una idea clara, una opinión consolidada sobre lo que se va a hacer para deshacer todos los disparates en los que nos está hundiendo el señor ZParo. Independientemente de lo que puedan marcar las encuestas, convendría recordarle a Rajoy que la caída de los socialistas en esos sondeos no va a ser eterna, que si la población sigue constatando una inacción del líder conservador, al final lo único que va a suceder es que muchos aboguen por no ir a votar y que el sistema se termine de pudrir al cien por cien.

Quizá muchos piensen que con todos los problemas que hay en la actualidad en España, como los casi cinco millones de desempleados o no sé cuántas personas que apenas consiguen llegar a final de mes, el aborto es el menos importante, pero al final, si lo ponemos todo en conjunto, todo implica una desestructuración de nuestra sociedad, con la lacra del paro por un lado y por el fantasma de quedarnos sin una vida renovada gracias a estos amigachos que habitan en Moncloa y que han decidido jugar a doctores muertes.

Humildad española

Humildad española

La Selección Española demostró el pasado miércoles que, al contrario que en otras ocasiones, esta vez sí se presenta como una seria aspirante a luchar con todas las garantías por el Mundial de fútbol que se celebrará a partir del mes de junio en tierras sudafricanas. Los chicos que prepara Vicente del Bosque mostraron en la capital parisina sus credenciales y consiguieron, además, que la siempre peculiar afición gala acabase por corear las jugadas de los españoles, si bien también les movía el hecho de que con sus ánimos a los visitantes y los pitos a los suyos, tal vez, la Federación Francesa pudiera cargarse a Raymond Domenech, seleccionador de la escuadra del gallo, antes de llegar a Sudáfrica (algo así sucedió con los amistosos que disputó la España de Luis Aragonés antes de la Eurocopa de Austria y Suiza y luego miren lo que pasó, por eso no hay que desdeñar a nadie).

Desde luego, hay que reconocer que nuestra Selección sufre, a día de hoy, el bendito overbooking de figuras que pueden integrar la expedición que intentará hacer historia dentro de unos meses. Cualquier línea, desde la portería hasta la delantera, está más que cubierta. Tenemos seguros a Casillas, Pepe Reina y Diego López, pero nadie en su sano juicio descartaría a Valdés, Palop, Aranzubía, Iraizoz o incluso a un imberbe De Gea. Defensas, la verdad sea dicha, nunca ha sido un capítulo del que haya adolecido el combinado rojigualdo, con los Puyol, Piqué, Ramos, Capdevilla, Albiol, Arbeloa, Pablo Hernández y un largo etcétera, medios como Xavi, Busquets, Iniesta, Cazorla, Navas, Silva o en la delantera, por ejemplo, Villa, Fernando Torres y Fernando Llorente, Mata, Negredo, Güiza o el emergente Pedro Rodríguez. Vamos, que por materia prima no va a ser, por supuesto.

Sin embargo, nos guste o no, un Mundial no sólo se basa en la calidad que atesoremos, en el momento dulce en el que se encuentra España, sino también en la suerte que siempre influye en un gran acontecimiento. A priori, qué duda cabe, estamos encuadrados en un grupo relativamente sencillo con Chile, Honduras y Suiza, pero los cruces a partir de octavos pueden ser terroríficos, con un posible emparejamiento con Costa de Marfil, Portugal o Brasil. Eso sí, si queremos ganar la cita en Sudáfrica, no puede servir de excusa que a las primeras de cambio nos dé miedo cruzarnos con la pentacampeona del Mundo. De todas formas, insisto, hay que pasar primero la fase de grupos y después ya tendremos tiempo de hacer las cábalas necesarias.

Lo que sí es verdad que por vez primera no son halagos que nos hagamos a nosotros mismos, sino también son flores que nos echa la prensa especializada de Europa y de Sudamérica. Por lo menos, que ya es bastante, infundimos respeto y eso es un logro, pero no debemos creernos nada, sino continuar con la misma humildad que en los últimos tiempos. La última vez que fuimos de favoritos por la vida (y creérnoslo) la propia Francia nos eliminó del Mundial de Alemania y tampoco debemos dejar caer en saco roto que en las semifinales de la Copa Confederaciones dimos por hecho que nos cargábamos a los Estados Unidos y al final fueron los yanquis quienes jugaron la final frente a los brasileños.

En defensa de los toros y de la españolidad

En defensa de los toros y de la españolidad

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha decidido que los toros, las corridas propiamente dichas, sean patrimonio cultural e insta a que el Estado adopte una postura similar, algo a lo que ya se ha adherido, por ejemplo, la Comunidad Valenciana. Esta iniciativa viene a contrarrestar la posible medida que adopte el Gobierno de la Generalitat catalana con respecto a una prohibición de las corridas en su territorio, a pesar de existir una presión muy en contra de los propios catalanes. Pero, evidentemente, las motivaciones que le mueven al tripartito no son otras que la de exterminar un símbolo más de lo que ellos consideran una rancia herencia del españolismo más profundo. A ellos, sinceramente, el maltrato al animal se las trae al pairo, pero como ven que la llamada Fiesta Nacional ha calado muy hondo en los ciudadanos de su autonomía, entonces el objetivo es erradicar la misma y por eso no han dudado en tupir el Parlamento de firmas para que se debata y se produzca la abolición de las corridas de toros, pero no por la supervivencia del toro de lidia, sino porque no quieren nada que recuerde a la idea de España.

Sin embargo, ya que nos ponemos manos a la obra a la hora de prohibir las corridas de toros, tengo que decir que, sacada del contexto en el que se ha planteado la propuesta catalana, es decir esa prohibición per se, me parece magnífico que por fin se empiece a tomar conciencia de que los animales no son un producto, un juguete con el que público y toreros se divierten un rato hasta llegar a la mismísima muerte. Miremos el ejemplo de nuestros vecinos los portugueses, ellos no dan muerte al animal, sino que lo torean, pueden lucir perfectamente todas las suertes de la lidia, pero luego el morlaco es devuelto a la dehesa. De hecho, son muchos los toreros lusos los que tienen que hacer carrera en España para poder dar muerte al toro, dado que la legislación de su país es estricta en ese aspecto.

Por eso, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ya que el Parlamento catalán parece decidido a prohibir las corridas, aunque reitero que a los diputados de esa comunidad les mueven otros factores de corte político, sería interesante que los mismos grupos que han conseguido introducir esa propuesta en la Cámara catalana lo han también en el resto de autonomías donde también están permitidas estas sangrientas corridas o, más fácil aún, que luchen por obtener medio millón de firmas y que en modo de Iniciativa Legislativa Popular, artículo 87 de la Constitución Española, puedan meter la propuesta en el Congreso de los Diputados para que sea debatida.

Repito, eso sí, que la propuesta catalana lleva otros condicionantes bastante políticos, muy antiespañoles, pero sí que es verdad que los toros de lidia son la auténtica víctima, que es un espectáculo que, por mucho que se le quiera llamar arte, no deja de ser una verdadera salvajada. Por eso, y aunque suene crudo decirlo, la muerte en el ruedo de un torero, sinceramente, me deja frío, llámese Paquirri o cualquiera otro que hubiese perecido. Al fin y al cabo, el toro no hace más que defender con pezuñas y cuernos la escasa vida con la que ya salta al coso.

Chávez, ETA y la tibieza de Moratinos

Chávez, ETA y la tibieza de Moratinos

¿Tomadura de pelo o encubrimiento descarado y vergonzante? Esta es la disquisición que nos atormenta a los españoles ante las últimas palabras emitidas por el Gorila Rojo, Hugo Chavez, en relación a las disculpas por parte del Ministro de Exteriores del Gobierno de España, Miguel Ángel Moratinos en torno a esas acusaciones sobre la alianza del Ejecutivo venezolano con la cúpula de ETA. Según afirma el propio dirigente bolivariano, ha sido el propio canciller español quien se ha mostrado avergonzado por las informaciones que han salido publicadas en los últimos días y que acusaban a Chavez de estar amparando y dando cobijo a los chicos de la Goma-2 con el objetivo de que luego se coaligaran con las FARC e intentar el asesinato del jefe del Ejecutivo colombiano, Álvaro Uribe, o al menos causar todos los daños posibles para debilitar en la mayor medida factible el mandato de este presidente.

Por supuesto, qué quieren que les diga, no le doy inicialmente crédito a las manifestaciones de un personaje de tan nefasta procedencia como es Chávez, pero tampoco me tranquiliza sobremanera que el autor de esas supuestas disculpas haya sido Miguel Ángel Moratinos. Lamentablemente, nuestro responsable de Exteriores se han destacado en demasiadas ocasiones por jugar en el filo de la navaja, por intentar contentar a unos y a otros y en política internacional, especialmente cuando hablamos de regímenes tan escasamente democráticos como el venezolano o el cubano, nuestro Gobierno, de un tiempo a esta parte, siempre ha apostado por la práctica de los paños calientes, de no herir las sensibilidades chavistas o castristas. Es más, si había que ignorar o ningunear a nadie, la parte perjudicada siempre ha sido la disidente, la de los "delincuentes" que diría ese pseudoactor llamado Willy Toledo, presumiblemente nuevo embajador de Cuba en España.

Sinceramente, me tomo muy en serio las acusaciones sobre Chávez y su implicación con la cúpula etarra. A este personaje, desde hace muchos años, se le ha ido la cabeza y es capaz de cometer los mayores disparates, desde reventar una cumbre de dirigentes iberoamericanos hasta amenazar con una guerra a los colombianos por una inexistente invasión de sus límites territoriales. Esperemos que sus bravuconadas terminen como le pasó hace más de dos décadas al lenguaraz de Gadafi, presidente libio, que se atrevió a retar a los Estados Unidos y acabó más desplumado que una gallina. Chávez, que no sus ciudadanos, está mereciendo un severo correctivo por parte de la comunidad internacional y ya se está tardando en dárselo.

Maletas de lujo

Maletas de lujo

Ding, dong, ding, ding, dong, dang, atención, última llamada para la maleta Samsung X-600, con destino Alicante, embarque urgentemente por la cinta transportadora número 12. Sí, aunque suene chistoso, incluso divertido, esto es lo que va a provocar la compañía Iberia con su medida revolucionaria de cargar con un suplemento de 60 euros la facturación del segundo bulto a quienes elijan viajar en las clases más económicas. Resulta paradójico, pero es que ahora mismo, si uno tiene un poco de paciencia a la hora de bucear por Internet, puede ser que encuentre vuelos de Gran Canaria a Madrid o de Tenerife a Bilbao, ida y vuelta, y en esta misma aerolínea, que le cueste el billete menos de 50 euros (incluso ha habido promociones con los precios más irrisorios que uno pudiera imaginar) y, en cambio, como se le ocurra ir con dos maletas, la segunda va a salir más cara que el pasaje. De locos, vamos.

De todas maneras, no es de extrañar que la compañía de bandera aplique esta serie de tasas abusivas. Amparándose en su momento en la costumbre de otras líneas y por la crisis en general, Iberia apostó decididamente por suprimir el catering gratuito de sus vuelos. Nada, ni medio caramelo, al menos de balde, porque, por supuesto, lejos de por fin evitar el famoso rintintín de las azafatas, "¿desea comer el señor?", con el que te jeringaban la siesta, ahora te siguen perturbando el descanso para ver si vas a pedir algo del carísimo menú que te ofrecen en la carta. Y encima, para remachar la carambola, hasta ahora, mal que les pesase a los rectores de la aerolínea, podíamos acarrear nuestros propios víveres, hasta que se produjo la famosa intentona de introducir bombas diluidas en líquidos en el aeropuerto de Londres y, entonces, ni agua te dejan introducir en cabina (a no ser que la compres, claro está, en las megacarísimas tiendas del aeropuerto, justo después de pasar el control de seguridad).

Con esto del cobro de 60 euros por la segunda maleta facturada (entiendo que si facturas una tercera y una cuarta el precio se incrementará en 120, 180…etc) la estampa que se verá en pocas semanas o meses, a no ser que la empresa rectifique, será similar a la de los años, 50, 60 y 70, con aquellos compartimentos de tercera de los trenes, donde al mismo tiempo que debían sentarse los viajeros, cabían no sé cuántos paquetes de comida, la cesta con las gallinas y hasta algún instrumento musical. Lo que está claro es que si yo me busco un billete de bajo costo, lo que no voy a estar dispuesto bajo ningún concepto es a pagar 60 euracos como si no costara.

Eso sí, a estas alturas de la película, qué quieren que les diga, me sorprende que aún no haya salido a la palestra el Ministerio de Fomento para poner coto a este atraco a mano armada. Resulta demencial que una empresa, por muy privada o semiprivada que sea como es Iberia, pero que presta un servicio público esencial como es el transporte aéreo, abuse de los consumidores de esta manera y sin que el Gobierno haya sabido reaccionar. Confío en una pronta intermediación del señor Blanco, aunque tal y como está de liado en ese gabinete para solventar la crisis, seguramente la Unión Europea, vía Comisión, acabará por tirar de las orejas a la aerolínea, como hace muchos años ya le sucedió a Telefónica por intentar seguir avasallando a los usuarios y a la competencia.

Willy, ese demócrata

Willy, ese demócrata

El ínclito actor Guillermo Toledo, más conocido en el mundo de la interpretación como Willy Toledo, no ha tenido el más mínimo reparo a la hora de tildar de delincuente a la penúltima víctima de la tiranía castrista, Orlando Zapata. El fundador del sindicato de los cejateros y uno de los componentes de Animalario (buen nombre para alguien que se comporta como un ídem) considera que este señor no era más que un mero alborotador, alguien digno de haber sido encarcelado y torturado por los esbirros de los hermanos Castro. Vamos, que sólo le ha faltado decir al abyecto Toledo que Cuba es, a día de hoy, un régimen ideal, el espejo de la democracia y en donde todas las naciones deberían de mirarse. Un poco más, digo yo, y la ONU está tardando en construir su nueva sede en El Malecón de La Habana.

Por supuesto, las reacciones no se han hecho esperar por parte de quienes tienen un mínimo de decencia y han manifestado que no se puede esperar mucho más de un pseudoartista que, al igual que otros miembros del sindicato o del clan de la ceja, vuelven a dar prioridad a la política antes que a los derechos humanos. Por ejemplo, el tal Willy no dudó en volar a Lanzarote para reclamar una solución digna en el caso de la ¿huelga de hambre? de la activista saharaui Aminatou Haidar. Sin embargo, cuando se trata de disidentes al actual gobierno cubano, Toledo y otros de la pandilla ahuecan el ala, bajan la voz hasta quedar autoamordazados y sólo salen a la palestra para tildar a Zapata de delincuente. Es evidente que estos señores no están a favor de los derechos humanos, sino que distinguen perfectamente entre regímenes de derechas y de izquierdas y con estos últimos, no hay duda, parecen llevarse a la perfección.

De todas maneras, a estas alturas de la película (nunca mejor dicho) tampoco vamos a sorprendernos en exceso por las salidas de pata de banco del grupo de los Toledo, Bardem, Cruz, Almodóvar, etcétera, etcétera. No se puede esperar gran cosa de un grupo de titiriteros que jamás han puesto el grito en el cielo por los asesinatos de la banda terrorista ETA o que ahora, sospechosamente, parecen haber olvidado en sus lujosas mansiones las chapitas y pegatinas del No a la guerra. Su único interés estriba en mantener las cuantiosas subvenciones otorgadas generosamente por ZParo y mientras la mamandurria no se acabe, la generosidad de los cejateros será ilimitada, sobre todo porque son conscientes de que el único dinero, al menos el caudal principal, entrará por la vía del cheque gubernamental. El público está muy escarmentado y tiene dos razones de peso para no ir a ver sus bodrios cinematográficos, primero por su mala calidad y, en segundo lugar, porque se han dedicado a insultar, mancillar y desprestigiar a todos aquellos que no son de su cuerda. Normal que el cine español fracase, más que nada porque está politizado y muy inclinado a la izquierda.

Colgarse medallas ajenas

Colgarse medallas ajenas

El ministro del Interior, Alfredo Rubalcaba, ha salido a la palestra para ponerse las medallas por las últimas detenciones de etarras en Francia y Portugal. Es irónico, por qué no decirlo, que ahora el Gobierno de España se arrobe el mérito en la lucha antiterrorista cuando hace apenas dos años, sin embargo, el sigilo y la prudencia a la hora de hablar de detenciones de etarras estaba a la orden del día. Eran entonces los tiempos de los hombres de paz, de aguantar estoicamente la pseudohuelga de hambre del criminal y sanguinario De Juana Chaos, cuando las negociaciones con el entorno abertzale eran más que evidentes y hasta pornográficas.

Desde luego, no voy a negarlo, es importante y trascendental que la lucha contra ETA siga dando sus frutos y que la banda quede completamente descabeza y desarticulada y que, por supuesto, España aporte todos los datos necesarios para que nuestros vecinos portugueses y franceses o cualquier otro país de la Unión Europea pueda echar el lazo a estos asesinos, pero sería deseable que el señor Rubalcaba no saliera tanto en los medios de comunicación para anunciar unas detenciones que, guste o no, han sido efectuadas casi al cien por cien fuera de nuestras fronteras. De hecho, en el caso de De Juana, se permitió que esta víbora acabara por salir de la cárcel, engañando a todos con una inexistente huelga de hambre, y que se fuera a Irlanda del Norte donde, afortunadamente, no le han dejado ejercer de taxista, aunque no fue, curiosamente, por los informes del Ministerio del Interior español, que nunca tuvo interés en mantener al tanto a su colega norirlandés.

Esperemos que las palabras de Rubalcaba sobre la posibilidad de la comisión de un atentado o de un secuestro, especialmente durante lo que queda de presidencia temporal española en la Unión Europea, no cristalicen, pero resulta más que evidente que salir a la esfera pública a apuntarse unos méritos que no le corresponden no es la mejor medicina para evitar, precisamente, que la ETA planifique alguna de sus acciones más sangrientas y dramáticas.

La derrota del terrorismo, en eso estamos todos de acuerdo, tiene que ser la meta a conseguir, pero no es lícito ir pavoneándose de radio en radio y de televisión en televisión cuando, curiosamente, con este mismo ministro hemos vivido y estamos viviendo uno de los episodios más chuscos y surrealistas en relación a ETA, el chivatazo del caso Faisán, con policías de por medio. Sólo el juez Grande Marlaska intentó arrojar algo de luz sobre estos hechos, pero alguien desde el Gobierno de España reclamó por la vía de urgencia que fuese Garzón, cobrando grandes minutas en Nueva York gracias a los préstamos del señor Botín, el que instruyese o, más bien, obstruyese la investigación, puesto que eran los tiempos de negociar con los hombres de paz.

Vendaval merengue

Vendaval merengue

La tormenta perfecta pronosticada por la Agencia Estatal de Meteorología llegó en forma de juego y goles al Heliodoro Rodríguez López. Lastimosamente, para los intereses del CD Tenerife, el Real Madrid arribó a la otrora isla maldita, la de las dos Ligas servidas en bandeja de plata al Barcelona, con la fuerza de un huracán dispuesto a no dejar títere con cabeza y sólo le bastó media hora para empezar a arrasar la resistencia de los blanquiazules. El 1-5 final fue el resultado de la diferencia que existe entre uno de los dos equipos que aspira a ganar el entorchado de la regularidad y la Champions y una formación, la insular, que empieza a depender no sólo de sus resultados, sino también de lo que acontece en Zaragoza, Valladolid y casi que pare usted de contar.

Las reposiciones radiofónicas sobre las grandes hazañas del CD Tenerife en la década de los 90, aquellas dos victorias que dejaron sin título a los merengues, aquella de la temporada 95/96 en una tarde-noche de diluvio meteorológico y de goles o el trepidante 4-3 con Lillo en el banquillo canario, sólo sirvieron para recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor y que, en el supuesto de que se hubiera querido arengar a los actuales componentes del plantel tinerfeñista, esos triunfos vinieron a demostrar que la diferencia de presupuesto hoy, con respecto a hace 20 años, es prácticamente determinante a la hora de desequilibrar cualquier partido, alcorconazos aparte (aunque sostengo que el 4-0 y el pírrico 1-0 fueron producto de una jugarreta de la plantilla a Pellegrini, amén del tesón que le puso el cuadro del extrarradio de Madrid).

Ahora, tras el claro revolcón frente a los madridistas, al CD Tenerife no le queda otra que seguir adelante, que aunque ahora se vea la salvación relativamente lejana, máxime tras la victoria de los maños en Getafe, aún hay opciones sobradas, que hay citas ante las que tenemos que tener muy claro que la victoria es posible, como frente al Xerez, Santander, Valladolid, Español, Almería y tampoco descartable contra Getafe, Villarreal o sorprender, por qué no, a equipos como el Atlético de Madrid o incluso al Málaga en su propio feudo. Ahí tenemos 27 puntos más o menos factibles y donde se pueden arrancar entre 15 y 20. Lo importante es no caer en el desánimo y apoyar a la escuadra blanquiazul como ha sucedido frente al Real Madrid, ¿o es que acaso, como dice mi amigo Lewis Rogers, vivimos en una isla donde sólo existen los coleccionistas de acontecimientos y que sólo aparecen hinchas del Tete como setas cuando se está en Primera? Igual habría que aprender de aficiones como las del Betis o las del Atlético de Madrid, que no dejan a los suyos ni en el purgatorio.

Tormenta perfectamente económica, política...

Tormenta perfectamente económica, política...

¿La tormenta perfecta? Pues sí, el Gobierno de España, sospechosamente, ha estado vivamente interesado en anunciarnos la llegada de un temporal brutalmente destructivo que entraría por Canarias a partir del viernes a mediodía. Sin embargo, a pesar de los pronósticos más agoreros, lo único cierto es que por las Islas sólo hemos tenido rachas de viento ligeramente fuertes, pero nada más lejos de las que tuvimos hace diez días y a nivel de la Península, ahí están las imágenes, siguen resultando más dramáticas las inundaciones que se están registrando en gran parte de Andalucía, aunque desde luego, después de ver las dramáticas escenas en Chile y en Perú, sobre todo en el primer país, casi que parece una broma de mal gusto estar haciendo aquí referencia a la supuesta tormenta perfecta.

De todas maneras, lo que a mí me sigue llamando poderosamente la atención es la insistencia del Ejecutivo con el famoso fenómeno meteorológico, incluso hasta la propia vicepresidenta primera, Fernández de la Vega, utilizó algunos minutos de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para referirse al hecho en cuestión. Sin duda, tal y con la que está cayendo en España, con el desempleo, el descrédito en la Unión Europea y las nuevas revelaciones en torno al caso del 11-M, no es de extrañar que los prebostes monclovitas se agarren a lo primero que pase por delante y este fenómeno meteorológico les ha venido de perlas, pero la realidad es que no ha sido tanto como inicialmente se esperaba, aunque se ha conseguido que, por unas horas no se haya hablado de otras cosas en este país.

Desde luego, muy mal deben andar las cosas en el Palacio de la Moncloa y en la sede de Ferraz para estar como auténticos fanáticos de la meteorología buscando argumentos informativos que anteponer para evitar hablar de lo que verdaderamente nos importa a los ciudadanos. Por supuesto, no lo voy a negar, es esencial que haya una preocupación desde el Ejecutivo ante la llegada de temporales que puedan poner en peligro nuestra integridad física, que se agradecen las previsiones y que éstas, de paso, vayan mejorando con el tiempo, pero, evidentemente, tampoco se pueden exagerar las cosas hasta el punto de hacernos creer en una rueda de prensa tan importante como la que hay después del Consejo de Ministros que en España no hay otro punto del orden del día más perentorio que la presencia de unos fuertes vientos y unos chubascos más o menos de cierta intensidad.

Al fin y al cabo, tal y como hemos podido comprobar en otros países del ámbito europeo o en los Estados Unidos de América, situaciones de inestabilidad meteorológica se han producido desde siempre, pero nunca ha dejado de funcionar la nación tal o cual ni tampoco se ha tenido que utilizar la rueda de prensa de los ministros de turno para advertir de la llegada de fuertes perturbaciones. Esas son cuestiones que se dan por descontadas y ante las que existen planes y protocolos, sin necesidad de tener que inmiscuirse en los asuntos que más nos afectan. Sin embargo, repito, el tiempo siempre es un argumento vital para desviar la atención de los problemas que acucian a los españoles y los socialistas, qué duda cabe, parecen todos muy versados en las isobaras y, aunque entren en conflicto con Aznar, en el anticiclón de las Azores.

Crimen legalizado y celebrado

Crimen legalizado y celebrado

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo ha conseguido. Después de muchos meses luchando a brazo partido para poder sacar adelante su polémica, controvertida y hasta sospechosamente inconstitucional reforma de la ley del aborto, por fin, gracias a los apoyos de la izquierda y de todo el arco parlamentario nacionalista, puede colgarse la medalla de convertir al Ejecutivo en la nueva cara de Herodes, el asesino de los niños. Porque sí, señores, lo aprobado en el Congreso de los Diputados, con el refrendo incluso en el Senado, supone hasta extremos insospechados la verdadera barra libre para que quienes se hayan quedado embarazadas puedan acudir a una clínica abortiva y deshacerse del ser engendrado en su interior. Toda una declaración de intenciones del gabinete ZP, con las nada disimuladas alegrías de las señoras De la Vega, Aído o Jiménez, todas ellas, curiosamente, que no han sido madres (y en el caso de la vicepresidenta, qué quieren que les diga, ya no está ni para tener tataranietos).

Lo peor de todo, sin embargo, es la hipocresía de la que ha hecho gala el propio presidente del Gobierno español, que se atreve a decir ante las Naciones Unidas que él está por la vida, por la defensa de los Derechos Humanos y que nadie puede arrebatarle, perdón por la redundancia, ese derecho a la vida a otra persona. Pero, qué ironía, cuando toca ponerse a legislar en casa o condenar las muertes políticas que se están produciendo en el régimen tirano castrista, la respuesta es ahuecar la voz y ni una sola condena explícita y con lo del aborto, ya ni les cuento, es como si esa reforma hubiese salido de la nada, por generación espontánea. Hay que tener cara y encima mostrarse orgulloso de ello.

Ahora, como última opción, más hipotética que otra cosa, porque en realidad no va a ser así, queda que, en un arranque de honradez, de conciencia moral, Su Majestad, el Rey Don Juan Carlos I, decidiera abdicar de sus responsabilidades y se negase, por ende, a firmar esa reforma legal. No lo hará, estoy convencido de ello, porque nuestra Monarquía, desde hace ya muchos años, está fuera y muy alejada de la esfera de la realidad. En realidad, la única esperanza a la que podemos agarrarnos es que los colectivos provida comiencen a organizarse debidamente y, aparte de las grandes concentraciones que tienen previstas para el domingo 7 de marzo en prácticamente todas las grandes ciudades de España, que no sólo se contenten con una movilización en medio del desierto, sino que estás demostraciones de estar en contra de lo que ha perpetrado el Ejecutivo sean, al menos, igual de masivas y ruidosas que cuando el colectivo de los cejateros iban tras las pancartas del Nunca Mais y del No a la Guerra. Y, de paso, que cuando haya un cambio de Gobierno en España, que al partido que entre en lugar del PSOE, no se le olvide que tiene una prioridad perentoria e ineludible con quienes defendemos el derecho a la vida.

Uriarte, un ejemplo de coherencia

Uriarte, un ejemplo de coherencia

El presidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular a nivel nacional, Nacho Uriarte, ha dado ejemplo de responsabilidad y de coherencia al solicitar su cese en la comisión parlamentaria sobre Seguridad Vial. El también diputado en el Congreso fue pillado recientemente con una tasa del alcoholemia del 0,50, un valor no muy alto, pero sí el suficiente como para incluso tener que ir a un juicio, y eso, evidentemente, no conjuga nada bien con su puesto en un ámbito donde se está luchando a brazo partido por evitar el mayor número posible de accidentados y de muertos en nuestras carreteras. De acuerdo que el señor Uriarte, puestos a decirlo todo, tuvo bastante mala suerte, dado que el incidente lo estaba resolviendo de forma amistosa con la persona con la que había tenido el leve choque; sin embargo, casualidades de la vida, acertó a pasar por el lugar de los hechos una unidad de la Policía Local y tuvo que someterse al control de alcoholemia. Dio positivo y a partir de ahí, antes incluso de que pudiera trascender por otras vías, prefirió adelantarse a los acontecimientos y presentar su dimisión al frente de esa comisión. Sin duda, todo un ejemplo de saber reconocer un fallo que, grave, muy grave incluso, podría pasarle a cualquiera, máxime porque la tasa de alcohol al volante ha bajado tanto que casi con una cerveza uno puede llegar a estar sobrepasando el valor permitido.

Por supuesto, no es mi intención hacer un panegírico ni elevar a los altares al señor Uriarte. Simplemente, acoto, ha hecho lo que cualquier persona que ostente un cargo haría, dejarlo, sobre todo cuando estás en el Congreso trabajando por acabar con la siniestralidad en nuestras vías. Lo curioso del caso es, empero, que ya han salido a la palestra los socialistas a solicitar que el diputado del PP también cese en su actividad como parlamentario raso porque, directamente, supone un pésimo ejemplo para cualquier persona de la sociedad. ¡Manda Trillo, que diría aquel! Y es que me extrañaba bastante que el PSOE no quisiera sacar rédito de una situación en la que, para su desgracia, no hay nada que rascar porque la responsabilidad y la honradez moral de este diputado se han adelantado al aprovechamiento y rédito político que se pretendiera sacar desde la bancada socialista.

Y miren, si aplaudo la marcha de Uriarte como miembro de esa comisión sobre Seguridad Vial como un gesto de valentía es, entre otras razones, porque tenemos, por ejemplo, al propio director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro, que aún no ha cesado de su cargo a pesar de que en su momento fue pillado in fraganti conduciendo a una velocidad muy superior a la debida. Sin embargo, nadie tuvo los arrestos para no sólo quitarle el carné, sino que tampoco fue cesado al frente de la DGT o puso el mismo su puesto a disposición del Ministerio del Interior, que es de quien depende esa dirección. Por eso, me hace bastante gracia que sea el PSOE el que venga a dar lecciones de ejemplaridad cuando se trata de algo que pasa en la oposición. Les guste o no, el señor Uriarte ha sabido responder con coherencia a un acto muy peligroso, conducir con una copa de más, pero igual de arriesgado es ir a toda pastilla y aquí, que se sepa, el señor Navarro sigue al frente de la DGT, ¿quién da ejemplo a quién?

Inmundicia televisiva

Inmundicia televisiva

Tele 5, una vez más, en su afán de seguir superándose a sí misma en el apartado de la programación basura, ha decidido contratar a un personaje tan escasamente recomendable como Cobra que, para quienes no sepan a estas alturas quién es, es conocido por haber tomado parte en el concurso de Televisión Española para elegir candidato para el Festival de Eurovisión y que al verse relegado en la finalísima dedicó unos gestos obscenos y nada educativos al público, al jurado y a la audiencia que en esos momentos estaba concitada frente a la Primera. Un individuo de esa calaña, por decencia, por moralidad, por higiene mental o por corporativismo mediático, debería tener vetada su presencia en cualquier cadena, pero está claro que en la compañía de Fuencarral tienen por norma, desde hace muchos años, apostar por el vertedero mediático. Porquería que destaque en otro medio, rápidamente encuentra acomodo en las ubres del señor Vasile.

Pues nada, los amantes del mal gusto, del morbo y de la porquería andante y parlante tienen una cita en breves días frente a su aparato, concretamente en la pantalla amiga y, muy en concreto, en el programa más mareante y sectario como es La Noria. 30.000 euros de vellón que le van a pagar al tal Cobra y, le pongo el cuño, no será el último espacio al que acuda. Sálvame (normal o Deluxe) o Mira quién baila pueden ser otras de las alternativas a elegir por el pseudocantante y, desde luego, profesional de la procacidad y de las malas formas.

Quizá, de todas maneras, tampoco debo sorprenderme de la actitud mostrada por los gestores de Tele 5, quienes llevan ya varias temporadas fijando un claro objetivo, llenar de amarillismo (en su tonalidad caca diarreica) toda su parrilla. No olvidemos que esta misma cadena ha sido la que ha dado audiencia y millones, en mayor o menor medida, a personajes de la talla de Violeta Santander, la pareja de Antonio Puerta, agresor del profesor Jesús Neira o, más recientemente, al Rafita, el asesino de Sandra Palo y que ha demostrado sentirse orgulloso de ese crimen y del resto de delitos que viene cometiendo con total impunidad.

Por supuesto, podrá replicarme alguien, existe un invento maravilloso que es zapear, irnos a otro canal y, ténganlo por seguro, en mi casa será así, pero desde luego sería aconsejable que desde el Gobierno se regulen determinados contenidos. No se trata de ejercer la censura por capricho, pero resulta evidente que a las televisiones les resulta más rentable pagar una pequeña multa que retirar unos contenidos publicitariamente beneficiosos. Es cuando menos gracioso que, por mucho menos que lo que está haciendo Tele 5, un juez (¿por cuenta propia?) procediera al secuestro de El Jueves por la famosa portada de los Príncipes en pelota picada y, en cambio, se mire hacia otro lado cuando se le dan todos los altavoces a la cómplice de un agresor y al autor de un asesinato ejecutado con toda la saña del mundo.

Liberticidas mediáticos y gubernamentales

Liberticidas mediáticos y gubernamentales

¿Molesta la libertad de expresión? A tenor del furibundo ataque del periódico de cabecera del Grupo Prisa, El País, en relación a determinados canales y programas que calificó como "ultras", en clara referencia a Veo Televisión, Intereconomía o TeleMadrid, con programas de investigación, El Gato al Agua o Madrid Opina, que a su entender (¡viva la libertad de expresión y el artículo 20 de la Constitución!), vulneran los principios que deben regir en el panorama mediático. Lo sospechoso de todo esto es que el artículo de marras se produce cuando comienzan a tenerse en la mano las audiencias de los canales que emiten única y exclusivamente en TDT y los datos son bastante aterradores para quien hasta ahora ostentaba el cuasi monopolio.

A excepción del TVE, que aún emite por ambos medios, el analógico y el digital terrestre, los programas más vistos se encuentran en Intereconomía, TeleMadrid o Veo Televisión, medios a los que se acusa de sostener al principal partido de la oposición con opciones de desbancar a los socialistas, y eso no gusta al Gobierno y mucho menos a esas empresas mediáticas que ven como pueden perder sus prebendas, aunque bien es cierto que ZP vendió a sus amigos prisaicos con el tema del fútbol para darle el negociete a La Sexta. Acuérdense de aquel decreto ley sacado a finales de la primera quincena de agosto para aprobar la TDT de pago. Fue un gol por toda la escuadra en Gran Vía 32.

Pero lejos de una cuestión de reparto de la tarta publicitaria, lo que realmente nos preocupa a quienes amamos la libertad de expresión es que vuelva a suceder con determinados medios lo que el entonces Gobierno de Felipe González hizo con Antena 3. Ese medio, pequeño y modesto, surgido a principios de los años 80 como una fórmula alternativa, fue creciendo progresivamente y se convirtió en uno de los principales látigos fustigadores de un Ejecutivo que ya andaba metido en demasiados líos y excesivas corruptelas. Los socialistas forzaron la máquina para que al final la cadena pasara, de manera totalmente ilegal (tal y como demostraron años después los tribunales), a manos de Jesús de Polanco quien, en muy poco tiempo, acabó por cerrar la radio, algo que no pudo hacer con la televisión, pero que por ganas no fue, precisamente.

Por eso, cuando un medio, al fin y al cabo un periódico como El País, que en su momento se postuló como uno de los garantes de las libertades, de la democracia y de todos los principios que inspiran nuestra Carta Magna, se lanza a poner de vuelta y media la ética de los contenidos de los programas de otros canales, miedo me da que se repita un episodio tan siniestro como el acontecido en el verano de 1992, cuando la gran mayoría de los profesionales de Antena 3, Luis Herrero, el ya desaparecido Antonio Herrero o José María García, tuvieron que salir por la puerta de atrás porque alguien se empeñó en que allí no continuarían ejerciendo su labor. Sí, alguien dirá que a más de uno se le puso sobre la mesa un contrato aún mejor que el que tenían, pero con una reducción hasta extremos insospechados a la hora de poder contar las noticias sin filtros y sin cortapisas. Lo gracioso es que algunos se quejaban de las prácticas liberticidas del Generalísimo y estos mismos son los que propugnan y exigen el cierre de otros medios. Vivir para ver.

Paripé sindical

Paripé sindical

Los sindivagos, digo los sindicatos, tomarán hoy las principales calles de las diferentes capitales de provincia para manifestarse por la propuesta del Gobierno español de ampliar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años. Los señores Méndez y Fernández Toxo consideran inconcebible e inasumible que se incremente la vida activa de los trabajadores y por eso van a decirle alto y claro al Ejecutivo (jajajajaja) que por ahí no pasan. Alguien creerá que este gesto supone una ruptura entre el binomio UGT-CCOO y el gabinete de ZParo, pero nada más lejos de la realidad; no es más que un paripé que casi nadie se puede tragar, salvo los convencidos por la causa, que no dejan de ser unos meros actores secundarios que saben representar su papel a la perfección.

Lo escandaloso de todo este asunto es que los dos líderes sindicales se agarran un enfado del quince con un asunto, digamos, menor para toda la inestabilidad socio-laboral y económica que estamos padeciendo en España desde hace ya dos años, curiosamente cuando los señores Solbes y Zapatero mintieron soberanamente a los españoles al negar la crisis. Sin embargo, a pesar de que la destrucción de empleos ha ido subiendo hasta cotas exponenciales, los sindivagos más representativos se han mantenido en un más que sospechoso silencio, callados como muertos, quizá esperando a que el Gobierno pase a ser de otro color y entonces, a pesar de tener mejores cifras de creación de puestos de trabajo, montarle una gran manifestación o una megahuelga general.

Posiblemente, la mayor credibilidad que tuvieron los sindicatos fue en la huelga del 14 de diciembre de 1988, con Felipe González en el poder, cuando consiguieron paralizar de cabo a rabo todo el país hasta dejarlo sin rastro de actividad. Pero, desgraciadamente, los tiempos han evolucionado y mucho más los líderes de la UGT y de CCOO, aunque en su caso se ha producido más bien una involución, de mariposas se han transformado en auténticos capullos, incapaces de elevarse por encima del Gobierno y ver la realidad en su conjunto. ZP ha conseguido comprar, vía subvenciones, el espíritu crítico y reivindicativo de las plataformas sindicales y así están yendo las cosas en España, que hemos pasado de la algarada porque sí, porque gobiernan los que no son de mi cuerda ideológica, a pasar olímpicamente de si se destruye o no empleo. Méndez y Fernández se comportan como perfectos autistas y Zapatero como el gran hipnotizador que los maneja a golpe de chasquidos. Esperemos que la población española no se deje embaucar más y sepa a quien confía su voto para la próxima elección, aunque repito que lo que viene detrás, guste o no, tampoco es para tirar cohetes.

Circo judicial con la Ley del Menor

Circo judicial con la Ley del Menor

El asesino de Sandra Palo vuelve a estar en libertad, y además con toda la chulería del mundo. Este siniestro personaje, que ya ha sido detenido y puesto en la calle cuatro veces, seguirá riéndose de la familia de esta chica y del resto de una sociedad que asiste indignada a la ligereza con la que actúan determinados jueces. Aquí da lo mismo robar un mendrugo de pan que cargarse a sangre fría a alguien. La interpretación, si no me equivoco, del artículo 25 de la Constitución Española, la de la reeducación de los presos para poder ser insertados con todas las garantías y las oportunidades en el sistema socio-laboral, es utilizado de forma muy laxa por ciertos magistrados que aplican las normas de manera muy sui géneris. Es decir, se mira más por los perjuicios del malhechor que por el sufrimiento de una familia que no sólo tiene que pasar por el trago de identificar el cadáver de su retoña, sino que además ve impotente como se ríen de ella en su cara o escuchar las manifestaciones de la señora María Antonia Iglesias, subdirectora o jefa de informativos en su momento de TVE, hablando de que estas personas, las familias de Sandra Palo, de Mari Luz Cortes o Marta del Castillo y así otras tantas, están protagonizando un circo mediático.

Desde luego, creo yo, el único circo, y además de los malos, de los que no llaman a la risa precisamente, es el que protagonizan gente como la propia Iglesias y una parte de esos contertulios que acuden a un programa vomitivo como La Noria. Bastante dolor es para estos padres el tener que enterrar a sus hijas con tan pocos años de vida o, en el caso de la niña sevillana, Marta del Castillo, encima sin haber podido localizar el cuerpo porque otro Rafita en potencia, Miguel Carcaño, ha estado y seguirá burlándose de la Justicia y de la Policía a la hora de confesar qué es lo que ha hecho con el cadáver.

Por supuesto, es deseable que los partidos políticos alcanzasen un acuerdo para incrementar las condenas a estos criminales, que no paguen un precio tan barato por sus asesinatos y hurtos con violencia. Rafita es un claro ejemplo de las disfunciones que hay actualmente en el sistema judicial y, lamentablemente, aprovechados por unos abogados capaces de defender lo indefendible. Oigan, que sí, que todo el mundo tiene derecho a ser defendido, pero tampoco conviene que algunos hagan alarde de unos éxitos que, internamente, deben reconocer que no les reporta un prestigio social. Muchos de estos problemas los evitaríamos con la eliminación de la llamada Ley del Menor, donde se juzga con un listón de parvulario a auténticos delincuentes del futuro, que son jóvenes a la hora de que su condena sea tan nimia, pero en cambio no se comportaron como niños a la hora de masacrar a una menor en la flor de su juventud. Cuando se impongan penas de adulto por actos así, posiblemente comenzaremos a mejorar y a prosperar.

Canarias, al socaire meteorológico

Canarias, al socaire meteorológico

He preferido dejar que pasaran unos días después de la tormenta que sufrimos en el Archipiélago hace unos días y que provocó, por ejemplo, que la isla de Tenerife sufriera por segunda vez en menos de un año una situación de cero energético, es decir, que nos quedásemos sin suministro eléctrico entre tres y nueve horas, según la zona. Sí, puedo convenir que cuando llega un frente de las características que padecimos desde el martes en la tarde hasta las últimas horas del jueves sea normal que determinados servicios queden mermados, pero no resulta lógico ni comprensible que después de los refuerzos eléctricos que hubo tras la tormenta tropical Delta, sólo hace falta darse un salto por esa autopista del Sur para observar los mamotretos que nos han colocado, a las primeras de cambio nos volvamos a quedar sin fluido y rezando para que no llegase la noche y volviéramos a pasar una velada a la luz de las linternas o de los candiles.

En este aspecto debo de coincidir y coincido con las declaraciones realizadas por el vicepresidente del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria, quien manifestó muy acertadamente que, independientemente de la virulencia de los fenómenos meteorológicos, habrá que empezar a tomar medidas en serio, que no se puede estar continuamente al albur de lo que digan los del no a todo. Sí, la ecología, la protección del medio ambiente resulta esencial, máxime en unas Islas tan frágiles, territorialmente hablando, pero hemos de tomar medidas para evitar dar una imagen tan lamentable, que a las primeras de cambio nos quedemos totalmente aislados. No hay que olvidar que vivimos por y para el turismo y esto, aunque no se crea, ha generado un cierto rechazo y comentarios negativos, pero ya no tanto por el tema del temporal en sí, sino que nuestro sistema eléctrico es más endeble que el papel de fumar.

Y miren, no sé si la construcción del Puerto de Granadilla puede o no ayudar a que mejore subsidiariamente el sistema energético de Tenerife, pero hay que tomar cartas en el asunto. Desgraciadamente, el Archipiélago, al ser un territorio tan pequeño y tan fragmentado, no resulta atractivo para la competencia energética, seguimos dependiendo en exclusiva de Unelco-Endesa y eso provoca que muchas veces el mantenimiento no sea tan preciso como debiera. Ojo, que no acuso a los responsables técnicos de esta empresa de no hacer su trabajo, pero igual no están empleando los medios necesarios o el personal suficiente. Aún recuerdo las palabras del entonces máximo responsable en Canarias de esta empresa, el señor Plans, en una rueda de prensa para explicar todos los daños acaecidos con la tormenta tropical Delta, anunciando una burrada de millones de inversión para mejorar la red eléctrica y evitar que sufriéramos nuevas deficiencias a la hora de recibir la luz en nuestras casas, en los trabajos o en la calle. Pero nada, las palabras se las llevó el viento, nunca mejor dicho, y los millones, o no llegaron en su totalidad a las Islas, o se han infrautilizado. Sea como fuere, bien hará el Gobierno de Canarias y los Cabildos en pedir máximas responsabilidades a Unelco, aunque, sorprendentemente, y no sé en base a qué, el señor alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo, ha declarado que no considera que esta vez sea la compañía culpable de nada. ¿Ustedes lo entienden? Yo no.

Peineta deplorable frente a la difamación

Peineta deplorable frente a la difamación

José María Aznar, ex presidente del Gobierno de España, tuvo un gesto nada decoroso, más bien bastante burdo, zafio y ordinario, con un grupo de jóvenes que le esperaron a la entrada y salida de una conferencia en Oviedo para insultarle, llamarle asesino y tildarlo, literalmente, de "lameculos de Bush". Sí, la respuesta del líder de las FAES no estuvo a la altura de las circunstancias, entre otras razones porque intentar ponerse al nivel de quienes hacen del insulto y de la infamia su herramienta dialéctica de uso común es poco menos que un ejercicio absurdo y lo único que puede generar es un rechazo por parte de la sociedad. La idea primordial debe ser la de hacer oídos sordos y vista ciega ante quienes no emplean más argumentos que la bronca y la difamación, pero Aznar no ha querido verlo así e hizo la gracieta, no sé si consciente o no de la presencia de los fotógrafos, para regocijo de quienes ahora podrán regodearse durante algún tiempo de ese instante de mala y pésima educación.

Por supuesto, podrá replicarme usted, que ha habido otros políticos que han tenido sus momentos de debilidad llamando imbécil o gilipollas integral a Tony Blair (José Bono dixit) o "tonto de los cojones" a los votantes del Partido Popular (frase del alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, Pedro Castro). Sí, todas estas salidas de pata de banco son censurables y han merecido una reprobación más o menos considerable, aunque siempre muy matizadas y almibaradas en el partido donde militan estos dos señores, el PSOE. Lo curioso es que, como un resorte, han salido De la Vega o Álvaro Cuesta a hablar de escaso o nulo talante democrático por parte de Aznar, pero ni media sobre la falta de respeto a un ex presidente del Gobierno. El gesto del líder de las FAES fue grotesco, pero también habrá que poner un coto a esos pancarteros que insultan a granel y que, de momento, les está saliendo gratis ese surtido de acusaciones que traspasan los límites de lo moralmente permitido.

Y no es por comparar ejemplos ni actitudes, pero acuérdense de lo que le pasó a Zapatero en el desfile del 12 de octubre. No le hizo excesiva gracia que un grupo de ciudadanos estuviese a la espera para abuchearle y que pidiera su dimisión. De hecho, recordémoslo, halló un apoyo en el alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, hablando de que aquello era un acto institucional y que no había lugar a aquellas manifestaciones. Y sí, nadie niega que igual no era la ocasión, pero también está claro que las presencias de Zapatero a nivel de calle son cada vez más reducidas y en pocos sitios puede la población mostrarle su descontento.

En el caso de Aznar, los insultos se han vuelto algo normal, corriente y hasta peligrosamente habitual. Sin embargo, desde la bancada socialista se apela a la libertad de expresión de los ciudadanos y se censura el dedazo peinetero del ex presidente. Perfecto, muy bien por lo segundo, pero en lo primero, qué quieren que les diga, me parece más educado un abucheo o pedir que alguien deje un cargo que llamar asesino y criminal a alguien cuando, que yo sepa, José María Aznar no ha matado a nadie. Pero, desde luego, su peineta sobró y más le valdría cortarse el dedito, metafóricamente hablando, para no rebajarse al nivel de personas que no quieren debate, sino confrontación e intercambio de vulgaridades.

Estupidez humana

Estupidez humana

 

La estupidez humana no tiene límite, al menos así lo demostraron algo más de cien personas la pasada tarde-noche del miércoles que, a pesar de la advertencia de una alerta naranja con lluvia y fuertes ráfagas de viento, se negaron resueltamente a largarse de la cola que formaban por el exterior del estadio Heliodoro Rodríguez López para ser los primeros en adquirir las entradas del partido que medirá el 27/28 de febrero al CD Tenerife con el Real Madrid. Sí, entiendo que ver al equipo merengue, como en su momento fue acudir al recinto capitalino para admirar el juego azulgrana, requiere grandes sacrificios, pero ante una situación meteorológica tan adversa y con posibilidad de sufrir daños físicos lo mejor era ahuecar el ala e irse a casa. Pero estos personajes optaron por no levantar el campamento allí establecido.

Y miren que se intentó convencer a esos aficionados de mil maneras, incluso el propio jefe de Deportes de Cope Tenerife, Guillermo García, habló con alguno de esos seguidores para intentar hacerles ver lo irracional de su postura. Les informó que el propio club, dada la alerta por el temporal, había decidido suspender el inicio de las localidades para el jueves, pero ni con esas ni con la más de media docena de policías nacionales que se personaron hasta la grada de herradura para persuadir a los hinchas de que su comportamiento no era lógico y que, en último término, podrían poner en riesgo a otras personas en la eventualidad de que la tormenta se complicase y fuese necesario rescatar a alguno de estos aficionados.

Pero ni con esas, que los señores no se marchaban ni desmontaban las tiendas. Desconozco si al final optaron por marcharse cuando sopesaran que el CD Tenerife no iba a despachar las localidades el día previsto inicialmente, pero me sorprendió sobremanera que alguien pueda tener tal afición, tal forofismo, que prefiera correr el peligro de sufrir en sus carnes las inclemencias del tiempo por ser el primero en conseguir esa preciada entrada en vez de ser razonable, arriesgarse a quedarse luego sin ticket, pero al menos asegurar su integridad física. Visitas del Real Madrid habrá muchas, pero vida sólo una y algunos olvidan fácilmente como se las gasta el viento y la lluvia en esta isla y, muy en concreto, en la capital. Y eso que el 1 de febrero estuvimos en el umbral de sufrir una gran catástrofe.

De todas maneras, y como recomendación al club, no estaría de más que empezasen a pensar los miembros del Consejo de Administración del CD Tenerife que hay un invento genial que se llama Internet y que por esa vía se puede comprar las entradas. Todos los equipos de Primera despachan así gran parte de sus localidades y los blanquiazules, digo yo, tendrán que demostrar su categoría también en el aspecto organizativo. Muchos lo agradecerían y este episodio debería de servir para ponerse manos a la obra, aunque está claro que si hubiese pasado algo, el CD Tenerife estaría exonerado de toda culpa.

Estupidez humana

Estupidez humana

La estupidez humana no tiene límite, al menos así lo demostraron algo más de cien personas la pasada tarde-noche del miércoles que, a pesar de la advertencia de una alerta naranja con lluvia y fuertes ráfagas de viento, se negaron resueltamente a largarse de la cola que formaban por el exterior del estadio Heliodoro Rodríguez López para ser los primeros en adquirir las entradas del partido que medirá el 27/28 de febrero al CD Tenerife con el Real Madrid. Sí, entiendo que ver al equipo merengue, como en su momento fue acudir al recinto capitalino para admirar el juego azulgrana, requiere grandes sacrificios, pero ante una situación meteorológica tan adversa y con posibilidad de sufrir daños físicos lo mejor era ahuecar el ala e irse a casa. Pero estos personajes optaron por no levantar el campamento allí establecido.

Y miren que se intentó convencer a esos aficionados de mil maneras, incluso el propio jefe de Deportes de Cope Tenerife, Guillermo García, habló con alguno de esos seguidores para intentar hacerles ver lo irracional de su postura. Les informó que el propio club, dada la alerta por el temporal, había decidido suspender el inicio de las localidades para el jueves, pero ni con esas ni con la más de media docena de policías nacionales que se personaron hasta la grada de herradura para persuadir a los hinchas de que su comportamiento no era lógico y que, en último término, podrían poner en riesgo a otras personas en la eventualidad de que la tormenta se complicase y fuese necesario rescatar a alguno de estos aficionados.

Pero ni con esas, que los señores no se marchaban ni desmontaban las tiendas. Desconozco si al final optaron por marcharse cuando sopesaran que el CD Tenerife no iba a despachar las localidades el día previsto inicialmente, pero me sorprendió sobremanera que alguien pueda tener tal afición, tal forofismo, que prefiera correr el peligro de sufrir en sus carnes las inclemencias del tiempo por ser el primero en conseguir esa preciada entrada en vez de ser razonable, arriesgarse a quedarse luego sin ticket, pero al menos asegurar su integridad física. Visitas del Real Madrid habrá muchas, pero vida sólo una y algunos olvidan fácilmente como se las gasta el viento y la lluvia en esta isla y, muy en concreto, en la capital. Y eso que el 1 de febrero estuvimos en el umbral de sufrir una gran catástrofe.

De todas maneras, y como recomendación al club, no estaría de más que empezasen a pensar los miembros del Consejo de Administración del CD Tenerife que hay un invento genial que se llama Internet y que por esa vía se puede comprar las entradas. Todos los equipos de Primera despachan así gran parte de sus localidades y los blanquiazules, digo yo, tendrán que demostrar su categoría también en el aspecto organizativo. Muchos lo agradecerían y este episodio debería de servir para ponerse manos a la obra, aunque está claro que si hubiese pasado algo, el CD Tenerife estaría exonerado de toda culpa.