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27/11/2008 13:14 Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Pasando olímpicamente de todo

El presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere crear en la próxima remodelación del gabinete un ministerio de Deportes. Sí señor, así como lo oyen. Como este país no tiene problemas suficientes, no hay crisis económica, ni desempleo crónico, ni nada que se le parezca, pues nada, aquí hay que seguir despilfarrando como si no costara nada. Lo peor del caso es que ni siquiera la idea se le ha ocurrido a él (ni a sus más de 600 asesores). El padre del proyecto es el todavía capitán del equipo de Copa Davis, Emilio Sánchez Vicario, que en la recepción del pasado miércoles 26 de noviembre en el palacio de La Moncloa tuvo a bien sugerir la creación de un ministerio de Deportes y el presidente ZP cogió el guante y prometió que próximamente lo habrá.

Lo que parece meridianamente claro es que el inquilino monclovita no sólo está por la labor de no solucionar los problemas reales de los ciudadanos, sino que pretende pasar a la Historia por una política de gestos y fuegos de artificio que en nada nos benefician. ZP es un político de corte mediocre que sólo quiere salir en las fotos al precio que sea, cambiando el criterio a conveniencia, a su propia conveniencia, claro está. Más de cuatro años de desencuentros con los Estados Unidos, pero en cuanto ha tenido la oportunidad, ahí ha estado para hacerle la rosca a quien fuera menester, ya sea Francia, Holanda, Brasil o China. Vamos a ver qué sucede, por ejemplo, en la próxima cumbre del G-20. Sarkozy ya no será el presidente de turno de la Unión Europea. Será el titular la República Checa, así que habrá que darle la barrila a los checos para que nos presten la silla. España, por deméritos propios, no tendrá hueco, salvo que le vuelvan a hacer un hueco, que se la invite como quien hacer una labor de caridad con el pariente pobre.

Si les digo la verdad, Zapatero quiere crear el ministerio de Deportes por varias razones, salir todos los días con los deportistas triunfadores, Gasol, Nadal, Alonso, los clubes de fútbol, baloncesto...estar en la entrega de los más diversos galardones, pero sobre todo por un poderosísimo motivo, porque pasa olímpicamente de los problemas que sufrimos a diario los ciudadanos. Y qué mejor que un ministerio de deportes para demostrar que nuestro presidente es medalla de oro en obviar la dificultades cotidianas de sus administrados.

                                          juanvelarde@gmail.com

Sáquenlos del colegio

Que España vive una etapa de anticlericalismo resulta más que evidente. No hay más que ver todas las trabas que desde hace algunos años se le está poniendo a la Iglesia por parte del Estado para poder percibir determinadas ayudas que solían concederse sin mayores problemas por la vía impositiva. Zapatero y sus mariachis, que no todo el PSOE, que hay excepciones bastante reconocidas, están haciendo la vida imposible a los máximos representantes eclesiásticos y a quienes tienen por norma ir a misa todos los domingos y comulgar, nunca mejor dicho, con los preceptos de la Santa Madre Iglesia.

Al margen del affaire de la Madre Maravillas y los tejemanejes del señor Bono para al final evitar colocar una placa conmmemorativa en el Congreso de los Diputados, hemos tenido que asistir estos días a un auténtico atropello a las libertades de los padres, alumnos y profesores de un colegio de Valladolid. Uno de estos progenitores (término que gusta mucho en la residencia monclovita) no está por la labor de que sus vástagos tengan que estar en clase siendo observados por un crucifijo y decide poner en marcha la maquinaria para que, al final, al centro educativo se le inste a que retire cualquier elemento de corte religioso. Y digo yo, ¿acaso es una gran mayoría la que ha tomado la decisión? Pues no, sólo es una familia, aunque secundada por alguna más, pero nunca representando a la totalidad del centro, ni siquiera a una cuarta parte. Pero nada, aquí se trata de tirar contra todo lo que huela a la religión católica. Faltaría más.

De hecho, ha sido el propio ministro de Justicia, el señor Bermejo quien ha solicitado a la Junta de Castilla y León que no se lave las manos como un tal Poncio (Pilatos, le añado yo, por si acaso el hombre de las reformas domésticas no lo sabe) y que pida la ejecución inmediata de la orden judicial. Afortunadamente, el presidente castellano y su equipo de Gobierno ya se han puesto manos a la obra para presentar el pertinente recurso. Incluso, en esta guerra les ha salido un aliado inesperado, el alcalde socialista de Zaragoza, Juan Manuel Belloch, quien ya ha dicho alto y claro que no piensa retirar en su ciudad ningún símbolo religioso. A buen entendedor, señor Bermejo, sobran las palabras.

Lo que está claro es que si a alguien le molesta que sus hijos estudien en un colegio donde hay crucifijos o se imparte la asignatura de religión lo tiene bien fácil; que saque a sus niños del centro, que los lleve a otro donde no se imparta religión ni se encuentre con cruces, pero lo que no es de recibo es que se imponga la minoría a la mayoría, pero vamos, que tampoco sorprende. Si en los hospitales de Andalucía Manuel Chaves está como loco por hacer desaparecer las capillas, ¿por qué un padre no puede tener el capricho de que desaparezcan los crucifijos? No, si a este paso tendremos que convertirnos al Islam y rezar cinco veces al día.

27/11/2008 19:24 Juan Antonio Alonso Velarde Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ante la crisis, Franco

El Gobierno zapateril, con la anuencia del supermegajuez estrella de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, ha hallado un filón inagotable en la figura de Franco para evitar los problemas que nos acucian a los ciudadanos que vivimos en España. Da lo mismo que hace años que se haya muerto y que sus acólitos hayan dejado de molestar, lo importante es seguir dando la barrila con la llamada memoria histórica (o histérica) para que los españoles nos olvidemos de lo que realmente importa, que no se llega a final de mes, que se destruyen miles de empleos a diario o que firmar una hipoteca es mucho peor que hacer un pacto con el mismísimo diablo.

Todo el mundo parece contagiado por el virus de revisar y hasta cambiar la historia, si me apuran. El penúltimo ejemplo lo tenemos en el Cabildo de Tenerife, donde el pleno ha apoyado una propuesta socialista para que se retire el monolito al Generalísimo que está situado en Las Raíces, en el monte de La Esperanza. Lo gracioso del hecho es que ese monumento, si así se puede llamar, es que lleva ahí colocado varias décadas, pero ahora es cuando algunos se han dado cuenta de que molesta. Pues que bien. Ya puestos, cargémonos, por ejemplo, toda la barriada de La Victoria, construida en tiempos de Franco y que a muchos de los que la habitan no les costó una sola perra gorda.

Sé que este tipo de acciones provoca sensibilidades en ambos bandos, los que están a favor de no tocar la Historia y los que pretenden hacer un revisionismo exacerbado. De hecho, es justo reconocer que todas las dictaduras son igual de sanas que recomendar la ingesta de alcohol a un paciente con cirrosis, pero tampoco se puede hacer borrón y cuenta nueva. Todos los países tienen detrás un pasado, mejor, peor o regular, pero no por ello van a hacer un proceso selectivo y cargarse lo que políticamente no es correcto. Imagínense, por ejemplo, que de golpe y plumazo nos cargamos los siglos de permanencia de los romanos en la Península Ibérica o la presencia de los musulmanes. Hoy reconocemos que, a pesar de haber tenido sometido el territorio, hicieron cosas positivas y nos han permitido evolucionar.

No es que la eliminación del monolito de Franco vaya a empeorar nuestra sociedad, pero supone un paso más para intentar borrar 40 años de la Historia de España. Y ya saben lo que dicen los especialistas en la materia, eliminar el pasado supone la puerta de entrada a volver a cometer los mismos errores en un futuro. Lo gracioso es que estos que piden la erradicación de los símbolos franquistas son los devotos de regímenes tan poco recomendables como los cubano, venezolano o marroquí, socios vips de la alianza de civilizaciones. Y mejor no mirar hacia Oriente y esos países con gobernantes tan demócratas como Ghengis Kahn.

28/11/2008 19:57 Juan Antonio Alonso Velarde Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El rastro es de todos

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife tiene una papa caliente entre sus manos, que es la de encontrar una solución a las más de 1.200 familias que semanalmente acuden a poner sus puestos en el Rastro capitalino. Una sentencia obliga al Consistorio a que el tenderete se levante de esa zona porque la normativa municipal marca que determinados negocios, como éste, han de situarse a una distancia mínima para preservar el descanso de los ciudadanos y facilitar el paso de los vecinos.

Lo cierto es que la actual ubicación del mercadillo se remonta a unos tres lustros, una zona prácticamente desierta de viviendas, con lo que entonces no se incordiaba a nadie. Evidentemente, la ciudad ha ido creciendo, expandiéndose por donde buenamente ha podido y este entorno, obviamente, no se ha quedado al margen. Sin embargo, hay que consensuar una solución que beneficie a todos. La actividad de estos comerciantes no es nueva, tiene muchos años de historia tras de sí y no se puede borrar de golpe y plumazo.

A día de hoy, viendo la disposición urbanística de Santa Cruz de Tenerife, no hay lugares a bote pronto que puedan albergar la ingente cantidad de personas y puestos que hay en el rastro actual, amén de los miles de visitantes que acuden cada domingo. Una salida digna podría ser la de habilitar la zona de los aparcamientos del parque marítimo y parte de la avenida para situar el mercadillo. No es una zona excesivamente habitada y generaría menos problemas. Otro aspecto es ver si cabrían todos los comerciantes y también analizar que impacto puede tener en determinadas fechas, como diciembre, con todas las grandes superficies abiertas y donde son decenas de miles de ciudadanos en busca de una preciada plaza de aparcamiento a coste cero (salvo el euro de rigor que hay que darle al gorrilla).

Desde luego, la medida no es sencilla de adoptar, pero mientras se encuentra una solución que satisfaga a todas las partes en litigio, tampoco entiendo que sea una molestia mayor que el rastro permanezca en su actual enclave unas semanas más. Mucho más molesto (y hasta oloroso) son los carnavales en la calle y siempre se han buscado argucias legales para seguir armando todo el ruido del mundo (a pesar de una sensible bajada de los decibelios).

30/11/2008 14:11 Juan Antonio Alonso Velarde Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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